LA CONFITERÍA DEL MOLINO
SERÁ EXPROPIADA PARA REABRIRLA

Símbolo porteño Ya fue aprobada la iniciativa por varias comisiones del Congreso Nacional y será ley en septiembre. Todos los bloques apoyan la restauración de una confitería que hizo historia en la política y la cultura.
Esta semana avanzó en el Congreso el proyecto para expropiar el histórico edificio de la Confitería del Molino, ubicado en Callao y Rivadavia. Las comisiones de Asuntos Constitucionales, de Legislación General, de Cultura, y de Presupuesto dieron dictamen positivo para que la iniciativa sea tratada en el recinto. Aunque estaba previsto que esto ocurriera ayer, la exposición del ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, pospuso su tratamiento. Según fuentes del Congreso Nacional, podría ser tratada en la sesión del miércoles 10 de septiembre; y todos los bloques estarían de acuerd o en recuperar este ícono porteño que es, además, uno de los exponentes más destacados de la arquitectura Art Nouveau en la Ciudad (ver: Un ícono...).
El proyecto cuenta con media sanción del Senado, que votó favorablemente en noviembre de 2012 el Senado. El proyecto especifica que el Poder Ejecutivo nacional adquirirá el inmueble y luego deberá transferirlo, sin cargo, al Congreso. Luego el Poder Legislativo debería crear una comisión para administrar el futuro “Edificio del Molino”, tal su nueva denominación.
Está previsto que en el subsuelo y la planta baja funcione, a través de una concesión, una confitería, un restaurante y un local de elaboración de productos de panadería, pastelería y actividades afines. Es decir, que retomaría sus usos originales: en esa esquina la confitería comenzó a funcionar en 1905.
El resto del edificio –que tiene cinco pisos en altura– estará dedicado a la historia de la confitería. Se conformará un museo para recuperar el paso a paso de su construcción y el rol cultural y político que tuvo en sus épocas de máximo esplendor. Fue construida por Francesco Gianotti, el arquitecto que también firmó otro edificio icónico de la Ciudad, como es la Galería Güemes. Y entre otras situaciones históricas que atravesó, su cercanía con el edificio del Congreso le jugó una mala pasada en 1930: fue incendiado durante el golpe militar de José Uriburu contra el gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen.
También funcionará un centro cultural que se llamaría “De las Aspas”, dedicado a difundir y exhibir la obra de artistas jóvenes.
Desde el día en que cerró sus puertas, en 1997, hubo una decena de proyectos de ley, declaratorias y manifestaciones de vecinos y ONG que buscaron recuperar el edificio. En la Legislatura porteña, entre 2006 y 2012, se presentaron seis proyectos diferentes. Ninguno de ellos obtuvo dictamen favorable de las comisiones y perdieron estado parlamentario. Lo propio ocurrió en el Senado y en el Congreso en años anteriores.
“Este proyecto es necesario para garantizar la recuperación y protección de un inmueble que integra el patrimonio cultural de Buenos Aires y el país. Se trata de un pedazo de nuestra historia reciente, un símbolo de la lucha por la democracia, un punto de encuentro de artistas e intelectuales, un ícono de la arquitectura”, opinó Roy Cortina (diputado por el Partido Socialista), como integrante de la comisión de Cultura y autor de algunos de los proyectos que durante años dieron vueltas por la cámara.
En tanto el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez (Frente para la Victoria), aseguró que la recuperación del edificio “es un sueño de todos los bloques. Forma parte de un momento glorioso de nuestro país, una generación lo pudo construir y nosotros debemos restaurarlo”. Se mostró esperanzado en “poder concluir las obras antes del Bicentenario de 2016”. Por iniciativa de Domínguez, podría estar al frente de la restauración el mismo equipo que trabaja recuperando el Congreso, dentro del Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE).

