UNA IGLESIA HISTÓRICA, EJE DE UNA DISPUTA


Paisaje urbano / Polémica por una construcción


Planean levantar una torre de 18 pisos en el predio lindero al templo de Santa Catalina de Siena; vecinos presentaron un amparo.



La polémica por las construcciones en barrios y zonas de protección histórica se mantiene en Buenos Aires. El último caso es el proyecto de construcción de una torre de 18 pisos en el predio lindero al de la iglesia y monasterio de Santa Catalina de Siena, en San Martín y Viamonte, pleno microcentro de la capital.
Para proteger el templo, que ostenta la pared más antigua de Buenos Aires, la ONG Basta de Demoler, vecinos y el rector de la iglesia, Gustavo Antico, presentaron un recurso de amparo el 11 de mayo por riesgo de derrumbe ante el Juzgado en lo Contencioso N° 10, a cargo de Hugo Zuleta. Por otra parte, voceros del Ministerio de Desarrollo Urbano aseguraron que el proyecto se discutió e investigó durante más de tres años y que según esos estudios no hay riesgo alguno de derrumbe.
La arquitecta Cristina Fernández, secretaria y consejera del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo de Buenos Aires (CPAU) explicó a LA NACION que, con los estudios de comportamiento estructural adecuados y una correcta aplicación de las técnicas, el edificio antiguo no debería correr ningún riesgo: "En Europa hay muchos lugares donde hay una edificación al lado de alguna iglesia de 500 años y no pasa nada", dijo.
El rector de Santa Catalina pidió un informe de comportamiento estructural al estudio Jaime Llande y Asociados, y en él se concluye que la edificación planificada por la constructora Santa Catalina Urbanco SA "tendrá inevitablemente implicancias sobre la estructura. Los daños irán desde fisuras imperceptibles al ojo hasta casos de colapso parcial y/o total de alguna de las estructuras de la iglesia y el monasterio".
El mayor problema con la obra sería la excavación de entre 15 y 20 metros de profundidad que se realizará en el terreno lindero al monasterio, donde se construirán seis subsuelos. En principio, la torre va a estar separada de la iglesia por una plaza de 45 metros de ancho. La iglesia y el monasterio de Santa Catalina fueron declarados monumento histórico nacional en 1942 y en 1975, respectivamente. El proyecto de la torre se aprobó antes de que la zona fuera declarada área de protección histórica, hace más de un año.
"La tecnología para hacer la obra sin que haya problemas existe. El conflicto es una discusión entre vecinos, donde uno dice que tiene un estudio que dice que se puede hacer y el otro sostiene lo contrario. En el ministerio hay expertos técnicos confiables que saben cómo enfrentar estas cuestiones. Hay que hacer las cosas bien; por eso el proyecto se aprobó, porque los estudios presentados son correctos", explicaron voceros del Ministerio de Desarrollo Urbano.
Los riesgos planteados en el recurso de amparo son la aparición de grietas y posibilidad de derrumbe, consecuencias irreparables en la percepción de la trama urbana, alteración de las visuales del patio interno y efectos en el entorno.
La consejera del CPAU remarcó que, una vez presentados todos los estudios exigidos, "no debería haber ningún problema si se trabaja con el cuidado necesario". En la misma línea, en desarrollo urbano sostuvieron que, durante los tres años que llevó el desarrollo del proyecto, "se tuvieron en cuenta los aspectos más conflictivos, se realizaron los estudios pertinentes y se buscaron las técnicas adecuadas para trabajar en el contexto que exigirá la obra".
Por otra parte, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad envió una carta al Ministerio de Desarrollo Urbano en la que recomienda especialmente la reformulación del proyecto arquitectónico y la realización de una consulta a la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos, "a fin de que dicho organismo evalúe el posible impacto que podría tener la construcción del inmueble".

