SOMOS A VARIAS COLECCIONES DE ARTE
LO QUE LA PIRÁMIDE DE PEI AL LOUVRE



El Museo del Louvre y la discutida pirámide del arquitecto chino Pei.

Cuando tratamos una colección de arte, al principio, como ocurrió con la Pirámide de Pei en el Museo del Louvre, por lo general, revolucionamos un poco. Y de entrada, a veces se nos discute.
Como la pirámide de Pei, podremos ser puestos en duda, pero somos el nexo moderno, dinamizador, que liga los diferentes elementos preexistentes, dándoles un nuevo sentido, un nuevo interés, por lo general superador y enriquecedor de lo anterior.

Es sabido que a la gente, las más de las veces, los cambios le cuestan bastante.
Pero si los cambios que se proponen son para mejor, si le permiten a cada una de sus obras de arte lucirse mucho más, al máximo de sus posibilidades, justamente por el hecho de estar cada una debidamente PUESTA EN VALOR, el balance deberá dar positivo y no debería dudarse al momento de la toma de decisiones.
Enseguida, una vez pasado el primer momento y aquietadas ya las aguas, se hace la claridad y la totalidad de los dueños de buenos cuadros, esculturas, tapicerías, piezas arqueológicas, de obras y objetos de arte, quedan sorprendidos por el antes y el después.
Son tan grandes los cambios habidos en la iluminación a fines de la década de los 70 y principios de los 80, que en el casi 100% de las casas hace falta un aggiornamiento de las viejas instalaciones y artefactos. Cambiaron el concepto, el idioma, la forma de ver y concebir la iluminación a partir de lámparas desarrolladas partiendo de descubrimientos hechos por simples casualidades. Como ha ocurrido con tantos de los grandes descubrimientos del género humano.
Y con el tiempo, como seguramente ocurrirá con Pei, al pasar el filtro del tiempo, su obra se convertirá en un clásico.
El tema tiene mucho que ver con la mayor o menor apertura de uno para poder aceptar ciertos cambios. El tema tiene mucho que ver con la mayor o menor apertura para poder aceptar los cambios. Todo es cuestión de animarse a dar el gran paso.
Estamos aquí para acompañarlo a dar ese gran paso y en la asimilación de los cambios.
Y como decía otro gran chino, Confucio, el viaje empieza con un único paso. Íntima, totalmente convencidos, le aseguramos que todo será mejor después de ese paso inicial.
El tiempo también obrará a nuestro favor y nos dará la razón.
Como le pasó a a Pei con su pirámide.

P. L. B.


TESTIMONIOS: OPINAN CLIENTES Y AMIGOS



MONTAJE E ILUMINACIÓN DE UNA EXPOSICIÓN DE CUADROS


"Conozco poca gente culta que tenga real conciencia sobre la importancia de la luz; no exactamente la que proviene del Sol, sino la que mediante los conocimientos y la sensibilidad de un profesional como Pedro Baliña, puede serle útil a toda persona que necesite crear una atmósfera particular, gracias a su asistencia y su talento. Yo no hago ponderaciones inútiles, porque para mí la luz, en este caso artificial, es una de las cosas más importantes en mi vida, es un gozo de la mirada, es exquisita.Trabajar con Pedro es trabajar con un artista, que con su visión puede encontrar respuestas prácticas a la luz de sus sueños."


Aldo Sessa
Fotógrafo
Artista Plástico
Editor
Académico de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes


"Han pasado muchos desde que nos conocimos.
En Principium, la nueva galería que abrimos en Buenos Aires luego de Palatina, su colaboración fue amplia y precisa. Su proyecto de iluminación y la disposición demostraron que tiene el "feeling" para estas tareas, tan queridas por los que convivimos con el arte."

Dr. Ricardo Coppa Oliver

Fundador Galería Palatina. 
Fundador Galería Principium. 
Fundador Galería Coppa Oliver Arte.



