EUGENIO ZANETTI:
"EL MUNDO DE LA PELÍCULA TIENE QUE VER CON MI VIDA"

CINE / EL RODAJE DE "AMAPOLA"

Cordobés ganador de un Oscar por la dirección de arte de “Restauración”, Zanetti está rodando “Amapola”, su opera prima, en Victoria y el Tigre. Y confiesa que es una “mezcla de comedia y viaje en el tiempo”.

Con los protagonistas  Camilla Belle y François Arnaud, en un alto del rodaje en el Palacio Sans Souci. / foto: Maxi Failla

Por Diego Papic

El Palacio Sans Souci está iluminado por el sol que se abrió paso entre las nubes después de la tormenta. Adentro, en el enorme salón, una leve humareda se percibe en los rayos de luz que entran por las ventanas. Todo está repleto de objetos en un cuidado desorden: máquinas de escribir, viejos libros, mesas de roble. El máximo responsable es Eugenio Zanetti, célebre director de arte argentino, ganador del Oscar, que ahora se carga por primera vez una película al hombro como director: se trata de Amapola, comedia romántica con algo de realismo mágico y algo de musical, que se está rodando por estos días en el Tigre.
“Es una película que no podría haber hecho en los Estados Unidos, así que vine a hacerla acá -cuenta Zanetti en un alto del rodaje-. Es muy personal, una mezcla de una comedia y un viaje en el tiempo. Una especie de fantasía sobre este país entre los años ‘60 y los ‘80, que fueron mi juventud. Ocurre en un día de verano en el ‘66 y en un día de invierno en el ‘82. No de casualidad el primero es el día del golpe de (Juan Carlos) Onganía, y el segundo es la declaración de la Guerra de Malvinas. Pero la película no es sobre eso, eso se ve en la televisión y en las reacciones de la gente, la película es sobre si uno puede modificar su destino”.
La protagonista (la estadounidense Camilla Belle) ve el futuro, no le gusta lo que ve, vuelve a ese día original del pasado y trata de cambiar todo para que el futuro no ocurra.
Esos años son significativos en tu vida...

Sí. Yo viví acá hasta el ‘66 y me fui a Europa, Afganistán, la India y todas esas cosas que se hacían después de que los Beatles fueron a India, y viví en Francia, en Italia, laburé en cine y teatro. Cuando me fui tenía 22 años, volví cerca de los 30 y me quedé acá hasta el ‘82. Laburé mucho, hice muchas cosas, me pasó de todo y en el ‘82 me fui a los Estados Unidos. Acá yo estaba haciendo Un espíritu burlón, de Noël Coward, y la bajaron porque transcurría en Inglaterra. Ya era como muy caótico todo.
¿Hay algo de autobiográfico en la película?

Sí, el mundo de la película tiene que ver con mi vida. Hasta los 20 años yo viví en un mundo casi de comedia musical. No en vano esta familia vive en una isla, que es como metafóricamente veo a este país, en este enorme mamotreto del siglo XIX (el Palacio Sans Souci, que en la ficción será el hotel Amapola) que han heredado de sus padres, que también me parece metafórico de este país, y donde la juventud y la sensualidad cumplen un rol muy importante. Y eso se corta porque hay toque de queda y se arma un gran despelote, y ese corte ocurrió en nuestras vidas. Se acabó lo que se daba. Se acabó una situación que si bien no era idílica en la realidad se podía vivir, comparada con lo que vino después, como antes de la caída, de la echada del paraíso. Y así funciona en la película.
¿Por qué decís que no podías haber hecho esta película en los Estados Unidos?

Es una película inclasificable para los estadounidenses, porque, ¿cómo la venden? Nosotros la hemos vendido como una comedia romántica, pero, en el fondo, yo no sé qué es la película. Porque lo cierto es que tampoco se parece a una película argentina convencional.
Tenés mucha experiencia en cine, pero es tu primera película como director. ¿Cómo está resultando la experiencia?

En teatro dirigí mucho y en cine trabajé como director de arte, simplemente junté las dos experiencias. A mí me parece increíblemente fácil, pero debo estar loco. Sabemos adónde vamos. Creo que los problemas surgen cuando el director no sabe lo que quiere. Yo, bien o mal, sé exactamente lo que quiero. Es difícil definir el tono de una película antes de que exista la película, entonces todo es tentativo. Yo mirando los dailies (las tomas de cada día) y armándola, veo que hay cosas que son desopilantes, incluso varias que yo no estaba seguro de que fueran tan graciosas. Es mucho más una comedia de lo que yo pensaba, lo cual me encanta.
Zanetti se dispone a retomar el rodaje. En la entrada del Palacio Sans Souci, los protagonistas, Camilla Belle y François Arnaud, caminan y parecen despedirse. Arnaud se aleja mientras una mucama lleva su valija. Zanetti grita “¡Corten!” y se dirige en inglés a Camilla, que lo mira con rostro perfecto y el vestido impecable: “Hermosa, deberías hacer cine”. Ella, sin falsa modestia, le contesta: “Algunos me lo han dicho”. Zanetti remata con un “Y lo harás, mi querida”. El paso de comedia, dicho en inglés y con entonación de musical, arranca las sonrisas de los técnicos y contribuye al ambiente glamoroso de esta película de ánimo hollywoodense, pero bien argentina.



Arnaud Su personaje es desertor de Vietnam, y aquí conoce a Amapola. Ampliar

Arnaud Su personaje es desertor de Vietnam, y aquí conoce a Amapola.

Arnaud Su personaje es desertor de Vietnam, y aquí conoce a Amapola.
El canadiense mochilero

François Arnaud es un actor canadiense de 27 años conocido por interpretar a César Borgia en la serie Los Borgia (que emite aquí el canal TNT). Estuvo hace diez años recorriendo la Argentina como mochilero y le gustó tanto el país que ése fue uno de los incentivos para aceptar el papel en Amapola.
“Me gustaba la idea de venir acá y trabajar con Eugenio, que tiene una visión única -cuenta François-. Mi personaje es estadounidense y desertor de Vietnam. Está viajando por el mundo y llega a la Argentina. Tiene una novia argentina, pero nada serio, y cuando ve a Amapola, el personaje de Camilla, se enamora de un golpe y deja a la otra. Es un poco como Romeo y Julieta ese encuentro. Y después decide quedarse en la Argentina.” Sobre la elección de François, Zanetti dice: “Es muy buen actor, aparte tiene una pinta que raja la tierra. Pasamos por varios, porque como es una comedia romántica hay muchísimos jóvenes actores de televisión que enseguida aparecen, pero yo quería un buen actor. Entonces había una selección de Dráculas y vampiros de distintas series y yo estaba un poco reticente. François es canadiense y los canadienses se parecen bastante a los argentinos, y él sabía del cine europeo, tenía una cosa que a veces los norteamericanos no tienen. Y me pareció que él podía entender el contexto mejor. Es un poco un Steve McQueen.” Al igual que su compañera Camilla Belle, François se pasa los días viendo teatro. “Conocí actores en una fiesta y todos me invitaron a sus obras, así que vi seis la semana pasada”, dice, y se despacha con un elogio hacia Buenos Aires: “Me gusta mucho la ciudad, hay algo muy vivo, el nivel de actores es muy bueno.”
La bella que da nombre al filme

