DESCUBREN EN UNA BIBLIOTECA DE ITALIA
UNA OBRA DE VIVALDI


Se trata de una nueva versión de la ópera Orlando Furioso, que fue realizada en 1714.

Genial. La ópera encontrada es comtemporánea a Las cuatro estaciones.


Por La Stampa - Especial

En un hecho que los musicólogos describen como “una bomba en el mundo de la ópera barroca”, se descubrió una nueva versión de la ópera Orlando Furioso de Vivaldi, a 270 años de su muerte. El manuscrito es de 1714, 13 años antes de que Vivaldi compusiera su posterior obra maestra. Contiene no menos de 20 arias nuevas, nunca escuchadas hasta ahora, todas compuestas en la época en que Vivaldi estaba trabajando en Las cuatro estaciones.
“Es un regalo del cielo”, dijo Susan Orlando, experta en Vivaldi. Federico María Sardelli, el estudioso de Vivaldi que identificó inicialmente la mano del maestro, dijo: “La música es nueva para todos. Es muy emocionante”. Si bien el manuscrito se hallaba entre montones de papeles de Vivaldi, había pasado inadvertido porque no llevaba el nombre del compositor.
En 1714, una ópera Orlando fue un gran éxito en el Teatro San Angelo de Venecia, llegando a 40 funciones (una temporada larga para la época). Los directores del teatro eran Vivaldi y su padre músico, pero el hecho de que esta ópera fuera del propio Vivaldi pasó inadvertido a la posteridad. Los musicólogos creen que, dado que Vivaldi aún era sacerdote, no quiso atraer la atención sobre una actividad considerada frívola. Otra teoría es que, como acababa de presentar otra ópera allí, no quería que pensaran que dominaba el teatro.
El manuscrito fue encontrado en la Biblioteca Nazionale en Turín dentro de la biblioteca personal de Vivaldi. Había sido catalogado como una revisión de un Orlando Furioso existente del compositor boloñés Giovanni Alberto Ristori. Sardelli lo estudió porque no podía explicarse por qué Vivaldi había guardado esta música: en su biblioteca no había obras de ningún otro compositor.
Sardelli lo describió como menos complejo que la música ulterior de Vivaldi. También dijo que era bella y exhibía la inspiración y la claridad de Las cuatro estaciones. “Vivaldi estaba componiendo Las cuatro estaciones en la misma época. No hay lazos temáticos cercanos (con la nueva Orlando), pero el lenguaje musical es muy parecido. Es una ópera extraordinaria... Estaba lleno de ideas”.
El libreto es lo único que se superpone en los dos Orlandos Furiosos. Basado en el poema épico de Ludovico Ariosto, el libreto dramático de Grazio Braccioli inspiró a Vivaldi con sus relatos de enamorados, magia negra y locura. La música es distinta. En la obra de 1714, el rol de Orlando, es cantado por un barítono y en la versión de 1727 por una mezzo-soprano.
“No sólo es increíble en el mundo de la ópera barroca descubrir de pronto que Vivaldi escribió dos Orlandos Furiosos, sino también lo que dice sobre él como compositor –tomar un libreto y trabajarlo y luego retomarlo y volverlo a trabajar–. Nadie esperaba algo así”, asegura Orlando. La “nueva” ópera vesrión de Orlando Furioso tendrá su estreno mundial en el Festival de Beaune el 20 de julio.

Un desafío para entendidos

Por Sandra de La Fuente

Igor Stravinski afirmaba que Vivaldi no había escrito muchas obras sino muchas veces la misma. Ese sarcasmo cobra sentido cuando se comprueba que no sólo es más o menos fácil confundir una obra de Vivaldi con otra sino que también es bastante sencillo reconocer su firma entre la de otros compositores barrocos.
Los entendidos aseguran que Vivaldi se copiaba a sí mismo antes que a cualquier otro compositor, también dicen que su estilo ya estaba afianzado en su opus n° 2, del año 1709.
¿Qué novedad podría traer entonces este hallazgo con el que los degustadores del historicismo se solazan? Probablemente ninguna muy remarcable para el gran público, aparte de la enorme diferencia que significa el cambio de registro del rol principal. Pero valorado con el oído de los entendidos, el descubrimiento podría iluminar una enorme cantidad de matices y gradaciones en el desarrollo del estilo de Vivaldi. Observar la evolución de un género desde las entrañas de un único compositor e intentar develar la trama de esta recurrencia temática es una tarea más que excitante para la lupa del especialista.

