NUEVA YORK, N.Y., Una
amplia variedad de obras de Andy Warhol se subastarán por primera vez,
sólo por internet, otorgándole a un público más amplio la oportunidad de
adquirir una obra del maestro del pop art.
El remate de la casa Christie's se realizará entre el 26 de febrero y
el 5 de marzo e incluirá unas 125 pinturas, dibujos, fotografías e
impresiones del artista, con precios de venta estimados en entre 600 y
70.000 dólares.
La subasta se realiza en asociación con la Fundación Andy Warhol para
las Artes Visuales, que decidió en 2012 vender todas las obras del
artista que estaban en su posesión.
Las obras pueden verse en línea antes de la venta y los clientes
podrán buscar, hacer ofertas y recibir actualizaciones instantáneas por
correo electrónico o teléfono si su oferta es superada.
El estilo inspirado en las formas de la
naturaleza, heredero del Jugendstil alemán, dejó en la trama de la
ciudad ejemplos notables, joyas de la arquitectura impregnadas de
espíritu porteño.
La
"babelización" de Buenos Aires se acelera al iniciarse el siglo XX con
récords de oleadas de inmigrantes que conforman dos tercios de su
población. La cabeza de la potencia sudamericana que cruje de progreso
viene redefiniendo su imagen con diversos estratos de eclecticismo
derivados de adaptaciones y combinaciones de culturas arquitectónicas
europeas. Es, sin duda, la apoteosis del eclecticismo desprejuiciado,
casi arrogante, de un país adolescente y nuevo rico pero que comienza a
crear propias expresiones de cultura como el tango orillero, la
literatura celebratoria del esplendor efímero o de las raíces ambiguas
de la argentinidad.
Por ese tiempo, como un fenómeno estacional de la
cultura europea, se despliega el resplandor Art Nouveau que tiñe
fugazmente la escena arquitectónica internacional. Los artificios del
nuevo siglo, inspirados en las formas de la naturaleza, en la
sensualidad, en la búsqueda de la síntesis entre arte e industria, en la
reacción contra el academicismo reinante tienen especies estilísticas
diferentes que crecen en distintas regiones: Sezession en Viena,
Modernismo en Cataluña, Liberty en Italia, Jugendstil en Alemania, Art
Nouveau propiamente dicho en Bélgica y Francia.
Monumento a los españoles. Foto: Fabio Grementieri
La asimilación del estilo en estas tierras se inserta
en un mecanismo similar al de cualquier corriente arquitectónica que
llega aquí por esos años, alrededor de 1900. Sobre la base de un
desprejuicio bien argentino se echaba mano a cualquier fuente de
inspiración o modelo arquitectónico venido de Europa por cualquier
medio. Por otra parte, las influencias se mezclaban a gusto del
diseñador o del propietario, y en la materialización participaban
profesionales, constructores y artesanos de distintas procedencias. La
pasión por estar al día y, al mismo tiempo, fantasear con una tradición
hacían que se tomaran todos los repertorios de ayer y de hoy. Así
sucedió también con el Art Nouveau, que, con sus muchas cepas
inmediatamente aclimatadas, conquistó sobre todo la edilicia privada
aunque también se coló en algunas obras públicas.
En la Argentina, la afición por el Art Nouveau oscila
entre la extravagancia y la presunción. Para la alta sociedad, es un
divertimento de alcoba, casi a la manera del tango. Para los inmigrantes
transformados en enriquecidos burgueses, es el traje de gala para
demostrar su acelerada prosperidad. En muchísimos casos aparece como la
hibridación entre tradición e innovación, el denominado eclecticismo
modernista, de resultados ambiguos. En otros tantos acompaña estilos del
repertorio del academicismo historicista y en particular se combina con
el Luis XV, con el que forma un maridaje especial basado en la obsesión
común por las formas curvas y la ornamentación opulenta.
Fachada del hotel Chile. Foto: Fabio Grementieri
En sus diversas versiones, el Art Nouveau se adhiere a
las superficies exteriores e interiores de los edificios de distinta
escala y función: desde la casa chorizo, pasando por el
petit-hôtel,hasta llegar al edificio de renta para departamentos y
oficinas, pero también en tiendas, teatros, hoteles y cines.