Camilla Belle es una hermosa joven de 26 años que nació en Los Angeles, pero habla perfecto español y portugués porque su madre es brasileña. Trabaja desde los 9 años y a los 11 estuvo en Salta y Buenos Aires filmando El secreto de los Andes, una coproducción con los Estados Unidos, aunque recuerda poco de aquel viaje. Tal vez su trabajo más conocido sea como mujer de Daniel Day-Lewis en La balada de Jack y Rose, de Rebecca Miller.
“Me interesó mucho la película porque era algo muy diferente a lo que venía haciendo en los Estados Unidos -cuenta Camilla-, y siempre estoy buscando trabajo en países latinos, en Europa, porque hablo portugués, español e italiano. Entonces quiero poder trabajar en diferentes países.” ¿Cómo es trabajar con Zanetti?
El es un amor, siempre está tranquilo y de buen humor. Tiene paciencia y una visión muy clara. Es su mundo, entonces da para confiar mucho en él, porque creó todo. También, como es pintor, puede ver los detalles minúsculos, eso me gusta mucho.
Zanetti, a su vez, se deshace en elogios para con Camilla: “Es de origen latino, su madre es brasileña, ella habla español y tiene un tipo que no es el que los norteamericanos llaman ‘latino’ -que para mí no es argentino-, sino un tipo más como una italiana, que es a lo que se parecen las argentinas. Tiene el tipo, es muy bella y es muy actriz de cine. Trabaja desde que tiene 9 años y tiene una gran sabiduría innata sobre lo que la cámara ve y lo que la cámara no ve.” Camilla dice que está muy ocupada filmando, pero cuando puede salir a la noche porteña aprovecha para ir al teatro: ya vio Amadeus, Love Love Love y Dos amores y un bicho, la obra con la mexicana Adriana Barraza, que fue compañera suya en la película From Prada to Nada.


Fuente: clarin.com

EL MAPA PORTEÑO DE CARLOS GARDEL

A 78 años de su muerte, un recorrido por sitios donde dejó marcas y no sólo como artista.
Su única casa. En Jean Jaures 735 Gardel vivió junto a su madre entre 1927 y 1935. Hoy, en pleno barrio de Abasto, el lugar es un museo.

Por Eduardo Parise


Desde 1935, en cada 24 de junio, suele evocarse la figura de Carlos Gardel asociada a la tragedia ocurrida en Medellín, cuando la muerte lo convirtió en mito. Y vuelven a aparecer las polémicas sobre su vida y su historia, que alimentan la leyenda. Pero más allá de todos esos recuerdos, en Buenos Aires todavía quedan lugares en los que Carlos Gardel dejó su huella, ya sea como artista o como la persona de carne y hueso que era. Hoy, cuando se cumplen 78 años de su muerte, vale mencionar algunos de esos sitios que, plagiando a Homero Manzi, guardan ecos del eco de su voz.
En ese recorrido, la zona del Abasto es casi una obligación. Pero allí hay un lugar que se destaca: la casa que está en Jean Jaurés 735. Fue comprada por Gardel en 1927 a un tal Gorina, quien la tenía desde 1921. El precio: $ 50 mil moneda nacional. Allí, alguna vez, había funcionado un prostíbulo. Gardel la definía como “la casa de mamá”. Esa fue la única residencia propia que el cantor y Marie Berthe Gardes (simplemente doña Berta) tuvieron aquí. Entre marzo de 1893 y 1927, madre e hijo habían residido en distintos lugares, ya fueran la casa de amigos o alquilando. Actualmente ese lugar es el Museo Casa Carlos Gardel.
En abril de 1901, cuando el futuro ídolo tenía poco más de diez años, su madre lo inscribió como pupilo en el Colegio Pío IX (lo conocían como Colegio San Carlos). El colegio estaba (y aún está) en Yapeyú y San Carlos (la actual Don Bosco) En ese lugar Charles Gardes estuvo dos años. El oficio de planchadora de su madre permitía costear los $ 15 mensuales de cuota, más los extras por útiles escolares y otros gastos.
Ya consagrado como figura, Carlos Gardel actuó en muchos lugares de la Ciudad. Pero hay un sitio muy especial: el Grand Splendid, en la avenida Santa Fe 1860. Aquella sala teatral (hoy convertida en una gran librería) fue sede de varias presentaciones del cantor. Pero, además, allí estaba la habitación en la que, en 1920, Gardel empezó a grabar para el sello Nacional Odeón (hoy EMI). La sala pertenecía a Max Glücksmann, dueño del teatro y del sello grabador. Hoy es una pieza vacía.
La afición de Gardel por el turf y los caballos pura sangre es conocida. De ahí que el Hipódromo Argentino de Palermo (que ya tiene 137 años de historia) haya sido otro de los lugares que frecuentó. Siempre se lo veía en los primeros escalones del sector de profesionales. Esto era así por su condición de propietario: desde 1929 hasta 1932 fue dueño del stud “Las Guitarras” y en 1933 creó el stud “Gardel C.”, cuyos jockeys lucían chaquetilla blanca con mangas turquesa y gorra color oro.
En el mundo gardeliano también se suelen recordar otros sitios que hacen a su vida en Buenos Aires. Y en esa lista aparece el teatro Esmeralda (actual Maipo, en Esmeralda 443), donde en mayo de 1917 estrenó “Mi noche triste”, el primer tango canción; la heladería y confitería “El Vesuvio” (creada en 1902 en Corrientes 1181) donde disfrutaba un helado o un chocolate con churros, y la sede de la YMCA, en Corrientes y Reconquista, donde solía ir a hacer gimnasia.
También frecuentaba el antiguo Palais de Glace (todavía existe en Posadas 1795). Inaugurado en 1910, era un lugar muy tanguero. Y allí funcionaron dos cabarets: el Vogue’s Club y el Cyros. En la madrugada del 11 de diciembre de 1915, cuando iba desde el Palais de Glace hacia el Armenonville (otro cabaret que estaba en las actuales Libertador y Tagle) Gardel fue baleado por un grupo de “niños bien”. Se salvó, pero la bala le quedó alojada para siempre debajo del corazón. Esa vez, el cantor festejaba su cumpleaños 25. Terminó internado en el Hospital Ramos Mejía, General Urquiza 609, en el barrio de Balvanera. Pero esa es otra historia.

Fuente: clarin.com

BIENAL DE VENECIA:
EL ARTE SE DEBATE ENTRE EL CULTO AL SABER Y LA CRISIS.

El tema convocante es el intento de reunir todo el conocimiento humano. Pero en los pabellones manda la crisis.
Carpintería Colonna. De Guillermo Srodek-Hart.

