LA ESTATUA DE COLÓN, UNA METÁFORA DEL PODER

La lógica de la discrecionalidad parece guiar las decisiones. No se trata de reforzar o debilitar el poder presidencial, sino de que los presidentes utilicen sus atribuciones para integrar, en lugar de excluir, y que sean controlados y sancionados si pretenden gobernar como si el poder fuera propio.
Por Vicente Palermo - Politólogo

Parece que la Presidenta se salió con la suya: removió de su emplazamiento a la estatua de Cristóbal Colón. Por encima de otras consideraciones, el episodio es indicativo de su noción del poder y de la extendida tolerancia social para con esa noción.
En efecto, la mano que ha desplazado la estatua es la mano moderna del monarca absoluto, cuyo interés libérrimo se dirige tanto a las cosas grandes como a las cosas pequeñas, y cuyo capricho no tropieza con límite alguno.
Se supone que con presidentes representativos debería ser diferente, y que el impulso tendencialmente monárquico que proviene de la legitimidad popular y de la doble condición de jefe de Estado y jefe de Gobierno debería ser contrapesado por las instituciones y por la opinión pública.
Pero no, y en el fondo se trata de una cultura política que nos es muy querida. De esta dimensión del problema “monumento a Colón” casi no se habló. La idea, parece ser, es que el gobernante es dueño del poder del que está investido. Actuar a su antojo es una consecuencia lógica. Pero nótese que los argentinos somos en esto profundamente contradictorios. Si consagramos en las urnas, por el 54% de los votos, a un mandatario que ya mostraba claramente los signos de la arbitrariedad, ¿a qué viene después quejarse de la corrupción?
Los kirchneristas son más coherentes: quieren todo el poder y lo usan en beneficio propio.
La más genuina corrupción es ésta. Si no cambiamos la estructura del poder político en la Argentina, por no hablar de la cultura política que lo alimenta, en materia de corrupción vamos a estar arando en la arena.
El kirchnerismo llegó a un extremo, pero ¿podemos decir que innovó radicalmente? Expresó, sin duda, una fusión entre corrupción y poder.
Primero fue la regla de oro (lamentablemente universal, en verdad) de que para hacer política había que disponer de fondos con holgura, tras lo cual se cayó en que para tener dinero había que robar (es sin duda lo más práctico: apropiarse del dinero donde éste está).
Las coartadas fueron muchas, pero a partir de cierto punto ya no fue posible distinguir qué estaba al servicio de qué. ¿El dinero al servicio del poder, o el poder al servicio del dinero?
Por supuesto que en gran parte del séquito está claro dónde están las prioridades. La ramificación del sistema kirchnerista ha llegado muy profundamente y hoy día este sistema consiste en una miríada de baronatos (en las municipios) y sultanados (en muchas provincias) que son quizás más fuertes que el propio poder nacional.
Después de todo, el Gobierno destina una parte importante de un inmenso botín a los pobres.
Días pasados la Presidenta expresó: “Me duele como argentina cuando nos critican porque les damos algo a los pobres, a los negros o a algún hijo de inmigrantes”.
Más allá del carácter retrógrado del léxico empleado, la frase revela la mentalidad patrimonialista de un patrón de estancia. Darles algo a los pobres.
¿Algo de lo que les corresponde por derecho? No, algo concedido magnánimamente.
Hay otro factor que facilita la lógica del poder discrecional así como la corrupción que le es inherente. Que es la progresiva destrucción del Estado. Los gobernantes audaces se mueven mejor en el tembladeral institucional en que se ha convertido el Estado argentino en su pendiente de décadas.
Ejemplos prístinos de corrupción política son el arrasamiento del Indec y el de Cancillería.
En Brasil, el interés del gobierno por redefinir (no sin cierto fundamento) las variables de composición de los índices de precios y las estimaciones de pobreza está siendo discutido públicamente y el personal de carrera del IBGE (equivalente al Indec) se mantiene firme.
Y a nadie le resultaría concebible convertir al servicio exterior en coto de caza de la militancia.
Pero, una vez más, sin una tarea que comience por la cúspide –las instituciones de la presidencia, el liderazgo presidencial– no habrá una solución duradera. No se trata de debilitar el poder presidencial; se trata de que los presidentes utilicen sus atribuciones para integrar, no para excluir, sean controlados, y sean penalizados si pretenden gobernar como si el poder fuera propio y con él pudieran hacer lo que se les antoje. Lo que es sorprendente es que, promediando la segunda década del siglo XXI, sea necesario poner sobre el tapete, de cara a la clase política y a la sociedad, cuestiones que si deseamos una Argentina más próspera y más justa, deberían estar internalizadas. Si no tocamos el poder, no venceremos la corrupción.

