ADOLFO BIOY CASARES: VIAJE AL CORAZÓN DE SU OBRA

Después de conocer a Jorge Luis Borges en los años treinta, Adolfo Bioy Casares se aisló en la estancia familiar de Pardo, en el partido de Las Flores. De esa reclusión surgió La invención de Morel, que parece contener el núcleo poético de su obra futura. Crónica de una visita al lugar que vio el nacimiento de un libro clave de la literatura argentina.

Ejemplares de los primeros libros de Bioy  Foto: Archivo / Gentileza E. Scott
Ejemplares de los primeros libros de Bioy. Foto: Archivo / Gentileza E. Scott
Por Edgardo Scott

En 1967 Bioy le escribe a Silvina desde París: "Me voy a Le Touquet que no ha de quedar a más de 230 km.: la distancia a Pardo, más o menos". Exacto. A mano derecha, a 220 km. de Buenos Aires, sobre dos promontorios de tierra, uno a cada lado del camino que lleva al pueblo y con grandes letras blancas de mampostería, se erige el nombre de Pardo. Hoy Pardo es una vieja estación en la que los trenes de carga ya no se detienen, rodeado por un conjunto de casas bajas, habitado por gente que trabaja en el campo, en chacras o en comercios de Las Flores (la ciudad cabecera de partido, a 35 kilómetros). Una de las tantas estaciones rurales abandonadas de la provincia de Buenos Aires. Pero si bien la estación ya no aloja pasajeros, ha sido reconvertida desde 2003 en el museo y biblioteca Bioy Casares y a la vez, en un museo ferroviario. De modo que hay un pequeño museo en cada sala de la estación. Donde alguna vez esperaron los pasajeros está el museo Bioy, y donde alguna vez estaban los empleados, está el museo ferroviario. Al andén todavía no ha llegado el Inadi y se puede leer en los carteles de un siglo atrás: "Sala de señoras", "Sala de espera general". Probablemente, a Bioy tampoco le hubiera molestado esa distinción.
Nuestra contemporánea conciencia de época -siempre algo esnob- suele fascinarse o mirar con recelo los museos y las efemérides. Pero eso tal vez se deba al rechazo de la historia. Sin embargo, lo cierto es que imperturbable, indiferente a valoraciones, la historia continúa insistiendo, influyendo, gravitando. Y es la historia -la historia de la literatura en este caso- la que dice que Bioy escribió en su estancia "Rincón viejo", aquí en Pardo, La invención de Morel; su primera novela, su novela, en más de un sentido, inmortal. También dice que por esos años y en la misma estancia, Bioy escribió un folleto de yogur para La Martona, la empresa láctea de los Casares, su familia materna, iniciando la serie de colaboraciones con Jorge Luis Borges. Y por último, la historia dice que unos meses antes de la publicación de La invención de Morel, pero también en 1940, Bioy se casó con Silvina Ocampo en Las Flores (los documentos son feroces; el acta matrimonial revela: Silvina Inocencia Ocampo); fueron padrinos y posaron para las fotos Enrique Luis Drago Mitre, Oscar Pardo y, otra vez, Jorge Luis Borges. En la testimonial fotografía Silvina y Borges llevan trajes claros, quizá blancos. Borges tenía 39, Silvina 35, Bioy era el menor; apenas 25 años.

 La estación de Pardo. Foto: Archivo / Gentileza E. Scott

El museo Bioy de la estación de Pardo no es exhaustivo; es breve, deshilvanado, heterogéneo. Pero hay hallazgos. Como el dato de que una biblioteca de El Cairo lleva el nombre de Bioy, una fotocopia del acta matrimonial con Silvina, una foto de la abuela de Bioy (Domecq, de ahí viene su parte del célebre escritor de dos cabezas), varias fotografías, algunos ejemplares de sus libros. Los libros están gastados, amarillos, humedecidos, no son ediciones prestigiosas, pero por algún motivo, tal vez por su desplazamiento o su desubicación, no pierden su poder de atracción, su encanto. Afuera están las vías anchas, plateadas, todavía útiles, que surcan los galpones vacíos y oxidados. Si bien los censos hablan de una modesta reducción de sus habitantes (en 2010, 159), en Pardo ahora hay un hotel que menos artera que fatalmente lleva el nombre "Casa-Bioy". Y un poco más allá está la escuela con otro nombre familiar: Juan Bautista Bioy. El abuelo. El que llegó de Francia en 1850, el que dejó miles de hectáreas y una fortuna considerable; un hombre al que Bioy apenas llegó a conocer pero que, recordaba, era muy severo y malhumorado: su padre le decía que habían aprendido el largo de su bastón y que debía cuidarse de su radio.
¿Será algún día este museo, este pueblo, algo como la casa de Monet en Giverny? ¿O la maison de Balzac en París? Cuesta creerlo (otra vez la Argentina y su relación con la historia); pero menos improbable es que ya esté agregado a la lista de actividades para días de campo en estancias turísticas de la zona, donde se coman empanadas fritas, asado, se beba vino tinto, y se aprendan los rudimentos para montar a caballo.
Antes de La invención de Morel, Bioy publicó seis libros. "Primero publicar después escribir", era la premisa irónica de Osvaldo Lamborghini. Bioy, aunque la concretara, no creo que la compartiera; supo abjurar de todos esos libros; ninguno está reeditado: Prólogo (1929), Disparos contra lo porvenir (1933) -con el feliz seudónimo de Martín Sacastrú-, Caos (1934), La nueva tormenta o la vida múltiple de Juan Ruteno (1935), La estatua casera (1936), Luis Greve muerto (1937). Fueron libros en verdad alentados y pagados por su padre y escritos menos por su deseo que por su vanidad y juventud. Pero en la década del 30 se acercó a Sur, conoció a Victoria Ocampo y a través de ella a Borges y a Silvina. Decidió mudar de piel. Resignó con aceptación las carreras de derecho y letras, así como el manejo de los campos. Para La invención de Morel Bioy cambió la influencia literaria de su padre por la de Borges. A partir de entonces, Borges fue su referencia. Pero no era suficiente, debió aislarse durante tres años en la estancia de Pardo para leer y escribir y corregir. El proyecto de escritura era guiado por su propia experiencia: "escribí La invención... menos pensando en acertar que en no equivocarme". Y si bien el fraseo de ese libro es duramente borgeano, La invención de Morel ya contiene el núcleo poético de toda su obra: ahí están el amor, la irrealidad, la irrealidad del amor, la triste condena de las representaciones. La invención de Morel es un efecto de relectura; como si hasta ese momento Bioy sólo se hubiera expresado, y recién con ese libro decidiera leerse. Bioy ha dicho que en aquella voluntaria, iniciática reclusión de Pardo leyó todo; habría que decir que aprendió a leer y que aprendiendo a leer, aprendió a escribir. Adquirió su escritura. Dedujo, como Valéry, que una escritura no prescinde de su autor; y que incluso para inventar ficciones el autor paga con sus fantasmas. En Pardo, recorriendo la estancia deshabitada en medio de la llanura -que como dijo su gran amigo, es nuestro desierto- Bioy se parece bastante a su héroe, al fugitivo atribulado de la isla perdida que descubre una máquina prodigiosa, un proyector de espejismos.

