Las represas que se proyectan en el río Santa Cruz dejarán bajo el agua un patrimonio arqueológico de 10 mil años.
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Mano en negativo de Yaten Guajen |
Marina Alzen
Alguien en el Gobierno tendrá que explicar por qué se piensa descartar el patrimonio arqueológico de la Argentina como si fueran hojas del rollo de cocina. Porque las represas que se proyectan sobre el río Santa Cruz sepultarán definitivamente bajo el agua pinturas rupestres y petroglifos estampados con belleza por grupos que habitaron hace casi 10 mil años esta meseta esteparia. Un sitio particularmente sensible es el cañadón de Yaten Guajen, que en la lengua tehuelche quiere decir “piedra pintada”. Será importante e histórico, pero quedará inundado si se construye el embalse Jorge Cepernic. Hasta el estudio de impacto ambiental que realizó el gobierno anterior reconocía que la zona es “altamente sensible” desde el punto de vista arqueológico. No sólo hay dibujos de manos, pies y de fauna en las paredes de las montañas, aleros y cuevas, sino que también hay gran cantidad de material lítico y restos óseos. Los pobladores que allí vivieron eran cazadores recolectores, que se sostenían gracias al guanaco. Ahora, vamos a deshacernos de su legado, aunque sea más antiguo que las mismísimas pirámides. Y de un plumazo.
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Un pie en Yaten Guajen. |
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Petroglifos de Yaten Guajen. |
Fuente:clarin.com
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