Un cuidado especial

"En todas las construcciones colindantes antiguas tiene que haber un cuidado especial. Pero ninguna construcción tiene por qué resentirse por la construcción de otra obra. Si así fuera, no se construiría nada en muchísimos lugares de la ciudad", concluyó la arquitecta Cristina Fernández.
Desde su reapertura, en 2000, la misión de la iglesia Santa Catalina de Siena es convertirse en un refugio espiritual para la gente que trabaja en microcentro. "La ciudad de Buenos Aires se enriqueció con la apertura de Santa Catalina, porque es un lugar que tiene valor edilicio y espiritual. Es una lástima que un lugar que se ha conquistado y que da sentido y acompaña a miles de personas se empobrezca de esta manera", dijo el rector del monasterio, padre Gustavo Antico.
"No es lo mismo un jardín con luz en el microcentro que uno sin luz. Hay mucha gente que se acercó, muy preocupada por la construcción. Creo que la ciudad no debería perder este lugar", concluyó el rector.
El monasterio fue construido en 1745 por un español llamado Torres Briceño, quien lo levantó para una congregación de monjas dominicas. Eran monjas "calzadas", lo que significa que, si bien hacían votos de pobreza, tenían objetos de valor. Cuando las hijas de las familias ricas no se casaban, sus padres las enviaban al monasterio y pagaban una dote importante.
El lugar es el único convento porteño que mantiene su estructura intacta desde el siglo XVIII, según explicó la investigadora en historia Alejandra Jones. Originalmente ocupaba toda la manzana y tenía un área para los servicios domésticos, cementerio y huerta.
Hoy se conserva el antiguo patio, que es utilizado por cientos de personas por día para almorzar o relajarse. En el verano, los pasillos se llenan de gente que disfruta del sol. También hay misa a las 13 y a las 18.15, y contempla un servicio de acompañamiento espiritual para gente de cualquier religión.

Fuente: lanacion.com
 

LA "GENIAL ESCRITURA" DE LA PALETA DE MURILLO,
EN EL MUSEO DEL PRADO



Un visitante contempla la obra "El triunfo de la Fe" (1679, óleo sobre lienzo), que forma parte de la exposición "Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad", presentada hoy en el Museo del Prado y que muestra un conjunto de obras tardías de Murillo fruto de su relación con Justino de Neve, canónigo de la catedral de Sevilla e importante mecenas y amigo íntimo del artista.EFE

Madrid, 22 - La "genial escritura de la paleta" de Murillo puede contemplarse en la exposición que el Museo del Prado dedica a las obras que el maestro sevillano realizó en su madurez y que fueron fruto de su relación con Justino de Neve, canónigo de la catedral de Sevilla e importante mecenas y amigo del artista.
Si la exposición que el Prado dedica en estos momentos a Rafael puede considerarse "una producción operística", según Miguel Zugaza, director del museo, la de Murillo "es una suite", afirma, compuesta por 17 obras "de uno de los pintores barrocos más importantes", que conviven con "las del genio universal del Renacimiento".
La muestra, organizada junto con la Fundación Focus-Abengoa y la Dulwich Picture Gallery, a cuyas sedes en Sevilla y en Londres viajará posteriormente, muestra la fructífera relación que mantuvieron Murillo (1617-1682) y Justino de Neve (1625-1685), que inicialmente fue profesional y luego de amistad.
"Para Murillo, de Neve hizo las veces de Felipe IV para Velázquez, ya que le permitió alcanzar algunos de los mejores cuadros de su carrera", consideró Zugaza, para quien esta exposición permite al visitante sumergirse en la cultura artística de Sevilla además de unir algunas de las más bellas y ambiciosas obras que a lo largo de su carrera realizó Murillo, "que manejó de forma extraordinaria todos los registros barrocos".
Cuando Gabriele Finaldi, director adjunto del museo, llegó hace diez años al Prado, ya traía en su cartera la organización de esta exposición, compuesta por pinturas religiosas y cuadros devocionales, retratos y alegorías y la única miniatura que se conoce de Murillo.
Por ello se trata de una muestra que ha llevado una larga maduración y en la que Finaldi, comisario de la misma, ha querido mostrar cómo el fruto de la amistad entre Murillo y Justino de Neve dio lugar "a algunos de los cuadros más bellos que Murillo pintara nunca".
La amistad de Justino de Neve, nacido en Sevilla de familia flamenca, desde por lo menos la década de los sesenta hasta la muerte de Murillo, fue clave para que el artista obtuviese una de sus comisiones más importantes: la decoración de la iglesia de Santa María la Blanca (1662-1665).


