JULIO LE PARC:
"EN EL ARTE, MUY POCOS DECIDEN TODO"


Desde hace más de 50 años trabaja con la luz, el movimiento y la participación del espectador. Aquí, cuestiona el papel del mercado y los grandes coleccionistas como únicos valorizadores del arte.

Star cinético lumínico, Julio Le Parc saluda con calidez. Primero nos encontramos en un almuerzo. Después, nos cruzamos varias veces en arteBA donde se expusieron varias obras suyas en el espacio de arte de Aeropuertos Argentina 2000 y en la Galería del Infinito. “¡Ah! ¡Vos sos la periodista de la revista uña!” dispara ahora, cuando nos encontramos para la entrevista. Lo dice serio, ese es el estilo Le Parc.
Tiene 84 años pero no para de exponer. Hasta agosto lo hará en el Museo Hirshhorn (Washington), y en 2013 se vienen una megamuestra monográfica en el Palais de Tokio, una exposición en el Grand Palais y otra en la Casa Daros-Latinoamérica en Río de Janeiro. Además, se emplazará en Puerto Madero una gran escultura de acero donada por el artista.
Eterno explorador de la luz y el movimiento, Le Parc es capaz de crear los más deslumbrantes efectos lumínicos con unos pocos elementos. Con mecanismos simples, cero high tech, sus obras fascinan de un golpe y para siempre: hipnotizan e incluyen al espectador en ese entramado espacio temporal lumínico-lúdico.
Se enciende la cámara. Luz, espacio, tiempo. Empieza la entrevista con el maestro cinético.
¿Cómo surgió esa fascinación por la luz y por el movimiento?
A título experimental: podía encontrarme manipulando materiales, tocando, combinando. La luz al comienzo me servía para multiplicar imágenes. Uno de los principios era que una ordenación rigurosa y sencilla puede dar luego libertad: alguna de estas obras, que son muy rígidas y precisas, se modifican por elementos externos como el aire que mueve las placas.
Siempre le interesó la economía de recursos.
Al comienzo fue más por defecto económico. No tenía recursos ni siquiera para comprar un motorcito, entonces tenía que ingeniarme: crear el movimiento con hilos, latitas, elementos para fraccionar la luz. Me di cuenta de que la relación entre los medios usados y el resultado es muy importante. Si predominan los medios y el resultado visual es pobre, la obra no tiene ningún valor. En otros casos, puede ser que los medios usados sean costosos, pero si el resultado es bueno, se justifica.
Cuando llegó a París, ¿era muy difícil la vida?
Yo he tenido suerte, pero era muy difícil.
¿Cómo llegó a compartir departamento con Berni en París?
En un momento en que gané un poco de plata, en 1964, quise comprar algo porque yo vivía con mi familia, mi mujer y dos nenes en una piecita de cuatro por cuatro. Ninguna comodidad durante varios años. Me ofrecieron un departamento, pero no podía pagarlo. Entonces le propuse a Berni comprarlo juntos y él inmediatamente aceptó. Fue un trato muy equitativo: yo hice la división de todos los espacios a centímetro cuadrado, separamos y aplicamos tabiques para que hubiera dos entradas independientes. Compartíamos ese lugar, él estaba poco, se iba por varios meses.
¿Cómo era la relación con él?
Muy respetuosa: él me trataba de usted y yo con más razón porque cuando era estudiante en la Escuela de Bellas Artes, Berni ya era profesor en la secundaria: siempre iba a curiosear qué hacía Berni. Era una relación muy respetuosa y afectuosa.
¿Se acuerda cuándo fue la primera vez que vendió una obra?
A Lucio Fontana. Fuimos a ver una exposición suya en una galería de París, y uno de nosotros (que no era yo: ¡no era tan caradura!) le dijo que viniera a ver lo que estábamos haciendo en las dos piecitas en las que vivíamos y usábamos como taller. El vino, muy generoso, nos compró obras para ayudarnos, para estimularnos.
