EL MUSEO DEL PRADO CUMPLE DOS SIGLOS


Recibe a casi tres millones de personas por año y preserva obras de grandes maestros europeos de los siglos XVI al XIX.
                    La denominada "fachada de Velázquez" en el Museo Nacional del Prado. (Foto: DPA)



Fue el 19 de noviembre de 1819 cuando, con un catálogo de 311 piezas de artistas españoles, abrió el Real Museo de Pintura y Escultura de Madrid, en un edificio que había sido diseñado por el arquitecto Juan de Villanueva. Aunque antes había funcionado allí un gabinete de Ciencias Naturales y hasta un cuartel militar, el rey Fernando VII dio el impulso definitivo para que se transformara en un espacio dedicado a la difusión del arte.  
Ahora, el Museo Nacional del Prado es uno de los más importantes de Europa y por año recibe a casi tres millones de personas. En noviembre próximo empiezan las celebraciones por los dos siglos de puertas abiertas, que se cumplen en 2019. 
A diferencia de otros grandes salones europeos como el Louvre (París) o la National Gallery (Londres), donde se exhiben obras -prácticamente- de todas las escuelas y épocas, su colección ha sido formada, inicialmente, por unos pocos reyes aficionados al arte y, posteriormente, se ha completado con otros aportes. Así, en El Prado se encuentran, singularmente, obras de maestros europeos, muchos de ellos españoles, de los siglos XVI al XIX. Preserva, especialmente, trabajos de Velázquez, el Greco, Goya (artista con fuerte presencia en su patrimonio), Tiziano, Rubens y el Bosco. En algunos casos, más de un centenar de piezas por autor. A ellos se agregan pinceles tan importantes como los de Murillo, Ribera, Zurbarán y Rafael, entre otros.

Las meninas. Óleo sobre lienzo pintado en 1656 por Diego Velázquez.
                              Las meninas. Óleo sobre lienzo pintado en 1656 por Diego Velázquez.


Las peculiaridades con las cuáles se formó su colección ha llevado a que muchos lo definan como un "museo de pintores, no de pinturas", sin que por eso mermara su prestigio.  
De cara a los festejos, el Prado se propone instruir a los visitantes acerca del recorrido de la pinacoteca desde aquellos comienzos hasta nuestros días, a través de exposiciones y reuniones de expertos nacionales e internacionales; un programa que lleva a pasear algunas de las más importantes piezas de su colección por el interior de España e, incluso, por las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla y una muestra fotográfica del archivo de la agencia de noticias EFE que ilustra los momentos más relevantes de los últimos 80 años de la Institución situada en Madrid.

Interior del Museo del Prado
                  Interior del Museo del Prado


Asimismo, el programa de exposiciones temporales para 2019 incluye un recorrido por el Siglo de Oro Español, a través de los dibujos de Goya Velázquez; obras de Rembrandt, el más importante referente del barroco neerlandés, y del renacentista florentino Fra Angelico.
El Prado también homenajeará a las mujeres artistas, a través de los trabajos de las italianas Sofonisba Anguissola, considerada la primera mujer pintora exitosa del Renacimiento, y Lavinia Fontana, una de las más relevantes del Barroco. Además, se editarán 27 publicaciones, entre ellas un comic.
Las celebraciones comenzarán este 19 de noviembre, con la inauguración de una exposición sobre la historia del Prado a la que se espera que asistan los reyes de España, Felipe VI y Letizia. 
El 3 de mayo en Madrid o ''Los fusilamientos'' (1814). Oleo sobre lienzo de Francisco de Goya.
   El 3 de mayo en Madrid o ''Los fusilamientos'' (1814). Oleo sobre lienzo de Francisco de Goya


En este festejo, en el que "se han convocado a todas las musas", también habrá cine, teatro, ópera, zarzuela, danza y literatura, con un presupuesto de más de 12 millones de euros, de los cuales el 20% procede de las aportaciones de los patrocinadores y el 80% del presupuesto anual ordinario del museo.