Fuente: clarin.com

EL ESPERADO REGRESO A EEUU
DEL BALLET DE LA ÓPERA DE PARÍS


Los bailarines del ballet de la Ópera de París durante un ensayo el 11 de julio de 2012 antes del estreno del David H. Koch Theater en el complejo cultural Lincoln Center.

Por Mariano Andrade

"Se dice a menudo que la Ópera de París es la mejor compañía del mundo, ahora es el momento de probarlo", afirma con una sonrisa Aurélie Dupont, una de las estrella del célebre ballet francés de gira por Estados Unidos este verano por primera vez en más de una década.
"Estoy muy contenta de estar en Nueva York. Uno siente una energía increíble como artista, tiene la impresión de que todo es posible. Y no es solo una impresión: la danza tiene un lugar inmenso aquí", confiesa a la AFP Dupont sentada en las escalinatas de la plaza Josie Robertson junto al David Koch Theater del complejo cultural Lincoln Center donde se presenta la compañía.
El ballet de la Opera de París inició su sexta gira estadounidense -la primera desde 2001- el 26 de junio en Chicago, donde nunca antes se había presentado, pasó luego por Washington y se encuentra desde el miércoles pasado en Nueva York para dos semanas de actuaciones.
La expectativa en la Gran Manzana es grande, porque la compañía no visitaba la ciudad desde hacía más de quince años, en 1996.
En el programa, un abánico que busca dar un panorama de la danza francesa, con el moderno "Orfeo y Eurídice" de Pina Bausch, un clásico como "Giselle" y un vistazo de maestros del siglo XX que incluye al "Bolero" de Ravel.
"No es un programa forzosamente fácil para el público estadounidense. Los franceses arriesgamos y me parece bien. Espero que lo aprecien", explica Aurélie Dupont, quien baila por primera vez en su carrera el bolero compuesto por Maurice Ravel con coreografía de Maurice Bejart.
"La gran preparación para mí en este gira era el 'Bolero' que nunca antes había bailado. Me siento muy privilegiada de bailar esta obra, es un verdadero desafío. 


La bailarina Aurélie Dupont con el ballet de la Ópera de Paris durante una escena de Bolero en un pase de prensa el 11 de julio de 2012 antes del estreno en el teatro David H. Koch Theater del complejo cultural Lincoln Center,

Mi debut fue en Chicago", cuenta esta bella mujer de 39 años y madre de dos pequeños hijos, promocionada en 1998 a "étoile" de la compañía.
El hipnótico y sensual bolero, que Dupont baila sobre una gran mesa redonda rodeada de unos 40 bailarines, se revela igual de potente y sublime durante los ensayos por la tarde antes del espectáculo con la sala vacía que durante la velada misma en el Lincoln Center.
Es que la búsqueda de la imposible perfección es un objetivo constante para la compañía francesa, cuyos orígenes se remontan a la Escuela de Danza de la Ópera creada en 1713 por Luis XIV de Francia.

Orgullo por el pasado, apertura al futuro

Integrado por 154 bailarines, de los cuales 16 tienen el rol de "étoiles", la más alta distinción, el ballet de la Ópera de París está orgulloso de su identidad, como explica a la AFP su directora Brigitte Lefèvre.
"Cada noche estamos felices de representar una forma de excelencia francesa, de academismo en el sentido actual del término. Son trescientos años de existencia, porque la temporada próxima vamos a festejar el tricentenario de la Escuela francesa de Danza", sostiene Lefèvre.
Aurélie Dupont coincide: "Es una escuela, un trabajo, una forma de danzar que es propia a nuestro país. Es una danza académica, con posiciones clásicas a veces con cambios que pueden dar un lado neoclásico al ballet. Tenemos posiciones 'redondas', con líneas muy puras", dice.
"La particularidad de la Ópera es que venimos todos de la misma escuela. Aquí no todos vienen de la misma escuela", agrega.