Por Ana María Battistozzi
Venecia. Enviada Especial


Más allá del revuelo que llegó a provocar la primera presentación argentina en Pabellón propio, lo cierto es que la 55 Bienal de Venecia que ocupa casi toda la ciudad hasta el 24 de noviembre, incluidos los tradicionales pabellones de Giardini de Castello, y los más recientemente incorporados espacios del Arsenal, luce como una de las ediciones más sólidas de la última década. Sobre todo por el equilibrio –bastante infrecuente– que se da entre los envíos nacionales y la Muestra Internacional que, desde 1998, se encarga a un curador para que articule una investigación sobre un tema específico y a partir de él, una selección de artistas.
Este año el designado fue el crítico de arte y curador italiano Massimiliano Gioni, quien eligió como título El Palacio enciclopédico (foto). Un tema que remite a la desmesura imaginada por Marino Auriti, artista autodidacta italo norteamericano, quien a mediados de la década del cincuenta registró en la oficina de patentes de los Estados Unidos un proyecto de museo imaginario que aspiraba a albergar todo el conocimiento humano, desde la rueda a la máquina a vapor, o la evolución de la escritura. Y aunque la empresa nunca se concretó, Auriti llegó a diseñar una maqueta del edificio de setecientos metros de alto que imaginó como la sede de semejante museo.
Trasladada a Venecia desde los Estados Unidos, la maqueta abre de manera imponente el capítulo de la muestra internacional que se exhibe en el Arsenal. Si bien la idea de Palacio Enciclopédico apunta a múltiples perspectivas, sobrevuela la noción de archivo o catálogo infinito de signos que en muchos sentidos sintoniza con el concepto rector de la última Bienal de San Pablo. De hecho alguno de los artistas que participaron de ella, como el brasileño Artur Bispo do Rosario y el maestro de la Costa de Marfil, Federic Bruly Bouabréestán, están también en Venecia. Y como en San Pablo, Gioni puso el acento en la disolución de límites y en los vínculos interdisciplinarios. Pero sobre todo, en la falta de distinción entre el artista profesional y el creador que opera por fuera del sistema.
La muestra se abre en el Pabellón Central ( ex Italia) de Giardini con la presentación del libro Rojo de Jung, una obra con dibujos en la que el célebre psicólogo trabajó por más de quince años. Es sorprendente la afinidad que muestran estas imágenes con las de Xul Solar. No es extraño entonces que el, amigo de Borges, que estuvo en Alemania en la segunda década del siglo XX haya sido incluido con sus Tarot, su Ajedrez y sus minuciosos registros de diarios en un espacio especial al ingreso de los Giardini.

Maqueta. El Palacio Enciclopédico viajó desde los Estados Unidos.
Además de Xul Solar, para la muestra central, Gioni convocó a Varda Caivano, pintora argentina que desde los años noventa vive en Londres. En la edición anterior había sido Amalia Pica, otra joven argentina residente en Inglaterra que participó en un ámbito similar. El tercer argentino, además de Nicola Costantino representante oficial en el pabellón argentino, que participa de la Bienal es Guillermo Srodek-Hart que con su “Carpintería Colonna” (foto) integra la muestra El atlas del imperio, que curó el alemán AlfonsHug –ex curador de San Pablo y la Bienal del Fin del Mundo –con artistas de América latina y Europa, en el pabellón del Instituto Italo Latinoamericano.
Como pocas veces antes los envíos de países muestran una intensidad muy pareja. Muchos coinciden en reflejar una honda preocupación por el curso de los acontecimientos en un mundo que parece acercarse al colapso en muchos sentidos. Algunos lo expresan desde una visión política dura, como el de Inglaterra, en la corrosiva visión del “ser inglés” que concibió Jeremy Deller en English Magic o una más conmovedora y poética como Lettter to a refusing pilot, de Akram Zaatari en el pabellón del Líbano. Otros, desde la crítica de costumbres, como Resistance en el turco o desde la necesidad de poner atención en lo que ocurre con la depredación del medio y la conservación de la naturaleza, como los Árboles caído s de Antti Laitinen en el de Finlandia, los de Lara Almarcegui en el Pabellón de España o Alfredo Jaar en el de Chile. Lo cierto es que los pabellones más interesantes son aquellos que desde visiones poéticas reflejan una profunda inquietud por lo que se hace o se deja hacer por el mundo que tenemos Y además, están los eventos y exhibiciones colaterales que son muchísimos y llenan al visitante de ansiedad, ya que resulta imposible abarcarlos todos. Entre las más importantes: Cuando las actitudes devienen formas, que recrea en la Fundación Prada la célebre muestra que organizó Harald Szeeman en Berna en 1969 y la muestra de Tapies en el Palacio Fortuny, Además un imperdible histórico: Manet en Venecia que rastrea los vínculos entre esta ciudad y el gran artista francés con piezas claves como la Olympia junto a la Venus de Tiziano y El almuerzo campestre en el Palacio Ducal.

Fuente: Revista Ñ Clarín

MÁS QUE LIBROS:
POR PRIMERA VEZ, LA CASA DE SABATO SE ABRIRÁ AL PÚBLICO

El autor de El túnel, que hoy cumpliría 102 años, quería que su vivienda, en Santos Lugares, fuera un lugar de visita y consulta.



Por María Elena Polack  / Para LA NACIÓN


El olor a pintura fresca no podrá sustituir el recuerdo del aroma al chocolate caliente que cada 24 de junio Ernesto Sabato compartía con familiares y amigos en su casa de Santos Lugares. La centenaria casona que atesora la biblioteca del autor de El túnel y otras novelas que lo llevaron a obtener el Premio Cervantes reabrirá por primera vez sus puertas para mostrar las áreas restauradas. "Los libros de la biblioteca están en el último orden en el que los dejó el abuelo", cuenta a LA NACIÓN la arquitecta Luciana Sabato, hija del cineasta Mario Sabato. Lleva el peso más delicado de la recuperación de la casa de Severino Langeri 3135. A principios del siglo pasado, allí funcionó un estudio de cine y el escritor brasileño Jorge Amado la ocupó durante su exilio,un par de años antes de que la familia Sabato se instalara definitivamente. La casa en la que el escritor vivió desde 1945 y en la que murió pocas semanas antes de cumplir cien años, el 30 de abril de 2011, recupera lentamente su esplendor. Fueron muy difíciles los últimos años de vida de Sabato y la estructura edilicia se deterioró hasta niveles impensados. Casi todos los techos estaban arruinados, y el bucólico jardín, en el que vuelve a verse una glorieta, había quedado atrapado debajo de un sinfín de enredaderas. Desde la vereda vuelve a verse el frente de la casa, pintado en blanco y amarillo, el último color que se le conoció en vida de Ernesto Sabato. Sabato había nacido el 24 de junio de 1911 en Rojas, provincia de Buenos Aires. El Club Defensores de Santos Lugares, ubicado justo en la vereda de enfrente, lo recuerda con una exposición de fotografías en la biblioteca pública que lleva el nombre del escritor y presidente de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas p(Conadep). Durante la visita de LA NACION, la semana última Mario Sabato y su hija Luciana desgranaron recuerdos y anécdotas. Y revelaron el anhelo de que la casa forme parte del circuito de museos que se desarrolla en la ciudad de Buenos Aires.
"Santos Lugares parece lejos, pero está tan cerca de la ciudad, a pocas cuadras de la General Paz y de la estación Santos Lugares del ferrocarril [San Martín]", se entusiasmó Luciana, una de las nietas que más disfrutaron esa casa durante su niñez.
"El primer estante, casi en el piso, junto a la ventana, es el de los libros cómicos. El que más nos hacía reír era El nuevo método del doctor Ollendorff para aprender un idioma, adaptado al alemán. Papá lo tomaba y leía distintos diálogos, que eran desopilantes. Es triste ver que ese ejemplar no está", contó Mario Sabato, que prefirió hablar de lo que hay para mostrar y no de los objetos que han desaparecido de la casa y que rastrea de manera constante.
"Recuperar la máquina de escribir no fue fácil", deslizó con tristeza, mientras volvió a ubicar la Olivetti eléctrica en el espacio que ocupó durante años en el escritorio de su padre y en la que nació Abbadón, el exterminador.
Las ediciones de las novelas de Sabato traducidas a otros idiomas ocupan un sector de la amplísima biblioteca, que abarca desde clásicos, filosofía e historia hasta los anuarios astrológicos de Ludovica Squirru. "Matilde y Ernesto tenían una atracción muy fuerte por las ciencias ocultas", dijo con una sonrisa el hijo dedicado a la dirección cinematográfica.


