EL ROSEDAL, CIEN AÑOS DE RECUERDOS

Aquí, hitos en la historia de este paseo porteño: desde sus influencias europeas hasta las visitas nocturnas, un placer hoy perdido.
EL ROSEDAL. Hitos de la historia porteña sucedieron en este paseo (Luciano Thieberger)
Por Berto González Montaner

Como ya ocurrió en otras ocasiones, en una reciente encuesta que hicimos en el suplemento ARQ, la zona de los Bosques de Palermo quedó ubicada como el lugar preferido de la Ciudad. Para tal revelación no hacía falta una encuesta. Con tal que aparezca un rayo de sol, sus bosques, praderas y lagos son desbordados por la gente.
Aunque parezcan haber surgido por generación natural, esos espacios fueron producto del ingenio y sensibilidad del hombre. Y en especial de Sarmiento.
Como cuenta la doctora Sonia Berjman, una de nuestras destacadas especialistas en historia del Paisajismo, el Parque 3 de Febrero, como se llama oficialmente este lugar, “respondió a las intenciones de Sarmiento de dotar a la ciudad de mejores condiciones de higiene, educación (para él, cultivar la tierra era cultivar el espíritu) y ofrecer un sitio de recreación para todos por igual, es decir, la democracia concretada físicamente en la urbe”.
En su interior, está el Rosedal, una de sus piezas paisajísticas más relevantes, que acaba de cumplir 100 años.
Podría decir que lo conocí de noche. “Tres vueltas al lago”, ordenaba nuestro entrenador para entrar en calor antes de empezar con la rutina técnica que hacíamos en un descampado mal iluminado al lado del lago. Y algunos vivarachos acortaban camino cruzando por el Rosedal.
Claro, en esas épocas todavía no estaba enrejado. Luego se le sumó otra mirada: la del amor de mi madre por las rosas. Llenó la quinta con rosales de todo tipo y variedad… ¡Bellísimas! Y las bibliotecas y aparadores de casa, con las copas que ganó en los concursos organizados por la Asociación de Rosicultura.
La historiadora Berjman, coautora de los libros “El Rosedal de Buenos Aires 1914-2009. 95° aniversario” y “El Patio-Glorieta Andaluz de Buenos Aires 1929-2009. 80° aniversario”, cuenta que “los rosedales se originaron a finales del siglo XIX en Francia y se expandieron por el mundo con su diseño geométrico, glorietas, treillages de madera, estanques, fuentes, vasos sobre pedestales, estatuas y miles de rosales de todas las variedades posibles. Y Buenos Aires no fue ajena a esta moda”.
Fue el Intendente Joaquín de Anchorena quien le encargó al Ingeniero Agrónomo Benito Carrasco, por entonces Director de Paseos, hacer un espacio de ese tipo para la Ciudad.
Carrasco eligió este sitio de unas casi 4 manzanas por la existencia del lago y de grandes grupos arbóreos de follaje verde oscuro que darían realce a las rosas.
Su construcción demandó sólo 6 meses y medio. Y se plantaron 14.650 rosales de 1.189 variedades. Varias obras de arte completaron el conjunto: la larga pérgola que bordea el lago, el templete y el puente de “arquitectura helénica”, el embarcadero, vasos, jarrones, bancos, glorietas, esculturas, pequeñas pérgolas con rosales trepadores, hoy desaparecidas.
“Los documentos inéditos que hemos hallado –asegura Berjman– nos permiten recrear la real historia del Rosedal: primero fue un jardín de rosas francés, luego se le sumó un jardín español y por último se le agregó el Patio Glorieta Andaluz.”
Al primer trazado de Benito Carrasco se lo reconoce aún hoy por su composición geométrica en forma de abanico, con un fuerte eje central que vinculaba dos accesos: uno desde el mismo parque y otro, desde la Avenida Infanta Isabel, a través del puente “helénico”.
Su hermano Eugenio, quien lo sucedió en la Dirección de Paseos, le adicionó en 1920 un jardín español (justamente donde hoy se encuentra el Jardín de los Poetas, con sus bustos de escritores) que incluía la presencia del agua en estanques, fuentes rectangulares con vertedores en forma de grandes ranas, fuentecitas y profusa arquitectura vegetal. Luego se construyó el Patio Glorieta Andaluz, donado por Sevilla.
El Rosedal hoy luce en todo su esplendor. Al recorrerlo se puede ver en el sector español unas 16 placas que van contando su historia. En la número 15, hay una foto en color sepia del Patio Andaluz iluminado con una leyenda que dice: Noches de Palermo.
Para la especialista Berjman, “además de su importancia tangible –diseño, rosedales y obras de arte– (el Rosedal) suma las vivencias intangibles de varias generaciones de porteños que ahí tuvimos nuestros momentos: románticos, recreativos, de introspección, festivos, de contacto con una naturaleza dominada pero amiga. Un paseo que está en el corazón de todos quienes lo han visitado.”
Lástima que, como leí en alguna parte, esta pieza de arte urbano ya no se pueda disfrutar también a la luz de la luna.