“Durante mi carrera militar, particularmente en las unidades que comandé, tuve la oportunidad de compartir con Pedro Baliña algunos interesantes proyectos. El primero de ellos fue el diseño y dirección del las obras de refacción del Museo del Regimiento de Granaderos a Caballo“General San Martín”, Escolta Presidencial, incluyendo la puesta en valor de su patrimonio histórico e iluminación. Posteriormente, por invitación de su Presidente, Grl Div (RE) Valentín O. Venier, asesoró a la Comisión del Arma de Caballería “San Jorge” del Ejército Argentino sobre el nuevo emplazamiento, el diseño del basamento, el entorno y la iluminación del Monumento al Caballo de Guerra, en los jardines del Cuartel del Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, en Palermo. Años más tarde, en la Escuela Superior de Guerra ” Teniente General Luis María Campos”, asesoró, proyectó y dirigió la ejecución de la “Galería del Centenario”, la remodelación e iluminación del Museo Histórico, del Salón de Actos “General San Martín” y del Salón Comedor “Luis María Campos” del instituto, obras que fueron inauguradas con motivo de celebrarse los 100 años de su creación. También emprendimos juntos diversos proyectos privados. Pedro Baliña siempre se distinguió por un meticuloso cuidado para preservar los elementos patrimoniales, históricos y de época, así como por no modificarlos al incorporarles los últimos avances de la tecnología lumínica. Y procuró que se les hiciera una seria y especializada reconstrucción cuando así lo requerían."


General de Brigada (RE) Dardo J. A. Parodi
Ex-Jefe Regimiento de Granaderos a Caballo "General José de San Martín" 
Ex- Director Escuela Superior de Guerra "Tte Grl Luis María Campos".


“Es increíble la transformación de nuestra casa con los cambios que le hizo Pedro. La gente se queda asombrada por lo bien que se ven nuestros cuadros ahora. Es notable el sentido como conjunto, el equilibrio y la armonía que les dio a obras de familia llegadas desde muy distintos orígenes. Uno, a partir del paso de Pedro, empieza a ver las cosas de otra manera."


Inés Dodero de Santamarina

"La suya fue una tarea compleja y a la vez completa. Una excelente muestra de profesionalidad y buen gusto, sin dejar de mencionar el gran impacto visual logrado gracias a su inteligente planificación integral. Los resultados están a la vista, porque aún hoy, su labor sigue “iluminando” la tradicional Sala de Lectura de la Biblioteca del Jockey Club."

Roberto D. Müller
 

Director de la Biblioteca del Jockey Club,
Buenos Aires.


“Lo conocía a Pedro desde siempre pero no había visto ninguno de sus trabajos. Con su ojo indudablemente criterioso, les hizo a mis casas de Buenos Aires y del campo “esos” toques con los que las dotó de una armonía de conjunto, de una coherencia visual y de una calidez que me han hecho mucho más placentera mi vida diaria en ellas. Y encuentro que quizás unos de los méritos mayores de esos toques es que parecen hechos por mí misma, sin la intervención de un profesional. Personalmente me alegré de haberle encargado esos trabajos a Pedro."


Martha Facio de Staudt


"¡Pedro, te felicito! ¡No se puede creer el cambio de esos cuadros! Son increíbles los colores que han aparecido gracias a la nueva iluminación. Un beso, Fina”


Delfina Ruiz Guiñazú de Dodero


“De la mano de Pedro Baliña descubrí el increíble poder transformador de la luz y en él a un verdadero artista tratándola. A la capilla románica del Club Pingüinos, la hizo crecer hasta convertirla en una catedral grandiosa.”


Lic. Ana Braun Bidau 
Socióloga
Intérprete Simultánea del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto y de Presidencia de la Nación


“En Pedro Baliña conviven el artista sensible, el observador atento y sagaz, con un ojo analítico, crítico y desmenuzador como he conocido muy pocos, capaz de hacer una completa vivisección de un ambiente en pocos segundos, el refinado creador de climas y el técnico experimentado y consecuente con sus principios, que conoce su oficio desde adentro, que habla sólo de lo que sabe y que disfruta con el trabajo bien hecho, realmente a conciencia. A lo de Pedro hay que verlo. Y entonces, al vivir y experimentar la luz tratada plástica y estéticamente, el asombro disipa cualquier posible temor inicial a los cambios que uno pudiera tener.”


Adriana Zaefferer 
Artista Plástica


“Pedro, es férico lo que has conseguido de mi casa al tratarla con tu luz. Cuánta razón tenía Samuel Paz cuando me aconsejó llamarte porque eras la única persona en Buenos Aires que podía resolverme mi tema tan especial con real solvencia.”


