Guido La Tella solicitó la audiencia y todavía no le
respondieron. El Gobierno nacional presentó ayer un informe para
explicar ante la Justicia por qué quiere mudar la estatua a Mar del
Plata.
Polémica entre el gobierno nacional y el porteño por el traslado de la estatua de Colón. (DyN / Luciano Thieberger). |
La batalla de la colectividad italiana argentina y la Ciudad de
Buenos Aires contra los planes de la Presidencia de la Nación de
trasladar el nonagenario monumento a Cristóbal Colón que se levanta en
la Plaza de Mayo, tomó carácter de Estado a Estado. Fue luego de que el embajador de Italia ante este país, Guido La Tella, se hiciera eco de su comunidad aquí y pidiera una entrevista con Cristina Kirchner para solicitarle que revierta el proyecto. Sin embargo, Clarín supo que hasta anoche el secretario de la Presidencia, Oscar Parrilli, seguía sin contestar el llamado que el diplomático europeo dejó asentado allí.
La movida diplómatica es un elemento más que la colectividad italiana esgrime contra el plan oficial. El monumento fue una donación de colectividad italiana para el Centenario y está en la plaza Colón desde 1921.
Al mismo tiempo, en un comunicado de ayer la colectividad italiana de
Mar del Plata se sumó también al rechazo del traslado y desmintió que
hayan sido ellos quienes lo pidieron, como sostuvo el Gobierno nacional
(Ver Mar del Plata...). .
Ayer, el Gobierno nacional
presentó la documentación justificando sus planes de traslado, tal como
le pidió la Justicia Federal. El viernes, la ONG Basta de Demoler logró
que se hiciera lugar a un pedido de amparo que obligó al Gobierno a
abstenerse de concretar cualquier acto que implique el desmantelamiento
de la estatua.
La entrada del gobierno italiano a la polémica por
el monumento de Colón fue relatada a este diario por los dirigentes
comunitarios, que oyeron contarlo al propio La Tella el último domingo,
durante los festejos en el Teatro Coliseo del Día de la República. Las
fuentes contaron que en su discurso de ese día, el diplomático le dijo a
la colectividad italiana que conocía su preocupación. Y que por eso
había pedido una entrevista a través de Parrilli con la Presidenta para
llevar dicha preocupación y que nunca le habían contestado. “Los que
estuvimos ahí –señaló a este diario Irma Rizzuti, consejera de uno de
los llamados Comités italianos–, oímos al representante del gobierno
italiano decir que le gustaría que no se toque el monumento porque se
estaría tocando a una de las colectividades más importantes de la
Argentina. Lo dijo por protocolo pero lo dijo”.
Ayer, el embajador
La Tella abrió las puertas de la embajada precisamente por el Día
Nacional. Por su fluida relación con Italia, al cóctel asistieron
Mauricio Macri, Juliana Awada y el subsecretario de Relaciones
Internacionales, Fulvio Pompeo. Por el Gobierno nacional, el
vicecanciller Eduardo Zuain. El embajador no hizo ni una sola mención a
Colón. Habló de que Italia está “decidida a defender las extraordinarias
conquistas” en medio del difícil momento que está pasando por la
crisis. Solo a través de sus asesores, respondió una consulta de este
diario sobre su gestión por el monumento y fue de manera escueta: “La
comunidad italiana no está contenta”, dijo su colaborador.
Fue la
colectividad italiana la que comenzó a remover cielo y tierra cuando
advirtió por la prensa que las obras para reemplazar a Colón por otra
estatua de Juana Azurduy, heroína de la Independencia argentina nacida
en Bolivia, estaban por empezar. Rizutti contó que el enojo con el
Gobierno venía de antes, cuando al verse impedidos de poner una placa al
pie de Colón por el Bicentenario pidieron una entrevista con Gustavo
López, número dos de Parrilli. López recibió a dirigentes de FEDIBA y de
los Comités, y se quedó con la placa. “Nos dijo que la tendría hasta
que terminaran la refacción en el monumento. Pero nunca más tuvimos la
placa y nuestras gestiones por ingresar fueron infructuosas”, señaló
Rizzuti.
El lunes, Día del Inmigrante Italiano, representantes de
la comunidad protestaron en la puerta de la reja del parque Colón y
luego en la Plaza de Mayo para mostrar el disgusto con el traslado.