Un ícono Art Nouveau, 
foco de reunión de políticos y artistas

Su historia se remonta a 1821. El edificio fue terminado en 1917 y el Molino cerró en 1991
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Nora Sánchez


Desde 1905, la Confitería del Molino fue un punto de reunión para políticos, escritores y artistas que disfrutaban de sus especialidades de pastelería entre coloridos vitraux y mesas de mármol. Pero un día de verano de 1997, la confitería bajó las persianas y quedó un cartel. “Cerrado por vacaciones desde el 24 de enero hasta el 14 de febrero”, decía.
Nunca reabrió. Sus 47 empleados recibieron telegramas de despido en los que les anunciaban el “cierre definitivo del establecimiento por causas económicas”. Desde entonces su edificio Art Nouveau languidece, mientras el antiguo local gastronómico espera que alguien se ocupe de él.
La historia de este ícono porteño se remonta a 1821, cuando el italiano Constantino Rossi abrió la Confitería del Centro en la esquina de Federación y Garantías, hoy avenida Rivadavia y Rodríguez Peña. En 1868, la compró el repostero italiano Cayetano Brenna, que le cambió el nombre por Confitería del Molino en alusión al primer molino harinero de Buenos Aires, que funcionaba en la plaza Lorea. En 1904, Brenna compró la esquina de Callao y Rivadavia, a metros de donde se construía el Palacio del Congreso Nacional. Y allí mudó la confitería en febrero de 1905.
Entre 1909 y 1911, ya en sociedad con la familia Rocatagliatta, Brenna adquirió los inmuebles linderos de Callao 32 y Rivadavia 1815. Y le encargó al arquitecto italiano Francisco Gianotti que fusionara las tres construcciones en un edificio único.
Gianotti, que también hizo la Galería Güemes, realizó un estructura de hormigón armado. Todos los materiales llegaron de Italia, incluyendo las aberturas, los mármoles, las manijas de bronce, las cerámicas y más de 15 m2 de vitraux. El resultado es uno de los máximos exponentes del Art Nouveau de Buenos Aires.
El edificio fue inaugurado el 9 de julio de 1916, aunque recién estuvo terminado en 1917.
Tiene tres subsuelos y cinco pisos. En los subsuelos se elaboraban las especialidades de pastelería, estaban los depósitos y había una fábrica de hielo. En la planta baja funcionaba la confitería y en el primer y segundo piso estaban los salones de fiestas Versalles y Gran Molino . Los pisos restantes eran para rentas y aún hoy sus departamentos están alquilados. Los símbolos de la confitería son la réplica de las aspas de un molino que decoran su frente y su torre aguja.
En 1938, Brenna murió y hasta 1950 se hizo cargo del negocio Renato Varesse. Lo continuó Antonio Armentano, hasta que en 1978 se lo vendió a un grupo económico que quebró poco después. Los nietos de Brenna compraron la confitería, pero en los 90, en tiempos de fast food y pizza-cafés, comenzó a decaer. Hasta que en 1997, llegaron esas obligadas vacaciones que jamás terminaron. Nueve meses después declararon al edificio Monumento Histórico Nacional.

Fuente: clarin.com

HOMENAJES A JULIO CORTÁZAR
EN EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO

Una mujer visita la exposición “Julio Cortázar 1914-2014” en Buenos Aires. Fotografías, textos, música e incluso grabaciones con su voz integran la exposición que constituye un recorrido por la vida del autor. ( EFE/David Fernández)

Una mujer visita la exposición “Julio Cortázar 1914-2014” en Buenos Aires. Fotografías, textos, música e incluso grabaciones con su voz integran la exposición que constituye un recorrido por la vida del autor.


A 100 años de su nacimiento, Cortázar “vuelve” a su querido Banfield. Es el barrio donde pasó su infancia y adolescencia, y que está presente en su obra. En esta fecha especial, los vecinos organizan una semana para recordarlo con música, actividades literarias y hasta un concurso de rayuela.

A 100 años de su nacimiento, Cortázar “vuelve” a su querido Banfield. Es el barrio donde pasó su infancia y adolescencia, y que está presente en su obra. En esta fecha especial, los vecinos organizan una semana para recordarlo con música, actividades literarias y hasta un concurso de rayuela. 

Una mujer visita la exposición “Julio Cortázar 1914-2014” en Buenos Aires. Fotografías, textos, música e incluso grabaciones con su voz integran la exposición que constituye un recorrido por la vida del autor argentino. EFE/David Fernández

Una mujer visita la exposición “Julio Cortázar 1914-2014” en Buenos Aires. Fotografías, textos, música e incluso grabaciones con su voz integran la exposición que constituye un recorrido por la vida del autor argentino.