El método universal para construir modernismo se basaba
en una composición de sustrato academicista o eventualmente
pintoresquista, donde se combinaban originales aportes de variada
procedencia en la definición de llenos y vacíos, de los detalles
constructivos, de los elementos ornamentales, de la iluminación natural y
artificial, o de las texturas, revestimientos o grafismos. La fórmula
se completaba con el uso de los más diversos materiales (revoque,
hierro, madera, vidrio, cerámica) para exacerbar líneas, texturas y
colores. En Buenos Aires la mayoría de las obras se encuentran al oeste
de la zona céntrica, en los barrios de Montserrat, San Cristóbal, y en
las áreas de Congreso y Once, allí donde se asentaron las clases medias y
la burguesía ascendente.
El Art Nouveau fue elegido por distintas colectividades
inmigratorias para expresar su ascendencia a través de formas
referenciales pero innovadoras, como en el caso del Club Español, fruto
de un concurso ganado por el ingeniero holandés Enrique Folkers. Y
también fue adoptado oficialmente por la Exposición Internacional del
Centenario, esa megamuestra celebratoria del progreso argentino que se
desarrolló en diversos sitios del área norte de la ciudad. La mayoría de
los pabellones nacionales y extranjeros incorporaban el nuevo lenguaje
decorativo en diversas versiones. El "sezessionismo" austríaco
impregnaba la Plaza de Armas frente al hipódromo diseñada por Julián
García Núñez para la representación española, donde desfiló la infanta
en carruaje, y también teñía dos obras de Enrique Prins: el palacio con
cúpula y brazos curvos consagrado a la Exposición Industrial junto al
Rosedal y el Pabellón Frers en La Rural. En la sección de Comunicaciones
y Transportes se lucían el estilo Liberty de los italianos en los
portales de ingreso y en su propio pabellón. También en otros diseñados
para provincias como Mendoza y Tucumán o el del Servicio Postal, único
sobreviviente maltrecho de todo lo construido para los fastos del
Centenario. En otros casos aparecían versiones telúricas del estilo como
el relicario paraguayo de madera inspirado en obras de Horta o Guimard.
Fue un festival efímero del nuevo estilo y la paradójica postal
arquitectónica nacional de los festejos en el contexto de obras públicas
que consagraban el clasicismo dieciochesco en manos de arquitectos
Beaux Arts.
Cúpula del edificio ubicado en Paso y Viamonte. Foto: Fabio Grementieri
Edificio de departamentos ubicado en Hipólito Yrigoyen 2562. Foto: Fabio Grementieri
En el mundo Art Nouveau porteño descollaron cuatro
maestros que hicieron obras particulares de gran originalidad,
verdaderos monumentos que traspasan la frivolidad de un estilo o de una
moda. El primero de ellos fue Julián García Núñez, quien estudió en
Barcelona y recorrió el camino más afín a la innovación europea. Sus
formas despojadas, el predominio de las rectilíneas y una policromía muy
acotada presagian modernidades de posguerra. La ornamentación que
despliega no está divorciada de la estructura. Ejecutada mediante
diversos materiales, es un grafismo que expresa líneas de fuerza,
provoca reverberaciones o realza la dinámica de la composición. Produjo
edificios de alta calidad de diseño y factura, donde hasta el más mínimo
detalle se inscribía dentro de la lógica del diseño total. Entre sus
obras más importantes se cuentan el Hospital Español sobre la avenida
Belgrano (casi todo demolido); el edificio de oficinas de Chacabuco 78
donde asombra el patio interior central coronado por una claraboya,
surcado por la alta jaula del ascensor y orlado por balcones de piso
translúcido; y varios edificios de departamentos donde recicla postales
de Barcelona, Milán o Viena pero también de Tánger y Alger.