La escuela de Pardo. Foto: Archivo / Gentileza E. Scott

"Rincón viejo", la mítica estancia de los Bioy, está sobre la ruta 3 -siempre cargada de camiones- apenas un par de kilómetros antes de llegar a Pardo. No hay señal, no hay ninguna indicación ni cartel, pero todavía se puede ver desde la ruta el nutrido monte de casuarinas que resguarda y oculta la casa. Cuando era chico, Bioy oía soplar el viento y silbar los árboles e imaginaba con miedo la llegada de un malón. Otra vez la historia: no tan lejos quedaba en su infancia el tiempo de Roca; su propio abuelo había sido comandante del cuartel séptimo de Las Flores. Pardo es el lugar de la infancia; el primer recuerdo de Bioy pertenece a Pardo:
estar mirando la luna, tratando de ver en ella un jinete en un burrito, yo tendría tres o cuatro años y alguien -mi madre, la niñera- me había dicho que si miraba con atención la luna yo vería aquel jinete.
El primer recuerdo, la primera novela. ¿La única mujer? Así como sabemos que no hay origen sino discurso de origen, todo inicio tiene algo de retorno. Para empezar a escribir de veras, Bioy tuvo que volver a Pardo. Tuvo que releer y apropiarse de su historia. En La invención de Morel Bioy inventa una variación de Robinson; hay otro hombre solo en una isla que deambula entre ruinas y construcciones vacías, y que empieza a ver intermitentemente extrañas imágenes; sobre todo la imagen de Faustine, aquella "coqueta y risueña mujer" que contempla el mar al atardecer y que se vuelve el centro de su relato. Una isla, un hombre solo, una estancia, un hombre solo. ¿No podemos imaginar esa estancia en Pardo, con sus habitaciones y corredores enormes y deshabitados, como la contagiosa isla de Morel?, ¿no se pareció Bioy, recluido en Pardo, a su personaje?; ¿no era su propio prisionero, sólo que buscando el grial de la perfección o al menos la autenticidad de su escritura, el cielo de su propia conciencia?
Decía Lucho Bordenave, el enamorado relojero de Dormir al sol: "Después de un cautiverio como el que pasé, usted no sabe lo que es andar suelto, de noche, por las calles del barrio". Es posible imaginar la satisfacción si no la alegría de Bioy después de terminar La invención..., volviendo a Buenos Aires, con el manuscrito bajo un brazo y Silvina del otro.
Como Canetti o Stendhal, Bioy aborrecía la muerte y también la vejez. Muy a su modo, tampoco pretendía ser inmortal, infinito; deseaba vivir un poco más. Ciento veinte, ciento treinta años. Una cifra literaria, de longevos en un texto fantástico de Bioy. En otra dimensión debe suceder. Si fuera así, estaría vivo aún. Tal vez habría un gran festejo en la estancia. Es un hermoso espejismo: Bioy sale de Buenos Aires, toma la ruta 3, supera camiones y matrimonios lentos con su Volvo, y hacia el kilómetro 220 pone el giro y dobla a la derecha.
  El casamiento de Silvina Ocampo y Bioy, en Las Flores. Atrás, los testigos:
 Oscar Pardo, Enrique Luis Drago Mitre y Jorge Luis Borges. Foto: Archivo
A modo de epílogo. Estuve dos veces en Las Flores y en Pardo. La última, hace unos días, se preparaban jornadas de homenaje, y en el hotel donde paré, el Gran Hotel Avenida, había vitrinas dispuestas para la exhibición de fotografías y objetos de Bioy o alrededor de Bioy. También me enteré de que a veces paraba en este lugar. Usaba la habitación 11. El hotel es un típico y vasto hotel, hecho para familias y viajantes, conservado desde 1943. También ha estado Borges, vi un par de fotos de 1967; de alguna visita a la estancia de su amigo.
En una de las vitrinas me encontré con un hallazgo: Luis Greve muerto. Uno de los seis libros malditos, de los libros nunca reeditados; de hecho es el último -1937-, justo el anterior a La invención de Morel. Es un libro de cuentos. Lo hojeo, leo algunos, furtivamente. Siempre pensé que Bioy exageraba y ahora compruebo que no, que los cuentos son inmaduros, flojos, inmerecidos de su obra. En una de las primeras páginas se anuncian todos esos libros fallidos y hasta uno más Teseo fatal; se avisa que está "en prensa". Evidentemente Bioy frenó o pospuso para siempre esa edición. Hay un dato más, bastante significativo; la editorial se llamaba Destiempo. Tal vez Bioy aceptara la hipótesis: ¿no pertenecen esos libros a otro mundo, a otro plano del tiempo y del espacio? ¿A una dimensión diferente a la que comienza con La invención... y que sigue con todo el resto de su obra? ¿o quién esperaba el Borges, que vino a decir tanto, después de su muerte? Destiempo se llama la editorial de ese libro que, como podría decir Macedonio, fue el último libro malo. Destiempo. Un presagio. Bioy todavía no sabía leerlo; aunque pronto sería un experto en escribir sobre esas cosas.

Edgardo Scott es escritor y psicoanalista. Publicó la novela El exceso y el libro de cuentos Los refugios.