La bibloteca de Sábato fue reacondicionada manteniendo su orden original.
Foto: LA NACIÓN / Maxi Amena
Desde la biblioteca se ven un pequeño jardín y el estudio en el que Sabato escribió casi toda su obra y donde montó el atelier de pintura. Ese sector está casi como lo dejó en 2011: lúgubre y descascarado. Observar las etiquetas de las cajoneras permite comprobar su orden obsesivo. Para ejemplo: la etiqueta "Cartas y documentos sobre mi conducta y mis fondos monetarios". "En un sector de la biblioteca había un pequeño mueble con cajones. En cada uno había una etiqueta que identificaba los medicamentos que allí guardaba mi abuelo", recordó la nieta, que ya lleva seis meses de trabajo cotidiano para recuperar el lugar.

Deseo personal

"Formamos la Asociación Amigos de la Casa de Ernesto Sabato y procuramos cumplir con sus deseos. Quería que este lugar estuviera abierto a todos. Para estas primeras obras hemos tenido ayuda del Instituto de Cultura bonaerense. Ahora estamos viendo cómo organizaremos las visitas", afirmó Mario Sabato. Por el momento, para conocer la casa o ayudar de alguna manera se puede enviar un mail a casadesabato@gmail.com.
"Mi padre siempre quiso que todos pudieran acceder a su casa, no sólo para ver la biblioteca, sino también para seguir dando testimonio de su vida sencilla, humilde. Acá nunca sobró el dinero", añadió al revelar que cada vez que viajaba les dejaba sendos testamentos "preventivos" a él y su hermano Jorge, que murió en un accidente en 1995.
"Jorge se reía y los tiraba. Yo guardé todos esos testamentos, en los que se evidencia la coherencia con la que vivió", añadió Sabato al anticipar que en cada sector de la casa se ubicarán pantallas en las que será el propio escritor el que cuente su historia. Varios de los nietos del escritor oficiarán de guías.
"Tengo mucho material sobre mi padre que no se incluyó en su documental", anticipó Mario Sabato, sentado junto al escritorio blanco de la biblioteca que usaba su madre y que era el centro de las reuniones sociales.
"Todo lo que ha firmado mi padre tendría que tener la firma de mi madre. Matilde era una crítica tierna e implacable y resignó su vocación literaria por mi padre", advirtió al recordar que casi al final de su vida aceptó publicar El conjuro (cuentos) y Cenizas y plegarias (poemas).
Las sonrisas se sumaron al recorrido cuando se advirtió el acceso al sótano en el que por años vivió el dueño de todo el inmueble, Federico Valle, mientras la familia Sabato era la inquilina de la casa.
"La relación comenzó cuando Valle le alquiló a papá La Tapera, cerca de Carlos Paz, donde escribió El túnel. Valle se hizo un ranchito en una cueva de las sierras. Me imagino que el acuerdo económico debe haber sido desopilante porque los dos tenían ideas disparatadas sobre el dinero", relató el hijo del autor de Sobre héroes y tumbas, entre otras novelas y ensayos.
Parece que a Valle siempre le gustaron los lugares oscuros, porque no tuvo problemas en vivir en el sótano de su casa y compartir, por ejemplo, el teléfono con la familia Sabato. Los invitados se sorprendían cuando se abría la tapa y aparecía una mano con un teléfono porque la llamada era para "los de arriba".
Recuperar el sótano, muy inundado, es el gran desafío. "Muchas veces resguardamos a papá allí ante las amenazas", concluyó su hijo, con una mezcla de entusiasmo y nostalgia y con el compromiso de cumplir con el legado.

Asociación Amigos de la Casa Sabato

La entidad busca cumplir con el anhelo del escritor de que su vivienda sea visitada por todos
  • Comisión directiva. Mario Sabato, Horacio Salas, Federico Güiraldes, René Aure, Isabel Sabato, Roberto Surra, Juan Carlos Reboiras, Hugo García, Marta Finardi de Reboiras, Graciela Molinelli, Jorge Medici y Horacio Callegari
  • Socios. Lidia Pizzini de Sabato, Guido Sabato, Ricardo Bello y Roberto Corvatta
  • Consejo de Honor. Manuel Antín, Estela Carlotto, monseñor Jorge Casaretto, Alejandro Dolina, Miguel Ángel Estrella, Eduardo Falú, Graciela Fernández Meijide, Ricardo Gil Lavedra, Carlos Gorostiza, Magdalena Ruiz Guiñazú, Sergio Renán y José Martínez Suárez

Fuente: lanacion.com

MÁGICA ILUMINACIÓN EN LA CATEDRAL DE COLONIA, ALEMANIA

Visitantes observan la instalación de luz llamada “lux eucharística” dentro de la catedral de Colonia, Alemania, y que forma parte de los eventos del Congreso Eucarístico que se esta desarrollando ahora. (AFP)
Visitantes observan la instalación de luz llamada “lux eucharística” dentro de la catedral de Colonia, Alemania, y que forma parte de los eventos del Congreso Eucarístico que se esta desarrollando ahora. (AFP)

Fuente: clarin.com

RAREZA DE 1875

En esta imagen proporcionada por Sotheby’s, un reloj geográfico y astronómico de doble faz realizado por el inventor mexicano Juan Nepomuceno Adorno alrededor de 1875, a subastarse el lunes 10 de junio del 2013 en Nueva York. (AP/Sotheby’s)
En esta imagen proporcionada por Sotheby’s, un reloj geográfico y astronómico de doble faz, realizado por el inventor mexicano Juan Nepomuceno Adorno alrededor de 1875, que subastó el lunes 10 de junio de 2013 en Nueva York. (AP/Sotheby’s)

Fuente: clarin.com

OBRA DEL INGLÉS ALAN PARKINSON EN GINEBRA

Luminarium Suiza
Visitantes circulan en la obra inflable del artista ingles Alan Parkinson, instalada en Ginebra,  en la sede Europea de las Naciones Unidas. (AP)
Luminarium Suiza - Visitantes circulan en la obra inflable del artista inglés Alan Parkinson, instalada en Ginebra,  en la sede Europea de las Naciones Unidas. (AP)