Otro de los maestros fue el italiano Virginio Colombo,
que proyectó para connacionales enriquecidos que se dedicaron al
comercio, la industria y la especulación inmobiliaria. A estos
emprendedores les gustaba una arquitectura pensada para optimizar el uso
de terrenos profundos, que permitían la multiplicación de unidades
comerciales o de vivienda, con rasgos de ostentación y extravagancia,
según los cánones académicos. La producción de Colombo es rica, variada y
raramente pasa inadvertida en la escena urbana. Las frondosas fachadas
de sus edificios aparecen como cascarones parlantes que inquietan no
sólo por la flora, fauna y estatuaria que las pueblan sino también por
los claroscuros realzados por diversas texturas y materiales. Esta
parafernalia de imitaciones de piedra, granito y mármoles fue fruto de
la habilidad de escuadrones de albañiles y "frentistas" italianos que
plasmaron al pie de la letra los diseños del arquitecto.
Hall del edificio de Chacabuco 78. Foto: Fabio Grementieri
El segundo del trío de capos italianos fue Francesco
Gianotti, quien proveyó a Buenos Aires de dos obras cumbres: la galería
Güemes y la Confitería del Molino. En ambas se combinan la alta
tecnología del hormigón armado que permitía acrobacias volumétricas y
espaciales, y la frondosidad preciosista y minuciosa de la ornamentación
que sublimaba la experiencia sensorial. En el primer caso se trata de
un edificio multifuncional, a la manera de un microcosmos urbano de
carácter futurista, suerte de nave autosuficiente que incluía un teatro,
un cabaret, dos restaurantes, pisos de vivienda y de oficina, galería
con locales comerciales y terraza-mirador; todo ello servido por alardes
técnicos inusitados para Buenos Aires. Por su parte, la Confitería del
Molino, construida en tiempo récord, fue en realidad una ampliación de
un edificio que resultó en una impresionante fachada orlada por una
ampulosa marquesina y culminada en un torreón, ambos elementos cubiertos
con vitrales iluminados desde adentro con luz eléctrica.
Cierra la trinidad italiana Mario Palanti, figura
destacada no sólo por sus obras materializadas sino también por su
reflexión teórica y su experimentación formal. Palanti intentó, en
algunas de sus construcciones y en numerosos proyectos, desarrollar un
estilo que fuera representativo de los nuevos tiempos signados por la
metropolización y monumentalización. Dentro de una actitud conservadora,
aparentemente antivanguardista, exploraría el camino que el
expresionismo europeo libertario y de inspiración esotérica intentaba
trazar en esa misma época. Gran "sintetizador", Palanti "remixó"
diversos estilos decimonónicos: neorrenacimiento, neorrománico,
neogótico. Pero además supo combinar el vértigo y la vibración tanto del
barroco Piranesi como del futurista Sant'Elia. Su obra magna es el
Pasaje Barolo (mellizo del Palacio Salvo en Montevideo).
Fachada del petit-hôtel de Paraguay 1328. Foto: Fabio Grementieri
s masas exteriores así como también en los
espacios interiores. El lenguaje arquitectónico del edificio es difícil
de inscribir en un estilo o escuela precisa. Representa un importante
intento de conjugar distintas trazas de la tradición arquitectónica
europea medieval con modernas técnicas constructivas a la manera
estadounidense y rasgos de carácter rioplatense. Calificado por su autor
como "rascacielos latino", el Barolo es representativo de una actitud
arquitectónica impregnada de prefiguraciones oníricas, de gestos únicos y
de ideales heroicos, dentro del espíritu del Risorgimento italiano en
camino hacia su desenlace fascista. En la búsqueda de una nueva
arquitectura, superadora de las tensiones a las que había llegado el
eclecticismo historicista, el edificio es una pieza única que demuestra
la posibilidad de aunar creatividad y respeto por el entorno.
El Art Nouveau porteño se prolonga hasta principios de
la década de 1920, cuando comienzan a despuntar otros expresionismos: el
neocolonial y el Art Déco. El contexto europeo fue bien diferente del
argentino. Allí el nuevo estilo buscaba romper con la tradición,
enancado en un desarrollo industrial que se incrementaba aceleradamente.
Aquí, en cambio, dominaba el puro impulso de proyectarse hacia
adelante, hacia la modernidad. La riqueza de la producción local en su
conjunto proviene de ese afán pero también de la apropiación de
mConcebido a partir de un programa que preveía distintos usos, la
plasticidad reina en laúltiples aportes que la transforma en un Art Nouveau eclecticista y
paneuropeo, paradójicamente plural dentro de una corriente que ensalzaba
la singularidad.