*Editor general ARQ


EL ROSEDAL. Reúne naturaleza y arte, con sellos de Francia, España y locales (Luciano Thieberger).

EL ROSEDAL. Según una reciente encuesta realizada por ARQ, la zona de los Bosques de Palermo quedó ubicada como el lugar preferido de la Ciudad (Luciano Thieberger).
EL ROSEDAL. Su construcción demandó sólo 6 meses y medio, y se plantaron 14.650 rosales de 1.189 variedades (Luciano Thieberger).

EL ROSEDAL. Primero fue un jardín de rosas francés, luego se le sumó un jardín español y por último se le agregó el Patio Glorieta Andaluz (Marcelo Genlote).

RETRATO:
LOS TESOROS QUE NOS REVELAN A VICTORIA OCAMPO.

La casona de Beccar guarda obras, cartas y documentos que confirman la vehemente personalidad de su dueña

Otros tiempos. Victoria Ocampo formó parte de una generación que tuvo teléfonos a disco y cartas manuscritas, pero con ideas disruptivas  Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Otros tiempos. Victoria Ocampo formó parte de una generación que tuvo teléfonos a disco y cartas manuscritas, pero con ideas disruptivas  Foto: LA NACIÓN / Aníbal Greco

Por María Elena Polack

Bibliómana. Impulsiva. Apasionada por la verdad y la justicia. Así fue siempre, Victoria Ocampo. Y buena parte de los libros y las cartas que se atesoran en su casona de Beccar confirman su fuerte carácter y su inquietud por el mundo de las ideas, más que por el universo de la ficción.
Su lápiz rojo de carpintero, de trazo más que grueso, desnuda en los márgenes de muchos libros sus debates intelectuales. Esa marginalia se desborda con frecuencia y copa el centro del texto con frases en el idioma de la obra, para dejar sentada su postura frente al autor.
Horriblement Faux!!! (Horriblemente Falso!!! Escribe en la página 90 de Sex and Character de Weininger Otto, porque no coincide con su visión sobre la sexualidad de hombres y mujeres en su juventud). "Espantosa traducción del texto inglés que hicieron sin avisarme ni mandarme pruebas. Yo lo hubiera podido escribir en francés mejor que en inglés", asienta su rabia, aunque en lápiz de dibujo, en su artículo para Malraux, Être et dire.
El silencio es tan profundo en su escritorio de Villa Ocampo que uno puede imaginarse a la creadora de la revista Sur, y primera mujer en acceder a la Academia Nacional de Letras, en un estallido volcánico ante un autor al que sentencia con grafía contundente.
Sus comentarios, sus trazos, sus colores, permiten reconstruir los distintos estados de ánimo frente a las distintas ideas y la relación con sus autores. "Orejas" (hojas dobladas) en más de una publicación, dejan en claro que Victoria Ocampo no fue una coleccionista sino una consumidora de libros, que compraba con avidez, como una necesidad física.
Integrante de una gran generación de intelectuales, fue contemporánea de André Malraux, André Gide, Jacques Lacan, Albert Camus, Roger Caillois, Rafael Alberti, Pierre Drieu la Rochelle, Jorge Luis Borges, entre muchos otros nombres con quienes tuvo relación directa. De esos vínculos han quedado testimonios en dedicatorias, cartas manuscritas, dibujos y primeras ediciones en sus idiomas originales. No deja de sorprender el cambio de la letra de Borges en la medida en que va perdiendo su visión, aunque mantiene intacta su ironía: la define como "nuestra Primera Dama".
Sus tesoros, unos 12.000 volúmenes, alcanzan a más de un centenar de obras desde el siglo XVI, como Medicorum Omnium facile principis, de Hipócrates, de 1596, y a autores como Sarmiento, que le decidó a una tía abuela suya la primera edición de La vida de Dominguito. Esas piezas más delicadas son las únicas que se salvaron de su marginalia.