Fuente: clarin.com

VISTO EN ART BASEL

Vista de la obra ‘Setting the Standard No.2’ del grupo artístico holandés V&B que puede ser vista en la mayor feria de arte del mundo, Art Basel en Basiela, Suiza (EFE)
Vista de la obra ‘Setting the Standard No.2’ del grupo artístico holandés V&B que puede ser vista en la mayor feria de arte del mundo, Art Basel en Basilea, Suiza (EFE)


Fuente: clariin.com

MÚSICA PARA TODOS EN NUEVA YORK

Nueva York... ¡música para todos! Una ONG instaló 88 pianos en las calles de Nueva York con la intención llevar el arte y la música a todos los rincones de la ciudad. (AP)

Fuente: clarin.com

SORPRENDENTES ESCULTURAS DE ARENA
EN UN FESTIVAL TEMÁTICO EN BLANKENBERG, BÉLGICA

Abraham Lincoln sentado en un sillón, una de las esculturas en arena exhibidas en el Festival temático que se realiza en Blankenberg, Bélgica. (AFP)

Fuente: clarin.com

EL ARGENTINO TOMÁS SARACENO EN DÜSSELDORF. ALEMANIA


Visitantes recorren la instación arística “En órbita” del argentino Tomás Saraceno, en Düsseldorf, Alemania.
El artista instaló una red de construcción bajo el domo de cristal del K21, de esta ciudad. (EFE y  AFP)






Fuente: clarin.com

"LA BOCA ESTÁ DE FIESTA", EN EL MUSEO QUINQUELA MARTÍN

Bajo el título “La Boca está de fiesta”, el Museo Quinquela Martín recoge en su última exposición la mirada de distintos artistas que plasmaron en su obra la cotidianeidad del barrio. (EFE)
Bajo el título “La Boca está de fiesta”, el Museo Quinquela Martín recoge en su última exposición la mirada de distintos artistas que plasmaron en su obra la cotidianeidad del barrio. (EFE)

Fuente: clarin.com

EL TELESCOPIO HUBBLE CAPTA DOS GALAXIAS
UBICADAS A 326 MILLONES DE AÑOS LUZ

Tienen la forma de un pingüino y su huevo


Se trata de los cúmulos NGC 2936 y 2937 que están a punto de chocar y reproducen las formas del ave y su futura cría; se ubican a 326 millones de años luz.

El telescopio espacial Hubble logró captar un par de galaxias en colisión ubicadas a 326 millones de años luz de distancia de la Tierra y que una tiene la forma de un pingüino y la otra oval, lo que la semeja a un huevo, y crea una imagen semejante a la que ocurre en la naturaleza terrestre, cuando las únicas aves que no pueden volar empollan a sus futuras crías.
En este dúo de estrellas masivas, se puede ver que la galaxia que tiene forma de ave (NGC 2936) está perdiendo su forma debido a la gravedad de la cercana galaxia NGC 2937, que tiene forma oval. Todo ello, debido a la violenta interacción donde se produce intercambio de materia.
Según explicó la Agencia Espacial Europea (ESA) en un comunicado, cuando dos galaxias se acercan tanto entre sí sufren sorprendentes cambios en su estructura: pueden fusionarse o bien desintegrarse.

La imagen capturada por la cámara Wide Field Camera 3 combina luz natural y luz infrarroja y muestra a la galaxia NGC 2936 (en azul y rojo) también conocida como "el pingüino" la cual perdió su forma original de espiral producto de la gravedad producida por la otra galaxia, la NGC 2937.
Un remanente de su estructura espiral se puede observar en una pequeña protuberancia que sería como el "ojo" de ese "pingüino" alrededor del cual giraban las antiguos "aspas" de la galaxia como si fuera un molino. Esas aspas deformadas se ven ahora como rayos en azul y rojo que forman el "cuerpo" del ave.
Más abajo, en el extremo izquierdo, la galaxia NGC 2937 con su forma elíptica luce como un óvalo blanco. "En conjunto ambas galaxias tienen un asombroso parecido a un pingüino cuidando su huevo", destacó ESA.

Galaxias peculiares

Estas galaxias son conocidas como Arp 142, en relación al estadounidense Halton Arp que elaboró un atlas de galaxias peculiares, y que se publicó por primera vez en 1966.
La agencia explicó que la interacción gravitacional entre galaxias puede tener efectos devastadores. Los integrantes del dúo Arp 142 está tan cerca que su interacción es violenta y se produce intercambio de materia. Por ejemplo el gas y polvo extraido del núcleo de NGC 2936 se comprimen y esto puede desencadenar en la formación de estrellas.
El telescopio espacial Hubble que se desplaza en órbita circular a 570 kilómetros sobre la Tierra capturó una imagen de dos galaxias que parecen 'comunicarse' entre sí. El Hubble fue lanzado en 1992 y hace algunos años lo restauraron para extender su vida útil hasta por lo menos el año 2018.


Fuente ESA/NASA/Lanacion.com

EL PAPEL REIVINDICA SU PROTAGONISMO EN LA MOVIDA,
DE LA CARÁTULA AL FANZINE

Una mujer contempla varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFEPablo Sycet,

Una mujer contempla varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFE

Por Pilar Salas

Madrid - La Movida tuvo en el papel uno de sus soportes: el usado para escribir canciones y guiones, para dibujar, para fotografiar, para carátulas, para carteles que anunciaban conciertos y películas, para fanzines y novelas. Aunque no se había reivindicado hasta ahora, con la exposición "El papel de la Movida".
Casi 500 obras, muchas inéditas, muestran desde mañana hasta el 22 de septiembre, el protagonismo del papel en esta revolución cultural y social en el tránsito de los años setenta a los ochenta del siglo pasado, en el Museo ABC de Madrid, ciudad en la que tuvo su epicentro.
"Nunca en Madrid se consumió tanto papel", asegura el comisario de la muestra, el pintor y productor musical Pablo Sycet, activista de este movimiento transgresor que impuso una libertad que "llevó a los artistas a ponerse el mundo por montera y saltar de una disciplina a otra".
Ejemplo de ello con los cuadros firmados por Alaska, Tino Casal o Carlos Berlanga, mucho más conocidos por sus canciones. Y también la sección "Gente y aparte" que desde 1987 se incluyó en la edición sabatina de ABC y en el que los protagonistas mostraban su manejo de otras disciplinas artísticas.
Carlos Berlanga es precisamente, por su carácter multidisciplinar, uno de los protagonistas de la exposición, ya que ejerció como cantante y compositor de Pegamoides y Dinarama, pintor, ilustrador, escritor y dibujante de cómics, y de él se exhiben algunas de sus creaciones en estas distintas facetas.
Una mujer contempla varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFEPablo Sycet, comisario de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC en Madrid, posa junto a una de las obras. EFEUna mujer pasa antes varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFE

Pablo Sycet, comisario de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC en Madrid, posa junto a una de las obras. EFE