Los bailarines Sabrina Mallem, Christophe Duquenne y Yannick Bittencourt del ballet de la Ópera de París durante un ensayo el 11 de julio de 2012. El célebre ballet francés está de dira por Estados Unidos por primera vez en más de una década.

Para Lefèvre, directora del ballet desde 1995, hay una cuestión de "transmisión, de deseo de excelencia y de continuar avanzando".
"Es nuestra especificidad y nuestra ambición", explica, precisando que otro de los objetivos de la compañía es "abrirse" y no refugiarse en el pasado.
Esa apertura no tiene que ver solo con una cuestión de estilo, sino también con una manera de conectarse con el mundo.
"Detesto lo exclusivo o las zonas reservadas. La danza es un arte extraordinario, es un arte que nunca ha sido de tanta actualidad en sus diferentes forma como ahora. Por ello nos dirigimos a todo el mundo", señala.
"Hay tantas maneras de ver la danza. Es como los poemas: cada uno encuentra su parte y vada uno encuentra su imaginario", continúa.
Quizás por ello, Lefèvre destaca por supuesto el hecho de presentarse en Nueva York, "una extraordinaria capital del arte", pero deja en claro que para el ballet de la ópera de París cada presentación es un desafío de igual importancia.
"Cada velada es un desafío para un artista y para una compañía de ballet. Nos emocionó mucho la extraordinaria recepción que nos reservó Chicago. En Washington, la ciudad federal, tuvimos la misma recepción aunque diferente. Y ahora Nueva York, una extraordinaria capital del arte", señala.
La compañía efectúa unas 180 actuaciones por temporada en París, el resto de Francia y el extranjero.
En esta gira participan 80 bailarines, además de unas 40 personas dedicadas la dirección, producción y logística.
Como explica Lefèvre, en un equipo tan grande existen sensibilidades y momentos de la vida y de la carrera personal muy diferentes, aunque por sobre todo prima el deseo de brindarse por entero.
"En el momento de las tablas, estamos todos juntos y queremos dar lo mejor. Los bailarines quieren dar lo mejor", concluye.

Fuente: AFP

ARQUEÓLOGOS BUSCAN EL TEMPLO PRINCIPAL
EN LAS RUINAS MAYAS DE EL SALVADOR


La pirámide 'B' del yacimiento arqueológico de El Tazumal, en Chalchuapa, en El Salvador, el 28 de junio, mientras se desarrollan tareas de búsqueda del templo principal de estas ruinas mayas.