Inés M. Pereda de Sánchez Elía 
Decoradora


“El polifacético Pedro Baliña, un creador nato, casi compulsivo, tiene mucho de mago y de alquimista. Genera constantemente belleza en todo lo que hace, goza rodeándose de ella y al compartirla con la gente. Va ofreciendo un sinfín de variantes posibles para cada casa, ambiente o situación, como saca un mago los conejos de su galera, todas hilvanadas por su buen gusto, su agudeza visual, su gran olfato para detectar la calidad y su desarrolladísimo sentido de la proporción. Lo hace con la fluidez y naturalidad de alguien que nació en eso, con la convicción de sus principios, y la seguridad y el respaldo que le dan las horas de vuelo que tiene en lo suyo."


Virginia Balán 
Profesora Nacional de Bellas Artes 
Paisajista


“Pedro... ¡qué maravilla! Recuperé la visión que había perdido con estas increíbles luces que nos has puesto. Mis clases de bridge de los martes han vuelto a ser un placer. Las olas del cuadro alemán del mar, en serio parecían agitarse cuando le prendiste la nueva iluminación. Los dos cuadros holandeses quedaron como del Louvre. Y la santa portuguesa ahora levita iluminada desde el cielo. Muchos saludos de Alberto. Un beso."

Nelly Chopitea de Rodríguez Etcheto

“Los trabajos de Pedro Baliña, tienen el inconfundible sello del protagonismo que en ellos les otorga a las obras de arte. Son lo que les da singularidad, calidad, personalidad, atractivo. Pedro distribuye y emplaza obras y objetos de arte y trabaja los planos y volúmenes que las contienen con comodidad, oficio y versación. Es destacable el hábil manejo de las texturas y contrastes entre opuestos, figura y fondo, claros y oscuros, simples y complejos, brillos y mates, luz y semi-penumbra, que intencionadamente hace cuando busca subrayar las obras u objetos de arte de alguna de sus puestas en valor, especialidad ésta dentro de la que se mueve con la facilidad de un pez en el agua.”

Constantino Cornejo

“Pedro Baliña colgó y puso en valor los cuadros y esculturas de la subasta benéfica que anualmente organiza E.M.A., Esclerosis Múltiple Argentina, para sostener su Centro de Atención y difusión de la problemática, en la Embajada Británica y en la Fundación Mundo Nuevo, durante tres años seguidos. El tema no era nada fácil puesto que eran todas obras de diferentes autores, tamaños y formatos, medios, técnicas e imágenes. Pedro con mucho oficio las organizó y las hizo lucir para que los potenciales compradores las vieran rindiendo al máximo de sus posibilidades antes de cada subasta. Y ésto por cierto contribuyó a que se lograran excelentes resultados en las posteriores ventas en el M.A.L.B.A. Fundación Costantini. La misión había sido cumplida.”

Inés Acevedo
Ex – C.E.O. de E.M.A.

“Hace 23 años lo llamé a Pedro por primera vez, siguiendo las recomendaciones de un verdadero conocedor del arte, mi querido amigo Samuel Paz Pearson, que hizo escuela en la Argentina.Con el tiempo confirmé que es uno de los mejores iluminadores del país. Hemos seguido haciendo cosas juntos hasta hoy. Yo, a Pedro lo dejo trabajar: él sabe muy bien lo que hace y los resultados que consiguió, en todos los casos superaron ampliamente mis expectativas. Los ambientes, bien tratados lumínicamente, parecen mucho más amplios, y quedan decididamente más alegres y acogedores. Ni hablar de la increíble transformación que consigue Pedro de las obras y objetos de arte, que quedan mágicamente puestos en valor. Es increíble la diferencia entre el antes y el después. En un país donde la improvisación es moneda corriente de todos los días, estimula ver a profesionales como Pedro, que saben de lo que hablan, que hacen lo suyo con verdadera pasión y habiendo investigado cada tema a fondo.”

Joan Croucher

"Encontrarse frente a un trabajo de Pedro, es sin duda, entregarse a las manos de la belleza. Ante objetos y ámbitos preexistentes, se siente vibrar la presencia lumínica exquisita que él crea. El relieve de una moldura, una pintura solitaria, un bronce voluptuoso, pasan a tener nuevos destellos. El uso del color, atrevido o humilde, recrea nuevos espacios. Parece simple. No lo es. Se necesita de un ojo acostumbrado a todo lo que es bello para poner en valor lo que por sí solo pasa inadvertido. Su gusto por lo legítimo, por nuestras tradiciones, a veces audaz, nos invita a entrar en recintos poco comunes, porque su mirada no admite veladuras ni atajos, porque modifica la nuestra y nos hace mejores. Nos hace ver lo que antes no se veía, porque su luz y su oficio traen consigo la novedad en las cosas, el poder ver las cosas como son cuando alcanzan su punto de madurez y de confianza."

