Al morir Montesquieu, el 10 de febrero de 1755, el Ensayo sobre el gusto se encontraba inacabado. Al artículo Gusto, redactado por Voltaire, seguía el Ensayo... de Montesquieu, acompañado de esta nota de los editores: "Agregamos a este excelente artículo el fragmento sobre el Gusto que el señor presidente Montesquieu destinaba a la Enciclopedia [...] Este fragmento se encontró inacabado entre sus papeles; el autor no tuvo tiempo de darle la última mano; pero los primeros pensamientos de los grandes maestros merecen ser conservados para la posteridad, como los esbozos de los grandes pintores".
Ensayo sobre el Gusto
El alma ama la variedad; pero, ya lo hemos dicho, tan sólo la ama porque está hecha para conocer y para ver: por tanto es preciso que pueda ver, y que la variedad se lo permita; vale decir: es preciso que una cosa sea lo bastante simple para ser percibida y lo bastante variada para ser percibida con placer."
En este pequeño tratado sobre el gusto -escrito en 1717 y destinado a un curso académico-, la exigencia de armonía y de simetría no emana sólo de una razón teórica ávida de introducir el orden por todas partes: a través de ese orden mismo, se produce una expansión del horizonte. El ojo contempla así un reino invisible a plena luz, un espectáculo en el cual nada puede permanecer oculto.
La multiplicidad de las causas que están detrás de los sentimientos estéticos es otro aporte precursor de Montesquieu.
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