“Sin el Museo del Prado, la historia del arte hubiera sido diferente”, expresó días atrás su director Miguel Falomir, en conferencia de prensa. Se refirió también a la colocación de andamios en su fachada para la reconstrucción de ciertas decoraciones de granito, tal vez una mancha en las celebraciones: “El museo es un cuerpo de 200 años, no de 18 -enfatizó- nos habría gustado tenerlo sin andamios durante el Bicentenario pero, si lo hacemos ahora, estará en mejores condiciones luego”.


  

Fuente: agencia EFE

PUBLICAN EL MANUSCRITO ORIGINAL DE "EL RETRATO DE DORIAN GRAY"
LOS PASAJES PROHIBIDOS QUE WILDE BORRÓ DE SU NOVELA MÁS FAMOSA-

Incluía descripciones del amor entre dos hombres que, bajo presión, quitó.
Ahora, se publica el original.
                  La primera versión de la novela fue tachada de “inmoral”. / Retrato tomado por Napoleon Sarony.

Donna Ferguson - The Guardian 
Una nueva edición de El retrato de Dorian Gray, con notas manuscritas de Oscar Wilde, revela hasta qué punto el escritor se debatía acerca de cuánto contenido homoerótico debía poner en su novela.
Es la primera vez que se publica -por ahora sólo en el mundo anglosajón- el manuscrito original de Wilde, que muestra cómo el autor censuró algunos de los párrafos románticos. Atenuó las referencias más abiertas a la naturaleza homosexual de la relación de Basil Hallward con Dorian y tachó la confesión de que “el mundo se vuelve joven para mí cuando sostengo su mano”.
El manuscrito también tiene pasajes -después quitados de la novela que conocemos hoy- que dejan en evidencia que Wilde quería conmocionar a sus lectores victorianos escribiendo sobre sentimientos homosexuales. Por ejemplo, esta declaración de amor de Basil a Dorian en la página 147: “Es totalmente cierto que te he idolatrado con mucho más romance del que un hombre debiera jamás consagrar a un amigo. De una manera en que nunca he amado a una mujer… Admito por completo que te he adorado locamente, extravagantemente, absurdamente”.
“El manuscrito muestra cómo trabajaba la mente de Wilde”, dijo Merlin Holland, nieto de 72 años del autor, que escribió un prefacio a la nueva edición. “Wilde había llegado a un punto en el que corría riesgo de hacerse respetable y convencional: en 1889 estaba casado, tenía dos hijos y vivía en el ligeramente bohemio barrio de Chelsea.

En su ensayo La decadencia de la mentira - publicado apenas unos meses antes de que empezara a escribir Dorian Gray -, Wilde se pronuncia en favor de una mayor imaginación en la literatura. “Creo que todo su propósito era escapar a lo que en La importancia de llamarse Ernesto su personaje Lady Bracknell llamaba la ‘novela en tres tomos de sensiblería repugnante por encima de lo común’”, dijo Holland. “No quiere, en esta circunstancia de su vida, acatar las normas y respetar las convenciones sociales. Su propósito es conmocionar y retorcerle la nariz al establishment, pero es lo suficientemente inteligente para saber que si va demasiado lejos, habrá problemas.”
El manuscrito fue publicado originalmente en 1890 por una revista mensual, Lippincott’s, y los críticos de la época lo describieron como “un libro ponzoñoso, cuya atmósfera está cargada de los olores fétidos de la putrefacción moral y espiritual” y escrito “para proscriptos de la nobleza y pervertidos del telégrafo”, en alusión a un burdel masculino donde empleados jóvenes de la Oficina General del Correo prestaban “servicios” fuera de hora a integrantes de la aristocracia.
Basándose en esas críticas, el librero WH Smith (“eternamente autodenominado guardián de la moral británica”, según escribe Holland en su prólogo) se negó a tener en sus estantes el número de Lippincott’s de ese mes. Bajo presión para lograr que la novela se publicara en formato de libro, Wilde atenuó entonces los pasajes que habían objetado los críticos ysacó del todo la declaración de amor de Basil a Dorian. La novela se publicó en 1891 y es la versión autocensurada de Wilde en la cual se basan todas las ediciones populares de Dorian Gray hoy.