Fotos 1 y 3: EFE/David Fernández


Fuente: clarin.com

DESCUBREN NUEVA CIUDAD MAYA


Imágenes distribuidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México el lunes 25 de agosto 2014, que muestran las ruinas pertenecientes a una antigua ciudad maya llamada Tamchen en un lugar remoto de la selva en el estado sureño de Campeche, México. Arqueólogos en México han hecho pública la existencia de esta antigua ciudad maya en el estado y han vuelto a descubrir otro sitio cubierto por bosque como los encontrados en la década de 1970. El INAH dice que los descubrimientos ayudarán a los arqueólogos a estudiar los antecedentes culturales y políticos de una zona conocida como las Tierras Bajas Centrales de la región maya.

Fotos: AP/ INAH, Mauricio Marat 




Foto: clarin.com

EL MOLINO, MÁS CERCA DE SER EXPROPIADO

 Foto: Archivo
Foto: Archivo

Por Pablo Tomino / LA NACIÓN

La expropiación de la Confitería El Molino está cada vez más cerca de concretarse. Este clásico café porteño, en Callao y Rivadavia, cerrado en 1997, podría reabrir sus puertas si se convierte en ley el proyecto del ex senador Samuel Cabanchik, que ya fue aprobado en el Senado y tuvo dictamen favorable en la Comisión de Asuntos Constitucionales, Legislación General y Cultura y Presupuesto de la Cámara de Diputados. Y en las próximas semanas podría llegar al recinto.
El Molino reabriría nuevamente como café y será parte de un proyecto que se integrará a la manzana legislativa, frente al Congreso Nacional. El texto resuelve "declarar de utilidad pública, y sujeto a expropiación, por su valor histórico y cultural, el inmueble de la Confitería del Molino".
De esta manera, el inmueble se transferirá sin cargo al patrimonio del Congreso de la Nación. El subsuelo y la planta baja deberán ser concesionados para su utilización como confitería, restaurante, local de elaboración de productos de panadería, pastelería o cualquier otro uso afín a dichas actividades.
El resto del edificio, cuya fachada hoy luce abandonada, deberá consagrarse a un museo dedicado a la historia de la confitería, y al rol que tuvo "en el crecimiento y consolidación de la democracia argentina", según se especifica en los considerandos de la expropiación. Además, harán un centro cultural que se llamará "De las Aspas", dedicado a difundir y exhibir la obra de artistas jóvenes argentinos que no haya sido expuesta públicamente en ningún medio.
El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, dijo que la recuperación de la Confitería del Molino "es un sueño de todos los bloques". Y agregó: "La recuperación de esta confitería sintetiza una convicción compartida desde el Congreso Nacional, desde el gobierno de la Nación y desde todos los sectores de la población que anhelaban recuperar un patrimonio histórico de un edificio que tiene que ver con la historia de la Argentina".
El edificio de la confitería fue inaugurado en 1917, con un proyecto del arquitecto italiano Francisco Gianotti. Contaba con tres subsuelos donde se producía y fabricaba la pastelería, que funcionaba en la planta baja de Rivadavia y Callao. Por sus mesas pasaron los políticos Marcelo T. de Alvear, Lisandro de la Torre, Alfredo Palacios y Eva Perón, y los artistas Carlos Gardel, Niní Marshall, Tita Merello y Libertad Lamarque, entre muchísimos otros.
Domínguez recordó parte de esa historia: "El Molino se vendió en 1978 y, al poco tiempo, quebró, al igual que otras empresas nacionales. Después se recuperó medianamente. En 1997 volvió a cerrar, y hasta el día de hoy no abrió. No es casual que, con el apoyo de todos los bloques políticos, hayamos votado la recuperación".

Una historia con idas y venidas

1917
Ese año se inauguró la confitería emplazada en Rivadavia y Callao, frente al Congreso Nacional, con proyecto del arquitecto italiano Francisco Gianotti.
1992
El gobierno de la ciudad lo incorporó al Área de Protección Histórica con el grado de protección estructural.
1997
Tras estar en declive durante décadas, este tradicional punto de reunión de políticos cerró a comienzos de este año, hasta hoy.
2005
Desde entonces, se presentaron numerosos proyectos para recuperar la Confitería del Molino, pero ninguno prosperó.