Fuente. adn Cultura La Nación

EL AUGE DE PERÚ AMENAZA SU RIQUEZA ARQUEOLÓGICA

La expansión inmobiliaria, minera y de infraestructura daña su patrimonio cultural

Por Ryan Dube

LIMA - Durante 4.000 años, las pirámides de un complejo arqueológico en Lima sobrevivieron terremotos, conquistadores españoles y hasta una revolución sangrienta. Pero poco pudieron hacer contra las inmobiliarias que tratan de aprovechar el auge económico de Perú.
El mes pasado, varios fiscales presentaron cargos contra el dueño de dos inmobiliarias que, según las autoridades, destruyeron en 2013 una pirámide de seis metros con una retroexcavadora en la huaca El Paraíso, y que planeaba hacer lo mismo con otras tres para construir viviendas.
Los arqueólogos señalan que incidentes como ese destruyen cada vez más el patrimonio cultural de Perú, que incluye el imperio inca, uno de los más grandiosos del mundo, y varias otras civilizaciones destacables.
El rápido ascenso de la economía moderna, sostienen, choca con los restos de sociedades milenarias de tal manera que minimiza los saqueos que por mucho tiempo han vandalizado las ruinas peruanas. "Yo creo que ahora es mucho más grande que el problema de los saqueos", dice Walter Alva, un arqueólogo peruano que ha realizado algunos de los descubrimientos más importantes de los últimos 30 años en el país. "Es muy difícil compatibilizar la protección del patrimonio con el interés económico".
Durante la última década, Perú ha registrado un crecimiento anual promedio de más de 6%, el más acelerado de Sudamérica. La inversión extranjera en este país rico en minerales pasó de US$1.600 millones en 2004 a US$10.000 millones en 2013. Conforme la clase media impulsó la demanda de viviendas y automóviles, la tasa de pobreza cayó de casi 60% a 24%.
No obstante, la protección de fortalezas y pirámides andinas se ha quedado atrás, dicen funcionarios y arqueólogos, que en parte culpan a un presupuesto para la arqueología que apenas llega a los US$7,3 millones.
Menos de 20% de los 14.000 sitios arqueológicos en la base de datos del Ministerio de Cultura han sido mapeados por el gobierno para determinar sus límites precisos. Sólo 133 sitios han sido incluidos en un catastro de tierras que les otorga mayor protección.
Las Líneas de Nazca, los enormes jeroglíficos marcados en el desierto al sudeste peruano hace 2.000 años, han sido dañadas por la urbanización, la minería informal y la construcción de carreteras. El Ministerio de Cultura planea presentar al menos 10 denuncias penales contra los responsables.
Arqueólogos que estudian el complejo fortificado de Chankillo, que alberga un observatorio solar de 2.300 años de antigüedad y que se ubica unos 400 kilómetros al norte de Lima, han luchado contra minas de oro informales y carreteras construidas por agricultores de espárragos que destruyeron parte de un cementerio prehistórico, cuenta el arqueólogo Iván Ghezzi, que encabeza la investigación en Chankillo y cree que al menos 30 sitios arqueológicos están cubiertos de espárragos.
Más de 190 kilómetros al norte de Lima, el complejo de Cerro Colorado, parte de la civilización Caral-Supe, la más antigua de América, fue dañado en 2012 por la minería y la construcción de carreteras. El gobierno ordenó a la empresa que dejara de operar en la zona tras los pedidos de los arqueólogos.
Los defensores de la preservación de la historia peruana insisten que los daños a estos y decenas de otros sitios son irreparables. "Es como quemar un libro que nunca más nadie va a leer", asevera Ruth Shady, una arqueóloga peruana y experta en la civilización Caral-Supe. "Estás perdiendo la información que el libro contiene".
Proteger el patrimonio cultural es un desafío global. El año pasado, una pirámide maya fue arrollada con una excavadora en una construcción en Belice. Sitios prehistóricos han sido tan dañados por la guerra civil en Siria que Naciones Unidas describe la situación como una "hemorragia cultural". Arqueólogos dicen que el robo de antigüedades en Grecia ha aumentado después de que los recortes de gastos a raíz de la crisis económica dejaron desprotegidos algunos complejos arqueológicos.
En Perú, el clima seco de la costa ayudó a preservar un rico tesoro de textiles de miles de años de antigüedad hechos de alpaca, vicuña y algodón, así como cerámicas coloridas y joyas bañadas en oro. Eso ha sido un imán para los arqueólogos que han acudido en masa a Perú desde la época de Hiram Bingham, el explorador estadounidense al que se le atribuye el descubrimiento de la ciudadela inca de Machu Picchu en 1911. Sin embargo, es un obstáculo para las inmobiliarias que enfrentan retrasos burocráticos.
Contugas, una filial del colombiano Grupo Energía de Bogotá, afirma que se topó con 10 sitios arqueológicos cuando construía un gasoducto de casi 300 kilómetros para transportar gas natural a la ciudad de Ica, en el sur de Perú. El proyecto, que se completó en abril, tuvo un retraso de 200 días debido a solicitudes del gobierno para que esquivara las zonas arqueológicas, dijo un vocero de la empresa.
Los arqueólogos señalan que nuevos proyectos de inversión, entre ellos un gasoducto de casi 1.000 kilómetros que será construido por la brasileña Odebrecht y la española Enagás, afectarán decenas de sitios arqueológicos. "Están enfrentando un reto increíble", reconoce Luis Jaime Castillo, un arqueólogo que es viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Ministerio de Cultura.
Las compañías deben contar con un arqueólogo en el lugar para excavar y recuperar los objetos y tumbas para protegerlos en casos en que no es posible detener o alterar el proyecto, pero eso causa retrasos. El Ministerio de Cultura dice que está en busca de un equilibrio entre la protección del patrimonio y asegurarse de que la arqueología no sea un obstáculo para el desarrollo.

 
Fuente: lanacion.com

UN PÉTALO DE 3.500 KILOS DE LA FLORALIS GENÉRICA
ESTÁS DETERIORADO Y PODRÍA CAERSE

Espacio Público. El Gobierno porteño vallará la escultura metálica, ubicada en la Plaza de las Naciones Unidas, hasta que sea reparada.