Fuente: clarin.com

CASA FOA Y LOS CLAUSTROS DE LA ABADÍA DE SAN BENITO

Vista aérea. La iglesia y los claustros de la abadía, en la manzana de Luis María Campos y Gorostiaga.
Vista aérea. La iglesia y los claustros de la abadía, en la manzana de Luis María Campos y Gorostiaga.


Una vez más Casa FOA redescubre un lugar mágico de la Ciudad. En una manzana particular del barrio de Palermo, que se derrama boscosa y enmarañada sobre la avenida Luis María Campos y de la cual emerge a lo alto, la iglesia abacial San Benito. Al lado, como transportado por el Túnel del Tiempo, un claustro bien ecléctico, con una mezcla de austeridad románica, refinamiento gótico y huellas de hormigón armado.
En este lugar, en la fría mañana del jueves pasado, se congregó el colectivo de decoradores, interioristas y paisajistas argentinos para hacer la recorrida por lo que será la 31° edición de Casa FOA, que ya recorre su 30 aniversario y que abrirá las puertas el próximo 10 de octubre. Sacaron fotos, hicieron dibujos y relevaron los 5.000 metros cuadrados que tiene el edificio para luego elegir cuál de los 45 espacios propuestos por los organizadores intervenir.
Por suerte también estaba Gustavo Brandaris, un arquitecto especialista en patrimonio, que tiene entre sus antecedentes haber sido asesor en las obras del Teatro Colón y que aquí, junto con el estudio Polizzini-Soldini, serán los custodios de velar por la salud de este bien patrimonial.
Según me contó Brandaris, la Orden de San Benito tiene casi 1.500 años de historia, pero menos de un siglo en la Argentina. Llegaron en 1915 enviados por la Abadía Santo Domingo de Silos, en Burgos (España), con la misión de encontrar una residencia para monjes que habían sido expulsados de México por motivos político-religiosos. Primero se establecieron en una estancia en Carlos Casares pero ya para 1920 ocuparon el actual terreno, ubicado en un lugar poco accesible y con buena visibilidad, ideal para un monasterio. Allí, el 5 de octubre de ese año el Abad de Silo llega a esta zona de Las Cañitas para colocar la piedra fundamental de la Capilla del Santo Cristo.
Para la construcción de la Abadía convocan a varios arquitectos de renombre, entre ellos a Alejandro Bustillo, autor del Banco Nación de Plaza de Mayo o el Hotel Llao Llao. Pero finalmente eligen al Padre Eleuterio González, arquitecto también y uno de los primeros seis monjes de la congregación que llegaron a Buenos Aires a principios del siglo pasado.
El sitio elegido respondía al tipo de localizaciones que preferían los benedictinos para sus abadías, como emergiendo en lo alto de la topografía. El conjunto se componía de la iglesia abacial, puesta con su ábside de punta a la barranca y al lado un edificio con dos claustros, uno mayor y otro menor. Las obras de la abadía comenzaron en 1924 y se prolongaron más de seis décadas. En 1941 comienzan la construcción de la iglesia abacial y el claustro con arcadas y capiteles románicos a imitación del claustro de Silos, pero se suspenden las obras en reiteradas ocasiones por la guerra y por falta de recursos.
Con el crecimiento de la Ciudad, el sitio dejó de ser propicio para los hábitos y costumbres benedictinos. Y en consecuencia se mudaron extramuros , a la localidad de Jáuregui. El edificio sobre la calle Villanueva fue concedido al Euskal Echea y la construcción de adelante, entre Gorostiaga y Luis María Campo, fue usada como residencia para estudiantes.
Los decoradores convocados por Casa FOA deberán intervenir las celdas que antes funcionaban como habitaciones, las galerías, el patio central, algunos pocos espacios de mayores dimensiones, pero además los baños, la biblioteca y el auditorio que quedarán como mejoras para este edificio inconcluso. La incógnita es qué pasará con este lugar una vez pasada la exhibición.
Hace años, hubo un proyecto, el más polémico, que proponía ampliar sobre este terreno el Shopping Solar de la Abadía que está enfrente. En 2005, se presentó otra idea: hacer sobre Luis María Campos, y reconstruyendo la virtual barranca, un centro de diagnóstico de alta complejidad motorizado por el Hospital Británico. Tampoco funcionó. Los últimos planos que publicamos en ARQ para este sitio proponen un complejo con oficinas, un museo de sitio y un área cultural revitalizando los claustros. También se sabe que está hecho todo el relevamiento, el diagnóstico y la documentación de obra para concluir el revestimiento de ladrillos que la iglesia abacial aún tiene pendiente.
Lo cierto es que, como dice Brandaris, si sobre el patrimonio avanza la política de “no tocar nada”, lo más probable es que no lo toquen los hombres, sino las ratas. El desafío es, entonces, encontrar un nuevo uso a este fantástico complejo para integrarlo a la Ciudad y darle un nuevo ciclo de vida.