Fuente: lanacion.com

CORTÁZAR ILUSTRADO.
UNA MANERA DE REVISITAR A UN GIGANTE DE LAS LETRAS

Semana cortázar / El centenario de su nacimiento

En la marea editorial de estos días, con más de 100.000 ejemplares vendidos de su obra en español, se distingue una sección de títulos para redescubrir al best seller de otra manera: dibujado
Rojo brillante, la criatura que Emilio Urberuaga creó para el cuento "Discurso del oso"
Rojo brillante, la criatura que Emilio Urberuaga creó para el cuento "Discurso del oso".


Por María Paula Zacharias / LA NACIÓN

"Ilustrar a Julio Cortázar fue un regalo que ya nadie me puede arrebatar", dice Emilio Urberuaga, dibujante español de conocida trayectoria y muy buen humor, que ha creado un oso tierno, divertido y de color rojo brillante para el cuento "Discurso del oso". En el año del centenario del venerado Julio Cortázar, que se cumple hoy, varias ediciones acercan sus relatos a lectores nuevos y de antaño con un valor agregado: el lápiz, la gubia o el pincel de dibujantes, grabadores y pintores que ponen en imágenes textos escogidos. Libros objeto para atesorar, en ediciones fascinantes, para leer y mirar. Y volver a mirar. Una simbiosis en la que autores, artistas y lectores, todos salen ganando.
Pero ¿cómo es ilustrar al Gran Cortázar, un autor que se lee ayer como hoy y que en el mundo hispanohablante (aunque está traducido ya a más de 30 idiomas) vendió más de 100.000 ejemplares de sus obras en el último año?
Urberuaga responde: "Siempre que se trata de alguien que quiero o admiro se genera un acercamiento al autor que de otra manera no habría conseguido. No creo que mi aporte sea importante más allá de la imposición de un lector (yo) a otros lectores que probablemente tengan en su cabeza un oso diferente, aunque la vanidad me empuja a creer que algunos tomaron ese oso rojo como propio".
La historia de Elenio Pico, argentino radicado en Barcelona, y Cortázar empezó mucho antes de que le ofrecieran poner en dibujos, con algo de dulzura y otro tanto de malicia, a los cronopios y las famas. A los 23 años se cruzó con el escritor en la calle, lo paró y compartió con él una charla que recuerda corta y cariñosa. "De alguna forma me había marcado. Aurora Bernárdez -primera mujer, amiga y heredera de Cortázar- me comentó que él decía que la vida era una especie de tapiz en formación y que la aguja que lo construía entraba y salía de él. En mi caso, había entrado ocasionalmente en 1983 y volvía a aparecer en 2012", cuenta. Bernárdez vio los dibujos de Pico y les dio su bendición. Darles forma a estos seres no resultó fácil. "Fue muy especial. Intenté ser natural, revisar mi pasado gráfico, recuperar emociones, volcar todo el cariño y la espontaneidad posible, evitar metáforas aleccionadoras y aportar irresponsablemente una pequeña dosis de poesía desde el tratamiento de los elementos que construyen los dibujos. Me vi en la situación de sintetizar mis emociones y darles una forma a través del dibujo y el color, que son mi medio de expresión. ¡Son tantas las posibilidades! Lo mejor es dejarse arrasar por esa lógica mágica y festejar esta oportunidad que te da la vida", entiende Pico.
Concentrarse en Cortázar, en él y no en su obra, es otra cosa. "Yo vengo dibujándolo desde hace tiempo, pero nunca como un gran lector. Maravillado, sí, por Bestiario y algunos cuentos. Siempre me gustó el personaje", dice Miguel Repiso, o Rep. En marzo último lo invitaron a contar su vida en un mural en el Salón del Libro de París. "Durante el verano leí varias biografías, tomé 36 años clave de su vida y los dibujé, con una leyenda muy escueta. Todo el lirismo, el vuelo, lo puse en el dibujo. Cuando tenía lista la línea del tiempo sentí que algo no estaba bien, y la rayuelicé: hice bollitos de papel con cada uno de los años, los metí en un cubo y fui sacándolos, para darles un orden azaroso, porque su vida merece ser contada de manera lúdica". Primero el mural tomó forma de libro en Italia, y ahora llega al público local. "Mi Cortázar es un niño que crece en alto, pero no envejeció nunca. Creció su cabeza, pero su cuerpo es el de un niño estirado. Sus ojos siempre me atrajeron como dibujante, tan separados que la primera vez que los dibujé puse en el medio al Gordo y el Flaco. Tienen mucha expresión", cierra Rep.