Modernidad. La máquina Underwood está aún en servicio  Foto: Aníbal Greco
Modernidad. La máquina Underwood está aún en servicio  Foto: Aníbal Greco


Identidad. Los lentes de marco blanco, su sello personal  Foto: Aníbal Greco
Identidad. Los lentes de marco blanco, su sello personal  Foto: Aníbal Greco


Manuscritos. Una carta de mayo de 1976 a Roger Caillois confirma su vehemencia, comienza en francés y termina en español; Rafael Alberti le dibuja una dedicatoria en Sobre los Ángeles; Borges le desea “Happy Xmas y 1966 para nuestra Primera Dama”  Foto: Aníbal Greco
Manuscritos. Una carta de mayo de 1976 a Roger Caillois confirma su vehemencia, comienza en francés y termina en español; Rafael Alberti le dibuja una dedicatoria en Sobre los Ángeles; Borges le desea “Happy Xmas y 1966 para nuestra Primera Dama”  Foto: Aníbal Greco
Manuscritos. Una carta de mayo de 1976 a Roger Caillois confirma su vehemencia, comienza en francés y termina en español; Rafael Alberti le dibuja una dedicatoria en Sobre los Ángeles; Borges le desea “Happy Xmas y 1966 para nuestra Primera Dama”  Foto: Aníbal Greco
Manuscritos. Una carta de mayo de 1976 a Roger Caillois confirma su vehemencia, comienza en francés y termina en español; Rafael Alberti le dibuja una dedicatoria en Sobre los Ángeles; Borges le desea “Happy Xmas y 1966 para nuestra Primera Dama”  Foto: Aníbal Greco
Manuscritos. Una carta de mayo de 1976 a Roger Caillois confirma su vehemencia, comienza en francés y termina en español; Rafael Alberti le dibuja una dedicatoria en Sobre los Ángeles; Borges le desea “Happy Xmas y 1966 para nuestra Primera Dama”  Foto: Aníbal Greco
Manuscritos. Una carta de mayo de 1976 a Roger Caillois confirma su vehemencia, comienza en francés y termina en español; Rafael Alberti le dibuja una dedicatoria en Sobre los Ángeles; Borges le desea “Happy Xmas y 1966 para nuestra Primera Dama”  Foto: Aníbal Greco
Reliquia. Secante de tinta de cerámica y puño de plata  Foto: Aníbal Greco
Reliquia. Secante de tinta de cerámica y puño de plata  Foto: Aníbal Greco
 
El escritorio. Amplio y luminoso, conserva su cómodo sillón y una pared repleta de libros marcados con sus apreciaciones  Foto: Aníbal Greco
El escritorio. Amplio y luminoso, conserva su cómodo sillón y una pared repleta de libros marcados con sus apreciaciones  Foto: Aníbal Greco

 
Fuente: lanacion.com

EXPOSICION DE MARGARET BOURKE-WHITE


Exposición de fotografías de la estadounidense Margaret Bourke-White en el Centro Cultural Borges, en la ciudad de Buenos Aires, el viernes 12 de diciembre de 2014. Algunas de las imágenes más icónicas de la primera mujer corresponsal de guerra, pueden verse en una muestra que recupera instantáneas históricas como la de Gandhi dos años antes de ser asesinado o de los destrozos de la segunda Guerra Mundial.
La exposición, que se prolongará durante tres meses en el Centro Cultural Borges, rescata 60 instantáneas de Bourke-White realizadas durante algunos de los hitos que marcaron la historia del siglo XX y que suponen un retrato fiel del sufrimiento y el horror de la guerra, con pequeños atisbos de humanidad y esperanza.