¿Pasó mucho tiempo hasta que empezó a vivir de lo que vendía?
No, apenas se terminó mi beca, Vasarely, que manejaba la galería Denise René, la única en toda Francia que exponía artistas que a nosotros nos interesaban, me propuso un contrato. No era mucho dinero, pero me permitía comer y seguir trabajando. Trabajando, trabajando, trabajando sin parar, día y noche. Trabajando ¡sí! (Le Parc lo dice casi cantando, con un tono muy gracioso).
¿Ahora qué está haciendo?
Trabajo todo el día, pero alternando. Hay obras que a veces son una readaptación. En algunos casos son ideas nuevas que hay que ajustar y ponerlas a punto; en otros casos, son ideas que quedaron en croquis y que hay que desarrollar.
¿Le interesan las expresiones artísticas que van por fuera de la caja blanca de la galería o del museo?
Sí, sí, me interesan. En general, trato de no desvalorizar lo que se hace en el medio artístico. Incluso un pequeño dibujo puede ser muy importante. Después del corralito, recuerdo que apareció en Buenos Aires un fenómeno muy interesante: se constituyeron pequeños grupos que tenían incidencia en lo que estaba pasando socialmente. En uno de los viajes que hice se organizó una reunión en el Teatro San Martín: había grupos artísticos que estaban fuera del circuito comercial, pero tenían una experiencia viva, incluida en el contexto social.
En su momento, el GRAV (Grupo de Investigación de Arte Visual), que usted fundó en los 60, apuntó a establecer otra relación entre la obra y el público, evitando el filtro de la crítica de arte, ¿cómo ve la crítica de arte hoy?
Los directores poco a poco fueron dejando lugar a los comisarios o curadores, que tomaron tal protagonismo que llegó al extremo de considerarse que la exposición era más del curador que del artista. Dentro de ese conjunto lo que siempre ha faltado es la crítica del público: porque no tiene los medios para ejercerla y aquellos que podían darle la posibilidad de ejercerla nunca lo han hecho. Por ejemplo, aquí, en arteBA, viene una gran cantidad de personas, como en otras ferias y exposiciones de arte contemporáneo, y no hay absolutamente ningún pequeño sistema que recoja ese capital enorme de reflexión, opinión, la mirada de todo ese público. Ese capital así como lo traen se lo llevan y lo consumen ellos solos o tal vez en el círculo acotado de la familia o los amigos. Pero no trasciende. Siempre queda la valorización del arte actual en manos de muy pocas personas, que en definitiva son los grandes coleccionistas. No es anormal que existan, pero lo que es anormal es que sean exclusivamente aquellos que tienen mucho dinero los que ejercen esa valorización del arte contemporáneo. Una serie de políticas culturales podría ayudar a encontrar una manera para que los artistas, sobre todo los jóvenes, no estén limitados sólo a los juicios de ese gran valorizador que es el coleccionista. Que pueda haber otras alternativas porque dentro de esta carrera son pocos los elegidos: hay una gran mayoría de artistas que subsiste, otra que abandona y otra que desaparece. En cambio, si hubiera mayores oportunidades, nuevas valorizaciones, habría otro punto donde apoyarse. No es solamente el cheque que recibió o que no recibió lo que puede hacer reflexionar o cambiar. Suele suceder que un artista hace un conjunto de obras y hay una que es comprada: al día siguiente está tratando de hacer variaciones dentro de esa misma obra porque a lo mejor es por ahí que tiene que andar para conseguir las ventas necesarias para subsistir.
El GRAV denunció la uniformidad de la producción artística. Hoy, ¿cómo ve esa producción?
Sigue habiendo fenómenos de moda, pero también existe lo que se llama el balanceo.