José Muñoz ilustró "El perseguidor#
José Muñoz ilustró "El perseguidor"

Otra biografía en imágenes que ve la luz por los 100 años es la de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga, Cortázar de la A a la Z. Como un álbum de familia o un diccionario, se ordenan entradas alfabéticamente y se ilustran con fotos, manuscritos, objetos y dibujos del propio escritor, explicados con sus palabras tomadas de cartas, obra y entrevistas.
Llamamos a París, sin ninguna esperanza, y atiende una voz quebradiza: "Sí, soy yo", contesta Bernárdez, a los 94 años. Y repite lo que todos ya saben: "Yo no doy entrevistas nunca, absolutamente a nadie. Lo siento. Si no, no haría otra cosa en mi vida". Aurora es amabilísima, manda saludos a los amigos y antes de cortar tampoco es que puede quedarse callada... "Quedó muy, muy bueno [el libro]. Ha sido un gran trabajo, pero ha estado todo muy pesado. Estoy muy contenta, está muy bien hecho por la editorial, que se empeñó en crear un libro curioso, original, interesante."
No es novedad: Cortázar ha tenido grandes amigos artistas plásticos y en vida realizó con ellos obras en conjunto; varios títulos con sus amigos Julio Silva y Luis Tomasello, autores de ese monumento a donde peregrinan lectores del mundo y dejan flores, cigarrillos, lápices... La tumba que comparte con Carol Dunlop, su última mujer, en Montparnasse. Con fotografías de Alicia D'Amico y Sara Facio se publicaron dos obras, y en los 80 se editó Monsieur Lautrec, ilustrado por Hermenegildo Sábat. De aquellos libros se desempolva y entra nuevamente en imprenta la novela gráfica realizada junto a Alberto Cedrón Las raíces del ombú. Los originales se perdieron después de una miniprimera edición en 1978, pero han podido reconstruirlos a partir de una copia en 2004. Habrá que buscarlo en francés, La racine de l'ombú, porque sale por un sello parisino.
En septiembre, también se reeditará La puñalada, con dibujos de Pat Andrea, nuevos retratos y un epílogo de Enrique Vila-Matas que cuenta la azarosa historia del libro, que se terminó de imprimir en Bruselas el día después del entierro de Cortázar y se perdió por décadas. "En realidad, Julio ilustró mis dibujos con su texto. Me ofreció, el cuento «Tango de vuelta» para acompañar los dibujos que le mostré. ¡No pude creerlo en su momento!", recuerda Andrea desde París. El artista de origen holandés tramó un policial tanguero con olor a dictadura, a lápiz, carbón y acuarela. "Con la obra de Julio siempre he tenido una proximidad muy fuerte -se compara Andrea-. Considero que pinto como él escribe."

Para mirarlo mejor

discurso del oso

Libros de Cordel
Ilustrado por Emilio Urberuaga (24 pp., $ 192). Sobre un oso que habita las tuberías, inspirado en los ruidos de los edificios

El perseguidor

Libros del Zorro Rojo
Ilustraciones de José Muñoz (88 pp., $ 297; rústica, 96 pp., $ 197). Un homenaje a Charlie Parker y el jazz

historias de cronopios y de famas

Alfaguara
Ilustrado por Elenio Pico (84 pp., $ 200). Una invitación a "que sus ojos, cronopios cronopios, bailen tregua y bailen catala sobre letras y dibujos y colores"

Julio Florencio Cortázar. Biografía rayuelística

Planeta
Con dibujos de Rep (80 pp., $ 149). La vida del escritor, con orden alterado

Cortázar de la A a la Z

Alfaguara
De Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga (320 pp., $ 269). Biografía visual con orden alfabético

la puñalada

Libros del Zorro Rojo
Con dibujos de Pat Andrea (desde el mes que viene). Un cuento de cuchilladas de arrabal

La Racine de l'ombú

CMDE
Novela gráfica de Alberto Cedrón (89 pp., euros 20) que traza una alegoría de la historia argentina del 30 a los 70

Biblioteca LA NACIÓN

  • Opcional con LA NACION, a partir de hoy y cada 15 días, se podrán adquirir 27 cuentos y novelas de la biblioteca Cortázar
  • La colección se inicia con Bestiario y continúa con títulos como Rayuela, Las armas secretas, Historias de cronopios y de famas, Todos los fuegos el fuego y Salvo el crepúsculo
  • Los libros están impresos en formato premium y tapa dura. El primer título costará $ 39,90. Y a partir del segundo título hasta el 27, valdrá $ 69,90