Foto: EFE/PRENSA CENTRO CULTURAL BORGES y Télam

EN DEFENSA DEL PATRIMONIO URBANO

Claude Monet, Esc. Francesa, 1840-1926
Debate. Daniel Sabsay


El Jefe de Gobierno ha iniciado una demanda por daños, estimados en 24 millones de pesos, contra Sonia Berjman como consecuencia del amparo que ella interpuso, junto a la organización “Basta de Demoler”, contra el gobierno de la Ciudad por la instalación de la línea H de subterráneos en la Plaza Intendente Alvear. Esta insólita acción dirigida contra destacados ciudadanos que se molestan por la defensa de lo público y el cumplimiento de las Constituciones Nacional y de la Ciudad, considera que los nombrados han actuado con temeridad y malicia y que debido a ello el erario público ha perdido dicha suma.
Semejante pretensión desconoce de manera palmaria el marco jurídico vigente. Cabe destacar antes que nada que la Constitución porteña establece en su primer artículo que “…organiza sus instituciones autónomas como democracia participativa…”. Esta clara definición se ve confirmada por el elevado número de disposiciones particulares que la concretan a través de la creación de instituciones, como el amparo del artículo 14, en realidad una acción popular ya que legitima a toda persona cuando está en juego la defensa de derechos colectivos.
En este caso nos encontramos frente a una situación de carácter público, en tanto se trata de proteger el patrimonio natural y cultural de nuestra urbe, que es uno de los componentes del derecho a un ambiente sano como lo prevé el artículo 41 de la Constitución nacional. Por ello por mandato constitucional todos estamos obligados a contribuir a su protección. En la situación que nos ocupa se actuó eficazmente en la detención de un acto abiertamente ilegal y arbitrario de la administración porteña. Cabe recordar que la ley que estableció el trazado de la línea H determinó que ésta debía correr debajo de la avenida Pueyrredón para que concluyera en la estación que debía ser construida cerca de la Facultad de Derecho. Sin embargo, de manera intempestiva las autoridades locales deciden localizarla en la mencionada plaza ignorando que fue diseñada por Carlos Thays en 1897, quien luego también fue el creador de la Plaza Francia, constituyendo conjuntamente el gran patrimonio verde de la Ciudad, lo que motivó que esta zona que es conocida como la de “las plazas de la Recoleta”, fuese declarada por ley, Área de Protección Histórica.
Gracias a la eficaz actuación de Sonia Berjman, ilustre personalidad de nuestra Ciudad, se logró preservar la plaza evitando la tala de sus árboles y la modificación de su fisonomía de conformidad a lo que dispone la norma correspondiente. En realidad en una democracia en la que funcionan adecuadamente las instituciones de control, esta acción debería ser emprendida por los funcionarios y no por los gobernados. Convengamos que la intervención de estos últimos se suscita frente al incumplimiento de sus “servidores públicos”. Así como en su momento recurrimos a este medio para apoyar al Jefe de Gobierno por su valiente lucha a favor de la libertad de expresión, hoy lo hacemos para manifestarle nuestro descontento por un accionar que no se condice con la promesa de “nueva política” que el ingeniero Macri y su partido pregonan y le pedimos que por favor actúe con grandeza y retire tan lamentable demanda.

Daniel Sabsay es Profesor de Derecho Constitucional (UBA) y Presidente del Consejo Asesor de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)

 
Fuente: clarin.com

DESDE MAÑANA,
ANA FRANK TENDRÁ SU ESCULTURA EN BUENOS AIRES

La adolescente judía que conmovió con su Diario. La estatua es una réplica de la que está frente a su casa, en Holanda. La colocarán en Puerto Madero.
En Amsterdam. Ana Frank, con su valijita del colegio y una bolsa donde oculta su ropa.