Fabián Velasco
Artista Plástico
Profesor Nacional de Bellas Artes
Premio Trabucco de la Academia Nacional de Bellas Artes

"Los trabajos de Pedro Baliña reflejan su amor por el arte, su gusto excelso y su vasta experiencia profesional. Juega mágicamente con luces y sombras.Sus puestas en valor de obras de arte y de arquitectura combinan arte y técnica con agudo profesionalismo.Sólo artistas como él, logran composiciones tan equilibradas."

Arq. Alicia López León

"De múltiples talentos, versado en muchísimos campos, es un hombre del Renacimiento encorsetado en el proviciano siglo XXl porteño. De gusto seguro, original, audaz, gran honestidad intelectual e ideas firmes. Sus decoraciones y ambientaciones son sobresalientes. Refinado iluminador, sabe cómo poner de relieve lo que quiere destacar. Como coleccionista, saborea cada adquisición, la contempla y disfruta. Nadie como él para mostrar de manera estética y original las cosas más inverosímiles, ya fueran reliquias sanmartinianas o una colección de mieleras.He visto cosas suyas magníficas y espero seguir viendo mejores aún."

Susana María Moret de Reynal

"Dimos con Pedro a través de una revista hace ya casi veinte años. Nunca más lo dejamos. Desde entonces nos acompaña con los trabajos que hace en casa de manera tan cálida y con el sentido de la estética y de la armonía que lo caracterizan."

Mario A. Guerrieri y Betty A. de Guerrieri

"Le estamos muy agradecidos por sus consejos y asesoramiento, siempre tan acertados, y también por el gran afecto que nos ha demostrado a través de ya muchos años de hacer muy lindas cosas juntos."

Laura Rivero Haedo y Eduardo A. Díaz

"Tuve la suerte de trabajar al lado de Pedro y con su guía bastante tiempo. Fue para mí, una época de mucho aprendizaje y enriquecimiento personal y profesional, amén del enorme disfrute que da manejar a diario obras y objetos de arte de colección, de gran belleza y calidad. Pedro contagia el gozo y entusiasmo que le producen el estar creando a quienes lo rodean.El espíritu docente le aflora a cada paso. Puede transmitir los conceptos en forma didáctica y clara porque los tiene bien claros y arraigados él. Es de esos docentes de alma, apasionados, generosos, desprendidos, a la antigua, que no dudan en compartir sus vastos conocimientos, que no se guardan nada. Y que se alegran cuando los ven triunfar a sus discípulos y hasta superarlos."

Diego Dorrego
Decorador

"Cerrando la lista de las buenas influencias, Milagros no olvida mencionar a Claudia Sánchez, de la que estuvo cerca por circunstancias de la vida y a quien pinta como otro gran referente, sobre todo en art de vîvre: “Claudia tenía los mejores cuadros que existen, me acuerdo que Pedro Baliña le colgaba los cuadros y los iluminaba… aprendí muchísimo mirando eso. En su casa había un buen gusto, un glamour que no volví a ver nunca más”."

Milagros Resta
Decoradora
"Al estilo de... Milagros Resta" por Sol Dellepiane 
Revista D&D, Diseño y Decoración en la Argentina, Nro.118                                                                                                                                               
 
“Ver la influencia francesa en la arquitectura de Buenos Aires y al barrio de San Telmo a través del ojo conocedor y exquisito de Pedro fue para mí una experiencia sorprendente y enriquecedora. Como no podía ser de otro modo, terminamos muy amigos.”
                                     
Romuald de Richemont
Periodista – Escritor
Paris, Francia


PEDRO BALIÑA
EN LA BIBLIOTECA DEL JOCKEY CLUB



El magnífico busto de Carlos Pellegrini, hecho en mármol blanco por el escultor francés Coutan, parece controlar el Sala de Lectura que lleva su nombre.

La sede social del Jockey Club, ubicada en Avenida Alvear 1345 –antigua residencia de doña Concepción Unzué de Casares– fue adaptada para sus nuevas funciones por el estudio de los arquitectos Acevedo, Becú y Moreno. En esa tarea de reciclaje, que concluyó en 1968, mucho se tuvo que trabajar para instalar en el segundo piso la Biblioteca y la Sala de Lectura. Al primero de esos ámbitos se le proveyó de una elegante iluminación, con artísticas arañas, lámparas individuales en las mesas de lectura y otras de pie adjuntas a cómodos sillones. En cuanto a la denominada tradicionalmente “Sala de Lectura” –donde se solían leer los diarios y revistas ya desde los lejanos tiempos de la sede de la calle Florida–, la altura de su techo representó un problema que se solucionó creando uno falso y más bajo, con una gran abertura central provista con tubos de neón cuya luz caía, a través de un parrilla plástica, directamente sobre la gran mesa donde se desplegaban las colecciones de los periódicos. En 1999, un inesperado accidente –el desprendimiento de parte de ese falso techo– permitió descubrir el techo original, que ostentaba ricas ménsulas y molduras.