¿Hay resquicios?
Puede haber y, si no los hay, los jóvenes tienen que fabricárselos. Y si pueden en esos resquicios, afirmar nuevas ideas; sobre todo, ejercer una práctica de reflexión para tratar de ver que no todo es solamente intuitivo porque, si no, queda el mito de la libertad del artista: que puede ser tan libre para hacer lo que se le da la gana.
¿Cómo son esos condicionamientos?
Está todo regido por el sistema, por las políticas y las valorizaciones que se hacen a nivel internacional (que están regidas por intereses de predominio a nivel mundial). ¿Por qué se habla todavía del pop art? Porque fue el caballito de batalla para imponer a EE.UU. como el país que tiene los mejores artistas del mundo. Y no es cierto. Pura mentira. Pero se utilizó eso para eliminar todo lo que podía ser competencia, ya fuera de Europa o de América Latina, que sería todavía más ofensivo para ellos porque hay mejores artistas que en Norteamérica. Con dinero y con penetración ideológica, consiguieron directores de museos en todo el mundo, críticos de arte, historiadores de arte para realzar y resaltar su arte. Desarrollaron programas –no es que lo diga yo está estudiado y documentado. Al comienzo sostenían que los rusos estaban perdidos con su realismo socialista, y que, en cambio, sus artistas tenían absoluta libertad. Con esa teoría, buscaron el apoyo de una serie de senadores para hacer una ofensiva desde sus artistas, pero los senadores no aceptaron: amaban a sus artistas realistas que pintaban paisanos, pensaban que Pollock, Rothko y todo el expresionismo abstracto era una porquería: no quisieron apoyar. Pero ellos decidieron que a todo ese grupo ideológico lo iban a apoyar igual. Obtuvieron fondos de la CIA y de manera oculta empezaron a publicar libros, a comprar revistas, a hacer exposiciones, a obtener en cada lugar apoyo de historiadores del arte, de directores de museos. Lo intentaron no sólo con el arte, sino con la literatura: había revistas que estaban hechas especialmente para ganarse a los intelectuales y escritores latinoamericanos a la causa de la libertad, ellos la llamaban “la libertad”. “La libertad”, “la libertad”: era una forma de crear ideología en la guerra fría con la Unión Soviética.
El arte cinético tuvo una dimensión democratizante fuerte achicando la distancia con el espectador. ¿Cree que el arte debe tener una función social?
Tendría que tener una función social, pero desgraciadamente los medios no existen. Para que tenga una función social tiene que haber un ida y vuelta. Como hablamos antes: un joven artista hace un cuadro en el taller y la producción es una ida y la vuelta es un cheque que va a valorizar el cuadro como mercancía y, se dice, como obra de arte. La vuelta con la gente sería recabar las opiniones. A pesar de que no existen medios, se pueden proponer y encontrar algunos que no cuestan nada para que la gente participe. Si le delegás un pequeño poder de juicio, de valorización, de lo que sea apreciación, la gente lo usa. Yo he hecho experiencias y es evidente. La gente tiene un poder de mirar, observar, reflexionar. En algunas exposiciones mías se podía escribir: a veces escribían veinte páginas; otras, frases cortas que son más justas y precisas que las de algunos críticos de arte. Si le das la posibilidad, le cortás esa dependencia que en muchos casos los hace sentir inferiores. Yo no digo eliminar el mercado del arte, pero que se multipliquen las valorizaciones. Y que desde el punto de vista de las políticas culturales, pueda haber usos diferentes de la capacidad de los creadores que no estén únicamente en la búsqueda del reconocimiento, el éxito y la venta. Es necesario inventar una manera de recabar todas esas opiniones.