Un visitante pasea por la exposición que el Museo del Prado ha presentado hoy con el título "Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad", que muestra un conjunto de obras tardías de Murillo fruto de su relación con Justino de Neve, canónigo de la catedral de Sevilla e importante mecenas y amigo íntimo del artista; de iz. a dr. aparecen en la imagen las obras "El sueño de San Patricio" (1664-65, Óleo sobre lienzo) y "La Inmaculada Concepción" (1664-65, Óleo sobre lienzo). EFE

Además, de Neve encargó al pintor sevillano varias obras para el Hospital de los Venerables, actual sede de la Fundación Focus-Abengoa, y tuvo en su propia colección algunas de sus pinturas más excepcionales.
Como canónigo, Justino de Neve obtuvo para Murillo el encargo de una serie de ocho tondos de santos sevillanos y una "Inmaculada Concepción" que todavía hoy en día decoran el techo de la sala capitular de la catedral, y el "Bautismo de Cristo" que corona el retablo de San Antonio en la capilla del santo.
El recorrido de la exposición comienza con la exhibición de un autorretrato de Murillo, de la National Gallery de Londres que nunca antes había sido prestado al Museo del Prado.
Se trata de un retrato de 1660 "sofisticado, complejo y conceptual", según Finaldi, y uno de los más sofisticados e influyentes retratos de artistas de la España del siglo XVII.
Frente a este, cuelga el retrato que Murillo hizo a su mecenas en 1668, también procedente de la National Gallery. La sensibilidad de Murillo como pintor de niños se muestra en "San Juanito con un cordero", propiedad de Justino de Neve.
A continuación se pueden contemplar dos de las grandes obras que Murillo pintó para la iglesia de Santa María la Blanca, en las que el maestro "demuestra su habilidad como pintor de grandes narraciones", según Finaldi. El relato de Murillo para Santa María la Blanca se completa con tres obras prestadas por el Louvre, entre las que se encuentra "La Inmaculada Concepción".
Otras de las reuniones que ha permitido esta exposición es la de la "Inmaculada Concepción de los Venerables", perteneciente al Museo del Prado, que se exhibe con su marco original y permanece en la capilla del Hospital de los Venerables.
Cinco de las diecisiete obras exhibidas han sido restauradas y solo una de ellas -"Bautismo de Cristo"- permanece en Sevilla, ciudad para las que fueron ejecutadas. Por ello, para Gabrielle Finaldi es "una alegría pensar que van a volver cuando esta exposición se muestre en los Venerables en octubre.

Mila Trenas



Fuente: EFE

COLOMBIA Y MÉXICO PODRÍAN DECIDIR
SI BELÉN SERÁ PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD



Una mujer ora en la gruta de la Iglesia de la Natividad, en Belén, Cisjordania. EFE/Archivo