Es ésta la única obra para la cual posó Pellegrini y su autor hizo también el monumento que lo recuerda en la plazoleta que está justo frente a la sede del Club y que fuera "levantado por la gratitud nacional". Amén de Presidente de la República Argentina, Carlos Pellegrini fue el principal impulsor de la creación del Jockey Club y su primer Presidente.

Las autoridades de la institución resolvieron que debía rescatarse ese ornato incomparable devolviéndole el aspecto que había tenido en el pasado. Se procedió por lo tanto a su cuidadosa restauración. Una vez concluido ese proceso, llegó el momento decisivo de resolver cómo se solucionaría la cuestión que planteaba iluminar, de manera adecuada, ese salón que había adquirido de repente nuevas proporciones, y fue en ese momento cuando entró tallar la personalidad, la imaginación y la experiencia de un maestro en la materia: Pedro Baliña. Muchas horas pasó Baliña estudiando diversas posibilidades, comentándolas, discutiéndolas, haciendo pruebas, desechando algunas ideas, volviendo sobre otras, hasta que por fin presentó un plan que, por la minuciosidad de su diseño, y por tener en cuenta los más diversos y variados detalles, fue aprobado de inmediato por las autoridades de la institución.

La iluminación, halógena y regulada, baja desde modernos artefactos embutidos en el cielorraso.Los artefactos perimetrales, se instalaron para poner en valor los colores y calidades de las lindas encuadernaciones de los libros de los estantes.Cada socio que lee sentado alrededor de la gran mesa de lectura, puede regular individualmente la luz que le baja desde el cielorraso según sus propias necesidades lumínicas mediante un control ubicado bajo la tapa de la mesa. Esos controles, por ondas de radio activan reguladores embutidos en el cielorraso junto a cada artefacto, que a su vez suben o bajan individualmente la intensidad de la iluminación sobre cada uno de los diez puestos de lectura.

Ante todo, Baliña –que se encargó de dirigir personalmente las obras – tuvo en cuenta los distintos niveles de altura que presentaba el techo: el del cerramiento superior y el del cornisamento más bajo, sobre el que se elevan las grandes ménsulas. En el primer caso compuso un centro con numerosos focos de luz que inciden sobre el centro del salón, graduables en cuanto a la intensidad de la luz desde dispositivos instalados delante de cada uno de las sillas que rodean la gran mesa central. En cuanto a la moldurada cornisa, dispuso todo a lo largo de ella un perímetro lineal de spots que iluminan las estanterías y los libros, consiguiendo así un gran efecto dramático. También consideró los sillones que se encuentran ubicados en los ángulos de ese ámbito, dirigiendo sobre ellos haces de luz individuales.

En las vitrinas de los costados del busto de Carlos Pellegrini, se hacen exposiciones temporarias temáticas de libros singulares, documentos históricos, incunables, grabados antiguos, etc. Se les puso a dichas vitrinas una iluminación cálida, dada con tubos de origen alemán, que generan poca temperatura, con muy bajo consumo y larguísima vida útil promedio, por lo que no dañan el valioso material expuesto y se reducen drásticamente también los riesgos de incendios.

No quedó al margen de su plan la iluminación de las vitrinas para exposiciones, resuelta con luces ocultas para los ojos de los espectadores, ni el busto de Carlos Pellegrini que preside el salón, iluminado con un foco dirigido especialmente hacia él. En fin, la suya fue una tarea compleja y a la vez completa. Una excelente muestra de profesionalidad y buen gusto, sin dejar de mencionar el gran impacto visual logrado gracias a su inteligente planificación integral. Los resultados están a la vista, porque aún hoy, su labor sigue “iluminando” la tradicional sala de lectura de la Biblioteca del Jockey Club.