Fuente: Revista Ñ Clarín

ODA A LOS IBIS DEL PONIENTE, 1993


IBIS EN PLENO VUELO. Foto Loli Gallardo
ODA A LOS IBIS DEL PONIENTE

Tarde en la tarde,
tarda
el sol en ponerse,
digno.
Grave, elige cantar su propia elegía.
Tiene sus propias, ostensibles razones
para solemnemente morir sólo por hoy.
Para generoso ceder su lugar
a la entrañable Cruz del Sur.
Bandadas sucesivas y análogas
de ibis pampeanos cruzan…
Van dejando su impronta evanescente
que como pinceladas secas, acaso
paralelas
y en el contraluz del ocaso,
apenas si sugieren su paso.
¿Sois vecinos de Karnak o de Ur?
¿Sois custodios de Gizeh?
¿Qué gentilicio os cabe?
¿Qué raro instinto os guía, habitantes de la Historia?
¿Qué reflejos os conducen?
¿Serán vuestros homónimos del Nilo?
¿Será alguna compartida devoción por Amon Ra?
¿Será la atracción que sobre vosotros ejercen
las pulcras lejanías salpicadas de oasis
de las pampas y el desierto?
¿Qué os detiene?¿Cuándo?¿Os deteneis?
¿Volais de noche?
¿Quién os orienta invariablemente hacia el crepúsculo?
Todo se aquieta. Todo se alinda.
Se inunda la diáfana atmósfera de vuelos misteriosos
que rítmicamente marcan el devenir
momentáneo y perpetuo.
Mañana, lo que ilumine el Sol
será vía, camino, senda
hacia la infinitud del universo
desde estos modestos horizontes de la Tierra,
y vosotros seguiréis viendo claridades más allá.
Y el hombre que habita esta topografía
sabrá de vuestra propia eternidad.
Presiento al arroyo etapa,
pauta, cota, mojón.
¿Será él quien os avisa donde agitar vuestras alas?
¿Quién os indica dónde planear?
¿Quién dónde bajar?
Yo os anoto, ibis, esta oda
para que al pasar escuchéis mi pedido:
Bajad y contadme de lo mucho que desde allí se ve.
Os estaré esperando.
Confiado y sereno,
sobre el lomo de mi caballo
que vuelve
al paso
mientras levanta heladas gotas de rocío
en la quietud omnipresente
de esta cautivante penumbra invernal.

Pedro L. Baliña
Capitán Sarmiento, julio de 1993




LA FOTOGRAFÍA DEL FUTURO SE MEDIRÁ EN GIGAPÍXELES


Una mujer pegando retratos de un proyecto del fotógrafo francés JR, que intenta "extender alegría" en las ciudades, en Lisboa el 14 de enero pasado, donde la Avenida India apareció cubierta de estas imágenes.

Por Patricia de Melo Moreira

Ingenieros estadounidenses presentaron este miércoles en la revista Nature un prototipo de cámara fotográfica capaz de sacar imágenes con un nivel de detalle sin precedente, medido en gigapíxeles, o miles de megapíxeles.
El píxel, o punto luminoso, es la unidad de base que permite medir la definición de una imagen digital y un megapíxel representa un millón de píxeles. Como más píxeles haya, mejor es la resolución de la imagen.
La "súper cámara de fotos" elaborada por el equipo de David Brady (Universidad de Duke, Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos) "registra una imagen de un gigapíxel en menos de una décima de segundo", precisó el ingeniero a AFP.
El prototipo de cámara "sincroniza" 98 pequeñas cámaras en una sola.
"Cada una de las microcámaras captura informaciones de una zona específica del campo de visión", explicó David Brady. "Un procesador informático con todas estas informaciones crea una sola imagen con mucho detalle", continuó.
"En muchos casos, la cámara puede capturar imágenes de cosas que los fotógrafos no pueden ver ellos mismos, pero pueden detectar luego en la imagen", precisó el ingeniero.
La resolución de esta súper cámara es cinco veces mejor que una agudeza visual de 10/10 en el hombre, en un campo de visión horizontal de 120 grados.
Según los investigadores, la próxima generación de cámaras con resolución de gigapíxeles podría estar disponible en los próximos cinco años, al menos para un uso profesional, cuando los componentes electrónicos sean miniaturizados y más eficaces.
Los investigadores señalan que los elementos ópticos sólo representan el 3% del prototipo, de un tamaño aún imponente (75x75x50 cm), el resto está compuesto de electrónica y procesadores.
La cámara fotográfica con resolución de gigapíxel abre las perspectivas para mejorar la seguridad de los aeropuertos, la vigilancia militar o incluso la cobertura de manifestaciones deportivas, según sus desarrolladores.