Ahora, los llamados Comités de toda la Argentina, que son como pequeños
parlamentos de italianos en el exterior, planean reunirse en estos días
para evaluar cómo seguir. Y ya están al tanto del problema los Comités
de otros países.
El Traslado de Colón generó otro cruce fuerte
entre el Gobierno nacional, que apoya a Cristina en su deseo de ver a
Juana Azurduy y no a Colón en detrás de la Rosada, y el gobierno de
Macri, que se opone al traslado. Ayer surgieron nuevas propuestas entre
los legisladores de la Ciudad para ubicar la estatua de la heroína
ascendida postmortenm por Cristina a General del Ejército Argentino. La
iniciativa de Pablo Bergel, de Proyecto Sur, busca que Juana Azurduy
encuentre un lugar en Plaza de Mayo. Y un grupo de legisladores del PRO,
que sea llevada al Parque Indoamericano.

Por Romina Smith
El futuro del monumento a Cristóbal Colón también trajo polémica desde Mar del Plata,
la ciudad donde la Presidenta quiere llevar la escultura. Las
Sociedades Italianas y defensores del patrimonio arquitectónico sumaron
su voz contra la mudanza.
El presidente de la Federación de Sociedades Italianas en Mar del Plata, Juan Radina, le dijo a Clarín que no fueron consultados sobre la posibilidad de tener una segunda estatua de Colón (ya hay una en la plaza del mismo nombre, cerca del mar). “Nos oponemos. El pueblo italiano que reside o residía en Capital solía reunirse ahí con la colectividad española cada 12 de octubre. Y no hay un justificativo real para moverlo: sería lo mismo que mover el monumento de los Españoles o la Torre de los Ingleses. Además, el monumento es de mármol de carrara y el salitre lo va a destruir”, advirtió.
Desde la Asociación Civil Marplatenses Defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano (MDP a+u) también rechazaron el movimiento. Le enviaron una carta al intendente Gustavo Pulti en la que justificaron la ubicación del Colón porteño porque “la Capital fue un punto de ingreso de las corrientes migratorias”. Desde MDP a+u aseguran que no recibieron respuesta. Y fueron por más: defendieron a su propio monumento a Colón. “Nuestro Colón tiene 113 años y es incluso más antiguo que el de Buenos Aires. Más allá de lo oneroso del traslado, eso es subsanable. Lo no subsanable es quitarnos nuestro monumento”, afirmaron.
Mar del Plata: no a la mudanza
La comunidad italiana dice que nadie les preguntó y que ya tienen un monumento igual.
Colón cerca del mar. Llegó a la plaza que lleva su nombre en 1900.
Por Romina Smith
El futuro del monumento a Cristóbal Colón también trajo polémica desde Mar del Plata,
la ciudad donde la Presidenta quiere llevar la escultura. Las
Sociedades Italianas y defensores del patrimonio arquitectónico sumaron
su voz contra la mudanza. El presidente de la Federación de Sociedades Italianas en Mar del Plata, Juan Radina, le dijo a Clarín que no fueron consultados sobre la posibilidad de tener una segunda estatua de Colón (ya hay una en la plaza del mismo nombre, cerca del mar). “Nos oponemos. El pueblo italiano que reside o residía en Capital solía reunirse ahí con la colectividad española cada 12 de octubre. Y no hay un justificativo real para moverlo: sería lo mismo que mover el monumento de los Españoles o la Torre de los Ingleses. Además, el monumento es de mármol de carrara y el salitre lo va a destruir”, advirtió.
Desde la Asociación Civil Marplatenses Defensores del Patrimonio Arquitectónico y Urbano (MDP a+u) también rechazaron el movimiento. Le enviaron una carta al intendente Gustavo Pulti en la que justificaron la ubicación del Colón porteño porque “la Capital fue un punto de ingreso de las corrientes migratorias”. Desde MDP a+u aseguran que no recibieron respuesta. Y fueron por más: defendieron a su propio monumento a Colón. “Nuestro Colón tiene 113 años y es incluso más antiguo que el de Buenos Aires. Más allá de lo oneroso del traslado, eso es subsanable. Lo no subsanable es quitarnos nuestro monumento”, afirmaron.
Fuente: clarin.com
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