Uno de los pétalos de la Floralis Genérica, la escultura metálica ubicada en la Plaza de las Naciones Unidas, corre peligro de caer. Por eso, el Gobierno porteño cercará la obra y apuntalará la pieza inestable, que pesa alrededor de 3.500 kilos. En el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño explican que se trata de una medida preventiva para garantizar la seguridad de los vecinos hasta que la flor esté completamente reparada.
Este viernes la empresa Plan Obra comenzará a vaciar la fuente en la que se encuentra la Floralis. Una vez terminada esta tarea, que llevará una semana, vallarán la escultura. Después montarán una estructura para apoyar el pétalo dañado hasta que sea reparado en forma definitiva.
La Floralis Genérica, hecha en acero inoxidable y aluminio, mide 20 metros y pesa 18 toneladas. Su autor, Eduardo Catalano, la donó a la Ciudad en el año 2002. Fue instalada en la Plaza de las Naciones Unidas y a metros de la Facultad de Derecho, en Recoleta. La flor cuenta con un sistema hidráulico y de células fotoeléctricas. Pero en Espacio Público explicaron que hace varios años que el mecanismo no está funcionando bien.
La escultura posee sensores de viento y de agua que hacen que los pétalos se cierren cuando hay mucho viento, porque si permanecen abiertos pueden quebrarse. El agua de lluvia también los daña si no se cierran. Como esos sensores no funcionan correctamente, el pétalo afectado queda abierto y ya tiene varias quebraduras. La Subsecretaría de Mantenimiento del Espacio Público está evaluando distintos proyectos para su reparación definitiva, que se realizaría en los próximos meses.

Fuente: clarin.com

SALVAR EL PARAÍSO:
LA CASA MUSEO DE MUJICA LAINEZ , UN TESORO EN PELIGRO

El autor de Bomarzo vivió y escribió el 40 por ciento de su obra en la morada de La Cumbre, que enfrenta un déficit económico
En la entrada de El Paraíso, bajo un tilo y una acacia, el escritor sepultó a su perro Cecil, álter ego narrativo de su biografía novelada, el primer libro escrito allí. Años después, se lo honró con una lápida
En la entrada de El Paraíso, bajo un tilo y una acacia, el escritor sepultó a su perro Cecil, álter ego narrativo de su biografía novelada, el primer libro escrito allí. Años después, se lo honró con una lápida.

Por Loreley Gafoglio



La Cumbre, Córdoba.- Si el álter ego narrativo de Manucho Mujica Lainez, Sir Cecil, su adorado can de raza Whippet, conocedor de todos sus secretos, hablara ahora, como lo hizo en la autobiografía novelada del autor de Bomarzo, con su voz altiva y flemática, fascinado por su dueño, seguramente diría: "Mi amo cumple hoy 104 años, su cuerpo -no así su espíritu- abandonó esta casa 30 años atrás. Pero quien hoy visite El Paraíso, podrá conocer su alma".
Y en su usual tono de infidencia, también posiblemente explicaría: "Mi amo se recluyó aquí los últimos 15 años de su vida. En su dormitorio del primer piso murió en el otoño 1984, y ahora esta casona, que tanto lo desveló y atesora todos sus objetos y la memoria de sus experiencias estéticas, corre el riesgo de cerrarse. De clausurar la puerta que conduce a su intimidad, para que ya no haya más invitados en El Paraíso".
Las penurias económicas de la casa-museo del autor de Misteriosa Buenos Aires, enclavada en las laderas serranas del barrio residencial de Cruz Chica, no son un delirio canino. Ana Mujica -hija del escritor, crítico de arte y periodista de LA NACION- alertó meses atrás sobre las dificultades financieras para sostener el hogar, donde Manucho concibió el 40 por ciento de su obra literaria. A pesar del pedido público de ayuda, el futuro de la Fundación Manuel Mujica Lainez (FMML), que en 1987 creó su mujer, Ana de Alvear, se inscribe ahora con puntos suspensivos. 

Heredó el escritorio de campaña de San Martín
Heredó el escritorio de campaña de San Martín
Semanas atrás, Teresa Parodi, ministra de Cultura de la Nación, manifestó su intención de otorgarle al museo una subvención mensual para prevenir su cierre, mientras que el diputado Mario Raúl Negri (UCR), presentó un proyecto en el Congreso para que se declare a la residencia Patrimonio Histórico Nacional. La senadora Norma Morandini apoyó la iniciativa. Pero mientras las maniobras de salvataje se discuten, las necesidades apremian: hoy, a las 19, en la Sociedad Argentina de Horticultura (Agüero 2085), se celebrará el legado literario del escritor en el día de su nacimiento, en un encuentro con el lema "Ayude a salvar El Paraíso", para recaudar fondos e impedir el cierre del museo, cuyo funcionamiento demanda $ 40.000 mensuales. 
 

El señor de los objetos

Mientras tanto, todo está allí, intacto, tal como lo pergeñó en vida el autor de Aquí vivieron, que convirtió su morada serrana en el desvelo de su retiro. Apasionado por la historia y por sus ancestros patricios, Mujica Lainez fue un emblema del dandismo europeo. Educado tres años en París y Londres, erudito de exquisita ironía y humor negro, concibió su obra literaria revisitando el pasado e impregnándole tintes fantásticos. Si Cecil le prestaba su voz para contarse a sí mismo, también convertía su anillo egipcio en el narrador de otra novela: era el Escarabajo el que perfilaba a sus dueños pretéritos, desde Nefertiti hasta Miguel Ángel.
Esteta hasta la exasperación, coleccionista y cultor de los objetos, tan místico como supersticioso, su mágico universo se respira en cada pared de los 13 ambientes del caserón palaciego que compartió con su madre, su perro y su gato Balzac. En sendas casas, en el mismo predio -originalmente más extenso- vivían su mujer y las tías Lainez. De falso estilo colonial, proyectada en 1915 por Leon Dourge -autor del Palacio Duhau-, Manucho paseaba por Cruz Chica cuando un cartel llamó su atención: "Se vende El Paraíso". Leyó y se exaltó, como si su propia inventiva hubiera anticipado su destino: once años antes había escrito Invitados en el Paraíso. ¡Ese lugar debía ser suyo!