Fuente: AFP

CINCO DÉCADAS DE VISIONES DEL GRAN LUIS FELIPE NOÉ


“Nos estamos entendiendo”. El trabajo que, en 2009, representó a la Argentina en la Bienal de Venecia.
Por Mercedes Pérez Bergliaffa - Especial para Clarín

No insulta quien quiere sino quien puede”, así se llama esta obra, explica el gran pintor Luis Felipe “Yuyo” Noé mientras va, viene y acomoda uno de los muchos cuadros que, a partir de hoy, podrán verse en la muestra “Noé: visiones y re-visiones”. La exposición se hace en el Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (Valentín Gómez 4838, frente a la estación de Caseros), y se trata más de cincuenta años de trabajo de Yuyo, desde el ‘57 hasta hoy. “Pero no es una retrospectiva sino una panorámica ”, explica el pintor.
Clarín recorrió la exposición junto con Noé en horas previas a la inauguración. Allí observó joyitas: como quince obras irregulares –potentes, llenas de pintura–, que formaron parte del envío de Yuyo a la ciudad de Venecia cuando el artista representó a nuestro país en la Bienal Internacional de Arte en 2009 ( Nos estamos entendiendo , se llama el trabajo). O como Caja de espejos plano-cóncavos , un trabajo de 1967. También El ser nacional , esa gran instalación histórica –de 1965– que recibe al público en la entrada de la segunda sala de la muestra.
“En el ‘64 y ‘65 hice instalaciones, antes de que existiera ese concepto”, explica el pintor. “Fue entonces cuando empecé a hablar del caos y demás. Hice varias obras así, pero la única que queda es ésta.” Yuyo, ¿qué es este dibujo que forma parte de la instalación…? El que dice “Mandos naturales” Es sobre el ser nacional , esa cosa que a algunos tanto les encanta y que, en realidad, es todo un quilombo. Cuando volví de Francia en el ‘64, los “mandos naturales” se estaban matando a tiros entre ellos. Por eso esto es una ironía.
Aparece también una bandera ensangrentada… Sí, hay una bandera argentina sangrienta, con magullones. Y esta de acá –dice, observando otra figura–, es la República. Lo que pinté al lado es el quilombo.
La exhibición abarca cuatro grandes salas; tres de ellas se ubican en planta baja y contienen pinturas, instalaciones y libros ilustrados. Pero en el subsuelo hay una salita que funciona casi, casi, como un gabinete de dibujos: allí se exponen tintas de Yuyo. La obra que recibe al visitante al bajar la escalera es un autorretrato de los ‘60, “cuando estaba más flaco”, dice sonriendo el pintor. Y también hay un trabajo basado en un texto del filósfo Ludwig Wittgenstein. Otro de los grandes placeres de Noé: su exquisita relación con las palabras.
La muestra “Noé: visiones…” es el resultado del trabajo conjunto de los artistas Eduardo Stupía y Cecilia Ivanchevich, Diana Wechsler –directora de la carrera de Curaduría de UNTREF–, y el propio Yuyo (“¡Yo también quería opinar!”, dice el artista). “Es una curaduría a ocho manos”, dicen todos, riendo. “Pasó cuando la montábamos que nos volvimos un poco adictos: les poníamos más y más obras”, explican los curadores. “En definitiva, ¡nos agarró el efecto Yuyo!”, concluyen.
Y este es, sin dudas, un efecto de gran libertad.

Fuente: clarin.com

LA CIUDAD DE BUENOS AIRES,
DESTACA EL VALOR DE "ELEFANTE BLANCO"



La Ciudad de Buenos Aires destaca el valor de "Elefante Blanco"
El actor Ricardo Darín, derecha, en una escena de "Elefante Blanco".

La última película de Pablo Trapero fue declarada de interés social y cultural por la Legislatura porteña
En el marco de la última sesión ordinaria, la Legislatura porteña declaró de interés social y cultural a Elefante Blanco, el último film de Pablo Trapero. Según informó Telam, la iniciativa fue propuesta por la diputada María Elena Naddeo, del Frente Progresista y Popular, quien argumentó en su proyecto que “el filme recorre la problemática social que atraviesa a las personas que viven en una de las zonas más empobrecidas de nuestra ciudad y, desde una mirada diferente, revela cómo la pobreza, el tráfico de drogas, sobre todo de paco, la falta de empleo y de vivienda golpean duramente a sus habitantes, transformando su realidad individual y colectiva”.
Protagonizada por Ricardo Darín, Martina Gusmán y Jérémie Renier, narra con crudeza la labor social que llevan adelante dos curas en el barrio carenciado que da nombre al film.  
Trapero es uno de los directores más prolíficos y premiados del llamado “Nuevo Cine Argentino”, un movimiento que también engloba a Lucrecia Martel, Albertina Carri y Adrián Caetano, entre otros. Leonera, Mundo GrúaEl bonaerense y Nacido y criado son algunos de los largometrajes más conocidos del realizador de San Justo.