Dividida en seis capítulos, la muestra arranca con una bienvenida de Fabio McNamara, icono de esos años y musa de Pedro Almodóvar, y un "incunable" del artista callejero Muelle, ya que "es de lo poco que se conserva en papel" de quien llevó su arte a las calles madrileñas, ha explicado el comisario.
En "Pintura e ilustración", se muestra el auge de la obra seriada en esas dos décadas, con originales de colecciones periódicas de litografías, grabados y serigrafías y el renacimiento de la pintura de la mano de Carlos Alcolea, Miquel Barceló o Juan Uslé y bajo la estela pionera del sevillano afincando en Madrid Luis Gordillo.
El apartado "Fotografía" recoge algunos de los retratos de personajes emblemáticos de la Movida y testimonia además cómo el fotógrafo empezó a tomar protagonismo y a ponerse también delante de la cámara, con Pablo Pérez-Mínguez, Alberto García-Alix y Ouka Leele.
"Diseño gráfico y música" se centra en las icónicas carátulas de discos que marcaron la memoria musical de toda una generación, una selección de una exposición anterior en la que varios artistas diseñaron su portada de discos ideal, y en letras y melodías autógrafas de canciones, escritas por sus autores en hojas de libretas, como las de Alaska, Luz Casal o Gabinete Caligari.

Una mujer contempla varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFEPablo Sycet, comisario de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC en Madrid, posa junto a una de las obras. EFEUna mujer pasa antes varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFE

Una mujer pasa antes varias de las obras de la exposición "El papel de la movida. Arte sobre papel en el Madrid de los ochenta", presentada hoy a los medios en el Museo ABC, en Madrid. EFE

Una futurista peineta diseñada para Martirio por Jesús Sánchez y Manuel Salas preside el área dedicada a la "Moda", con bocetos y figurines de Sybilla, Agatha Ruiz de la Prada, Francis Montesinos o Antonio Alvarado, quien se unió a la popularización de las artes llevando un desfile de moda a la mítica sala de conciertos Rock-Ola.
En "Cine" se reúnen carteles de películas como "Matador", de Almodóvar, obra de Juan Gatti y Carlos Berlanga, y "¿Qué hace una chica como tú en un lugar como éste?", de Fernando Colomo y con música de Burning. También se exhiben guiones originales y programas de mano.
Unos carritos distribuidos por la sala acogen ejemplos de fanzines que proliferaron en la Movida, así como revistas que informaban de este movimiento, como La Luna de Madrid, Dezine y Madrid me mata.
Forman parte de la sección "Letras y prensa", que también recoge los efectos de la Movida en la literatura de esos años y posteriores, con obras como "Una mala noche la tiene cualquiera", de Eduardo Mendicutti o "Los padres viudos", de Vicente Molina Foix, de algunas de las cuales se muestran los manuscritos originales.
Completa "El papel de la Movida" una selección de carteles, ya que fue entonces cuando la música destronó a la política, que invadió las paredes callejeras con propaganda electoral durante la Transición. Rostros de políticos pidiendo el voto fueron sustituidos por anuncios de conciertos en ese frenesí musical.

Fuente: EFE

EQUIPO INTERNACIONAL DE ARQUEÓLOGOS
DESCUBRE NOTABLE CIUDAD MAYA EN MÉXICO


Parte del sitio arqueológico de Chichen Itza en el estado de Yucatán, México, en diciembre pasado
Un grupo internacional de arqueólogos descubrieron en Campeche, un estado del este de México, una antigua ciudad maya que habría sido el centro rector de una vasta región hace 1.400 años, informó este martes el mexicano Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Por Pedro Pardo

Un grupo internacional de arqueólogos descubrieron en Campeche, un estado del este de México, una antigua ciudad maya que habría sido el centro rector de una vasta región hace 1.400 años, informó este martes el mexicano Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La ciudad "permaneció oculta en la selva" durante siglos, hasta que hace dos semanas fue descubierta por un grupo de arqueólogos que la bautizó como Chactún, que quiere decir "Piedra Roja" o "Piedra Grande" en maya, informó el INAH en un comunicado. La misión de búsqueda fue financiada por la estadounidense National Geographic Society, una institución sin fines de lucro, así como por la empresa austriaca Villas y la eslovena Ars longa.
[Relacionado: El simbolismo de la Piedra del Sol] La milenaria metrópoli maya, ubicada entre las regiones Río Bec y Chenes, abarca más de 22 hectáreas y tuvo su esplendor entre los años 600 y 900 D.C. Es definitivamente uno de los sitios más grandes de las Tierras Bajas Centrales" de la civilización maya, aseguró Ivan Sprajc, un arqueólogo del Centro de Investigaciones Científicas de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, quien dirigió la expedición. Son las estelas y altares -algunos de los cuales aún conservan restos de estuco- los que mejor reflejan el esplendor de la ciudad" contemporánea de urbes mayas como Calakmul, Becán y El Palmar, explicó el INAH.
[Más: La falta de lluvia pudo provocar el fin de los Mayas]
Las leyendas grabadas en una de esas estelas cuentan que el gobernante K'inich B'ahlam "clavó la Piedra Roja (o Piedra Grande) en el año 751 después de Cristo", y fue por esto que los científicos decidieron darle al sitio el nombre de Chactún. Según Octavio Esparza, arqueólogo y epigrafista de la Universidad Nacional Autónoma de México, las estelas y altares de esa ciudad fueron reutilizados en épocas posteriores. Estas personas tal vez desconocían el significado de los monumentos, pues algunas de las estelas fueron encontradas de cabeza, sin embargo sabían que eran importantes y les rendían culto, pues se encontraron ofrendas de cerámica al frente de algunas de ellas", explicó. Por otro lado, el sitio cuenta con numerosas estructuras de tipo piramidal y palaciego de hasta 23 metros de altura, así como dos canchas de juego de pelota, patios, plazas, monumentos esculpidos y áreas habitacionales. Gracias a fotografías aéreas de gran escala "examinadas estereoscópicamente, encontramos muchos rasgos que evidentemente eran vestigios arquitectónicos. A partir de ahí tomamos las coordenadas y el siguiente paso fue localizar los antiguos callejones" con la ayuda de pobladores, explicó Sprajc. Según el científico, este hallazgo podría esclarecer la relación entre las regiones Río Bec y Chenes, así como su vínculo con la dinastía Kaan establecida en Calakmul. Chactún es uno de los cerca de 80 sitios que han sido detectados por el Proyecto de Reconocimiento Arqueológico en el Sureste de Campeche, que comenzó en 1996.