Editor General ARQ

Fuente: ARQ Clarín

BELLAS SOBREVIVIENTES DE LA HISTORIA

Cinco esculturas del fastuoso Pabellón Argentino de París pueden verse en la Ciudad.
“La Agricultura”. Uno de los dos grupos escultóricos dedicados a esa actividad que coronaban el perdido pabellón, en San Isidro y Paroissien. / MAXI FAILLA
Uno de los dos grupos escultóricos dedicados a esa actividad que coronaban el perdido pabellón, en San Isidro y Paroissien. / MAXI FAILLA
Por Eduardo Parise

Fue el símbolo de una Argentina rica y ostentosa, pero con demasiados pobres. Y supo lucirse junto a la Torre Eiffel en la Exposición Universal de París, cuando se celebraba el primer centenario de la Revolución Francesa. Aquel Pabellón Argentino que ocupó 1.600 metros cuadrados de terreno tuvo un final poco feliz: fue traído al país, durante un tiempo estuvo en la Plaza San Martín, pero terminó desguazado y hundido en la historia. En la última semana se supo que algunas partes de aquella estructura monumental, que habían integrado una herrería en Mataderos, están en un campo en Berazategui y a la venta. No es lo único que quedó: otras piezas escultóricas del Pabellón, aunque poco valoradas, aún sobreviven en la Ciudad.
Entre los tantos elementos lujosos que tenía, el Pabellón Argentino (realizado en 1889 bajo un proyecto del arquitecto francés Albert Ballú) presentaba en cada esquina grupos escultóricos hechos en bronce. Eran obra del reconocido escultor francés Louis-Ernest Barrias (1841-1905) y habían sido realizados en el taller de los hermanos Thiébaut, una tradicional fundición parisina que fue famosa en el siglo XIX y el primer cuarto del XX. Desde 1851, aquella empresa se dedicaba a la fundición de objetos de arte bajo la dirección de Victor Thiébaut, nieto del creador de esa dinastía de artesanos. La fundición existió hasta 1926.
Justamente, en ese lugar se hicieron esos cuatro grupos escultóricos que todavía enaltecen el patrimonio artístico de Buenos Aires, aunque muchos lo ignoren. Dos aludían a “La Navegación”; los otros dos, a “La Agricultura”. De los primeros, uno está en Avenida de los Incas y Zapiola (en Belgrano R) y el otro, en el centro de la plaza Sudamérica (la rodean las calles Guaminí, Itaquí, comandante Piedrabuena y la avenida Fernández de la Cruz), en el barrio de Villa Riachuelo. Los dedicados a “La Agricultura” se mantienen en el cruce de avenida San Isidro y Paroissien (Núñez) y en Riestra y Leguizamón (Villa Lugano).
Otra obra de lo que fue el Pabellón también sigue en la Ciudad, aunque no tan expuesta. El grupo escultórico se titula “La República Argentina” y estaba originalmente sobre el pórtico principal. Es obra del escultor francés Dominique Jean-Baptiste Hughes (1849-1930). Su figura central, una joven mujer apoyada sobre una vaca, tiene alegorías a la industria, el comercio, la agricultura, la ganadería y hasta el ferrocarril. Se encuentra en el Patio de Honor de la Escuela Técnica Raggio, en Avenida del Libertador junto a la Avenida General Paz, en Núñez. Igual que los cuatro grupos que están en otros barrios, fue instalada allí en 1934.
El Pabellón Argentino no sólo había sido diseñado y adornado por franceses. También todos sus materiales debían ser de ese origen, una exigencia de los organizadores de la Exposición. Lo que impusieron las autoridades argentinas fue la decisión de que fuera desarmable para después poder traerlo al país. Y para duplicar su superficie, le pusieron una segunda planta. Lo inauguraron el 25 de mayo de 1889 (justo ayer se cumplieron 125 años). En febrero de 1890 lo desarmaron y luego esas 1.690 toneladas fueron cargadas en el puerto inglés de Liverpool en una barca llamada Ushuaia . Llegó a Buenos Aires en noviembre de 1890.
Originalmente toda la estructura había sido embalada en 6.000 bultos. Pero en el viaje, una fuerte tormenta afectó a la barca y se tomó una dolorosa decisión: se tiraron al mar unos paneles que había pintado el virtuoso Paul-Albert Besnard (1849-1934), un destacado pintor, diseñador y escritor. Aquellas obras que terminaron en el fondo del Océano Atlántico fueron una especie de premonición sobre lo que iba a ocurrir con el resto del Pabellón Argentino. Pero esa es otra historia.