El chaleco que vestía su tatarabuelo Florencio Varela al morir
El chaleco que vestía su tatarabuelo Florencio
Varela al morir
El retrato que le ofrendó Alberto Greco
El retrato que le ofrendó Alberto Greco


Tenía razón cuando afirmaba que los "objetos no mienten": lo prueban sus diarios íntimos (collages con dibujos de trazo ingenuo y pensamientos, a veces inconvenientes); la máquina de escribir Woodstock que Bartolomé Mitre le regaló; la galería de retratos de sus antepasados, de Juan de Garay a Miguel Cané, el escritorio que San Martín usó en San Lorenzo y el telegrama de Alberto Ginastera en el que anuncia la prohibición de la ópera Bomarzo en el Teatro Colón en 1967. Corrosivo, él mismo lo enmarcó y lo colgó al lado de una felicitación de la Cancillería por el estreno, ese mismo año, en Washington. Ningún invitado a El Paraíso, en los bailes de Carnaval, pasaba por alto esa hilarante antinomia. Tampoco su certeza de que convivía con un espectador: el fantasma de Mr. Littlemore, el inglés de traje gris asesinado en el área del comedor por el amante de su esposa. "Si lo ve, no se preocupe, que es nostálgico e inofensivo", consolaba a sus huéspedes.


  























La carta astral que le pintó Xul Solar (copia)
La carta astral que le pintó Xul Solar (copia)




Su emblemático sombrero gris, el monóculo y los bastones; los óleos de Basaldúa, Soldi, Miguel Ocampo y la cabeza de Manucho moldeada por Fioravanti; la estela funeraria de buda que trajo -maldición incluida en el dorso- de su viaje por Manchuria; el Aquiles de piedra, réplica del emplazado en Versalles; su biblioteca de 10.000 volúmenes, con ejemplares dedicados por García Lorca y Alfonsina Storni (otra primera edición con una carta manuscrita de Borges, junto a su primer libro escrito en francés, a los 13 años, fueron robados) recrean la intimidad y las excentricidades de un hombre apasionado por la belleza. Brillante, sensible, único.
Pagó en cuotas con Anita "siete millones de pesos, por las siete hectáreas, con siete casas y siete chimeneas y un lago". Él, para quien esas casualidades eran señales, debió desprenderse de un autorretrato de Victorica para reunir la suma. Otros siete meses de mudanza (según cuenta Cecil) y 10 camiones de mudanza para "desnudar" su hogar de Belgrano y poder extrapolarse allí con sus afectos. Fue en 1969. Él mismo ubicó en cada rincón sus eclécticas colecciones: "Cada objeto fue, sin vacilar, al sitio que le correspondía, como si yo lo hubiese adquirido para ese lugar", decía.
Sus gustos y creencias -a veces paradojales- también se vislumbran en su dormitorio: una cama ascética, la canasta del gato, las últimas lecturas, su fervorosa iconografía religiosa y una colección de 18 figas bahianas en el baño, símbolos esotéricos contra el mal de ojo. Así vivía y creaba Manucho: en un ámbito donde lo sobrenatural abrazaba a la realidad y donde todavía hoy se respira literatura.

 

La intimidad abierta a los visitantes

"Me gusta de El Paraíso el hecho de que sea un auténtico resumen de mi vida, puesto que mi vida, no siendo ya corta, necesitaba un lugar así para albergar sus distintas y a menudo contradictorias expresiones. Aquí está, objetivamente, todo lo que soy. Quien recorra este sitio se asoma a mi corazón y a mi memoria", decía Mujica Lainez sobre su hogar en el corazón serrano. 

Más datos, para visitarla, www.fundacionmujicalainez.org
Biblioteca
Living
Dormitorio
 



Fuente: lanacion.com  

GRITOS Y SILBIDOS
EN OTRO PASO LEGAL PARA LA MUDANZA DE COLÓN

Audiencia pública antes de la última votación en la Legislatura porteña 
Miembros de la comunidad italiana, contra los que impulsan el traslado del monumento
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Clima tenso. Así transcurrió el debate entre legisladores y vecinos que se oponen al traslado de Colón. / DYN
Clima tenso. Así transcurrió el debate entre legisladores y vecinos que se oponen al traslado de Colón. / DYN

Silvia Gómez


En medio de un clima de mucha tensión, gritos, recriminaciones y silbidos, se llevó a cabo ayer la audiencia pública sobre el traslado del Monumento a Colón. Hubo casi 70 oradores y entre ellos estuvo Domingo Tellechea, cabeza del equipo que está a cargo de realizar el desmantelamiento del grupo escultórico y su restauración.
La audiencia no es vinculante, pero se trata de un paso obligado entre la primera y la segunda lectura de esta ley que autoriza el emplazamiento de Colón frente al Aeroparque. En una primera instancia, el 5 de junio, la ley fue votada favorablemente. Lo mismo ocurrió en el Senado y en Diputados. En su lugar colocarán uno en homenaje a Juana Azurduy. “El monumento estaba emplazado en un área que contaba con 8 hectáreas de parque y hoy tiene media hectárea. Hubo un cambio brutal y el entorno del río se perdió ”, buscó justificar Daniel Sánchez, del equipo de restauradores. Como los otros colaboradores de Tellechea, fueron fuertemente repudiados y abucheados. Incluso Tellechea tuvo una participación muy tibia y casi no pudo hablar.
Por momentos la legisladora Lía Rueda (Pro), presidenta de la Comisión de Cultura y quien encabezó la audiencia, se mostró incapaz de bajar los decibles de la gente. Al contrario, sumó confusión gritando a la par de los concurrentes y, para peor, amplificada por los parlantes del sistema de audio. Lo mismo ocurrió con la legisladora kirchnerista Gabriela Alegre, autora de la ley para la mudanza, quien crispó a la comunidad italiana hablando de temas ajenos a Colón, como la última dictadura militar.
Lo cierto es que ambas fueron muy recriminadas. “La misma Legislatura que el año pasado le dio protección patrimonial a Colón ahora aprueba su mudanza. Votan con disciplina partidaria, le dan la espalda a la gente”, se alinearon varios oradores. De la misma manera, muchos destacaron que hubiera sido una buena idea que Colón y Azurduy compartan la plaza.
Aunque todos pudieron hacer escuchar sus posturas, quedó en el aire la sensación de que nada de lo que se dijo podrá cambiar el destino final de Colón, frente al Aeroparque porteño.