Fachada del Palacio de los Pavos Reales. Foto: Fabio Grementieri
Interior del petit-hôtel de Azcuénaga 1075. Foto: Fabio Grementieri
Galería Güemes. Foto: Fabio Grementieri
Bóveda de Rufina Cambaceres. Foto: Fabio Grementieri
1905 Palacio de los Lirios (Av. Rivadia 2031) Arq.: E.S. Rodríguez Ortega
1906 Hospital español (Av. Belgrano 2975) Arq.: Julián García Nuñez
1907 Farmacia suiza (Maipú y Tucumán) Arq.: Louis Dubois
1908 Club Español (B. de Yrigoyen 172) Arq.: Enrique Folkers; Tienda Gath & Chaves (Florida y Sarmiento) Arq.: F. Fleury Tronquoy
1910 Hotel Centenario (Av. de Mayo 769) Arq.: Oskar Razenhofer
1912 Edificio del Bazar Dos Mundos (Av. Callao y Sarmiento) Arqs.: Emilio Hugue y Vicente Colmegna
El
gobierno de la Federación de Bruselas-Valonia reclamó a las autoridades
francesas que les sea restituido la obra del pintor flamenco Pedro Pablo
Rubens "El triunfo de Judas Macabeo", sustraída por las fuerzas
revolucionarias galas en 1794.
La obra, creada en 1635 por el maestro
barroco por encargo del arzobispo de Tournai, lució en origen en la
catedral de esta ciudad del noreste de Bélgica hasta la Revolución
Francesa, informa Efe.
"El triunfo de Judas Macabeo" forma parte de un díptico junto al lienzo
"La entrega de las almas al purgatorio", del mismo autor y que fue
restituida a Bélgica tras el Tratado de Viena, en 1815.
El ministro-presidente de Bruselas-Valonia, Rudy Demotte, reclamó por
escrito la restitución al ministerio de Cultura francés, tras una
votación por unanimidad de ese gobierno regional.
En 2011, el exministro de Cultura belga y senador reformista Richard
Miller ya pidió por primera vez a Francia la devolución de la obra de
Rubens.
Francia alega que el cuadro de Rubens es patrimonio nacional francés y se encuentra en depósito en el Museo de Bellas Artes de Nantes.
"No queremos hacer un casus belli. Se trata de una demanda de cortesía", señaló Demotte al diario Le Soir.
El político belga recordó que la Unesco creó en 1978 una comisión
intergubernamental para promover el retorno de las obras de arte a sus
países de origen.
Aunque las decisiones de esta comisión no son vinculantes, sí ha dado
sus frutos y por ejemplo en 1983 Italia restituyó 120.000 objetos
precolombinos a Ecuador.
Miller, por su parte, consideró que se trata de "un asunto sensible" y
dio otros argumentos de Francia para no restituir la obra a sus vecinos
del norte, como el que en el momento en que la obra llegó a Francia no
existiera el Estado belga.
"Ese argumento no es aceptable porque Francia institucionalizó como
Estado francés todo lo que antes era Imperio Napoleónico. Quizá no
existía Bélgica pero sí la catedral de Tournai, la misma que sigue en
pie ahora", explicó.
Sobre el argumento que la obra esté en un museo en mejores condiciones
de conservación que las que tendría si volviera a la catedral, el
exministro de Cultura belga dijo que, si la obra es restituida, el
Gobierno de Valonia-Bruselas tomará todas las medidas necesarias para
que el retablo tenga una excelente conservación.
Campanas nuevas para la catedral de Notre-Dame. Foto: AP
PARÍS.- La catedral de Notre-Dame de París recibió ayer las nueve
campanas nuevas procedentes de la fundición Cornille-Havard, en el
noroeste de Francia, como parte del lavado de cara con motivo del 850°
aniversario del templo, que se celebra este año. Hacia las 15.30
locales, la campana mayor de la catedral, "Emmanuel", izada en 1686 y
única superviviente de la Revolución Francesa, comenzó a tañer en la
torre Sur a la espera de la llegada de sus nuevas hermanas, que serán
bendecidas mañana por el arzobispo de París, el cardenal Vingt-Trois.