Por Carlos Mario Márquez

Un túnel de cinco metros en el sector sur de la pirámide central del sitio arqueológico de El Tazumal permitió a los arqueólogos internarse en busca del templo principal y otros vestigios prehispánicos, en el más importante centro ceremonial maya de El Salvador.
Con el nuevo túnel, según el arqueólogo salvadoreño Julio Alvarado, se entró "a la pirámide lo suficiente y se han encontrado algunos rasgos y pisos, pero todavía no se llega al templo principal" de El Tazumal, ubicado en la periferia sureste de la ciudad de Chalchuapa, 80 kilómetros al oeste de San Salvador.
"Ojalá que se pueda dar con ese templo, porque hasta ahora lo que vemos sólo es la pirámide principal. Si logramos localizar la subestructura será un triunfo para la arqueología y conoceremos más de los habitantes prehispánicos de Chalchuapa y de El Salvador", destacó este arqueólogo de 31 años.
Las investigaciones en la pirámide que funcionó como área ceremonial de comunicación con las deidades son dirigidas por el profesor Nobuyuki Ito, de la Universidad de Nagoya, Japón, y toman en cuenta el sistema de construcción que tenían los mayas en otras regiones como Guatemala y Honduras.
Buscando el templo enterrado, del clásico temprano (300-600 D.C), el equipo comenzó a perforar la estructura en 2011 en el costado norte, pero chocaron con el núcleo constructivo de la pirámide visible (del clásico tardío 600-900 D.C) por lo que para no debilitarla se trasladaron este año al sector sur.
De cinco metros de largo por casi dos metros de ancho, el nuevo túnel se puede apreciar en la tercera escalinata de la pirámide. Para evitar que colapse se puso una estructura de mampostería de hierro, además de una puerta que detenga a los intrusos.
"Lo que vemos hasta ahora dentro del túnel es el relleno principal en el que utilizaban lodo y piedra volcánica que era el material de construcción por excelencia utilizado por los habitantes de El Salvador en la época prehispánica y lo sigue siendo", comentó Alvarado.
El arqueólogo japonés Akira Ichikawa, de 32 años, explicó que los estudios iniciales para allanar el camino del templo principal datan de 2004 cuando realizaron un registro topográfico de El Tazumal y luego comenzaron a perforar la estructura.
"Aquí encontramos una escalinata hacia el este. Dentro debe estar una estructura ejecutada, esa es nuestra hipótesis, entonces para aclarar esta hipótesis comenzamos el túnel en el lado norte y ahora estamos continuando en el sur", explicó Ichikawa en el sitio.
Ichikawa, doctor de la Universidad de Nagoya, reside en Chalchuapa, donde en un laboratorio de arqueólogos trabaja una cronología de la cultura maya en la zona desde el período preclásico tardío 400 A.C. hasta el posclásico, del 900 D.C hasta la llegada de los españoles.
Una vez que culmine la cronología en El Tazumal, Ichikawa realizará un "estudio comparativo" con otros sitios arqueológicos para establecer similitudes, diferencias y estilos de vida.
La denominada zona arqueológica de Chalchuapa, que abarca a El Tazumal, Casa Blancha, El Trapiche y Nuevo Tazumal, se comenzó a construir con la pirámide El Trapiche, de 24 metros de altura en el preclásico medio (900 A.C.-200 D.C.)
Contrario a otros parques arqueológicos mayas, los ubicados en Chalchuapa siempre han permanecido habitados y en la actualidad es epicentro de miles de visitantes nacionales y extranjeros.
"La característica de Chalchuapa ha sido que ha tenido ocupación permanente desde 1.200 A.C hasta la actualidad, es una característica que no existe en otro lugar", resume Alvarado.
La civilización maya se extendió por el sur de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, tuvo su apogeo en el periodo 250-900 D.C.
El próximo 21 de diciembre se cerrará el ciclo cósmico, cuando se marque el fin de una era de 5.125 años del calendario maya.

Fuente: AFP

NUEVA YORK CELEBRA A LA ARTISTA JAPONESA
YAYOI KUSAMA, SU HIJA ADOPTIVA


La artista japonesa Yayoi Kusama, una de las 'favoritas' de la ciudad de Nueva York, antes de un evento artístico en Tokio, el 22 de marzo pasado. Kusama es homenajeada en una retrospectiva en el Museo Whitney neoyorquino.


Por Mariano Andrade

Considerada una leyenda viviente, semirrecluida pero aún activa a los 83 años, la artista japonesa Yayoi Kusama es objeto desde el jueves de una gran retrospectiva en el Museo Whitney de arte estadounidense de Nueva York.
La muestra, que se extiende hasta fines de septiembre, incluye unos 150 obras de arte de Kusama, entre ellas la magistral instalación 'Fireflies on the Water' ('Luciérnagas sobre el agua', 2002), propiedad del Whitney, y que podrá ser visitada en la planta baja del museo.
Si bien la retrospectiva ya ha pasado por el Centro Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, su llegada a Nueva York, última etapa, es más que simbólica, teniendo en cuenta el fuerte vínculo entre la artista y esta ciudad.
En efecto, Kusama, nacida en Matsumoto en 1929, llegó a la Gran Manzana en 1958 y en la década de los 60 se encontró en el centro de la vanguardia artística asociada al pop y el minimalismo.
Tras labrarse un nombre con exposiciones y 'happenings', algunos de ellos incluyendo desnudos en puntos célebres de la ciudad como el puente de Brooklyn o Central Park, volvió a su país en 1973.
Víctima de reiterados transtornos psiquiátricos, Kusama se internó poco después en un hospital para enfermedades mentales en Tokio, donde ha establecido desde entonces su residencia de manera casi permanente.
La retrospectiva es la primera de Kusama en Occidente desde 1998 y busca "mostrar el conjunto de la producción de la artista a través de su larga y variada carrera, contextualizando su estadía en Estados Unidos con representaciones de su carrera anterior y posterior en Japón", indican los organizadores.
La muestra del Whitney incluye pinturas minimalistas de sus primeros años en Nueva York, sus conocidas esculturas "blandas" como 'Accumulation' (1963), un sillón pintado de blanco y cubierto de decenas de apósitos de tela rellenos.
Los visitantes también podrán observar el film 'Self-Obliteration' (1968), que captura su periodo de experimentación con performances y actividades fuera del tradicional ámbito de una galería de arte.
En cuanto a 'Fireflies on the Water', la instalación consiste de una pequeña habitación oscura cubierta de espejos con un estanque de agua en el centro y pequeñas luces colgando del techo, lo que crea un efecto visual desorientador e invita a buscar la trascendencia más allá de uno mismo.
El Museo Whtiney, centrado en arte estadounidense del siglo XX y contemporáneo, fue fundado en 1930 por la escultora, mecenas artística y filántropa estadounidense Gertrude Vanderbilt Whitney (1875-1942).
Inicialmente se encontraba en el bohemio barrio de Greenwich Village, en el sur de Manhattan, aunque más tarde se mudó a su actual dirección en el Upper East Side, cerca de Central Park.
Se espera que el Whitney vuelva a moverse a un nuevo edificio más grande en 2015, esta vez al barrio de Meatpacking, en el sudoeste de Manhattan.