Jerusalén, 22 - El voto de México y Colombia la próxima semana en el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco es clave y podría decidir si la Iglesia de la Natividad de Belén, el lugar del nacimiento de Cristo según la tradición cristiana, es aceptada como patrimonio de la humanidad.
De los catorce votos que Palestina necesita para obtener el reconocimiento internacional de la ciudad en que la tradición cristiana sitúa el nacimiento de Jesús, por el momento solo tiene asegurados trece, señalaron a Efe fuentes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Ramala.
Entre los países que aún no han comprometido su voto a favor de la petición palestina estarían México y Colombia, a los que la OLP ha pedido oficialmente su apoyo sin obtener aún ninguna respuesta más allá de que se está estudiando la decisión.
La petición palestina se someterá a votación el próximo viernes 29 en San Petersbursgo, durante un encuentro del comité que se prolongará entre el 26 de junio y el 6 de julio y en el que se valorará la inscripción de 34 sitios en la Lista de Patrimonio Mundial.
Otros de los candidatos son el Patrimonio del Mercurio de Almadén e Idrija, en España y Eslovenia, y los Paisajes Cariocas entre la Montaña y el Mar de Brasil.
Varios de los países que no han mostrado aún su apoyo a la petición votaron en contra o se abstuvieron en el ingreso de Palestina en la Unesco, que se materializó en diciembre pasado y se enmarca en la campaña de Palestina por obtener el reconocimiento como estado independiente de la comunidad internacional y, en concreto, en las instituciones de las Naciones Unidas.
Los palestinos han solicitado la declaración de patrimonio mundial de la iglesia por el procedimiento utilizado para lugares que se encuentran en situación de peligro, al entender que en los últimos diez años la Basílica de la Natividad y el centro histórico de la ciudad cisjordana de Belén (que se encuentra bajo ocupación militar israelí) han sufrido un serio deterioro.
"La iglesia y la ciudad antigua de Belén han sido invadidas, hemos visto entrar los tanques y la Basílica fue parcialmente destruida, por eso es necesaria y urgente esa protección", señaló un funcionario palestino involucrado en la solicitud a la Unesco.
La Natividad se inició como una basílica bizantina construida por orden de Elena, la madre del emperador Constantino, en el año 339 DC, pero fue destruida en el 529 y reconstruida por Justinano años más tarde.
Está levantada sobre una gruta en la que, según la tradición cristiana, la virgen María dio a luz a Jesús, y recibe cada año la visita de miles de peregrinos de todas las confesiones cristianas.
La Autoridad Nacional Palestina destaca "su incuestionable valor para la humanidad" y el hecho de que "ha sido y continúa siendo un foco de oración cristiana. Belén, al igual que Jerusalén, es el corazón espiritual del mundo cristiano".
Pese a no tener confirmación de todos los votos que necesitan, las autoridades palestinas tienen confianza en que el comité de la Unesco acepte incluir la basílica en la Lista de Patrimonio Mundial y prepara un evento para celebrarlo en la noche del próximo día 30.

UN AMOR DE SARMIENTO


Cuadernos privados
Un amor de Sarmiento
Por Laura Ramos

De entre todas las jóvenes que conoció en Estados Unidos con el propósito de reclutarlas como maestras en la Argentina, Sarmiento pareció haberse enamorado de la única que no tenía el menor interés en trabajar como maestra ni como ninguna otra cosa. De todas maneras, Ida Wickersham sólo cumplía con uno de la docena de requisitos establecidos para ser merecedora del cargo: no era maestra, ni culta, ni de sólidos principios morales; ni siquiera era inteligente o aguda. Pero era hermosa. Sarmiento conoció al matrimonio Wickersham, una de las parejas elegantes de Chicago, entre el 8 y el 11 de agosto de 1865, mientras recorría el oeste en calidad de Ministro Plenipotenciario de la Argentina. Ida tenía veinticinco años y su belleza morena parecía más argentina que sajona.
En su diario de viaje -que dedicó a Aurelia Vélez Sarsfield, otro amor clandestino- Sarmiento reveló, bajo ciertos velos: “Mi intimidad con esta linda dama ha sido impuesta por una especie de fatalidad feliz. Es mi maestra de inglés, enseñado en interminables coloquios, provocados ex profeso para enseñarme a hablar (…) Por lo demás, es la mujer más mujer que he conocido y jurara que me amaba en el fondo de su corazón si no estuviese seguro de que mis años y mi posición le permitían abandonarse, sin las reservas de su sexo, a la confianza que inspira un confidente”.
En sus cartas fulgurantes, Ida no sólo le hablaba de joyas o del vestido de lince y raso escarlata que él le había comprado en París: orlaba la ignominiosa guerra contra el Paraguay con un sentimentalismo y una inocencia que ponían en evidencia al mismo Sarmiento. “Me interesó mucho el relato sobre López y esa dama (se refiere a Elisa Lynch). ¡Cuánto debe ella amarlo! Me gustaría ver todas esas cosas que iban destinadas para ellos y que ahora usted está usando” le escribió el 14 de agosto de 1869, en alusión a los muebles robados al Mariscal Francisco Solano López. Según consigna Enrique Anderson Imbert en Una aventura amorosa de Sarmiento , tres meses después la ternura trocó en rabieta: “Por favor, para matar a todos los indios consiga suficiente pólvora y haga volar a López y el Paraguay.” El cruel candor de Wickersham, que no tenía vínculo alguno con la pedagogía, transformaba al educador en asesino.
En una carta a su amigo Gregorio Benitez, en 1869, Alberdi rubrica a Ida: “ La Nación critica a Sarmiento por haber dicho, según ella, al hablarse de mi llegada rumoreada a Buenos Aires, que me haría fusilar por traidor. No sé si lo ha dicho, pero sería muy capaz de hacerlo, si pudiere, pues hace diez años que trató de hacerme matar en Chile, no por traidor, sino porque critiqué sus libros.” Dos años después de la muerte de Alberdi Sarmiento publicó en El Censor de Buenos Aires la carta a la que llama “de la traición”. En otra carta a Benitez (1868), Alberdi reclamaba que se transmitiera al Mariscal López su adhesión y sus trabajos “contra las ambiciones tradicionales del Brasil y Buenos Aires respecto de los países interiores en que hemos nacido él y yo”. Sarmiento, preocupado sobre los modos en que la posteridad interpretaría su obra, pidió que la carta de Alberdi se hiciera publicar en su carácter de “padre del Capitán Domingo Sarmiento”, caído en el ataque de Curupaitytí (1866). Dominguito, hijo adoptivo o hijo natural de Sarmiento, tenía veintiún años cuando cayó en la batalla en la que el ingenio paraguayo triunfó sobre las fuerzas de la Armada Imperial y un batallón de diecisiete mil hombres dirigidos por el general Mitre, un estudioso de la estrategia europea.
En su artículo Alberdi y Sarmiento: adversarios y coescritores , Claudia Roman señala que a casi veinte años de terminada la guerra y a casi veinte años de su redacción, “este diálogo entre fantasmas -Alberdi ha muerto, le responde el padre de un soldado muerto- vuelve al centro de la disputa la cuestión de las amistades, las lealtades públicas y privadas, las traiciones. Pero también expresa la voluntad de que la historia de la patria, y sus interpretaciones, sean y sigan siendo cuestión de disputa”.