Por Susana Reinoso

En Puerto Madero, emplazada en la plazoleta Reina de Holanda a la altura del Dique 3, vivirá desde hoy Ana Frank. La escultura que la recuerda es una niña que mira hacia adelante, con el maletín de la escuela bajo un brazo y una bolsa en la que lleva escondida en el otro. Precisamente el Día de los Derechos Humanos, una réplica de la estatua de la adolescente judía -muerta en el campo de exterminio de Bergen Belsen a los 15 años-, que fue creada por la artista Jet Schepp rendirá un homenaje a la memoria y extenderá el símbolo de Ana Frank, que en el mundo actual  ya no necesita palabras sino hechos.

La estatua original se encuentra en el barrio de Merwedeplein, en Amsterdam, donde la familia Frank vivió entre los 4 y los 13 años de Ana, quien había nacido en Alemania. La niña fue a la Escuela Montessori hasta que las leyes dictadas por el nazismo la obligaron a estudiar en una escuela para judíos. El tributo -promovido por el Centro Ana Frank Argentina, que dirige Héctor Shalom, junto con la Embajada de Holanda y el ministerio de Cultura porteño- se suma a la Casa Museo de Ana Frank, en el barrio de Coghlan, que es una de las dos únicas fuera de los Países Bajos. La otra está en Berlín. La escultora Schepp y el rabino Awraham Soetendorp que es sobreviviente del Holocausto y conoció a Otto Frank, padre de Ana, llegaron de Holanda para el homenaje.
Ana Frank se convirtió en símbolo de la esperanza, la compasión y la memoria de 1,5 millones de niños asesinados durante el Holocausto. Su diario, que su padre dio a conocer al mundo luego de que la holandesa Miep Gies lo ocultara tras la redada de la Gestapo que capturó a toda su familia en Amsterdam, ha vendido más de 30 millones de ejemplares y se ha traducido a más de 80 lenguas.
En diálogo con Clarín, Soetendorp contó que su padre y Otto Frank fueron  “íntimos amigos" y que "ambos salvaron la Casa de Ana Frank, que hubiera sido demolida en los años 50”. El rabino sobrevivió escondido por un holandés y una alemana y al final de la Segunda Guerra se reencontró con sus padres. Consultado sobre las reflexiones que hoy extrae de aquella experiencia traumática, Soetendorp dice: “No puedo nunca hundirme en la desesperanza, porque el milagro de la compasión es más fuerte que la más cruel dictadura”.  Sobre cómo cambió la vida de Otto Frank a partir del Diario de Ana, el rabino dice: “El diario le dio un propósito para sobrevivir. Lo conocí cuando yo tenía 10 u 11 años. El vivió para eso. Llevaba en su maletín cartas que le escribían de todo el mundo y las contestaba una por una. Colaboró en el proceso de pacificación entre israelíes y palestinos. Otto Frank me inspiró de un modo que no puedo describir y tuve el honor de enterrarlo cuando murió en 1991”.
-¿Qué causas hubiera abrazado Ana Frank si hubiera sobrevivido?
- Ella era fuerte en su identidad judía pero también abrazaba a toda la humanidad. Creo que hubiera sido una fuerza para la compasión más allá de cualquier límite. Y lo hubiera hecho a través de la escritura, que Ana hubiera convertido en piezas maestras. Hubiera sido la persona que fue en esas 200 páginas que se salvaron del fuego. Ana hizo de su vida un motor para esta idea: nunca rendirse. En su Diario hay un mensaje para los jóvenes, pero también para los adultos: nuestra tarea es escuchar y compartir con los demás, aprender de las lecciones del pasado con visión de futuro.
Por su parte, la escultora Jet Schepp contó a Clarín: “Leí el Diario a los 15 años y me sorprendió que el libro tenía un comienzo y un final también.  La última página estaba escrita de puño y letra de Ana. Vi que había correcciones. Me enteré que después de dos años de haberlo escrito, ella lo volvió a escribir hasta tener la versión que ella quería que fuera publicada. Mientras lo leía, se inauguró en Utrecht la primera estatua de Ana Frank, del artista Pieter D’Hont. Quise hacer una igual y fue posible cuando, muchos años después, Amsterdam decidió tener una escultura de Ana en Merwedeplein”.
La artista holandesa eligió la página del Diario donde Ana describe su caminata al escondite de la calle Prinsengracht. “Ella sabía que iba a esconderse, pero no dónde. Ana describe cómo debía vestir: prenda sobre prenda, aunque hacía mucho calor, y sólo podía cargar una bolsa de compras y su maletín del colegio para no levantar sospechas. Es el momento en que deja de ser una niña para ser una adulta.  Y es también el momento en que decide que será una escritora. Así como Ana corrigió su diario hasta tener un mensaje fuerte, el artista corrige y remodela para dejar el más fuerte de los mensajes”.
“En Buenos Aires, después de las agresiones a la AMIA y la Embajada, un monumento así tiene que ver con la memoria”, dice Hernán Lombardi, ministro de Cultura porteño. “La historia se compone de múltiples historias individuales. La contemplación del dolor individual tiene que ver con la esencia del drama humano. Y cuando es el drama de una nena, la enseñanza es fuerte: la humanidad puede ser cuna de las más horribles tragedias del ser humano”.
Desde hoy Ana Frank –camino a la escuela- mirará el cielo de Buenos Aires.