Fuente: AFP

HALLAN UNA TUMBA PREINCAICA
DE 1.200 AÑOS DE ANTIGÜEDAD EN PERÚ


Imagen distribuida por el museo Bruning que muestra una tumba de la cultura preinca Sicán, de unos 1.200 años de antigüedad, descubierta en la región peruana de Lambayeque, el 10 de julio.

La tumba de un personaje de la elite de la cultura preinca Sicán, de unos 1.200 años de antigüedad, fue descubierta por un grupo de arqueólogos en la región Lambayeque (norte de Perú), informaron el viernes los investigadores.
"Hemos descubierto el 4 julio una nueva tumba con los restos y joyas de un personaje de alta jerarquía, perteneciente a la élite Sicán o Lambayeque", dijo a AFP Carlos Wester La Torre, jefe de los investigadores, desde la ciudad de Chiclayo, capital de Lambayeque.
En la tumba se halló un ajuar funerario formado por una orejera de oro, una corona de cobre plateada, pectorales, además de 120 objetos entre ornamentos de plata y cobre como emblemas de poder, así como 116 piezas de cerámica y conchas marinas.
Este jerarca preinca fue ubicado en una cámara funeraria a 6 metros de profundidad, en el santuario Chotuna-Chornancap, cerca de Chiclayo, 790 kilómetros al norte de Lima.
Wester La Torre informó que el hallazgo se produce en el mismo lugar donde se encontraron los restos de una sacerdotisa de la misma élite Sicán en octubre de 2011.
"Este descubrimiento es sumamente importante, porque podremos conocer una de las jerarquías de la élite de la cultura Lambayeque", señaló el estudioso al explicar que la excavación se lleva a cabo con dificultad porque se realiza al nivel en que las aguas del subsuelo comienzan a brotar.
La cultura Sicán rendía culto al Señor de Sicán, el personaje de la cultura religiosa más prestigioso del norte de Perú.
La cultura Sicán surgió alrededor de los años 700 a 750 d.C. y se mantuvo vigente hasta 1375, registrándose como su etapa de apogeo entre los años 900 y 1100.
En esa etapa existieron unos siete a ocho "señores de Sicán", que representaban en la tierra el poder celestial, al que describían físicamente con máscara de ojos alados y orejas en punta.