Roberto D. Müller
Director de la Biblioteca del Jockey Club,
Buenos Aires

Se les puso a las vitrinas de exposiciones temporarias una iluminación cálida, dada con tubos de origen alemán, que generan poca temperatura, con muy bajo consumo y larguísima vida útil promedio, por lo que no dañan el valioso material expuesto y se reducen drásticamente también los riesgos de incendios.

El monumento a Carlos Pellegrini, puede verse en la plazoleta que lleva el nombre del brillante hombre público, justo enfrente a la sede del Jockey Club. Fue también hecho por el escultor Jules Félix Coutan con mármol de Carrara y bronce e inaugurado el 12 de septiembre de 1914. Una leyenda reza "Levantado por la gratitud nacional". Jules Félix Coutan,1848-1938, nació en París, donde recibió premios e intervino en la Exposición Internacional de 1889, con la gran fuente central del Campo de Marte; y en la Exposición de 1900 fue galardonado con el gran premio. Fue autor además de obras importantes en Argentina, tales como las correspondientes a la Biblioteca Nacional de Buenos Aires: "Eros", "La vendedora de pan" y la "Caligrafía".


ALGUNOS SISTEMAS LUMÍNICOS PROYECTADOS








De arriba hacia abajo y de izquierda a derecha: 1.- Vista de una parte del living del departamento de la calle Mariscal Ramón Castilla de la Sra. Inés María Pereda de Sánchez Elía, decoradora del grupo de Quintus. 2.- Proyecté y dirigí la nueva iluminación exterior para poner en valor la arquitectura de las magníficas instalaciones que diseñaran los Arquitectos Miguel y Guillermo R. Madero para el Golf del Jockey Club en San Isidro y su entorno inmediato. También proyecté y dirigí la iluminación de la avenida de acceso al nuevo campo de deportes de socios del Jockey Club Argentino, en San Isidro, Prov. de Buenos Aires. 3.- La escalera de acceso al interesante edificio de estilo Secesión Vienesa (Art Nouveau) sede de la Jefatura del Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín", que fue tecnológicamente innovador a principios del siglo XX, en plena presidencia del Dr. José Figueroa Alcorta, cuando se lo construyó e inauguró. 4.- Palacio Unzué de Casares, actualmente sede social del Jockey Club en Avenida Alvear 1345, Buenos Aires. La casa, en su estado actual, es el resultado de la integración de dos mansiones: la que tiene su ingreso por Avenida Alvear, proyectada por el Arquitecto Juan A. Buschiazzo (Italia, 1846 - Buenos Aires, 1917) para Concepción Unzué de Casares a principios del siglo XX y que fue reciclada y adaptada para el uso societario por el Estudio de los famosos Arquitectos Acevedo, Becú y Moreno e inaugurada en 1968, y otra con frente sobre la calle Cerrito 1446, la casa Sánchez Elía-Álzaga, que fue adquirida por el Jockey Club en 1981. Por sus estilos, ambas son muestras destacadas de la arquitectura ecléctica que estuvo tan en boga en nuestra ciudad a partir de los últimos años del siglo XIX. 5.- El frente del petit hotel de Talcahuano 1234, hecho en 1928 por el Arquitecto Alejandro Bustillo.Se hizo en él Casa F.O.A. de 1986. Los descendientes de Otto Bemberg y Sofía B. de Bemberg lo donaron al C.E.M.I.C. y tiene hoy su sede ahí la Fundación Norberto Quirno. Se diseñó el nuevo sistema lumínico y se dirigieron los trabajos necesarios para instalarlo. 6.- Palacio Bosch, sede de la residencia de la Embajada de los Estados Unidos de América en Buenos Aires. Se iluminaron el Salón Francés, el Comedor Principal y el Comedor Privado de los Embajadores. Capitalizando la enorme altura de techos, se colocaron artefactos con lámparas halógenas de haces cerrados que abren al llegar a las obras de arte. Hubo que colocar transformadores electrónicos lo más disimulados posible entre las hojas en relieve de la boiserie dorada a la hoja. 7.- Restaurante Cabaña Las Lilas, en Puerto Madero, Buenos Aires. Sobre la pared del fondo, uno de los cuadros del pintor Nicolás García Uriburu que se pusieron en valor: se restauraron, se les hicieron bastidores nuevos de cedro, debido a su gran tamaño y peso, se colgaron con cables de acero multifilamento y se iluminaron con lámparas halógenas AR 70, con bulbo apantallado, que ponen sus colores al máximo de sus posibilidades, permitiendo además una correcta visualización desde grandes distancias debido a la excelente definición de imagen. 8.- La casa de Rufino de Elizalde hecha por el Arq. Alejandro Bustillo para la escritora Victoria Ocampo en 1929, con el espíritu de Le Corbusier. La compró Amalia Lacroze de Fortabat para sede del Fondo Nacional de las Artes cuando era su presidenta. Aggiorné su iluminación interior, sobre todo la general y la específica de obras de arte cuando tenían la casa el publicista Francisco "Nono" Pugliese y la ex-modelo Claudia Sánchez, la célebre pareja de los avisos de LM, que despejaron a la casa de pesados ornatos que se le habían agregado sin criterio y le restituyeron un aspecto muy similar al que la casa tenía en época de Victoria Ocampo. Pasaron por y se hospedaron en ella personalidades mundiales de las artes, las letras y la cultura. Tiene espacios interiores muy interesantes y unos 800 metros cubiertos. 9.- Proyecté un sistema de iluminación para poner en valor los 10 vitrales, el altar mayor, el atrio y el campanario de la capilla de Jardín de Paz, primer cementerio privado de la República Argentina, y dirigí los trabajos necesarios para su instalación. La planta de la capilla de Jardín de Paz, es la paloma que representa al Espíritu Santo: en la cabeza está el altar, en las alas, están el coro y una zona simétrica que lo equilibra, y la cola, en forma de abanico, forma el atrio. 10.- Proyecté y dirigí la instalación del nuevo sistema de iluminación para la Sala de Lectura "Carlos Pellegrini" de la Biblioteca del Jockey Club Argentino en su sede social de la Avenida Alvear 1345, Buenos Aires, hice la iluminación de los cuadros de la zona de la escalera principal que va al primer piso - el de Napoleón al frente de sus tropas en la invasión a Rusia hecho por Francois Flameng, el retrato del Arq. Roberto Vasquez Mansilla hecho por Juan Lascano y el gigantesco cuadro que representa a una reina de Castilla cuando se casa en Venecia con un príncipe local - y para el jardín posterior, parte del cual se ve en esta foto. 11.- Algunas piezas arqueológicas griegas y romanas de la importante colección de Inés M. Pereda de Sánchez Elía.