Fuente: AFP

CERRAR LOS OJOS PARA DESCUBRIR OTRA FORMA DE VER ARTE

Experiencias


Una recorrida por el Malba utilizando todos los sentidos, con una única excepción: la vista
Por Loreley Gaffoglio / La Nación

Cada vez que visitaba París, Borges repetía el mismo rito. Del brazo de María Kodama, con su voz como interprete visual susurrada en su oído, se adentraba en el Louvre hasta situarse frente a La Victoria de Samotracia: la diosa alada del triunfo, Niké, cercenada en su sensual humanidad marmórea desde su hallazgo por un cónsul francés, aficionado a la arqueología, en una isla del Egeo. En la contemplación casi litúrgica de ese ícono del arte helenístico entronizado en lo alto de la majestuosa escalera Daru, Borges se reblandecía. Permanecía inmóvil. En silencio y en llanto.
Habrán pasado casi 20 años desde que Kodama me confió esa escena de la intimidad borgeana. Esa imagen de comunión con el arte, la sensibilidad a flor de piel de ese ciudadano del cosmos, argentino ciego e inmortal, me acecha y me maravilla desde entonces. De un modo tan sorprendentemente ambiguo como la exaltación y el gusto borgeanos por la paradoja.
Rehén de una lógica ignorante recuerdo haberme preguntado entonces la razón por la cual un ciego visitaría un museo. Sólo me animé a indagar en el porqué del llanto de Borges. Intuyo ahora, casi con certeza, que tenía calcados en su tiniebla los rasgos de la belleza.
Con esa imagen de un Borges delatado por su gusto y la del escritor que en declarada insubordinación a su ceguera continuaba prologando catálogos de artistas en sus muestras, llegué al Malba. Esperaba mezclarme entre el grupo de no videntes y disminuidos visuales que ese día visitaría el museo, para sumarse a una actividad inclusiva en la que el Sívori fue pionero. Del menú de propuestas para personas con diferentes capacidades -hay para sordos, gente con limitaciones motrices e intelectuales- me interesaba especialmente el recorrido para no videntes: ¿cómo se explica un color a alguien que no lo vio jamás? ¿Cómo un ciego llega al regocijo estético en las "artes visuales"?
De paso, quería explorar junto a ellos esa puerta alternativa de entrada a la apreciación del arte. Incorporar esa perspectiva. Entender cómo en esta latitud sur, al igual que en las grandes ligas (MoMA, Met, Louvre, British Museum), hay instituciones que piensan en mejorar la calidad de vida de todas las personas. El arte es eso, después de todo.
Supe ni bien ingresé que el grupo había cancelado su visita. Con Diego Murphy y María José Kahn, del departamento de Educación del Malba, convinimos que, a pesar de la pérdida de riqueza en la interacción, el recorrido debía hacerse igual. En el hall de ingreso, entonces, sin otros preámbulos, cubrí mis ojos. Es llamativo cómo se exacerban los demás sentidos al anular la visión. Uno en especial me expulsaba del relato que Diego hacía: la descripción minuciosa de la arquitectura espacial del museo y de donde yo me hallaba. En alta fidelidad y como por canales diferenciados, escuchaba una artillería de sonidos. Retumbaban en mis tímpanos simulando una proximidad que no era tal. Podía hasta clasificarlos, distinguir qué los producía.
"Estamos en pleno montaje -dijo María José-. Se están corriendo y abriendo grandes cajas de madera que contienen las obras de Yayoi Kusama, la artista japonesa, célebre por su compulsión de cubrir con lunares de colores las superficies. Por eso, como anticipo de su retrospectiva, el Malba luce ahora sus paredes de vidrio y acero como si tuvieran sarampión."
Para entrar en contacto con las obras de la colección, debí elegir entre subir por las escaleras mecánicas o el ascensor. La voz cálida y pausada de Diego actuó como un bálsamo, una certidumbre en medio de lo incierto. Opte por moverme con libertad en el espacio. Claro como un GPS, Diego me anticipó el recorrido. Coloqué mi mano sobre su hombro y me dejé guiar. Al desplazarme, paradójicamente, mi cuerpo se alivianó de peso. Se volvía etéreo como una mariposa en vuelo. Me sobresalté al arribar a la primera obra. Alguien había tocado mal un botón: como en un recital estalló una melodía a todo volumen. "Son las pruebas de sonido para la muestra de Kusama", previno María José.
"Esta es una intervención realizada especialmente para el museo. Podés palpar donde se inicia y culmina", me alentó Diego y guió mis manos hasta el objeto. "¿Podrás decirnos luego de qué material y forma se trata?", continuó, disparándome otra andanada de preguntas, precedidas con algo de información. Inspeccioné al tacto la superficie. Debí inclinarme y sentí mis manos deslizarse por barras, que intuí de madera, de temperatura cálida. Eran bloques delgados en líneas rectas. Paralelos en gran parte de una superficie en ele y enmarañados, con curvaturas pronunciadas, en el extremo opuesto. Sentí el frío de una cabeza de metal redondeada. Supuse que era un remache. Y María José me invitó a sentarme en Enredamaderas , de Pablo Reinoso: un banco de plaza, cuyos extremos se prolongan indómitos y trepan intrincados por los muros del museo. Llegan, "como infinitos espaguetis", me apuntaron, hasta el piso siguiente para unirse con otro banco similar. Pude recrear esa obra en mi imaginación.
En la segunda parada sentí un cambio radical en la acústica, frío en la sala, madera en el piso y un techo mucho más bajo. Sobrevino en voz femenina una descripción taxativa de un lienzo de los años 20.Desde el objeto más alejado al más cercano de la composición. Cada palabra significó la deconstrucción de esa pintura y la dibujó en las sombras: congregación de gente de color -escuché-, trajes coloridos de contornos difusos, cantidad de óleo aplicado con espátula... La melodía de un candombe sonó después. Pensé en el amigo charrúa de Borges. En cómo le había dedicado su mejor prosa en Martín Fierro y me sonreí. El anuncio vino después: "Se trata de Pedro Figari y la obra es Candombe , de 1921".
Estaba ahora sentada frente a un óleo alto como yo. La descripción de un morro enseguida me situó en el Brasil. Un caserío al atardecer, mujeres con canastos en sus cabezas, hombres con leños, morteros en el piso, mástiles y un cofre cerrado y azul. "¿Qué puede contener?", disparó mi guía. Semillas, arriesgué. Me entregaron un cofre igual y su contenido al sacudirlo sonaba a arroz. Al abrirlo olí granos de café. La explicación sobre Fiesta en San Juan y quién había sido Cándido Portinari, que nació en una hacienda de café y se abocó a plasmar las ocupaciones campesinas vinculadas con la producción de cacao, azúcar y café, vino después.
Quedé desconcertada con la última obra. Tras la descripción y algunos datos de época, me acercaron tres cilindros para palpar en su interior. Detecté texturas y materiales diversos: plumas, madera dispuesta como un serrucho, chapitas de gaseosa, y algo hirsuto: la cabellera de una muñeca vieja. Fueron esos los disparadores para ingresar en la obra de Berni y su collage de los años 60, La gran tentación . La prostituta, Ramona Montiel, sus sueños en la gran ciudad y las andanzas de un tal Juanito Laguna entre los rezagos recrearon con las licencias de mi imaginación la escena del lienzo.
Me contaron que cuando se estrenó el programa, en 2005, lo táctil tenía un valor capital. Se hicieron réplicas de obras para poder palpar y escudriñar. Pero esa metodología de interacción con la pieza que no es la real rápidamente quedó en desuso. Me parecieron más interesantes las alternativas creativas del abordaje multisensorial.
Al ingresar intuía que los ciegos "veían" con algo más que las manos. No sabía, sin embargo, de la importancia que adquiere el lenguaje. La modulación, la cercanía de la voz, la destreza del interlocutor al transmitir la palabra justa, la narración precisa. Fue a partir del lenguaje, en mi caso, que pude esbozar en mi imaginación el esqueleto de un cuadro. Y hablo de un bosquejo, porque el detalle, la nitidez de las pinceladas finales, se incorporaron con los demás sentidos. Pero hay algo en la apreciación de la obra de arte que no cambia: su misterio y con él, la reacción que es capaz de provocarnos..

