EXPOSICIONES
La exposición "El caballo, de Arabia al Royal Ascot", presentada desde fines de mayo en el British Museum de Londres, repasa cómo la importación de tres sementales árabes hace tres siglos permitió a Gran Bretaña convertirse en el "país del caballo".
Fragmento de un relieve esculpido con tres caballos tirando un carruaje, del palacio nororiental, de Nimrud, Asiria, actualmente Irak. Neo-asirio, siglo IX aC.
La exposición "El caballo, de Arabia al Royal Ascot", presentada desde fines de mayo en el British Museum de Londres, repasa cómo la importación de tres sementales árabes hace tres siglos permitió a Gran Bretaña convertirse en el "país del caballo".

Fragmento de un relieve esculpido con tres caballos tirando un carruaje, del palacio nororiental, de Nimrud, Asiria, actualmente Irak. Neo-asirio, siglo IX aC.
La
exposición "El caballo, de Arabia al Royal Ascot", presentada desde
fines de mayo en el British Museum de Londres, repasa cómo la
importación de tres sementales árabes hace tres siglos permitió a Gran
Bretaña convertirse en el "país del caballo".
Sin embargo, la
historia da vueltas y las monarquías del Golfo Arábigo han lanzado una
verdadera OPA (económica) sobre la crianza de caballos británicos.
The Byerley Turk, confiscado a las tropas otomanas, The Darley Arabian, por el apellido de su comprador, Thomas Darley, y The Godolphin Arabian, comprado en Francia y revendido al conde Francis Godolphin, son los fundadores de la raza de pura-sangres ingleses.
Desde fines del
siglo XVI bajo el reinado de la reina Isabel I, las carreras de caballos
se hicieron muy populares en todo el país. Así fue que la llegada de
los tres reproductores árabes aportó el vigor que les faltaba a los
equinos locales, más robustos, que se fueron refinando gracias a 'breves
amores' entre los extranjeros y las yeguas autóctonas.
En junio, el Royal Ascot revela hasta qué punto está vinculada la familia real con las carreras. Este hipódromo tricentenario se encuentra a pocos kilómetros del castillos de Windsor, y la reina Isabel II no ha faltado a ninguna edición desde 1945.
Epsom es otro de los grandes sitios históricos con su famoso Derby. En 1865, la victoria del francés Gladiateur creó verdadero estupor, se trataba del primer ganador de la carrera nacido fuera de las islas.
Los británicos vieron crecer la oferta con opciones variadas, las reuniones de Cheltenham y Aintree, dedicadas a las carreras con vallas y obstáculos también atrajeron a la muchedumbre. Con sus 7.250 m de recorrido y con 30 obstáculos, el Gran Nacional de Liverpool, en Aintree, constituye el recorrido supremo para el combatiente, a veces mortal para los equinos.
Los deportes ecuestres, en particular el concurso completo, provocó en el siglo XX una gran afición por el caballo. El completo (Eventing en inglés), muy feminizado a pesar de los riesgos que entraña, celebra sus grandes misas en Inglaterra, en Badminton y en Burghley. Así, numerosos jinetes australianos y neozelandeses se fueron instalando en las proximidades.

La pasión por los caballos, tan
difundida en Gran Bretaña.
Zara Phillips, hija de la Princesa Ana, que integra el equipo británico que compite en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
La princesa Ana, seleccionada para los Juegos de Montreal-1976, y después su hija Zara Phillips, quien competirá en los de Londres, perpetúan la tradición.
Pero, lo que no muestra la exposición del British Museum, instalada bajo el alto patrocinio de la Reina y apadrinada por la Federación saudí de equitación, es que los príncipes del desierto han retomado las riendas en Gran Bretaña.
El jeque de Dubai, Mohammed Ben Rashid Al Maktum, gracias a sus pingües ingresos por gas y petróleo, ha comprado los principales criaderos de caballos de carreras (haras) del país.
Ironías de la historia, bautizó su criadero con el nombre de Godolphin. Y, algo humillante para los ingleses es que los únicos que aún se resisten son los irlandeses de Coolmore.
The Byerley Turk, confiscado a las tropas otomanas, The Darley Arabian, por el apellido de su comprador, Thomas Darley, y The Godolphin Arabian, comprado en Francia y revendido al conde Francis Godolphin, son los fundadores de la raza de pura-sangres ingleses.
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Un caballo de raza Shire, la de tamaño más grande del Mundo, tirando de un carro en el acto inaugural de Londres 2012. |
En junio, el Royal Ascot revela hasta qué punto está vinculada la familia real con las carreras. Este hipódromo tricentenario se encuentra a pocos kilómetros del castillos de Windsor, y la reina Isabel II no ha faltado a ninguna edición desde 1945.
Epsom es otro de los grandes sitios históricos con su famoso Derby. En 1865, la victoria del francés Gladiateur creó verdadero estupor, se trataba del primer ganador de la carrera nacido fuera de las islas.
Los británicos vieron crecer la oferta con opciones variadas, las reuniones de Cheltenham y Aintree, dedicadas a las carreras con vallas y obstáculos también atrajeron a la muchedumbre. Con sus 7.250 m de recorrido y con 30 obstáculos, el Gran Nacional de Liverpool, en Aintree, constituye el recorrido supremo para el combatiente, a veces mortal para los equinos.
Los deportes ecuestres, en particular el concurso completo, provocó en el siglo XX una gran afición por el caballo. El completo (Eventing en inglés), muy feminizado a pesar de los riesgos que entraña, celebra sus grandes misas en Inglaterra, en Badminton y en Burghley. Así, numerosos jinetes australianos y neozelandeses se fueron instalando en las proximidades.

La pasión por los caballos, tan
difundida en Gran Bretaña.
Zara Phillips, hija de la Princesa Ana, que integra el equipo británico que compite en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
La princesa Ana, seleccionada para los Juegos de Montreal-1976, y después su hija Zara Phillips, quien competirá en los de Londres, perpetúan la tradición.
Pero, lo que no muestra la exposición del British Museum, instalada bajo el alto patrocinio de la Reina y apadrinada por la Federación saudí de equitación, es que los príncipes del desierto han retomado las riendas en Gran Bretaña.
El jeque de Dubai, Mohammed Ben Rashid Al Maktum, gracias a sus pingües ingresos por gas y petróleo, ha comprado los principales criaderos de caballos de carreras (haras) del país.
Ironías de la historia, bautizó su criadero con el nombre de Godolphin. Y, algo humillante para los ingleses es que los únicos que aún se resisten son los irlandeses de Coolmore.
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