DAMOS UN SERVICIO NADA COMÚN



Damos un servicio profesional muy completo y nada común:


- Asesoramiento integral para comprar obras de arte. - Armamos su colección. - Montamos su exposición.


Nos ocupamos:


- de la compra en sí, obra por obra. - del seguimiento integral de la limpieza, restauración ó conservación de cada obra. - del diseño y producción del marco apropiado o de la base. - de la colocación y ambientación. - de la iluminación con todo lo que nos ofrece la maravillosa tecnología luminotécnica de hoy en día. La suma de todas estas acciones, con la obra de arte como protagonista absoluta, resulta en que cada obra quede debidamente PUESTA EN VALOR y luciendo al máximo de sus posibilidades. La gente, al comparar el antes y el después, se sorprende con los resultados. No dude en consultarnos al celular (15) 5423-4998 ó en contactarnos por email a:



plbal@hotmail.com


LA IMPORTANCIA DE SABER VER





Ver, no ve cualquier ojo. Un ojo sensible, atento, curioso, muy interesado en ver y, además entrenado, suele ver más que el común de los ojos. Y ésto tiene vital importancia a la hora de poner en valor obras de arte. El ojo de un artista, sea un gran fotógrafo o no, suele tener más condiciones, más aptitud para ver y descubrir donde otros no ven ni descubren. Es un ojo que "sabe ver".