Fuente: clarin.com

“La Agricultura”. Uno de los dos grupos escultóricos dedicados a esa actividad que coronaban el perdido pabellón, en San Isidro y Paroissien. / MAXI FAILLA
“La Agricultura”. Uno de los dos grupos escultóricos dedicados a esa actividad que coronaban el perdido pabellón, en San Isidro y Paroissien. / MAXI FAILLA

CON UN ESCÁNER
REVELAN CÓMO ERA LA VIDA EN EGIPTO HACE 5.500 AÑOS

Historia y tecnología
Especialistas del Museo Británico analizaron al detalle ocho cuerpos momificados. Y desde ayer los exhiben al público.
Una nueva exposición del Museo Británico deja al desnudo a momias de hasta 5.500 años de antigüedad. Titulada Ancient lives, new discoveries (“Vidas antiguas, descubrimientos nuevos”), la muestra, que comenzó ayer, revela sorprendentes hallazgos en ocho momias del antiguo Egipto gracias a una avanzada técnica de escáner que permite saber cómo eran hace miles de años.
Los expertos recurrieron a la última generación de escáner para analizar ocho momias, que incluyen las de dos nenes, extraídas de la extensa colección de 120 momias de Egipto y Sudán que tiene el museo británico. Gracias a esas técnicas pioneras se pudieron sacar a la luz secretos del proceso de enterramiento y sobre las personas que vivieron entre los años 3.500 antes de Cristo y el 700 de nuestra era.
Hasta el 30 de noviembre, el Museo Británico, en el centro de Londres, exhibirá los rostros de esas momias en los que aún se conserva el pelo y la piel, que sobrevivieron miles de años gracias al proceso de momificación.
Durante su investigación, los científicos hallaron cómo en el cerebro de una de las momias se había quedado almacenada una espátula que se empleó para vaciarle los sesos y que se puede ver claramente con el escáner. 