Ahora, la editorial SP Books ha impreso sólo 1.000 ejemplares del manuscrito, numerados a mano, a un precio de 200 libras esterlinas cada uno (unos 250 dólares). “Es un objeto hermoso: lo segundo mejor que tener en las manos después del manuscrito original”, dijo Holland, cuyo padre Vyvyan era hijo de Wilde.
La familia perdió todas las obras publicadas de Wilde cuando sus originales fueron secuestrados por agentes judiciales en 1895, año en que Wilde fue encarcelado por ultraje a la moral pública. En los tribunales, los abogados del marqués de Queensberry interrogaron severamente a Wilde acerca de los pasajes que el escritor había eliminado de la novela en Lippincott’s, calificando a su historia de “obra obscena e inmoral”.
“Puede decirse que el párrafo de la página 147 le hizo un daño terrible a su familia, que él lamentó enormemente”, dijo Holland. “Arruinó la niñez de mi padre.” Vyvyan tenía ocho años cuando Wilde fue enviado a prisión. Al autor no se le permitió volver a ver a ninguno de sus dos hijos y la madre les cambió el apellido. “Pero la gente sabía”, agregó Holland.
Ahora, el original manuscrito es propiedad de The Morgan Library and Museum de Nueva York. Leer un ejemplar facsimilar, dice Holland, es casi como mirar por sobre el hombro de Wilde mientras escribe. “Ver cómo construye su prosa es algo maravilloso. Te da una conexión directa con Wilde como escritor.”

Traducción: Román García Azcárate



Fuente: clarin.com

EN PARÍS, EL BEAUX-ARTS RESISTE EL PASO DEL TIEMPO

      El museo de Orsay, antigua estación de trenes, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de Bellas Artes
      de París. (Francois Guillot/Agence France-Presse — Getty Images
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Sam Lubell

PARÍS — La sede de la Bienal durante mucho tiempo, el Grand Palais, con su base de piedra enorme y repleta de columnas, un atrio brillante y extraordinario y un techo monumental redondo hecho de vidrio y metal, es un ejemplo perfecto de la arquitectura del academicismo francés.
Nacida en la venerada escuela de arte y arquitectura de París, la École des Beaux-Arts (Escuela de Bellas Artes), los emblemas del movimiento desde el siglo XIX y comienzos del siglo XX son su peso, grandeza y tradición clásicos combinados con un foco asistido tecnológicamente, puesto en la luminosidad, enaltecimiento y ornamentación intrincada. No sorprende descubrir que los edificios de estilo académico francés se pueden descubrir en toda la ciudad de París, y ofrecen una visión de una época optimista y dorada en la cual los diseñadores se inspiraban en simultáneo del pasado y el futuro.
¿Qué mejor lugar para comenzar que donde nació la arquitectura de Beaux-Arts, la École des Beaux-Arts? La escuela está en el VI distrito, entre el encantador Boulevard Saint-Germain y el aún más encantador río Sena. Su punto central, en el extremo más alejado de un patio de entrada, es el Palais des Beaux-Arts, diseñado en 1840 por Félix Duban, egresado de la escuela. La fachada del Palais, regimentada, de piedra, parecida a un templo, está repleta de arcos y columnas de estilo románico y con blasones con los nombres de los grandes artistas y arquitectos del Renacimiento.
Al caminar por su interior, uno se siente envuelto por el resplandor etéreo de su Cour Vitrée, que recuerda una galería romana, llena de motivos clásicos y estatuas. Está coronada por un techo elevado de hierro y vidrio (agregado en 1863) que deja ver el cielo. Mientras se encuentre en su interior, explore los otros edificios de la academia, que van desde el siglo XVII al XX. No muy lejos de allí, puede encontrarse con otro encanto del academicismo francés: la cavernosa Grande Galerie de l’Évolution de Jules André, que presenta miles de especies animales, y afianza el extremo sur del majestuoso Jardin des Plantes.
La sala de lectura Labrouste de la Biblioteca Nacional, Site Richelieu, en París.  (Francois Guillot/Agence France-Presse — Getty Images)
         La sala de lectura Labrouste de la Biblioteca Nacional, Site Richelieu, en París.      (Francois Guillot/Agence France-Presse -                 Getty Images)