"Marie", de más de seis toneladas, fue la primera en hacer su aparición
en la plaza al pie del templo, a bordo del camión que la transportaba,
como al resto del convoy, desde la región francesa donde está emplazada
la fundición, Villedieu-les-Poêles, en el noroeste de Francia.
Es un ambicioso proyecto de digitalización de más de
80.000 documentos que comenzó a fines de 2011. Ya están en red los
primeros 256.
VATICANO. Joyas de siglos y siglos.
Eruditos y esforzados medievalistas de todo el mundo, que
peregrinaban a Roma para poder estudiar los antiguos códices, cartas y
manuscritos encerrados en la Biblioteca de los Papas tendrán ahora, al
alcance de un clic, los documentos a los que antes tanto les había
costado acceder. Y no solo ellos. Cualquier persona que se inscriba en
el sitio de la Biblioteca Apostólica Vaticana, www.vaticanlibrary.va
puede consultar libremente en internet uno de los más preciosos
patrimonios libreros del mundo. El proyecto de digitalización de
documentos ya puso en red los primeros 256 documentos aunque su objetivo
es más ambicioso: “Abarcará los 80.000 manuscritos en los depósitos”,
dijo recientemente monseñor Cesare Pasini, prefecto de la Biblioteca
Vaticana, quien anunció que los archivos ocuparán un total de 4,5
millones de gigas.
El proyecto, que llevará varios años, comenzó a
fines de 2011 y prevé el uso de tecnologías de la NASA para digitalizar
los documentos. “Muchos de los manuscritos que ya están on line
proceden de la Biblioteca de Heidelberg, por un acuerdo con la
Biblioteca Vaticana”, agregó Pasini. Otros proyectos, como uno con la
Biblioteca de Oxford. ampliarán la propuesta.
Los censores ocultaron
con vestidos y sombras algunos desnudos que actualmente han quedado tal
como eran al principio, entre otros elementos de los frescos del artista.
Detalles.La
mano de Adán, por ejemplo, no era la originalmente pintada por Miguel
Ángel, sino que correspondía a otro pintor que dibujó el famoso dedo del
primer hombre que trata de unirse al de Dios, después de producirse un
fractura en la bóveda de la capilla. (Foto: Archivo. )
La restauración de los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina del Vaticano permitió descubrir elementos pictóricos originales del artista que estaban ocultos debido a rehabilitaciones y a censuras posteriores, explicó hoy su restaurador, Gianluigi Colalucci.
La mano de Adán, por ejemplo, no era la originalmente pintada por Miguel
Ángel, sino que correspondía a otro pintor que dibujó el famoso dedo
del primer hombre que trata de unirse al de Dios, después de producirse
un fractura en la bóveda de la capilla, señaló Colalucci durante una
conferencia ofrecida hoy en Las Palmas de Gran Canaria (Islas Canarias,
España).
Como estaba tapado por suciedad parecía que ese dedo formaba un conjunto
pictórico original, pero al limpiarlo, se descubrió que fue una
aportación posterior, añadió el experto.
La restauración evidenció también la censura que las pinturas de Miguel
Ángel sufrieron en los siglos XVI y XVIII tras el Concilio de Trento,
que ocultó con vestidos y sombras algunos desnudos, y que actualmente
han quedado tal como eran al principio.
"La visión del Juicio Final que tenía Miguel Ángel era de alguna forma
herética y chocaba con la tradición de la época, lo que llevó a los
censores a reformar la obra", señaló su restaurador.
Colalucci se refirió a la polémica suscitada por las obras de
restauración de la Capilla Sixtina, terminada en 1994, y cómo muchos
criticaron la viveza de los colores resultantes.
Asimismo, mencionó la precisión en la delimitación de los personajes
obtenida, que ha permitido comprobar "la textura de porcelana" de
algunas figuras, así como la reproducción de algunos elementos y
técnicas pictóricos ya utilizados por Miguel Ángel en sus obras
escultóricas.
Destacó también cómo el maestro florentino logró una gran precisión de
la figura de Cristo gracias a una técnica similar a la fotográfica,
mediante la cual resalta su cabeza con un foco de luz situado detrás de
ella, mientras que la de la Virgen que está a su lado aparece menos
definida y como desenfocada.