Fuente: clarin.com

VISITA VIRTUAL MAGNÍFICA A UN TEATRO MAGNÍFICO:
EL COLÓN DE BUENOS AIRES





Los invitamos a hacer esta magnífica visita virtual al Teatro Cólon de Buenos Aires, desarrollada por Studio 360.
No se pierdan los detalles, que la sorprendente tecnología con la que está elaborada esta visita virtual permite apreciarlos al máximo.
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¡¡¡Que la disfruten!!!

CASA FOA, EN LA VIEJA FÁBRICA DE ALPARGATAS





Gran expectativa existe por estos días en La Boca por el impacto que tendrá en el barrio la futura recuperación de la ex fábrica de Alpargatas para convertirla en un complejo de viviendas y oficinas que ocupará toda la manzana delimitada por la avenida Regimiento de Patricios, y las calles Olavarría, Hernandarias y Lamadrid.
A partir de la realización, entre el próximo 31 de agosto y el 8 de octubre de la nueva edición de Casa Foa, el inmueble con frente en Regimiento de Patricios 1052 será transformado en un edificio de 300 viviendas tipo loft, en el que también se podrán encontrar estudios, locales comerciales y oficinas.

Rasgos conservados

Según las previsiones, la estructura principal del edificio -situado en la otra cuadra del Ministerio de Seguridad porteño, que fue pionero en el remodelado eje de Patricios- y otros rasgos que lo identifican con su historia como la chimenea, su modulación, sus pilastras y sus ornamentos serán preservados.
Además, se insertará una especie de "tajo" central sobre la fachada principal, que se denominará Grand Atrium Lobby, y conducirá a una plaza cubierta de libre acceso para los vecinos.
El proyecto arquitectónico está a cargo del estudio Dujovne Hirsch y será comercializado por la inmobiliaria Achaval Cornejo como "Molina Ciudad: residencias, lofts y estudios".


La vieja fábrica de Alpargatas.