Fuente: infobae.com

 

20 DE JUNIO - DÍA DE LA BANDERA NACIONAL ARGENTINA




Se festeja hoy, 20 de junio, el Día de la Bandera, coincidiendo con la fecha de la muerte de su creador, el General Manuel Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano (Buenos Aires, 3 de junio de 1770 – ibídem, 20 de junio de 1820). Manuel Belgrano fue un intelectual, economista, periodista, político, abogado y militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual República Argentina. Participó en las Invasiones Inglesas, en la Revolución de Mayo, en la Guerra de Independencia de la Argentina y en las guerras civiles argentinas. Fue el creador de la Bandera Nacional Argentina.
Belgrano fue un destacado representante de la población criolla de Buenos Aires, y uno de los principales impulsores de la emancipación del país que luego se llamaría Argentina, respecto a España. Para ello en un principio promovió las aspiraciones de Carlota Joaquina en la región, aunque sin éxito. Junto a otros patriotas impulsó la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, lo cual produjo la Revolución de Mayo; Belgrano integró la Primera Junta que dirigió el gobierno desde entonces. Se le encargó la dirección del Ejército del Norte, y aunque fue derrotado por las fuerzas realistas, sentó las bases de la declaración de independencia paraguaya de 1811. En 1812 creó la Bandera Nacional Argentina en la actual ciudad de Rosario, y dirigió el éxodo jujeño, tras lo cual se impuso a los españoles en las batallas de Tucumán y Salta. Tuvo gran influencia en el Congreso de Tucumán y propuso la idea de establecer una monarquía constitucional dirigida por un noble Inca, pero no logró apoyo.
La educación fue una de sus principales preocupaciones: para ello elaboró durante su estadía en España un plan de acción con avanzadas ideas sobre la misma.

COSME MACIEL FUE EL PRIMERO QUE IZÓ LA BANDERA DE BELGRANO

El 27 de febrero de 1812 el comerciante santafesino Cosme Maciel, por encargo del General Manuel Belgrano, izó por primera vez la Bandera celeste y blanca en las barrancas de la Villa del Rosario, en Santa Fe.
Maciel, vecino de Rosario, recibió de Belgrano el encargo de izar por primera vez la Bandera celeste y blanca. Este acto fue realizado a las 18,30 del 27 de febrero de 1812.
El pabellón fue enarbolado en presencia del vecindario enfervorizado.

Cosme era hijo de Domingo Maciel Lacoizqueta y Josefa López Pintado.
Pertenecía a dos de las más antiguas familias santafesinas; tuvo una educación muy buena. Se dedicó al comercio y a la navegación fluvial, haciendo negocios con Entre Ríos, Corrientes, el Paraguay y Buenos Aires.
Fue también un buen constructor de buques para el tráfico fluvial.

Adhirió a la Revolución de Mayo. Aunque deseaba unirse a la expedición libertadora al Paraguay dirigida por Belgrano, renunció a su intento por hallarse sola y enferma su madre. No obstante, transportó buena parte de las tropas a la Bajada del Paraná.
Un año y medio más tarde colaboró en la construcción de las baterías de Rosario, dirigidas por Ángel Monasterio, talando árboles y transportando los materiales desde y hacia las islas. Tuvo a su cargo allí el primer izamiento de la bandera argentina. También socorrió a los heridos del combate de San Lorenzo y ayudó a alojarlos antes de su regreso a la capital.