Con fuerte rechazo de vecinos y de la comunidad italiana, avanza el traslado del monumento a Colón

Se realizó la audiencia pública en la Legislatura porteña para dar luz verde a la mudanza del Monumento a Cristóbal Colón. Fuerte repudio de la comunidad italiana que rechaza la iniciativa. Gritos e insultos a los legisladores kirchneristas y macristas. Ahora sólo falta una segunda votación.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires cumplió con la realización de la audiencia pública para que los vecinos expongan su visión acerca del proyecto de ley, aprobado en primera lectura, que avala el traslado del monumento a Cristóbal Colón hacia la Costanera Norte, frente al Aeropuerto Jorge Newbery,conforme a lo establecido por el convenio de Colaboración y Cooperación entre los gobiernos de la Nación y de la Ciudad registrado bajo el N° 15142/14
Desde que el expediente ingresó al Parlamento porteño, gracias a la gestión mutua del PRO y del FpV, los vecinos porteños y toda la comunidad italiana se manifestaron en contra y repudiaron la mudanza.
La ley para la mudanza del monumento ya fue aprobada en primera lectura el 5 de junio en la Legislatura. Ahora volverá al recinto en las próximas semanas. Al ser un proyecto de carácter interjurisdiccional, tuvo que ser avalado también por las dos cámaras del Congreso Nacional, algo que ocurrió sin inconvenientes. Pero, además, se trata de un proyecto de doble lectura.
Concretamente, que una normativa sea de doble lectura implica que una vez que fuese aprobada en el recinto porteño, debe superar una instancia de audiencia pública y luego deberá bajar al recinto para ser sancionada de manera total.
Si bien las audiencias públicas en la Ciudad de Buenos Aires no son vinculantes, los vecinos se acercan masivamente a respaldar o a cuestionar las futuras leyes.
Organizada por la Dirección General de Gestión y Participación Ciudadana, la audiencia arrancó a las 14.30 horas. Se presentaron en el Salón “Presidente Perón” del Palacio Legislativo, cuatro expositores y casi 70 oradores. Tanto los legisladores del PRO como los del FpV, no la pasaron bien en la audiencia que agrupó a una gran cantidad de vecinos de la comunidad italiana que se expresaron en contra de la mudanza del monumento y criticaron fuertemente el estado actual del mismo.
La gran defensora de los vecinos italianos fue la legisladora María Eugenia Estenssoro, quien cargó contra el macrismo y el kirchnerismo por permitir el avance de la iniciativa impulsada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
“Los pueblos que no honran a sus mayores no tienen buen destino”, manifestó Estenssoro. Luego, la ex senadora marcó que “no se trata de un traslado, sino de destruir una parte de nuestra historia”.
Para Estenssoro, el kirchnerismo quiere instalar la idea de que Colón “era un genocida que vino a matar indios”. “Hay niños y niñas que se están educando y van a creer que Colón es un genocida y van a ver a diputados y senadores que agachan la cabeza y falsean la historia”, bramó la dirigente de SUMA + mientras miraba a sus colegas del PRO y del Frente para la Victoria.
Al tiempo que la diputada cruzaba una y otra vez a kirchneristas y macristas, los vecinos de la comunidad italiana la vitoreaban y aplaudían a rabiar.
Más adelante, Estenssoro volvió a expresar “preocupación” por la decisión del PRO y del Frente para la Victoria. “No me preocupa el dogmatismo de la Presidenta y sus seguidores, que no son la mayoría del país, sino que me preocupa que el PRO haya entregado parte de nuestra historia, que haya tenido tanta cobardía”, gritó la legisladora.
Estenssoro tampoco ahorró críticas para el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, a quien acusó de “arrodillarse” ante el Gobierno Nacional. “Si ante tan poco uno se arrodilla y entrega, como va querer ser presidente de la Nación”, dijo la diputada que llegó a la Legislatura gracias a Martín Lousteau.
Por último, la ex senadora contó que “le mandé cartas a Parrilli (Oscar) y a Macri (Mauricio), que son de familia italiana, y no me respondieron nada”, generando los aplausos e insultos del público presente.
En tanto gran cantidad de oradores, en su mayoría integrantes de la comunidad italiana, se opusieron enérgicamente al traslado. La representante de “Unione e Benevolenza”, María Elisa Paiella, refirió que los integrantes de esa organización “en 1906 realizaron colectas para levantar ese monumento y hoy en día la comunidad italiana se siente pisoteada”.
La Asociación Círculo Italiano había presentado ante el Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 12 un planteo de inconstitucionalidad de la Ley 26.963, que aprueba el convenio entre la Ciudad y el Estado Nacional para trasladar el monumento a Colón. En ese mismo juzgado porteño ya tramitaba un pedido similar interpuesto por el abogado Alejandro Marrocco, que representa a un grupo de asociaciones italianas.
El monumento fue una donación de la comunidad italiana al pueblo argentino y la obra fue realizada en dos tipos de mármol de Carrara por el escultor italiano Arnaldo Zocchi. La iniciativa comenzó a gestarse en 1904 en la Cámara de Comercio Argentino-Italiana y el monumento terminó de construirse en 1921 en el Parque Colón.
En defensa del traslado, habló la legisladora kirchnerista Gabriela Alegre. “Queremos preservar ese monumento”, inició la jefa de bloque del FpV porteño pero, rápidamente, los vecinos la interrumpieron al grito de “mentira”.
Desde ahí, la audiencia se desvirtuó aún más y comenzaron los gritos desde los vecinos hacia los legisladores y viceversa. En lo que parecía un estadio de fútbol, Alegre trató de defenderse de los embates de los vecinos que no acataban las órdenes de “silencio” de la titular de la Comisión de Cultura, la macrista Lía Rueda.
“La falta de respeto que hemos vivido en esta audiencia pública no la hemos vividos nunca, enfatizó Alegre logrando abucheos generalizados por parte de los asistentes. La legisladora del FpV agregó que “hubo más respeto en el monumento a las víctimas del terrorismo de estado”.
Los integrantes de la comunidad italiana sintieron esto como una provocación y, por esos momentos, el griterío era ensordecedor y se generó una ola de insultos de los vecinos hacia los legisladores que miraban atónitos.
En el Convenio de Cooperación Nº 15142/14 se determinó que los gastos de traslado, restauración y emplazamiento serán cubiertos por el Poder Ejecutivo Nacional, en tanto el lugar de ubicación debía ser establecido por la ciudad de Buenos Aires que asume la responsabilidad de mantenimiento y custodia del monumento luego de su efectivo traslado.
El expediente aún debe recibir un nuevo dictamen de la Comisión de Cultura y ser aprobado en forma definitiva por el Cuerpo parlamentario de la Ciudad de Buenos Aires.
Ahora resta que el proyecto, avalado por el macrismo y el kirchnerismo, sea sancionado en segunda lectura en el Parlamento porteño. Si se cumple ese paso, el traslado del monumento a Colón será ley y el nuevo relato kirchnerista le habrá ganado a un símbolo de la historia mundial.