LA INSTITUTRIZ DE VICTORITA OCAMPO



La institutriz de Victorita Ocampo

Por Laura Ramos

Antes de empezar cada clase, Mademoiselle Alexandrine Bennemason hacía la señal de la cruz y obligaba a sus discípulas Victoria y Angélica Ocampo a rezar un padrenuestro. Les leía en francés un libro aburridísimo, La morale pratique, que les provocaba bostezos. Pero en ocasiones se sacaba los anteojos para restregarse los ojos y les recitaba unos versos de Racine y de Corneille que las fascinaba: “Del horror de una profunda noche…”. Las desobediencias y “contestaciones” de Victorita pronto obligaron a Mademoiselle a aplicarle penitencias. A menudo la amenazaba con dejarle colocado sobre la cabeza un bonete, que confeccionaba con un diario viejo, durante toda la clase. La segunda opción era más penosa: mantenerse de pie, con los brazos en cruz y un libro en cada mano. Cierta vez Mademoiselle perdió la compostura y retorció las fábulas de La Fontaine con una fuerza tan rabiosa que partió la dura tapa del volumen en dos pedazos. La profesora de piano se llamaba Berta Krauss, una temible dinamarquesa. Llevaba una esclavina de piel que parecía de carnero sucio y un prendedor del que colgaba una manito de coral. Era tan severa y brusca que en una ocasión hizo caer a su discípula del taburete giratorio de un empujón; una tarde la pellizcó. En verano llegaba a Villa Ocampo, la quinta de las tías que luego Victoria heredó, desde la estación San Isidro, montada en un break. Su alumna “la esperaba al pie de la escalera como un monaguillo dispuesto a decir misa” ( Autobiografía , Victoria Ocampo). Pronto les habló de la existencia de sus compositores predilectos: Grieg y Kuhlau, que ella pronunciaba Kulo. El nombre de Kuhlau las convulsionaba de una risa que debían sofocar, y que quedó ligado al de Miss Krauss para siempre en la familia. Una noche de 1905, bajo una tormenta de nieve invernal, un trineo tirado por caballos trajo a Mademoiselle O. a la mansión a Nabokov de Vyra. Vladimir tenía seis años y su hermano Sergey cinco. En la estación la esperaba el cochero Zahar, un hombre corpulento que hacía oír el húmedo chasquido del látigo sobre los dos caballos negros, Zoyka y Zinka, antes de dejarse engullir por la estepa. “Y me encontré allí, abandonada, como la condesa Karenina”, protestó ante sus alumnos luego de que una lámpara de petróleo la condujera al brillante salón de la casa cubierta de nieve. Su vocabulario ruso estaba formado por una sola palabra: “¿dónde?” (transcripción fonética: giddy-eh ), la misma solitaria palabra que se llevó de regreso a Suiza siete años después. Al día siguiente de su llegada los niños la dejaron resoplando en la escalera de entrada y se escaparon por el camino hacia el pueblo. Recorrieron tres kilómetros hasta que Dmitri, provisto de una lámpara, los alcanzó. “Giddy-eh?” gritaba frenéticamente Mademoiselle O desde el porche. Pero les leía, sin el menor tropiezo ni vacilación, El Conde de Montecristo, Los miserables , en un francés lustroso y magnífico que les purificó la sangre. Vladimir, ya en el exilio, fue a visitarla a Lausana, convertida en una especie de colonia de ancianas institutrices que competían en recuerdos y nostalgias. “En nuestro propio pasado siempre nos encontramos como en casa”, dice Nabokov para explicar el amor póstumo de aquellas damas por países remotos y recuerdos falsos. “Ah –suspiraba–, aquellos días felices en el chäteau ” “¡Y aquella vez que tú y Sergey me dejasteis perdida y gritando en la espesura del bosque!” “¡Los azotes que os di!”. Nunca los había azotado, y tampoco había sido feliz. En la mesa familiar, si creía que la habían situado muy cerca de los parientes pobres, la ofensa que sentía le hacía torcer el gesto en una sonrisa pretendidamente irónica, que culminaba con un “perdóneme, estaba perdida en mis tristes pensamientos” a su interlocutor. “No os preocupéis por mí”, decía con su vocecita cuando se le escapaba una lágrima de pesar, y seguía comiendo hasta que las no secadas lágrimas la cegaban. “La conversación general había girado, por ejemplo, en torno al tema del buque de guerra que comandaba mi tío, y ella había percibido en esto una malévola indirecta contra su Suiza natal, que carecía de Armada” ( Habla, memoria , Nabokov). La derribó por completo la llegada de un enérgico, saludable preceptor ruso de opiniones políticas radicales que ignoraba el francés. Al escribir sobre su gobernanta muchos años más tarde, luego de haberse convertido, él también, en un extranjero en tierras extrañas, Nabokov describió así su suprema desgracia: “Ser una extranjera, náufraga, sin un céntimo, enferma, en pos de la bendita tierra donde por fin sería entendida” pero donde, en realidad, “se subvaloraba la vocecita de ruiseñor que salía de su cuerpo de elefante”. Si hay un tratado sobre institutrices ese es Agnes Grey (Anne Brontë, 1847), un tratado pornocalvinista que suscribe la idea de Karl Marx sobre la historia de la humanidad como historia de la lucha de clases, ( Manifiesto Comunista , 1848). Pero esa historia se las contaré el próximo domingo.


Fuente: clarin.com