En el laboratorio. Las ocho momias pasaron por un escáner de avanzada que las analizó a fondo./  FOTOS: BRITISH MUSEUM
En el laboratorio. Las ocho momias pasaron por un escáner de avanzada que las analizó a fondo./ FOTOS: BRITISH MUSEUM

El cuerpo del hombre, originario de la ciudad de Tebas, la antigua capital del Imperio Nuevo de Egipto, podría haber sido momificado alrededor del año 600 antes de Cristo, según los análisis. La imagen del cuerpo momificado permite ver una serie de pústulas dentales que podrían haberle ocasionado un dolor dental extremo. Esos escáneres son capaces de producir datos de alta resolución que a su vez pueden transformarse en imágenes en 3D con un software designado originariamente para fabricar autos.
Los restos de una cantante femenina llamada Tamut, que vivía también en ese área alrededor del año 900 antes de Cristo, “cobrarán vida” mediante esa técnica. Ese cuerpo fue enterrado junto con objetos de joyería que delataban su alto estatus social y el escáner también mostró que tenía arterias bloqueadas, que podrían haber contribuido a su muerte.
“Esta nueva tecnología es verdaderamente innovadora, lo que nos permite reconstruir y comprender las vidas de estos ocho individuos muy diferentes”, dijo Neil MacGregor, el director del museo.
La exposición incluirá imágenes en pantalla grande que revelan algunos de los secretos de la momificación. Los cuerpos de las momias fueron traídos al Museo Británico en 1756 pero ninguno había sido analizado en los últimos 200 años, por lo que en algunos casos ni siquiera se conoce su sexo.

Para descubrir. La muestra abrió ayer y continúa hasta fines de noviembre.
Para descubrir. La muestra abrió ayer y continúa hasta fines de noviembre

La momificación fue una técnica que se desarrolló en el Antiguo Egipto, y por la cual se adquirieron grandes conocimientos de anatomía y química. Para los antiguos egipcios, la muerte no era necesariamente el final de la vida, sino que era la disociación de la vida en la Tierra; el espíritu abandonaba el cuerpo para renacer juntos en el “más allá”. Para ello era necesario que el cuerpo llegase al “otro mundo” en perfectas condiciones, íntegro y sin defectos, para que pudiera ser identificado por el alma del difunto. Para lograrlo, los egipcios momificaron a los muertos, ya que así detenían la peor consecuencia física de la muerte: la putrefacción.
La técnica de momificación consiste en vaciar el cuerpo de los órganos. También se extrae el cerebro. Después se lava el cuerpo y se lo deshidrata. Por último, se lo venda y se colocan amuletos entre los vendajes.

Fuente: clarin.com

TEATRO SAN MARTÍN: 70 AÑOS DE CULTURA

El frente del TSM sobre la Avenida Corrientes al 1500
Editorial Diario La Nación
 
El Teatro San Martín (TSM) cumple hoy 70 años plenos de historia, éxitos y también, claro, de polémicas. Se trata, entonces, de un aniversario para celebrar y para reflexionar, una actividad esta última que a los argentinos suele costarnos, dados siempre a adherir impulsivamente a un solo aspecto de la realidad.
Desde el primer momento quiso el destino que el predio del futuro TSM estuviera dedicado a alojar allí un teatro: en 1911, se creó Teatro Nuevo, que más tarde sería Teatro Corrientes; luego, otorgado en comodato, en ese ámbito funcionó el legendario Teatro del Pueblo y, por fin, en 1943, el Gobierno quitó la concesión y, un año después, creó el denominado Teatro Municipal de la Ciudad. En 1953 comenzó a construirse el edificio actual -obra del prestigioso estudio del arquitecto Mario Roberto Álvarez- que se terminó en 1960 y que, desde ese momento, se transformó en un hito patrimonial y cultural para todos los argentinos.
Un párrafo aparte merece la Fundación Amigos del Teatro San Martín, creada en 1990, cuyo papel ha sido y es fundamental en la búsqueda de apoyos económicos e institucionales, colaborando en la mejora de las producciones y preservando su patrimonio artístico y edilicio.
Los 70 años serán festejados como corresponde, con un criterio curatorial que busca cruzar "la memoria con la identidad y la historia": habrá una programación especial, coproducciones, títeres, Teatroxlaidentidad y, también, un documental cuya dirección estuvo a cargo del director Eliseo Subiela. Pero uno de los puntos más destacables es que ha sido idea del ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, y del director general del Complejo Teatral de Buenos Aires, Alberto Ligaluppi, integrar todo el recorrido cultural sobre la calle Corrientes, del cual el TSM es el gran representante; por ello, habrá también a lo largo del año un desfile callejero de los titiriteros del teatro, y un ciclo de funciones especiales en el Paseo La Plaza, el teatro Picadero y el Cultural San Martín, para que el teatro oficial se una con el comercial y el alternativo, y así se potencie el teatro de Buenos Aires.
A lo largo de su existencia, el Teatro San Martín -y ahora el Complejo Teatral que integra desde 2000 con los teatros Presidente Alvear, Regio, Sarmiento y de la Ribera- ha logrado erigirse en símbolo del amor por el teatro y por la libertad de expresión, aun en los momentos más oscuros de la historia argentina. Este año, en ocasión del aniversario, también empiezan a publicarse libros que buscan reflejar esa historia, con sus distintas particularidades, y como balance estético e histórico de 70 años de producción ininterrumpida.
Es un momento clave, tanto para el teatro mismo como para la comunidad cultural porteña: el San Martín está en obra, porque se tiene la intención de renovar todas sus salas, con una inversión de 315 millones de pesos, como una apuesta al futuro, pero también un reconocimiento a su historia.
Es, por fin, un motivo de orgullo para todos que, a través de los años y de sus distintas gestiones culturales, el Teatro San Martín se haya transformado en sinónimo de cultura argentina en el mundo.