Fuente: Revista Ñ Clarín

FEDERICO GARCÍA LORCA:
VIDA Y OBRA DEL POETA GITANO LATEN EN BUENOS AIRES

Hace 80 años, en la cumbre de su fama, el célebre autor español pasó seis meses en esta ciudad, generó un fuerte lazo cultural y dejó un legado que aún está vigente; hoy lo recuerdan en el hotel Castelar, donde se alojó
 Federico García Lorca  Foto: Archivo

Por Laura Ventura

"Buenos Aires tiene algo vivo y personal, algo lleno de dramático latido, algo inconfundible y original en medio de sus mil razas que atrae al viajero y lo fascina. Para mí ha sido suave y galán, cachador y lindo, y he de mover por eso un pañuelo oscuro, de donde salga una paloma de misteriosas palabras en el instante de despedida", pronunciaba Federico García Lorca en 1934 en el puerto de Buenos Aires, a metros del transatlántico italiano Conte Grande, que lo llevaría de regreso a su hogar, luego de una estadía de seis meses en "la Reina del Plata".
"Verde que te quiero verde" y tantos otros versos tan populares de su autoría mantienen vivo al poeta (1898-1936), asesinado durante la Guerra Civil Española. Lorca es de Fuente Vaqueros, de Madrid, de Nueva York, y también de Buenos Aires. Esta ciudad austral que lo recibía entonces -en la cumbre de su fama, con una máxima algarabía- lo recuerda hoy con el mismo entusiasmo. Su presencia en los escenarios porteños es permanente, con obras para niños y grandes, fieles e inspiradas en sus textos: este año se vio desde una versión de títeres de La niña que riega la planta de albahaca y el príncipe preguntón hasta La zapatera prodigiosa. Actualmente hay cuatro versiones del autor, incluida La casa de Bernarda Alba, que dirige José María Muscari, que tras una gira por el país hará su temporada de verano en Mar del Plata.
Se precisa en Lorca: un andaluz en Buenos Aires, 1933-1934, el valioso estudio de Pablo Medina editado por Manrique Zago, que el poeta permaneció en la ciudad desde el 13 octubre de 1933 hasta el 27 de marzo de 1934. También viajó a La Plata, Rosario y Uruguay, pero la mayor parte del tiempo estuvo aquí, en el porteño hotel Castelar, que había sido inaugurado en 1929. No siempre era puntual en el pago de su alojamiento: despilfarraba sus ahorros en flores y bombones que regalaba a las actrices de la época.