COSME MACIEL
En agosto de 1824, junto con el diputado Manuel Leiva, organizó una revolución contra el brigadier Estanislao López. Como necesitaban un militar para sublevar a las tropas, fueron a buscar a la cárcel al comandante Manuel Obando, que había emigrado de Santa Fe años atrás junto con Vera, y que había sido tomado prisionero en 1820.
Pero fueron delatados y arrestados; Obando fue fusilado al día siguiente. A los pocos días, López visitó a Maciel en la cárcel y, tras una entrevista, lo desterró de la provincia, advirtiéndole que, en caso de regresar, lo haría fusilar.
Se instaló en las afueras de Buenos Aires, en la parte sur de la desembocadura del Riachuelo, en una pequeña chacra – a la que gustaba llamar estancia – cuya casa se encontraba en la isla que, desde entonces, se llama Isla Maciel.
 Allí vivió el resto de su vida, dedicado a la construcción de pequeñas embarcaciones y el comercio fluvial.
Murió en Buenos Aires alrededor de 1850.



Villa del Rosario, a orillas del Paraná, 25 de febrero de 1812. Cosme Maciel iza la Bandera Nacional elegido por Belgrano y se convierte en el primer argentino en hacerlo. Nota: En el cuadro, un detalle no se ajusta a la realidad histórica y es que Cosme Maciel era civil y no militar.


CELESTE CARBALLO CANTA "SALVE ARGENTINA"

JOSÉ CURA CANTA "AURORA" EN PRAGA


EGIPTO, SIRIA Y MALI, PUNTOS NEGROS
PARA EL PATRIMONIO CULTURAL MUNDIAL



Fotografía sin fechar distribuida el 16 de diciembre de 2010 por el Consejo Supremo de Antigüedades egipcio, de una estatua del antiguo dios Hapi (izq), y la parte de las piernas de otra del rey Amenhotep III, en Luxor

Egipto, Siria y Malí son tres de los puntos negros en el planeta para el patrimonio cultural, víctimas de un tráfico equiparable al de las drogas o del armamento que la Unesco quiere denunciar con una exposición de "tesoros encontrados", presentada este martes en París.
La muestra reúne unas 30 obras originales, desde el siglo IV antes de Cristo hasta el XVII, que fueron robadas y luego recuperadas por la policía italiana, una de las mejores del mundo en este campo, y entre las que figura una carta en latín de Cristóbal Colón desaparecida en una biblioteca de Italia en 1986 y hallada seis años después.
"No sólo nos preocupan las guerras sino situaciones como las de Siria, donde los bienes culturales están en peligro", explicó Alberto Deregibus, responsable de la unidad especializada de los Carabinieri y que colabora con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
En Egipto, en los días de la caída de Hosni Mubarak tras la revuelta popular, yacimientos arqueológicos tan importantes como las necrópolis de Saqqara y Abusir fueron saqueados, mientras que varios objetos del museo arqueológico de El Cairo fueron robados.
La situación también es preocupante en Siria, donde según la ONU existe el riesgo de una guerra civil entre partidarios y opositores al régimen de Bashar al Asad, o en el norte de Malí, donde se sitúa Tombuctú, patrimonio de la humanidad, una ciudad ahora en manos de grupos islamistas.
"Todavía ahora (más de un año después de la caída de Mubarak) la alarma continúa estando en Egipto. Y también en Siria y en Malí, que tiene tesoros inmensos, bibliotecas muy antiguas, preislámicas. Tombuctú está en peligro", explicó Alberto Deregibus.
El tráfico ilegal de bienes culturales podría representar entre 2.000 y 6.000 millones de dólares al año, según los estudios que maneja la UNESCO. El problema afecta especialmente a América Latina y a países como Perú o Ecuador, con un inmenso patrimonio arqueológico, con el obstáculo añadido de que las piezas muchas veces no están inventariadas.
Para muchos países latinoamericanos la convención para la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, adoptada en 1970 y que ya firmaron 122 Estados, no es suficiente. Por eso estos días discuten en París maneras de reforzar la lucha contra este tráfico en la que muchas veces los Estados fracasan.


Fuente: AFP