Fuente: lanacion.com

CHARLIE CHAPLIN TENDRÁ SU MUSEO

Proyecto
Se restaurará su casa en Suiza, que albergará muestras sobre sus films


CORSIER-SUR-VEVEY (AFP).- Tras catorce años de negociaciones, trámites y bloqueos, el proyecto de museo dedicado a Charlie Chaplin (1889-1977), en su residencia en Suiza, podría abrir sus puertas en la primavera boreal de 2016. En la inmensa propiedad de 14 hectáreas de la mansión de Ban, donde Charlie Chaplin vivió los últimos 25 años de su vida, se distingue una excavadora, prueba de que se superaron todos los obstáculos existentes para llevar adelante este proyecto a la vez artístico y cultural.
Tres de los ocho hijos que Charlie Chaplin tuvo con Oona O'Neill estuvieron presentes en el anuncio: Michael, Eugene y Victoria. Cinco de sus hijos viven en Suiza, mientras que los otros tres viven en Colombia, los Estados Unidos y Francia. "Mis padres fueron felices aquí", afirmó Eugene Chaplin, quien contó que su padre paseaba todos los días en los jardines de la mansión, bajo la sombra de árboles centenarios, "incluso cuando llovía". El proyecto comprende la restauración de esta casa neoclásica construida hace unos 200 años, y la construcción de una nueva estructura para albergar el museo. La Mansión podrá ser visitada como la última morada de Chaplin, y el museo será dedicado a la obra del cineasta, actor y compositor, con unos 4000 metros cuadrados de exposición. Los visitantes podrán descubrir al artista desde sus modestos orígenes en Londres hasta su período en Hollywood. Se reconstituirán escenografías de sus films, entre otros la Easy Street que aparece en varias de sus películas.
El museo Grévin, que participa en el proyecto, presentará unos treinta personajes de cera, entre ellos Charlie Chaplin, pero también personajes célebres con los que compartió momentos de su vida. Se calcula que unas 300.000 personas visitarán cada año este museo cuando abra sus puertas.

Fuente: lanacion.com

QUINO:
PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS PARA UN ARTISTA UNIVERSAL

CULTURA 

Es el primer historietista en ganarlo. Mafalda, la tira que recorrió el mundo, retrata con agudeza y cariño la clase media argentina.
Aplausos. Quino, ayer, llega la conferencia de prensa en el Centro Cultural de España en Buenos Aires./ LUCIA MERLE
Aplausos. Quino, ayer, llega la conferencia de prensa en el Centro Cultural de España en Buenos Aires./ LUCIA MERLE