DESGRABACIÓN DE EXPOSICIÓN DEL PROF. JUAN LÁZARA EN LA AUDIENCIA PÚBLICA EN LA LEGISLATURA SOBRE EL TRASLADO DEL MONUMENTO A COLÓN



Buenas tardes, soy marmolero de oficio por ser mi padre marmolero artístico e industrial y luego estudié gracias a este oficio e investigo en la UBA y doy clases de patrimonio público en UADE y ESEADE.
Había traído imágenes de lo que hacen con los monumentos los gobiernos totalitarios. Nosotros no estamos bajo un gobierno totalitario porque nos rigen las instituciones de la República.  Pero en los gobiernos totalitarios el líder de turno si se le ocurre trasladar o reemplazar un monumento lo ordena y se cumple inmediatamente.
Entonces en nuestro caso, el agravante del descuartizamiento del monumento a Colón  es que fue una injerencia de un gobierno extranjero en nuestro país.  Es sabido que se le ocurrió a un líder, a un caudillo de una nación extranjera que tiene un gobierno cuasi totalitario latinoamericano que Colón no debía estar allí. 
Sabemos que en Venezuela se ha destruido todos los monumentos a Colón y ese es el destino que nos espera. Mucha gente que estuve escuchando en el auditorio se regocijaba al ver las imágenes de Colón ahí tirado. Esa es la realidad más allá de las especulaciones técnicas que se han enumerado.
Me avergüenzo por mis colegas de historia del arte de la universidad de La Plata que hablaron “en difícil” sobre la conveniencia de trasladar el monumento a Colón cuando  aquí todos sabemos “la verdad de la milanesa” que es que a Chávez se le ocurrió que no tenía que estar más BID﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽er las imlanesa que es que a Chavez se le ocurrita que auditorio se regocijaba al ver las im allí el monumento a Colón  y entonces nosotros como súbditos cumplimos esa normativa. (aplausos)
Esa injerencia nos hirió profundamente al común de los argentinos. E incluso ayer hablando con el profesor Angel Navarro mi director de doctorado y uno de los principales investigadores argentinos en materia de historia del arte me manifestó que se siente muy deprimido por esta situación.
Recordemos que el Dr. Angel Navarro es quien trajo las famosas muestras de pintura renacentista y barroca de la región de La Marca de Italia al Museo Nacional de Arte Decorativo. Una de las principales eminencias del campo artístico en este momento también está muy deprimido por esta situación. Y es uno de los principales referentes. Antes de tomar una determinación es necesario consultar a los expertos verdaderos en materia de arte. No a los que compramos con subsidios y ayudas del tesoro nacional a sus universidades. (aplausos).
He escuchado a excelentes oradores en este recinto y me he sentido muy complacido. Pero también me he sentido muy herido cuando se mezcla un sentimiento tan profundo como es la memoria de los desaparecidos, la memoria de los desaparecidos mezclarla como se ha mezclado aquí, violentando la memoria de nuestros queridos desaparecidos con el tema puntual que nos compete en esta reunión que no tiene nada que ver con aquella dolorosa problemática. Es lo mismo que cuando se le dice nazi a alguien para descalificarlo.  (aplauso).
Podría haber mostrado lo que hacen los sistemas totalitarios con los monumentos. El monumento a Colón fue también por suscripción popular, en cambio ahora los gobiernos deciden en qué malgastar nuestros impuestos.
Y una última cuestión es que me siento muy herido con el PRO, muy decepcionado porque estamos reemplazando monumentos de mármol blanco de carrera por adefesios de resina epoxi (risas). Estamos llenando la ciudad con mamarrachos (aplausos). Todos nosotros sabemos que se está llenando la ciudad de mamarrachos de resina epoxi (aplausos). Había traído unas imágenes “lindísimas” de Caminito. En realidad tristes de lo que se ha convertido “Caminito”, una verdadera cloaca en que se transformó por el reemplazo de los monumentos de mármol de carrara por la resina epoxi. Es triste. Todos lo sabemos, las diputadas miembros de la comisión de cultura también.  Es triste cómo estamos vandalizando nuestro espacio público desde el Estado.
Recordemos el bombardeo de la plaza de Mayo como se hizo aquí. Está muy bien.  Pero me gustaría también recordar de un suceso que nadie ha hablado.  Hay censura porque hace mucho que nos rigen gobiernos peronistas.  Hay censura de la destrucción de nuestro patrimonio público que sucedió en la noche del 16 de junio del 55. No permitamos que los peronistas nos sigan destruyendo monumentos.  (aplausos). Nos han destruidos 12 iglesias y el archivo eclesiástico. ¿Es verdad o no es verdad?  (aplausos) No nos autocensuremos. No nos autocensuremos. Perón mandó quemar una docena de iglesias y el archivo. Me dedico a investigar en historia de la arquitectura religiosa y hoy no tenemos archivo porque fue incendiado en el 55. Y no debemos permitir más la destrucción. Como no tengo compromisos políticos porque mucho no entiendo de política me animo a decirlo. Muchas gracias (aplausos).