Fuente: lanación.com

RICHARD ATTENBOROUGH:
UN CABALLERO A AMBOS LADOS DE LA CÁMARA

Attenborough actuó en la producción "Parque Jurásico".
Richard Attenborough, 1923-2014

Por Natalia Trzenko / LA NACIÓN


Para muchos, Richard Attenborough, fallecido anteayer a los 90 años en Londres, será siempre el tierno abuelito de las dos primeras Jurassic Park. Para otros quedará en el recuerdo por haber dirigido Ghandi, el film que contó la vida del líder pacifista hindú que resultó un éxito en todo el mundo y cosechó ocho premios Oscar, entre ellos dos como director y productor para el propio Attenborough. Y para algunos más siempre será el actor que debutó a principios de los años cuarenta y se convirtió en uno de los más respetados y prolíficos intérpretes de la escena británica, donde solía interpretar a matones y marginales que poco tenían que ver con sus orígenes.


El artista había nacido en Cambridge, donde su padre formaba parte de la dirección de la prestigiosa universidad y su madre se dedicaba a diversas causas sociales que años después su hijo citaría como inspiración para su trabajo filantrópico.
"No tengo interés en ser recordado como un cineasta de gran creatividad. Quiero ser recordado como un narrador de historias", dijo Attenborough hace unos años sobre su carrera como realizador.
"Dickie Attenborough era un apasionado sobre todo en la vida-su familia, sus amigos, su país y su carrera-. Le regaló al mundo la emocionante épica Gandhi y fue el perfecto maestro de ceremonias para revivir a los dinosaurios como el John Hammond de Jurassic Park. Era un querido amigo y me encuentro en una larga fila de personas que lo adoraban completamente", dijo ayer Steven Spielberg al enterarse del fallecimiento del actor, director y productor que trabajó como intérprete en el cine y el teatro durante más de 25 años antes de decidir pasar detrás de las cámaras. Claro que su nueva profesión nunca lo alejó del todo de la actuación de la que se había enamorado en los primeros años cuarenta cuando protagonizó la obra Brighton Rock, basada en la novela de Graham Greene que algunos años después se adaptaría al cine como El joven Scarface también con Attenborough como el temible gangster Pinkie Brown.
"Este actor merece ganarse la fama en una noche porque su estudio de la psicología patológica de su personaje es considerado, delicado y poderoso", decía una de las tantas críticas-citada ayer por el diario The Guardian-, que ponderaron su trabajo en aquella obra teatral que sentaría los cimientos para una trayectoria notable. Una carrera que cambió de rumbo a principios de la década del sesenta cuando un conocido del actor le propuso que dirigiera una película basada en la biografía de Mahatma Gandhi. Interesado y dispuesto a aprender sobre la vida del líder indú, Attenborough-nombrado caballero del reino en 1976-, puso en marcha un proyecto que le llevaría casi veinte años concretar. Mientras tanto aceptó el ofrecimiento de Hollywood y participó como actor de reparto -su estatura no le alcanzaba para protagonizar en la gran industria norteamericana- en El gran escape de John Sturges, El vuelo del Fénix con James Stewart y El cañoñero del Yangtze de Robert Wise, entre otras.
Después de realizar tres películas como director -Oh, qué bella guerra, El joven león y Un puente demasiado lejos- , y luego de hipotecar su casa, vender sus autos y empeñar su colección de arte además de trabajar en varios proyectos por debajo de su calidad como realizador e intérprete finalmente consiguió la financiación para poner en marcha Gandhi, el film que lo cambiaría todo. Con el reconocimiento crítico y de público llegarían otras películas que dirigió como A Chorus Line, Grito de libertad, Tierra de sombras , Chaplin y De amor y de guerra, su último trabajo tras las cámaras. Frente a ellas, apoyado en el reconocimiento que recibió por su trabajo en Jurassic Park, Attenborough regresó a la actuación con papeles en Milagro en la calle 34, el Hamlet de Kenneth Branagh y Elizabeth.