Fuente: AFP

EL SECRETO DE AGUSTINA DE ROSAS

Cuadernos Privados
Cuadernos privados

Por Laura Ramos


Tres fincas se extendían alrededor de la esquina de Potosí, ahora Alsina, y la calle Tacuarí en el siglo diecinueve. Dos pertenecían a la familia Ortiz de Rozas, padres de Juan Manuel; la tercera a los Mansilla. La esquina que miraba al norte era conocida como “la esquina del jorobado Zapata”. La fama de tener malas pulgas del señor Zapata se fundaba en su aspecto enjuto y giboso, en su levita negra y sombrero de copa, que usaba a toda hora, pero sobre todo porque al verlo los niños gritaban: “¡Zapata!, ¡cuidado!”. Su almacén despachaba té perla, ya que el negro sólo se encontraba en casas de mucho fuste, y un café tostado tan fresco que perfumaba las casas de los alrededores.
Según cuenta en sus Memorias Lucio V. Mansilla, sus padres al casarse se instalaron en la finca sureña, frente a la esquina de la pulpería de San Pío, su inquilino. San Pío, puntual en el pago, acompañaba el importe del alquiler con un queso de Goya fresco, muy apetecido por los niños. En oposición al señor Zapata, San Pío era bonachón y cariñoso, adorado por los más pequeños no sólo por su temperamento afable sino por las golosinas que les vendía de contrabando. En el vecindario murmuraban que aunque San Pío era oriundo de Italia, no sabía hablar italiano, pero tampoco español o genovés, ni siquiera otro dialecto itálico, sino una media lengua de su autoría. Me pregunto si esta habladuría no habrá nacido de la mezcla de arrogancia y condescendencia que la clase patricia empleaba en su trato con los inmigrantes, en sus intentos por convertirlos en personajes jocosos.
La niña Agustina de Rozas, “la belleza de la Federación”, sólo tenía quince años al casarse con el general Mansilla, de cuarenta y uno, ya abuelo y gallardo militar, guerrero de la Independencia. Cuando nació su hijo Lucio, en diciembre de 1831, seguía siendo tan aniñada y aficionada a los juegos como nueve meses antes. De regreso de la calle, por las tarde, el general muchas veces escuchaba el llanto de su hijo, por lo que amonestaba a la niñera, la “negra” María Antonia. Un día se decidió a despedirla, furioso: -¡Prontito! ¡Prontito! Haga usted su atado.
Al oírlo, Agustina confesó que era ella quien hacía llorar al niño, al quitarle sus muñecas y juguetes. ¿Sería cierto? ¿O tal vez la joven mintió a su maduro esposo para evitar que la madre de leche de su hijo quedara a la intemperie? Si fue un embuste, nunca lo desmintió, porque el general siguió contando esta historia a sus hijos hasta su muerte.
En la pulpería de San Pío los niños compraban clandestinamente una golosina color chocolate claro que se llamaba tortita de Morón, y los mayores chorizos fritos. Los apetitosos efluvios del aceite hirviendo tentaban con frecuencia a la familia. “Que vayan a traer algunos chorizos”, ordenaba el general Mansilla durante la cena, ante la decepción de sus hijos Eduardita y Lucio, los dos futuros escritores, que tenían interdicta la fritura porque su padre, higienista, la consideraba “muy pesada” para los niños. Debían contentarse con sentir el perfume, aunque calladamente se sentían muy satisfechos, y con una leve sensación de culpabilidad, a causa de las tortitas de Morón que habían engullido a escondidas antes de la comida. San Pío les guardaba el secreto.
En esas tertulias su madre solía contarles una historia sucedida en el otoño de 1831, cuando la pareja estaba recién casada. A punto de irse a dormir, antes de apagar la vela, Agustina había lanzado un grito aterrador: “¡Mansilla! ¡Mansilla!”. Temblando, había echado los brazos alrededor del cuello de su marido. Sin dudar, el general había tomado de inmediato su espada, posada en la cabecera de su cama, la misma de la batalla de Ituzaingó y de Obligado, la que su hijo luego blandió en Pavón. De un salto estaba dispuesto a enfrentar al enemigo. La camisa de dormir no alcanzaba a tocar sus rodillas.
-¡Un ratón! ¡Un ratón sobre la cómoda! -había gritado Agustina, parada sobre el lecho.
Repuesto de la sorpresa, el guerrero la había tranquilizado: -No tengas miedo, hijita.
Al no encontrar cueva alguna en el cuarto, el ratón había huido ágilmente entre los muebles hasta que, estrechado en un rincón, un segundo antes de que una estocada acabara con él, había saltado sobre la hoja para deslizarse hasta la taza de metal amarillo que cubría la mano de Mansilla. En un veloz movimiento se había posado sobre la piel del general, que, espantado, había soltado el arma. Mientras se reunía junto a su esposa sobre la cama, ella había exclamado: -¡Y yo que te creía tan valiente! 