Fuente: lanacion.com

DE CORREO A MULTIESPACIO CULTURAL

Patrimonio / Una obra del Gobierno nacional por $ 925 millones

Avanza la construcción de las salas principales del Centro Cultural del Bicentenario; prevén el estreno para fines de 2014 o principios de 2015; estiman que 5000 personas podrán visitarlo en simultáneo.


Por Ángeles Castro / La Nación

En el núcleo del antiguo Palacio de Correos y Telégrafos, en el Bajo porteño, crece una ballena azul con costillas metálicas y músculos de hormigón armado. Sobre ella cuelgan como estalactitas las vigas que servirán de esqueleto a un enorme candelabro vidriado. No se trata de una escena surrealista, sino de cómo se va plasmando la obra de ingeniería y arquitectura para convertir al tradicional edificio en el futuro Centro Cultural del Bicentenario.
Con fecha de finalización prevista para fines de 2014 o principios de 2015, los trabajos marchan a ritmo acelerado en la manzana delimitada por Alem, Corrientes, Bouchard y Sarmiento. Es habitual escuchar las máquinas en plena labor incluso hasta la medianoche: suman 700 las personas abocadas a la obra.
Dentro del edificio, los resultados saltan a la vista. Las dos estructuras que serán el emblema del centro cultural ya se perfilan en el corazón del palacio originalmente habilitado en 1928 y que albergó la Secretaría de Comunicaciones y dependencias del Correo Argentino. Ambas van emplazadas en el sector que ocupaban el viejo patio central y su entorno, que fue demolido.
La primera es "La Ballena Azul", una imponente sala para conciertos con capacidad para 2000 personas, construida en forma de óvalo sobre tres patas y con un desarrollo vertical de cuatro pisos. "Todavía no está definido el material que servirá como revestimiento para darle el color azul. Hay varias propuestas", dijo a LA NACION Alejandro Sánchez, gerente comercial de la UTE, que integran Esuco SA y Riva SA, las empresas que ganaron la licitación por 925 millones de pesos.
Además, esta sala será la sede oficial de la Orquesta Sinfónica Nacional. La equiparán con un órgano único en América latina, de 3500 tubos y 46 registros, que confecciona especialmente en Alemania el fabricante Klais.
La segunda es "El Chandelier" (candelabro, en inglés), en los pisos sexto y séptimo, que quedará conformada por varios volúmenes colgantes de paredes translúcidas iluminadas, destinados a salas de exposiciones permanentes y temporarias de arte moderno.
A la par de la gran sala de conciertos, en tres niveles de subsuelos construidos especialmente funcionará, sobre Corrientes, una sala para música de cámara con capacidad para 600 personas.
La oferta para actividades culturales, públicas y privadas, se complementará con seis auditorios con 104 butacas cada uno, distribuidos en los pisos cuatro, cinco y seis. El diseño de los auditorios respetó la parte externa de las habitaciones y principalmente modificó el interior, ya que están situados en el sector histórico del palacio, bautizado como "área noble", que mira hacia la calle Sarmiento. En este frente, explicó Sánchez, prácticamente no se realizó obra nueva, sino trabajos de "restauración conservativa" y puesta en valor tanto sobre las paredes como sobre todos los revestimientos y carpinterías, así como de unos 250 muebles de estilo.
El "área noble" -que acogerá los museo Postal y Telegráfico y de las Telecomunicaciones- comunica con el sector modernizado ("área industrial") por medio de un espacio de transición que, entre otros elementos, contiene escaleras mecánicas y ascensores para que el público pueda recorrer fácilmente los nueve pisos y subsuelos del futuro Centro Cultural del Bicentenario (CCB).
Algunos puntos destacados del sector histórico lo constituyen los señoriales salones Eva Perón, De los Escudos y del Honor. El primero, en el cuarto piso, sirvió en el década del 40 como despacho de la esposa del entonces presidente Juan Domingo Perón; en el mismo nivel, pero sobre el ala industrial, una plaza seca coronará la Ballena Azul.
Otra plaza seca se abrirá debajo de la estructura, en la planta baja. En sus dos laterales, junto a Alem y a Bouchard, funcionarán dos restaurantes. El CCB no sólo fue pensado para actividades culturales, sino también para momentos de ocio y recreación. "Los porteños especialmente van a interactuar con este edificio, que quedará como legado a la ciudad. Calculamos que puede haber simultáneamente en el interior 5000 personas", detalló la arquitecta Lina Maccaferro, encargada de la inspección de la obra por el Ministerio de Planificación Federal.
Un tercer restaurante y un bar abrirán sus puertas en la terraza del edificio, en el piso nueve, que se transformará en un mirador público privilegiado de la ribera porteña, como pudo constatar LA NACION. En el mismo nivel ya fue refaccionada la cúpula del palacio: las pizarras originales que la cubrían fueron retiradas y reemplazadas por 550 paneles de vidrio que, conectado cada uno a un led, pueden ser iluminados con motivos diversos.
El interior de la cúpula, destinado a espectáculos, contará con escenarios móviles y capacidad para 265 personas sentadas.

El desafío de modernizar un edificio protegido

Le sumarán escaleras mecánicas, ventilación y un sistema antiincendio


Diseñado por el arquitecto francés Norbert Maillard e inaugurado en 1928, el Palacio de Correos fue declarado monumento histórico nacional en 1997. Esta catalogación complicó la obra para transformarlo en el Centro Cultural del Bicentenario Presidente Néstor Carlos Kirchner, nombre aprobado por una ley del Congreso Nacional.
Las intervenciones no debían alterar la imagen externa del edificio ni la interna de los sectores con mayor grado de protección (vestíbulos, escaleras, salones, galerías). Pero, además, demandaron prácticas constructivas y operativas singulares.
Por ejemplo, la entrada y salida de materiales y escombros no pudo hacerse a través de las aberturas (portones y ventanas). Por eso, las constructoras trajeron una grúa desde Pamplona, España, de 80 metros de altura y otros tantos de brazo, para introducir y extraer los elementos por arriba del edificio. Además, trabajan otras tres grúas en el lugar.
La estructura tampoco podía sufrir grietas ni desplazamientos durante la tareas de demolición del entorno del patio central y de excavación de los subsuelos. Todo el proceso fue, y es, supervisado por la Comisión Nacional de Monumentos.
Otro desafío fue incorporar, en una estructura de principios del siglo XX, servicios y dispositivos exigidos por la normativa reciente. Hoy, el palacio ya cuenta con dos pares de escaleras de emergencia y más ascensores. También, con servicios antiincendio, de aire acondicionado, calefacción y suministro eléctrico.
Detrás del edificio, en lo que era la Plazoleta del Tango, se observa una fosa gigante que alojará toda un área de servicios para abastecer la demanda del futuro centro cultural. El espacio volverá a ser techado y arriba parquizado.

Fuente: lanacion.com