EL PINTOR QUE RETRATÓ A ROSAS Y SU ÉPOCA



En lápiz. Rosas, en 1845.

Rosas, un boceto de la cara de Rosas en papel –¿tomado a escondidas, como una cámara oculta?–, un Rosas colorido, Manuelita Rosas, Agustina Rosas de Mansilla, Josefa Ezcurra. Y además de Rosas y familia, la alta sociedad de la época.
El pintor detrás de todas estas imágenes, Fernando García del Molino, había nacido en Chile en 1813 pero a los siete años ya vivía en Buenos Aires. Esas obras se exhiben ahora, y quedan muy a tono, en el bellísimo Museo Pueyrredón, de San Isidro.
“García del Molino forma el primer capítulo de la pintura argentina hecha por argentinos”, explica Patricio López Méndez, uno de los curadores de la muestra Retratos para una identidad.
La muestra se hizo a partir de una investigación minuciosa de López Méndez y otro curador, Gustavo Tudisco. Hubo que identificar personajes, armar redes sociales, trazar hipótesis sobre posibles autorías. No siempre se sabía de quién eran los cuadros. Algunos, los de funcionarios rosistas, estaban en el Museo Histórico Nacional.
Aunque había empezado a pintar a la elite en 1828, García del Molino se convirtió en el pintor ineludible entre 1837 y 1835, un momento en que las imágenes religiosas cedían lugar en las salas a los retratos de los dueños de casa y de su prosperidad. La Revolución –explican los curadores– había cambiado los parámetros de distinción. No era el origen sino la riqueza lo que daba honorabilidad. Y luego las familias construían un nombre. El registro de acontecimientos centrales ponía su granito de arena en ese sentido.
Es un recorrido por otra época en un edificio que acompaña, con jardines que caen al río.

Hasta el 15 en Rivera Indarte 48, Acassuso.


Fuente: clarin.com

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