"El hotel Castelar tenía tres elementos estratégicos para él: Radio Stentor, donde recitaba y lo presentaban como «la voz gitana»; la peña El Signo, que frecuentaba, y la cercanía con el teatro Avenida, donde se representaban sus obras", explica María Cáfora, de la comisión de cultura del hotel, quien organiza las visitas guiadas de los miércoles a la habitación 704. Hoy, en el Salón Dorado del edificio, se lo homenajeará con una versión libre de Doña Rosita la soltera (ver aparte).
La presencia y la magia de Lorca se prolongaron en los años siguientes a su partida. En 1945, Isabel, su hermana preferida, vendría también al país y se hospedaría en la misma habitación. Otro visitante célebre que pidió pernoctar en el cuarto 704 fue Enrique Morente. Y, tiempo después, la hija de este cantaor español, Estrella, conocería el lugar donde su padre y Lorca se alojaron.


Poeta en Buenos Aires


En el libro de Medina se establece que Lorca fue invitado por la Asociación Amigos del Arte a dictar conferencias, como también por su amiga Lola Membrives. Viajó acompañado de su amigo escenógrafo Manuel Fontanals y una de sus hijas. El día de su llegada al puerto de Buenos Aires, su primo Francisco, que vivía en la capital rioplatense, lo fue a buscar y lo trasladó al Castelar.
La primera noche aquí se organizó una cena en la casa de Sara Tornú [hija del médico Enrique Tornú] y de su marido, Pablo Rojas Paz, en Charcas al 900, a la que asistieron Norah Lange, Oliverio Girondo, Conrado Nalé Roxlo y Pablo Neruda.
Durante su estancia, el gitano presenció las representaciones de sus obras Bodas de sangre y de La zapatera prodigiosa, ambas a cargo de la compañía de Lola Membrives; dirigió los ensayos de Mariana Pineda, y la puesta para títeres Retablillo de don Cristóbal. Además, adaptó una versión de La dama boba, de Lope de Vega, protagonizada por Eva Franco.
Lorca aprovechó la efervescencia de las propuestas culturales porteñas y asistió a representaciones de otros autores en boga durante esa época, como El mal de la juventud, de Ferdinand Bruckner. Se codeó con la bohemia y también conoció a las grandes figuras de tango, como Enrique Santos Discépolo, quien luego lo visitaría en Madrid. Hasta el mismísimo Carlos Gardel, a través del escritor César Tiempo, lo invitó a su casa y cantó para homenajearlo frente a un numeroso grupo de amigos.

LA RECONSTRUCCION SE HIZO ESTE AÑO.
El cuarto de García Lorca en el Hotel Castelar


Fueron varios los que lo recibieron con los brazos abiertos. Natalio Botana, propietario y director del diario Crítica, organizó una fiesta en su quinta Los Granados, en Don Torcuato, en cuya bodega se encontraba el famoso mural de David Alfaro Siqueiros.
"Destacaba mucho a la Argentina en sus entrevistas, cartas e incluso en su obra. En Doña Rosita la soltera, el novio viaja a «hacer la América» a este país, más precisamente a Tucumán", destaca Poly Balestrini, experta en la obra de este autor.
"Lorca se sentía muy libre en la Argentina, donde tenía la diversidad y la libertad que en la España de la época no encontraba", resume Cáfora. Dos años después de su partida, fue detenido en Granada y días después fue asesinado. Tenía 38 años. El paradero de su cuerpo es aún un misterio e incluso se tejen nuevas teorías. El escritor peruano Santiago Rocangliolo publicó en 2012 El amante uruguayo, sobre el vínculo entre el poeta español y el escritor y gestor cultural Enrique Amorim, quien habría logrado llevar el cuerpo del poeta andaluz a la ciudad de Salto, donde descansan sus restos.
En su corta vida, Lorca sembró amigos, lectores, espectadores y un legado que sigue latiendo: en Fuente Vaqueros, en la Plaza de Santa Ana de Madrid, donde está su celebrada estatua con una paloma en las manos, y también en la porteña Avenida de Mayo.