Otras figuras las pintó con puntos, con una técnica que más tarde desarrollaría el puntillismo, indicó Colalucci.
La Capilla Sixtina fue construida en 1484 para el papa Sixto IV, a quien
le debe el nombre, pero fue Julio II quien encargó a Miguel Ángel su
decoración (1508-1512).
El papa Julio II inauguró con una solemne misa los frescos en el día de
las Vísperas de la Festividad de Todos los Santos, el 31 de octubre de
1512.
La relación entre Julio II y Miguel Ángel fue tormentosa; el gran
maestro dudó antes de aceptar el encargo pues se consideraba escultor y
no pintor, pero empezó a trabajar en 1508 con una obsesión apasionada,
despreciando cualquier ayuda.
La capilla tiene 20 metros de altura, y Miguel Ángel trabajó sobre un
andamio que colgaba en las alturas durante cuatro años, con un esfuerzo
físico y artístico descomunal y en medio de grandes trifulcas con el
papa Julio II que le conminaba a que acabara el trabajo.
Los frescos representan nueve escenas del libro del Génesis como
"Creación de la luz", el "Pecado Original" y el "Diluvio Universal".
A pesar de su descontento por ser un pintor empleado del Vaticano,
Miguel Ángel regresó casi 20 años después, con 59 años, para acometer
otra pintura en la Capilla Sixtina a petición de Clemente VII, quien el
encargó el Juicio Final en la pared del altar y que terminó en 1541.
Por otra parte, Colalucci afirmó que la restauración del Ecce Homo
pintado en uno de los muros de la iglesia del Santuario de Misericordia
de la localidad de Borja (norte de España) "es un error grave", ya que,
"no es una restauración, es otra cosa, es algo que se pintó por encima
del original".
La exposición, abierta hasta el 4 de marzo,
reúne más de 300 cuadros, fotos y esculturas que abundan en lo natural
del desnudo masculino.
Un
hombre llevó al extremo la idea de que la vida imita al arte al
despojarse de su ropa repentinamente durante una exposición de
fotografías y esculturas de hombres desnudos a lo largo de los años,
informó el martes un museo austriaco.
El museo Leopold de Vienaseñaló
que después de desnudarse, el hombre recorrió tranquilamente la sala, y
se vistió de nuevo sólo luego de que un guardia de seguridad se lo
pidió.
Klaus Pokorny, vocero del Leopold, dijo el martes que el museo nada tuvo
que ver con el incidente del sábado, al que describió como un "acto
espontáneo" . Agregó que otros visitantes del museo no parecieron
incomodarse.Pokorny informó que desde su estreno el 19 de octubre, la
exposición "Nude Men" ha atraído a más de 65.000 visitantes, todos ellos vestidos, excepto uno. Foto EFE
El Museo Leopold de Viena anunció hoy que prepara una jornada para que quien lo desee pueda visitar desvestido su exposición "Hombres desnudos", sobre la historia de la representación del cuerpo masculino en el arte.
El día 18 de febrero, a partir de las 18.00 hora local, el museo abrirá
sus puertas para quien desee visitar desnudo la exposición, después de
haber recibido varias solicitudes al respecto por parte de asociaciones
nudistas.
La exposición "Hombres desnudos" fue motivo de polémica y hasta
autocensura el pasado octubre por un cártel promocional con un desnudo
integral de tres hombres que daba a conocer la exposición.
La foto fue motivo de tantas llamadas de protesta, tanto de mujeres como
de hombres, que el museo decidió cubrir los genitales con una llamativa
banda roja en muchas de las copias distribuidas por la ciudad.
La exposición, abierta hasta el 4 de marzo, reúne más de 300 cuadros,
fotos y esculturas que abundan en lo natural del desnudo masculino y en
el hecho de que siempre ha estado presente en el arte.
La polémica se produjo en la misma ciudad en la que hace un siglo el
pintor austríaco Egon Schiele ya escandalizaba con sus descarnados
desnudos.