La mayor parte de los visitantes conocen bien el Musée d’Orsay, ex estación del ferrocarril Gare d’Orsay convertida en 1986 en lo que se transformó en el segundo museo más popular de París después del Louvre. Aunque la mayoría desconoce que también es uno de los mejores ejemplos del academicismo francés en la ciudad. La obra maestra de Victor Laloux, terminada, al igual que el Grand Palais, para la Exposición Universal de 1900, tiene una base de mampostería clara enorme engalanada por grandes ventanas con arcos, coquetas guirnaldas de piedra y balaustradas y frontones clásicos. Su cielorraso macizo, abovedado, con arcos bordeados de flores y cuadrados de vidrio brillantes, se abre en un espacio sorprendentemente amplio cruzado por puentes y ribeteado por galerías en bloque.
La sección más famosa del museo, su colección inigualable de arte impresionista, se encuentra en el último piso, pero no deje de visitar las áreas igualmente valiosas y menos frecuentadas, como los diseños de art nouveau de toda Europa. Mientras se encuentre en París, trate de visitar más estaciones espléndidas del ferrocarril de estilo académico francés, con sus fachadas decoradas y sus interiores cavernosos de hierro y vidrio, que incluyen a la Gare du Nord, Gare de l’Est, Gare de Lyon y Gare St.-Lazare.
Desde la Rue de Richelieu, apenas podría decir que la ex Biblioteca Nacional de Francia, hoy denominada Bibliothèque Nationale, Site Richelieu, (la Biblioteca Nacional François Mitterrand de Dominique Perrault ahora es la ubicación principal de la biblioteca), es una de las maravillas más grandes construidas en la ciudad.
Diseñada por un egresado famoso de la École des Beaux-Arts, Henri Labrouste, la fachada de piedra severamente austera revela solamente frontones románicos firmes, columnas corintias y unos pocos toques clásicos más. Pero, camine por su interior y se quedará maravillado. El hall de la biblioteca de 1867, la sala de lectura de Labrouste, está inundada de espacio y luz gracias a una serie de claraboyas abovedadas decoradas de colores sobrenaturales, soportadas por columnas de hierro forjado altas y delgadas.
Sus arcos de piedra redondeados están cubiertos de libros y murales de paisajes, e incluso sus escritorios de madera oscura, con lámparas de vidrio verde protuberantes son sorprendentes. Créase o no, hay una sala de lectura aún más grande en el complejo, la Sa­lle O­vale con techo de vidrio de Jean-Louis Pascal, aunque estará cerrada hasta 2020 por reformas.
Para tener un panorama fenomenal de la capacidad de La­brouste, visite la Bibliothèque Saint-Geneviève, cubierta por dos cielorrasos largos y en forma de tubo, cerca del Panthéon. Más cerca del Site Richelieu, explore la mítica Ópera de París de Charles Garnier. Si bien combina la escala y majestuosidad del diseño del academicismo francés, generalmente está clasificada como neobarroca por su nivel de decoración.
El Grand Palais fue el centro de atención en la exposición de 1900, y todavía se encuentra en la Avenue Winston Churchill, como una cuña entre Champs-Élysées y el Pont Alexandre III del academicismo realizado por Eugène Hénard, con sus vanos arqueados, columnas importantes y estatuas cubiertas de oro. Aunque su hermano vecino, el Petit Palais de Charles Girault (originariamente denominado Palais des Beaux-Arts de la Ville de Paris), es probablemente un ejemplo más sublime del estilo de Beaux-Arts.
Envuelto alrededor de un patio semicircular exuberante y al que se accede por una puerta de piedra y vidrio estratificada, el museo, que exhibe el arte francés de los siglos XIX y XX, evoca genuinamente un palacio, con sus salas abovedadas, muy iluminadas, murales sorprendentes, frescos y pórticos, además de herrajes y adornos intrincados y curvos.

Fuente: clarin.com

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