EL PATRONO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES,
UN GUERRERO FRANCÉS

San Martín de Tours combatió para el imperio romano. La capa y el mendigo, su paso por la Iglesia y
el sorteo que lo liga Buenos Aires.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/98/Monumento_a_San_Mart%C3%ADn_de_Tours_de_Ermando_Bucci.JPG/1264px-Monumento_a_San_Mart%C3%ADn_de_Tours_de_Ermando_Bucci.JPG
   El Monumento a San Martín de Tours, obra del escultor ítalo-argentino Ermando Bucci.

Eduardo Parise


Muchos consideran que Buenos Aires es una ciudad tan extraña y mítica que hasta tuvo que ser fundada dos veces. Claro que algunos creen que la primera fundación no fue tal porque, dicen, sólo se trató de un asentamiento y no llegó a esa categoría. De todas maneras, la Ciudad tiene otras cosas tanto o más curiosas que esa doble fundación. Un buen ejemplo de esas curiosidades es su patrono, San Martín de Tours. Lo identifican como francés, aunque nació en Hungría; fue un verdadero cuadro militar de los ejércitos del imperio romano y un obstinado sorteo lo ungió como Santo Patrono de esta concentración urbana, bien española en su origen, pero que 432 años más tarde tiene casi tanta mezcla como si se tratara de las Naciones Unidas.
Lo eligieron patrono en octubre de 1580, cuatro meses después de la fundación. Se cumplía así con una vieja tradición. Según la leyenda, lo extraño fue que cuando su nombre surgió del primer sorteo, muchos se opusieron por tratarse de un “santo francés”. Cuentan que hubo un segundo sorteo y volvió a salir su nombre. Cuando al tercer intento apareció otra vez él, dicen que se resignaron y lo validaron sin más trámite. ¿Quién era ese “santo francés”, empecinado en convertirse en protector de aquella lejana colonia? Había nacido en Panonia, actual Hungría, en 316. Era hijo de un tribuno romano, veterano de los ejércitos del imperio. Por eso es que cuando sus padres se radicaron en Italia, a los 15 años fue incorporado a la fuerza militar. Para entonces ya se había educado en Pavía.
Pero su mayor fama no tiene que ver con ningún sangriento combate, sino con un hecho que lo marcaría para siempre. Fue un día en que las fuerzas de la guardia imperial que integraba llegaron a Amiens, en la zona de las Galias. Era el invierno de 337. Martín, montado en su caballo, llevaba sobre sus hombros una buena capa de piel que lo protegía del frío. En ese momento, se le acercó un mendigo con poca ropa y tiritando a pedirle ayuda. El gesto de Martín fue contundente: sacó su espada, cortó la capa a la mitad y le entregó una parte a aquel hombre. La historia dice que esa noche, en sueños, se le apareció Jesús llevando puesta esa parte del abrigo. La moraleja fue simple: siempre en la vida es más difícil compartir que regalar.
Aquel gesto está reflejado en el monumento dedicado a San Martín de Tours que se encuentra en una plazoleta en la subida de la calle Junín, entre Posadas y avenida Alvear, en Recoleta. Fue realizado en bronce por el escultor ítalo-argentino Ermando Bucci y se inauguró en 1981. Y la iglesia donde se lo venera en Buenos Aires está justamente en el 2949 de la calle que lleva el nombre del santo, en Palermo. Fue habilitada en 1931.
Después de esa acción, Martín dejó el ejército, se sumó al catolicismo y llegó a ser obispo de la ciudad de Tours, predicando y fundando conventos en Francia. Murió en Candes en 397 y se lo evoca cada 11 de noviembre, fecha en la que en España se solía faenar algún cerdo en cada chacra. Eso originó la frase de que “a cada chancho le llega su San Martín”.
También cuentan que la mitad de la capa que le quedó al santo fue guardada en una urna en un pequeño santuario construido especialmente. A esa capa trunca se la llama “capilla” y al encargado de cuidarla se lo conoce como “el capellán”.
De ahí el origen de la palabra que designa a un pequeño oratorio, un tema que merece tal vez una investigación más profunda. Pero esa es otra historia.


Fuente: clarin.com