Fuente: clarin.com

ORIGEN DEL ROSEDAL DE PALERMO

La idea de hacer un jardín de rosas data de 1910, y hoy tiene unas 18.000 plantas.

Ejemplares. El lugar, cargado de belleza e historia: donde tenía su casa Juan Manuel de Rosas se realizó medio siglo después el jardín. / marcelo genlote
Por Eduardo Parise

Es cierto. Al lugar se lo conoce como El Rosedal de Palermo porque allí hay unas 18.000 plantas de rosas. Pero antes de 1852 muchos también lo identificaban con ese nombre aunque no aludían a los rosales sino a los dominios de Juan Manuel de Rosas, aquel gobernador de Buenos Aires que tenía allí su residencia, esa que demolieron tras su derrocamiento. Fue en esos terrenos expropiados donde se diseñó el Parque Tres de Febrero (fecha de la batalla que decretó la caída de Rosas), tarea que estuvo a cargo del paisajista francés Carlos Thays. Y donde, 62 años más tarde, se iba a inaugurar ese sitio que ya es Patrimonio Cultural e Histórico de la Ciudad, el mismo que en los últimos días fue noticia por saber quién se iba a encargar de su mantenimiento después de que la empresa YPF volviera al Estado argentino.
La idea de que allí hubiera un jardín de rosas fue de Joaquín Samuel de Anchorena, intendente porteño entre 1910 y 1914. Y el encargado de realizarlo fue el ingeniero agrónomo Benito Carrasco, un discípulo de Thays, quien esos tiempos era el director de Parques y Paseos. Para El Rosedal se destinaron más de tres hectáreas que están entre las actuales avenidas Infanta Isabel, Iraola y Pedro Montt.
Justamente sobre la avenida Infanta Isabel está un puente de acceso al parque. Se lo conoce como el puente helénico por su arquitectura de estilo griego.
La obra de instalación de todos los rosales y el desarrollo de sus senderos se realizó entre mayo y noviembre de 1914. Y la inauguración se hizo el 24 de noviembre de ese año. En aquel momento se habían plantado casi 15.000 rosales de unas 1.200 variedades.
En el mundo, la rosa siempre tuvo una gran valoración. Es que, al margen de su fragancia y su bella forma, significó un símbolo de amor. Aquello viene de lejos. Tanto que griegos y romanos siempre identificaron a sus respectivas diosas del Amor (Afrodita para los primeros; Venus, para los segundos) con las rosas. Y dicen que en los primeros tiempos del cristianismo, muchos sostenían que los cinco pétalos que tiene una rosa silvestre eran como las cinco llagas de Cristo. También cuentan que la rosa roja fue considerada como una representación de la sangre de los mártires cristianos, aunque algunos no aceptaban esa asociación porque creían que las rosas habían estado vinculadas a ritos paganos.
Las variedades de rosas más antiguas se identifican con nombres como Damasco, Gallica, Centifolia o Alba, que tuvieron gran popularidad en los viejos jardines imperiales de Francia, Austria y otras zonas de Europa. Y muchos de esos países aún mantienen rosaledas importantes como la del Valle del Marne en Francia (creada en 1894); la rosaleda comunal de Roma, en Italia, (donde cada vecino puede plantar y mantener su propio rosal) o la del Jardín Botánico de la Universidad de Birmingham, donde hay una colección que muestra la historia de la rosa en todo el continente europeo.
Por supuesto que El Rosedal porteño figura también entre los más importantes del mundo y no sólo por sus plantas sino también por su diseño que incluye, además del bello puente de la entrada, una gran pérgola también de estilo griego, un embarcadero junto a un pequeño lago y un templete.
Para completar los atractivos del lugar se puede decir que en esa área del parque también está el Patio Andaluz, que incluye una hermosa pérgola, una glorieta y una espectacular fuente hecha con mayólicas. Ese sector fue un regalo que la ciudad española de Sevilla le hizo a Buenos Aires en 1929.
Pero esa es otra historia.

Fuente: clarin.com