El Leopold cuenta con la mayor colección de obras de Schiele y ya en
2005 ofreció la entrada gratuita a quienes visitaran desnudos la
exposición "La verdad desnuda: Klimt, Schiele, Kokoschka y otros
escándalos".
Esa jornada se convirtió en un éxito y centenares de personas visitaron la exposición en bañador o completamente desvestidos.
"Hombres desnudos" ayudó a aumentar en un 17 % la cifra de visitantes al
museo, hasta los 364.000, y se convirtió en la exposición más visitada
de la galería en 2012.
Exposición Hombres desnudos causa polémica
Desnudos.Hace un siglo Egon Schiele ya escandalizaba con sus cuadros
. (Foto: Archivo )
Hace 4 mil 400 años los egipcios ya se atrevían a
representar sin ropa a miembros de la corte. Hoy día, una exposición de
desnudos masculinos ha traído polémica y hasta autocensura en la misma
ciudad en la que hace un siglo Egon Schiele ya escandalizaba con sus cuadros.
"Hombres desnudos" , la muestra que inaugura hoy el Leopold
Museum de Viena y con la que quiere sacar la desnudez masculina del
armario del tabú, ha empezado con polémica, incluso antes de
inaugurarse.
Un desnudo frontal e integral de tres hombres de distintas razas posando ha sido el motivo elegido para promocionar la muestra.
La foto, obra de los artistas franceses Pierre & Gilles,
fue motivo de tantas llamadas de protesta, tanto de mujeres como de
hombres, que el museo decidió cubrir los genitales con una llamativa
banda roja en muchas de las copias distribuidas por la ciudad.
"Cuando uno hace una exposición de desnudos masculinos y lo hace en
serio y muestra a hombres desnudos, está claro que no todos lo van a
encontrar estupendo" , reconoció hoy a Efe el comisario de la muestra,
Tobias G. Natter.
La exposición, abierta hasta el 28 de enero, reúne más de 300 cuadros,
fotos y esculturas repletos de penes, traseros y torsos al aire que,
pese a buscar el debate y la polémica, también abundan en lo natural del
desnudo masculino y en el hecho de que siempre ha estado presente en el
arte.
Natter asegura que la intención del Leopold es abrir una discusión seria
sobre el desnudo y la masculinidad y engarzar ese debate en la
evolución del género a lo largo de la historia.
Un debate presidido por la diferente permisividad respecto al desnudo
femenino y el masculino, como destacó Natter, quien recordó que este
mismo año el Museo de Historia del Arte de Viena publicitó una muestra
sobre el pintor Gustav Klimt con un desnudo integral femenino que no
provocó la menor reacción.
Con todo, el uso de esa púdica banda roja es vista por el Leopold no
tanto como una censura sino una forma para despertar el interés y hasta
la fantasía.
"Todo el que quiera ver el original sabe donde está" , invitó Natter,
consciente de que la polémica ha servido para que la exposición y su
mensaje lleguen más lejos y atraigan a más público.
Aunque se exponen algunos objetos más antiguos, el grueso de la muestra
se divide en tres grandes periodos: el clasicismo y la Ilustración del
siglo XVIII; la modernidad en torno al año 1900; y el arte posterior a
1945.
Apenas entrar en la muestra, cinco esculturas representan para el
visitante ese viaje por el desnudo masculino. Una representación de un
funcionario egipcio de 2.400 a.C, una copia de una escultura clásica
hecha en el siglo XVI, un desnudo de Rodin, otro de Votruba y un maniquí
moderno sirven para confirmar que, pese a tabúes, escándalos y
machismos, el desnudo masculino siempre ha existido en el arte.
La perfección corporal como símbolo de las virtudes en el clasicismo o
el desnudo erótico con el que Schiele expresó la búsqueda de la propia
identidad, son algunos de los ejemplos del uso y el mensaje que el
desnudo masculino tiene en el arte.
Ya en pleno siglo XX, artistas como Schiele se atreven a usar el desnudo
para mostrar la vulnerabilidad e incertidumbre del hombre, alejado ya
de la perfección sobrenatural de los desnudos clásicos.
La última parte de la muestra es la más canalla y de sexualidad más
radical, cono obras de Andi Warhol, Robert Mapplethorpe o de Tomislav
Gotovac.