Fuente: lanacion.com

JULIO CORTÁZAR EN EL CORAZÓN:
LOS RECUERDOS DE QUIENES LOS CONOCIERON

Hoy se cumplen 100 años del nacimiento del autor

Sara Facio, Juan Cruz y Sergio Ramírez entre otros, cuentan algunas de sus anécdotas con el gran escritor.
Postales. En 1984, poco antes de morir, Cortázar fue retratado por Dani Yako en Buenos Aires. / DANI YAKO.
Postales. En 1984, poco antes de morir, Cortázar fue retratado por Dani Yako en Buenos Aires. / DANI YAKO.


Bárbara Álvarez Plá

En 1914, Europa se convulsionaba con el estallido de la Primera Guerra Mundial; Juan Ramón Jiménez publicaba en España su Platero y yo y, el 26 de agosto, en Bruselas, Bélgica, nacía Julio Cortázar, que después se convertiría en uno de los autores más influyentes y transgresores de la literatura argentina. Este martes se cumplen, entonces, 100 años del nacimiento del autor de Rayuela, cuya publicación, en 1963, cambiaría para siempre los cánones de lectura de la literatura latinoamericana.
Ya pasaron cien años, pero Cortázar sigue siendo uno de nuestros escritores más universales y es por eso que en todo el mundo se lo recuerda de un modo especial –con homenajes, actividades y muestras– en este año en el que, además, se cumplen 30 años de su muerte. Afirmaba Cortázar que lo interesante de la literatura es “buscarse, y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro” y a esa lucha dedicó su vida, dejando como resultado textos inolvidables.
Clarín habló con unas serie de escritores y artistas que lo conocieron o que analizaron su obra para pedirles que compartieran sus reflexiones y recuerdos acerca del autor de Historias de Cronopios y de Famas

Marcelo Cohen. Escritor.
Creo que leí Rayuela en el 67, 4 años después de que saliera. Uno ya venía viendo bastante gente con el libro abajo del brazo. El efecto inmediato en mí y la gente más cercana fue de pantomima, de imitación. No leímos una obra literaria sino algo que presenta modelos. También modelos literarios, pero eso lo entendimos más tarde. Nunca pude despegarme de Cortázar”.
(Testimonio para los videos de Clarin.com celebrando los 50 años de Rayuela en 2013, en la serie producida por Matilde Sánchez).

Sergio Ramírez Escritor.
En Costa Rica, en 1976, julio llegó para un ciclo de conferencias y Ernesto cardenal y yo lo invitamos a ir a Nicaragua, a Solentiname, donde Ernesto tenía su comunidad campesina. Fue un viaje bastante clandestino porque pasamos lejos de los puestos fronterizos de Somoza. Ese día tocaba el prendimiento de Jesús y Julio opinó y eso está recogido en el libro de las misas de Solentiname. Es curiosa esa conversación. El tema viene a ser el poder terrenal y el poder divino. Es extraño ver a Julio hablando de estos temas”.
(De la misma serie que el testimonio anterior.) 

Juan Cruz. Periodista.
Era 1973. Yo había leído Rayuela con la devoción de un boy scout, y paseaba absorto por las calles de Amsterdam. Un amigo fotógrafo, en ese momento sin cámara, me gritó desde un rincón de la plaza: “¡Juan, Julio!”. Julio era Cortázar, alto, pecoso, ese hombre que escribió Rayuela estaba allí. Hablamos con él un buen rato. Bromeó: no se olvidaría de mi nombre... porque era como el del gaucho Cruz del Martín Fierro. Sabía su dirección de París, le buscaría allí, él tenía prisa. En París busqué su teléfono en esa dirección, el 3 de rue l’Eperon; no había en la guía ningún Cortázar así que marcar todos los números, de cualquier apellido. Empecé con Monsieur DuPont, un médico interno de hospital. Sonó la llamada y una voz a la que le pregunté si era Cortázar dijo: “Oui, je suis meme”. Parecía un relato de Cortázar. Muchos años después, aún después de su muerte, estaba hablando por teléfono cerca de un restaurante que le gustaba a Neruda, y de pronto levantó la vista y ahí me fijé que estaba justo debajo del número de la rue l´Eperon. No he dicho a nadie que estuve a punto de llorar”.