Fuentes: clarin.com y propias
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CUMPLE 30 AÑOS EL ROJAS,
DONDE EXPLOTÓ LA CULTURA EN DEMOCRACIA

Fue el centro cultural en el que brillaron las vanguardias. Habrá actividades gratuitas para celebrar el aniversario de una institución que recibe 30.000 alumnos por año.
La vanguardia es así. Batato Barea fue un ícono del teatro underground en el Rojas de los años 80. / ARCHIVO CLARÍN

Por Marcela Mazzei


Se había terminado la dictadura y la Cultura tomaba la calle con insolencia, con la fuerza de lo que había estado reprimido. Ahí fueron los raros peinados nuevos, los artistas. Punto neurálgico de esa reanimación, el Centro Cultural Ricardo Rojas que cada año inscribe a 30.000 alumnos en 900 propuestas por cuatrimestre, está cumpliendo 30 años.
El edificio que al 2038 inaugura la avenida Corrientes que nunca duerme, había sido sede del Centro de Estudiantes de Medicina. Expropiado por la última dictadura militar, la democracia lo devolvió a la UBA. “Se transformó en foco de las vanguardias y la experimentación artística, y sus cursos convocaban a un público ávido de formación artística”, repasa Cecilia Vázquez, coordinadora general de Cultura adjunta, a cargo del Rojas tras la renuncia del director anterior, José Miguel Onaindia.
Todavía hay quienes recuerdan haber sentido, en su auditorio, cómo la presencia magnética de Batato Barea subía al escenario por el pasillo central desde la puerta del fondo: una vigorosa atracción que se revivía en cada puesta de la movida teatral underground. Hoy la sala más importante del Rojas lleva su nombre.
Fue este centro cultural el que albergó la primera conferencia del filósofo francés Jacques Derrida en la Argentina: en su ponencia sobre la verdad, el intérprete fue Alan Pauls. Por esos años, la poeta Tamara Kamenszain estaba a cargo de la nutrida programación del Rojas y la autora Vivi Tellas realizaba allí sus primeros biodramas.
Hacia 1989, abrió La Galería del Rojas. “Fue fundacional para nuestra identidad la conversión de ese pasillo que iba a un baño en una sala de artes visuales”, comenta Maxi Jacoby, actual responsable de ese área. “En poco tiempo era una fábrica de mística cultural”. Con impronta novedosa, su fundador, el artista Jorge Gumier Maier, puso en práctica lo que más tarde se consolidó como el rol del curador. “Lo que sucedía sin apoyo institucional encontró un espacio, al punto tal que la historia del arte contemporáneo local, cuando revisa esa época, habla de ‘los artistas del Rojas’ como movimiento, aunque no lo era. Era una forma de aglutinar una modo de hacer y pensar el arte”, reflexiona Jacoby. Incluso artistas que no expusieron allí, como Pablo Siquier, fueron incluidos en ‘el arte del Rojas’ de los 90.
Hay quienes recuerdan las conferencias de César Aira sobre Néstor Perlongher y Manuel Puig, a las que acudían los académicos, los mejores alumnos de Puán y los llamados “modernos”, que frecuentaban, en otro horario, los reductos donde nacía la escena electrónica local. Ellos serían platea y protagonistas de La Voz del Erizo, el ciclo de lecturas de poesía contemporánea argentina que coordinó entre 1992 y 2002 Delfina Muschietti en un aula minúscula del Rojas. Quizás también a su área de Letras, dirigida por Daniel Molina, le quepa el mérito de haber reunido al último movimiento de artistas que trabajó en sintonía con su tiempo histórico.
El lema del 30° aniversario, “Cultura hasta el fin del mundo”, remite al acuerdo de cooperación que el Rojas firmó con Ushuaia, dentro del programa “El Rojas fuera del Rojas”, que desde 2000 realiza convenios con instituciones de todo el país, explica Vázquez.
El Rojas va a celebrar sus 30 con un programa de eventos en el que las áreas que allí trabajan están cada vez más difusas. Porque fue incorporando nuevas áreas a las más tradicionales (Letras, Danza, Artes Visuales), a medida que se manifestaban como fenómenos de interés cultural. Aparecieron Comunicación, Tecnologías de género y Cultura Sostenible. Y porque pensar las áreas entrecruzadas, según Jacoby, “es el tipo de arte que responde a los tiempos contemporáneos”. El Rojas, según Vázquez, “tuvo 30 años maravillosos y necesita seguir buscando rumbos”.

La agenda de los festejos

Sábado 13
17.00: “Bosquejos – Maratón de Lapiceras” (Idea y coordinación de Maruja Bustamante, Lucía Panno y Gael Policano Rossi).
21.00: “Honey / Miel”, obra teatral con dramaturgia y dirección de David Señoran.
Jueves 18
De 12 a 17: Homenaje a Mauricio Kartun (coordina Jorge Dubatti). Entrega del Profesorado Honoris Causa de la UBA a Kartun y jornada académica.
Martes 30
22.00: “Confesionario 10 años” (coordinado por Cecilia Szperling, con la participación de Humberto Tortonese y Nushi Muntaavski).
Todas las actividades son libres y gratuitas y se realizarán en Av. Corrientes 2038.

“Me sentí Marta Minujín”

Por María Moreno

 


El Rojas fue al principio de la democracia la gran matriz alocada de lo nuevo: Batato Barea, Gambas al ajillo, Nestor Perlongher, César Aira, Rubén Szuchmacher... TODO constituyó un anticanon imparable. “Pulmón y pasión” podría ser la consigna. Cecilia Felgueras, directora durante los 80, podía ponerse una servilleta en el brazo y servir vino en un vernissage. Leopoldo Sosa Pujato, director emblemático, podía ir a la casa de alguien a pedir permiso para cortar una línea en un escrito. Es el lugar con el que más me identifico en mi historia. La gestión de Daniel Molina en Letras me dió el pie. La gente de producción del Rojas era como de las más exigentes vanguardias: hice unas jornadas Mansilla en donde se sirvió el guiso de Una excusión a los indios ranqueles y se hicieron los espejos cuádruples con los que Mansilla se fotografió en Witcomb. Con la actriz y directora Graciela Camino hicimos unas jornadas en donde actuaron ex presos políticos y se exhibieron sus objetos de cautiverio (alto arte pop): me sentí Marta Minujín. Recuerdo al lugar como el de una infancia feliz aunque yo era de la generación del setenta: me parece que mis ocurrencias nacieron ahí, tarde.

Más info en www.rojas.uba.ar 


Fuente: Revista Ñ Clarín