Fuente texto: lanacion.com

LA BOCA SE REINVENTA SOBRE SU PASADO


Urbanismo / Desde la Usina del Arte hasta Caminito



Por Ángeles Castro / LA NACIÓN

En el recuperado edificio de la ex Compañía Italo-Argentina de Electricidad, el flamante complejo Usina del Arte llegó a La Boca para consolidar el perfil cultural del barrio que, en pleno siglo XXI, sobrevive anclado en su pasado de abundante riqueza artística y sus atractivos turísticos tradicionales, sin haber experimentado las transformaciones que modernizaron a otros rincones de la Capital.
Una recorrida por el vecindario que creció mientras la boca del Riachuelo funcionó como el puerto natural de Buenos Aires, luego trasladado más al Norte, alcanza para advertir el desequilibrio entre el vastísimo patrimonio cultural e histórico del barrio y la ausencia de un empuje económico y de movilidad social.
La Boca permanece ajena, por ejemplo, al furor inmobiliario que inunda otros barrios, donde la construcción de viviendas para la clase media fue incesante hasta este año. Según datos del Ministerio de Desarrollo Urbano porteño, durante 2011 el precio del metro cuadrado de casas cotizó en La Boca menos que en cualquier otro lugar de la ciudad (US$ 783,30), ya que el precio del metro cuadrado (US$ 1364,5) en departamentos fue inferior a la media (US$ 1562,2) de la zona sur.
Los vecinos conocen el atraso y, aunque muestran su orgullo por la historia que late en estas calles alegradas por los coloreados conventillos, que surgieron con la primera oleada de inmigración italiana, ansían el desarrollo del barrio.

La Usina del Arte se suma al circuito cultural. Foto: LA NACIÓN Santiago Filipuzzi y Maxie Amena

Rubén Hugo Rodríguez Ponziolo y Diego Barovero, vecinos de La Boca y directivos de su Junta Histórica, recordaron que los últimos edificios fueron levantados por el sector privado en la década de 1970 y que, desde 1990 hasta la actualidad, sólo hubo emprendimientos de vivienda social en manos del Estado porteño.
En los últimos años, el Ministerio de Desarrollo Urbano también se ocupó de revalorizar algunas arterias barriales claves para La Boca: Brown, Regimiento de Patricios -que evidencia cierto repunte posterior- y Pérez Galdós. Esta última embellece el acceso a la flamante Usina del Arte, a la vez opacado por el bajo autopista de Pedro de Mendoza.
Por la reurbanización de Pedro de Mendoza batalla la Asociación de Vecinos La Boca, que -en consonancia con la resolución del juez federal de Quilmes Luis Armella, encargado del saneamiento del Riachuelo- impulsa la recuperación del tramo tendido entre Brasil y el nuevo puente Nicolás Avellaneda.
El puente ya fue refaccionado por Vialidad Nacional, que además inauguró debajo oficinas con salida a la calle Lamadrid. En tanto, desde la Fundación x La Boca trabajan por la recuperación de otro ícono del barrio: el viejo puente transbordador, que en 2014 cumplirá 100 años.
Mientras tanto, y pese al despliegue de la Prefectura Naval, que llevó más seguridad al barrio, la inversión privada se hace esperar. No abrieron en La Boca hoteles y existe un solo hostal habilitado sobre la avenida Brown, casi en el límite con San Telmo. Sólo en los últimos tiempos aparecieron nuevos enclaves gastronómicos en las cercanías del clásico paseo de Caminito, de la Usina del Arte y de la plaza Matheu.
Se trata de La Piccola Italia, en Garibaldi y Lamadrid, junto a las vías muertas que aguardan por un tren o un tranvía que una Puerto Madero con La Boca; Arte Bar, en Lamadrid e Irala, y un bodegón en Pérez Galdós y Ministro Brin.
 
Caminito, con sus tangueros, mantiene el viejo atractivo turístico. Foto: LA NACIÓN / Santiago Filipuzzi y Maxie Amena