Luisa Valenzuela. Escritora.
Poco antes de que muriese, lo vi en Nueva York y me contó que quería tomarse un año sabático para escribir una novela. Le pregunté si sabía de qué se trataba y me dijo que no sabía, pero que hacía tiempo que tenía un sueño recurrente en el que ya la había terminado y entregado a su editor. El editor le devolvía la novela ya impresa y al mirarla se daba cuenta de que no estaba escrita en palabras, sino en formas geométricas y entonces comprendía que por fin había logrado decir lo que siempre había querido decir. ‘Es la primera vez que de verdad consigo contar lo que quería contar’, dijo”.

Elsa Osorio. Escritora.
Decir sin exagerar que desde la adolescencia vivía –sigo viviendo– con Cortázar. Pero no lo conocía personalmente hasta 1983. Era junio, un calor agradable en el Barrio de Brera de Milano. Caminábamos por la calle de Fiori Chiari, cuando le confesé a Margherita Bernard: Quiero verlo. No necesitaba decirle a quién, Marghe había estudiado Letras conmigo en Argentina, y compartía esa pasión. ¿Qué excusa inventaría para que él me recibiera en París? De pronto, como saliendo de la nada, su enorme figura cruzó la bocacalle. Paralizadas, Marghe y yo nos miramos. ¿Era posible? Ella cree que fui yo, y yo, que fue ella quien tomó la iniciativa. Cortázar se sorprendió de que lo reconociéramos en Milano. Es difícil saber qué senderos recorrieron las palabras hasta llegar a contarle cómo Charly tocaba ahora en un bar del bajo de Buenos Aires, y esa pareja de los vientos alisios, que pude reconocer en el avión. Ya no era sorpresa sino placer cuando él nos contó que en verdad no todas las copias de Glenda habían sido eliminadas, que él conserva una muy especial. Sólo quedan los papeles desleídos de mi diario de entonces, y las muchas veces que quise escribirlo. El recuerdo del recuerdo, atravesado por la imaginación, y una certeza: el haber vivido una tarde que pudo ser un cuento de Cortázar”.

Liliana Heker. Escritora.
Lo conocí en Buenos Aires en 1973. Una vez fui a su casa a llevarle unas revistas y a leerle la crítica de El libro de Manuel. En el 78, fui por primera vez a París. No pude verlo el día que llegué porque él tenía que dar clase, pero quedamos para el día siguiente. La noche anterior, yo dormía en el hotel cuando sonó el teléfono. Atendí y era él para decirme que me abrigase bien, que hacía mucho frío en París. Es uno de esos recuerdos que atesoro como algo muy hermoso, fue de una ternura infinita. Esa fue la última vez que lo vi”.


"ESTABA TAN NERVIOSA, QUE SAQUÉ COMO DOS ROLLOS DE FOTOS"

    1914 - HOY SE CUMPLEN 100 AÑOS DE SU NACIMIENTO - 2014

                                  
El primer trabajo que hice con Cortázar fue el libro ‘Buenos Aires, Buenos Aires’. El libro sale en el 68, pero, con mi socia Alicia D’Amico, estuvimos con él en París un año antes, cuando le hicimos esa foto.
El día que fuimos a conocer a Julio, él me tomaba el pelo porque yo estaba tan nerviosa que saqué como dos rollos de fotos, ahora es normal porque todo es digital pero en aquellos tiempos era una locura. Me decía: ‘no te van a salir, porque no hay luz’, y yo le respondía: ‘vos escribí que yo saco las fotos’. Por supuesto que salieron todas.
En el momento en que nos íbamos, me dijo: ‘¿No querés sacarme fotos con luz?’ Le dije que sí y nos dijo: ‘Vengan mañana a la UNESCO’ –donde trabajaba como traductor– ‘y les muestro el palacio, los jardines y comemos algo’.
Fuimos encantadas y ya sin nervios. Después de conocer todo, fuimos a un jardín a sacar fotos y yo lo veía a Julio como si fuera Horacio, el personaje de Rayuela.
Así que esa foto está hecha en los jardines de la UNESCO, él la vio tres meses después. Mandó una carta diciendo que las fotos le habían parecido magníficas.
Dijo que la que más le gustaba era esta, y que si algún día, cuando él ya no estuviera, salía algún libro sobre él, quería que esa foto fuera la tapa. La primera vez que se usó fue un domingo en La Nación, ahí me hice famosa.


Testimonio tomado para Clarin.com en 2013.

Fuente: clarin.com