SINAN, EL GRAN ARQUITECTO DEL IMPERIO OTOMANO


Cinco siglos después de construidas las mezquitas más importantes de Estambul, la ciudad sigue perteneciéndole a este contemporáneo a Miguel Angel que cambió el paisaje de Belgrado a La Meca.


Por Andrew Ferren - The New York Times

El panorama del diseño y el arte contemporáneos de Turquía es muy abundante, pero anhelaba conocer más sobre el trabajo de Sinan (circa 1490-1588), el principal arquitecto e ingeniero civil del imperio otomano. Sus empleadores, el sultán Solimán el Magnífico y sus herederos, eran los hombres más poderosos del mundo.
Sinan construyó unas trescientas estructuras en Europa oriental y Oriente Medio. Las guías suelen compararlo con su contemporáneo Miguel Ángel, pero éste hizo espectaculares aportes a unas pocas construcciones de Roma y Florencia, mientras que Sinan tiene centenares de estructuras monumentales desde Belgrado a La Meca a las que se sigue dando un uso cotidiano.
"En San Pedro, en Roma, es la cúpula lo que atrae las miradas", dijo hace poco Dogan Kuban, autor de muchos libros sobre arquitectura islámica. "Las cúpulas bajas de Sinan, en cambio, con su decoración de pintura abstracta, parecen flotar de forma mágica sobre nuestras cabezas. En lugar de la estructura, se contempla el espacio".
Visité más de una decena de sus construcciones en Estambul, que tiene casi tres mil mezquitas, para ver cómo su experimentación con composiciones geométricas complejas transformó gruesas paredes de piedra en columnas, arcos y cúpulas ­y albanegas, y trompasmientras hacía la transición vertical de los pisos cuadrados a los techos redondos de las mezquitas.
La mezquita Sehzade de Edirnekapi se terminó en 1543, poco después de comenzada la carrera de Sinan. En las paredes laterales exteriores de la mezquita, Sinal organizó con inteligencia los contrafuertes de soporte de la cúpula a la manera de columnatas. Para crear simetría, colocó puertas en el centro. En el interior de la mezquita, sin embargo, las puertas hicieron que los fieles se desplazaran desde el centro y no desde la parte posterior. "Un espacio sagrado destinado a la oración y la contemplación se convirtió en un pasaje", me dijo el guía, "un error que nunca volvería a cometer".
Cerca de ahí se encuentra la mezquita más importante de Sinan en Estambul. La mezquita Suleymaniye, un encargo de Solimán para su propia tumba que se completó en 1588, es uno de los monumentos más visibles de la ciudad. Sinan moduló la altura de los cuatro minaretes, lo que aumentó la ilusión de que la mezquita flota sobre la ciudad.
La mezquita Rustem Pasha está ubicada en el activo mercado de especias de la ciudad. Sinan resolvió los problemas de este lugar poco tranquilo mediante el recurso de elevar todo el complejo por encima del nivel de la calle.
Una serena plaza flota sobre el bullicio. En el interior, un brillante trabajo realizado con mosaicos Iznik crea un jardín de tulipanes rojizos, turquesas y color cobalto.
La mezquita Mihrimah Sultan II de Edirnekapi fue un encargo de la hija de Solimán, Mihrimah. Las paredes, adornadas con ventanas de vitrales y vidrio transparente, son una maravilla de la construcción. Se decía que Sinan estaba enamorado de Mihrimah, pero como ella estaba casada con el gran visir de Solimán, se contentó con hacer la mezquita lo más luminosa posible para que reflejara su nombre, que significa "sol y luna". El guía me dijo también que el día en que se proclamaba un nuevo sultán, se daba muerte a sus hermanos para evitar luchas de poder.
La mezquita Sokollu Pasha también es famosa por sus magníficos mosaicos Iznik. Al acercarse a la construcción se aprecia el impresionante panorama del amplio techo que protege la fuente de abluciones y lo que parece una infinita repetición de cúpulas y arcadas.
Del otro lado del Bósforo, del lado asiático, se encuentra la mezquita Semsi Pasha, una versión en miniatura de enormes templos como la famosa mezquita azul. Se trata de una vocación contenida y elegante del paraíso en la tierra.
Tres horas al noroeste de Estambul se encuentra Edirne, una ex capital del imperio otomano cerca de la frontera turca con Bulgaria y Grecia y sede de la mezquita Selimiye de Sinan. La mezquita, que tiene cuatro elegantes minaretes estilizados, corona el centro de la ciudad. Sinan la consideraba su obra maestra. En 2011, la Unesco declaró todo el complejo Patrimonio de la Humanidad.
La mezquita, cuyas dimensiones son asombrosas ­la cúpula supera la de Hagia Sophia de Estambul- aparece primero como un laberinto de esferas, conos y cilindros revestidos de arenisca color miel o de plomo gris mate.
Pero la complejidad de las paredes exteriores, que parecen impenetrables, se disuelve en una serie de arcos y columnas de piedra que abrazan un único espacio vasto y armonioso. Mientras caía la noche volvimos a la ciudad que, 5 siglos después, sigue perteneciéndole a Sinan.

Fuente: clarin.com

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