Fuera de estos reductos de sabores que se suman a la oferta de los cuatro bares notables del barrio (La Perla, El Estaño, La Buena Medida y el Bar Roma) y a los tradicionales restaurante El Obrero y pizzería Banchero, La Boca sigue cautivando a los turistas y movilizando a los vecinos básicamente con el paseo de Caminito, la herencia del pintor Benito Quinquela Martín y la pasión por el Club Atlético Boca Juniors.
Boca y su Museo de la pasión. Foto: LA NACIÓN / Santiago Filipuzzi y Maxie Amena
El circuito cultural está integrado por la Usina del Arte, el Museo del Cine; la sala del Grupo de Teatro Catalinas Sur, fundado por Adhemar Bianchi, y el Ateneo Popular de La Boca, lanzado en 1926 por el poeta, periodista e historiador Antonio J. Bucich. Continúa con la sede del Museo Histórico de La Boca, sobre la avenida Brown, y la de la asociación Impulso, Gente de Arte y Letras, creada en 1940 por artistas plásticos de la época, encabezados por Fortunato Lacámera (Lamadrid 355).
El Museo de la Pasión Boquense, en el interior de la Bombonera, constituye otro punto esencial del recorrido, al igual que la galería de arte instalada en la antigua carbonería donde vivió Quinquela Martín y el conventillo histórico de 1881, ambos sobre Magallanes, una calle a la que se extendió la estética de Caminito.
Caminito se une con la mágica Vuelta de Rocha, sobre la que balconea el complejo construido sobre terrenos cedidos por Quinquela Martín, que incluye: un museo en honor al fiel retratista de La Boca, el Teatro de la Ribera y la Escuela de Artes Gráficas. La Fundación Proa, en la reciclada casa de la familia Dallorso, completa la postal más clásica de este barrio.
Entre las novedades que buscan rescatar este circuito, junto a la Usina del Arte, figuran artistas que vuelven a elegir las paredes de La Boca para dejar su "firma". Tal es el caso de Tsá, cuyo mural más reciente se abre paso en Magallanes y Melo.

En bici o a pie, para disfrutar y conocer

A partir del sábado próximo, los fines de semana el Ministerio de Cultura porteño ofrecerá bicicleteadas -con bicis propias o públicas- que partirán desde la usina y recorrerán los atractivos del barrio y otros de la zona sur. "Para que un barrio no se vuelva reiterativo, hay que sumar opciones, abrirlo geográficamente e integrarlo a un corredor. Trabajamos en «la milla cultural del Sur» con esa meta", explicó el ministro del área, Hernán Lombardi. También desde ayer el ministerio organiza visitas guiadas gratuitas por la Usina del Arte. Se realizan sin reserva previa, de 14 a 17, en Caffarena y avenida Pedro de Mendoza.

Opinión

Muros pintados para soñar

Por TSA / Para LA NACIÓN

La Boca convoca a los artistas porque es visto como un barrio bohemio, por sus calles, sus bares antiguos, sus casitas de chapa, el Riachuelo, el puente y su historia ligada al arte a través de la vida de Quinquela Martín y otros artistas. Tantos elementos lo convierten, sin lugar a dudas,en un barrio por demás atractivo.
En mi caso, llegué a la Boca en 2010 y como vengo de Puerto Madryn, una ciudad en la que hay mar y muelles, encontré en este barrio de Buenos Aires eso que necesitaba de allá, del Sur. A falta de mar me consolé con su río y a falta de muelles, con su puerto.
Ese mismo año comencé a pintar y a pintar La Boca, poniendo énfasis en Barrio Chino , ya que observé que había muchos muros en estado de abandono. Siempre intenté abordar la intervención urbana como una forma de conocer el barrio, su gente y su problemática.
Tomé como ejemplo a Quinquela, que decía: "Los hombres no valen por lo que tienen, ni siquiera por lo que son; valen por lo que dan".
Por lo cual, como pintor, como artista, lo que puedo darle a mi barrio es mi pintura y mi arte, que son mis granitos de arena para que, de alguna forma, cambie.
Observo que hay muchas cosas que están mal y digo: puede que mis acciones no cambien el mundo, pero si cambian un baldío, o un muro abandonado del barrio, eso, para mí, ya es un comienzo.
Además de que a los niños y a los mayores les gustan las intervenciones urbanas -porque el color transmite cosas positivas- creo que un mural adquiere aún más valor cuando los chicos y los adolescentes se suman a pintar el barrio.
Esto es muy importante en una sociedad en la que predominan las desigualdades sociales que arremeten con toda su violencia sobre los chicos.
El grafiti y el arte urbano les permiten a los pibes sacar afuera todo lo que absorben del entorno y logran contrarrestar los efectos negativos que los aquejan.
En síntesis, la pintura es amor por el muro, por el barrio. Amor por compartir y dar lo mejor de uno.
TSA es la sigla con la que firma sus murales el artista Astor Pérez

Fuente: lanacion.com