Es 1935. Es Mendoza. Un matrimonio decide ir al cine y deja a los chicos a cargo del tío Joaquín. No hay televisión, claro, así que el tío ilustrador dibuja y hace dibujar hasta que a los chicos los vence el sueño: uno de sus sobrinos descubre esa noche, y para siempre, que de un lápiz puede salir un mundo.
Es 1963. El niño del descubrimiento ya estudió Bellas Artes, ya vive en Buenos Aires y ya vive de dibujar. La empresa de electrodomésticos Mansfield le encarga una campaña gráfica con la única condición de que el nombre del personaje principal empiece con M, como la marca. La empresa se funde. El personaje está inventado.
Es ayer a la mañana. Es Buenos Aires. Suena el teléfono en la casa de Quino –a quien le inventaron un apodo para no confundirlo con el tío Joaquín–. Llama su sobrina Julieta, atiende Alicia, la compañera de siempre del artista. El creador de Mafalda, sacándole punta y mundos a los lápices, acaba de ganar el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. No le habían revelado, la noche del martes, que era finalista, junto al periodista mexicano Jacobo Zabludovsky y al filósofo español Emilio Lledó. Que había superado a candidatos como la agencia fotográfica Magnum y los creadores de Skype.
“Esto me ha sorprendido mucho, no sé ni siquiera lo que tengo que decir... todavía estoy en la camita”, le dijo Quino a Clarín a media mañana. Se trata de uno de los ocho premios que cada año otorga a cada ganador 50 mil euros y una escultura diseñada por Joan Miró.
Y se trata, nada menos, de la primera vez que la Fundación Príncipe de Asturias de España reconoce a un historietista: “La historieta debería ser más respetada. Puede ser considerada un ‘arte menor’, pero como medio de comunicación puede difundir humor y también ideas. Todavía hay quien te pregunta ‘¿Además de los dibujitos, qué trabajo hacen? Por ahí este premio los hace reflexionar, se entusiasman y leen una historieta. Como representante del colectivo de la historieta y el humor, me siento muy contento”, dijo ayer a la tarde Quino, en la conferencia de prensa que ofreció a los medios argentinos después de que los husos horarios le dieran prioridad a los ibéricos y de almorzar con Kuki Miler y Daniel Divinsky, editores históricos y escoltas en sus presentaciones.

El director del Instituto Cervantes, Víctor de la Concha presidente del jurado del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, lee el acta del jurado que otorga el galardón de esta edición al humorista gráfico Joaquín Salvador Lavado "Quino" creador de "Mafalda". EFE
El director del Instituto Cervantes, Víctor de la Concha presidente del jurado del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, lee el acta del jurado que otorga el galardón de esta edición al humorista gráfico Joaquín Salvador Lavado "Quino" creador de "Mafalda". EFE

“La obra de Quino conlleva un enorme valor educativo y ha sido traducida a numerosos idiomas, lo que revela su dimensión universal. Sus personajes trascienden cualquier geografía, edad y condición social”, señaló el jurado, que estará con el Príncipe Felipe en la entrega del premio, en octubre. Habla de un autor traducido a más de treinta idiomas. Que en la Argentina ha vendido unos 2,5 millones de ejemplares de cada uno de los diez volúmenes de Mafalda. Pero no sólo de ese personaje, su familia y sus amigos se nutre el premio: la burocracia, las desigualdades sociales y el poder siempre fueron tema para un retratista que encontró a una musa en la clase media argentina que volvía y vuelve del supermercado desencajada porque la inflación “SUNESCAN DALUNA BUSO”.
La vigencia que hizo estallar ayer las redes sociales, la que pone a Quino a firmar libros por tres horas y a tres generaciones en cada Feria del Libro es un misterio para el autor: “Lo que escribí hace 40 años sigue de moda, no lo entiendo, porque el mundo ha cambiado mucho; lo que creo es que la curiosidad infantil puede cambiar de tema pero se mantiene porque los chicos siempre tienen que aprender todo”, dijo ayer. A Clarín le contó que sus pasos por estas últimas Ferias, lo hacen sentir “muy contento”: “Uno se pasa la vida en una tarea solitaria y de repente le ves la cara a la gente que te ha leído”.
Ayer, entre amigos y periodistas de los dos lados del Atlántico, a Quino le surgió una reflexión: “¿Qué pensarían hoy mis padres, andaluces y republicanos, al saber que recibo un premio de la monarquía?”. ¿Quién sabe? Tal vez pensarían en lo bien que hicieron en ir al cine.

Fuente: clarin.com