GARIBALDI TAMBIÉN GENERÓ PELEAS

Igual que con el de Colón, el lugar del monumento fue discutido. Está en Plaza Italia.
En Palermo. La idea fue del Circulo Italiano en Buenos Aires. Al principio querían ubicarlo frente al río, pero ya había otra estatua de un prócer italiano.
En Palermo. La idea fue del Circulo Italiano en Buenos Aires. Al principio querían ubicarlo frente al río, pero ya había otra estatua de un prócer italiano.

Esta ahí desde hace 114 años. Y eso generó que la plaza, que hasta ese momento se conocía como “De los Portones”, cambiara su nombre por el de “Italia”. La modificación se realizó por una ordenanza municipal del 25 de mayo de 1904, casi un mes antes de que la gran estatua ecuestre de Giuseppe Garibaldi quedara inaugurada oficialmente, marcando así un cambio importante en ese entorno del barrio de Palermo, que todavía tenía más de arrabal que de conglomerado urbano. Desde ese momento, la imagen victoriosa del “héroe de dos mundos”, del “guerrero infatigable”, como definían a Garibaldi, se integró a la Ciudad como referente porteño de la comunidad italiana.
La idea de hacer un monumento en homenaje a Giuseppe Garibaldi (nacido en 1807) surgió en el Círculo Italiano de Buenos Aires al otro día de su muerte, ocurrida el 2 de junio de 1882, en Italia, donde pasó sus últimos años. Desde ese mismo momento, a propuesta del diario La Prensa (hizo el primer aporte de 1.000 pesos), se inició una colecta para solventar el gasto. Seis meses más tarde, en enero de 1883, el Círculo informaba que la suma había llegado a los 250.000 pesos. La piedra fundamental se colocó el 6 de noviembre de 1898. El trabajo del escultor Eugenio Maccagnini (había sido el ganador del concurso internacional) duró cinco años. Su boceto se basaba en otra obra similar que él mismo había realizado en la ciudad de Brescia, en la región de Lombardía.
La ubicación del monumento había sido tema de discusión. En un primer momento se pensaba colocarlo en la zona del Paseo de Julio (hoy Leandro N. Alem). Pero como allí ya estaba la estatua de otro prócer italiano (Giuseppe Mazzini, desde 1878 en la plaza Roma) algunos alegaron que no podía ser. Decían que al llegar a Buenos Aires por vía fluvial, lo primero que se iba a ver eran los dos monumentos de figuras italianas y ninguno de un argentino. Así surgió lo de la plaza De los Portones. El lugar se llamaba así porque a unos metros (actual avenida Sarmiento) estaban los grandes portones de hierro de entrada al Parque 3 de Febrero. Se sacaron en 1907. También allí había una estación central de tranvías conocida como “Portones”.
El monumento tiene 5 metros de altura. Garibaldi, sable en mano, aparece montado sobre un caballo de briosa figura. Esos bronces fueron fundidos en Berlín. A los costados del pedestal hay dos figuras femeninas que representan a la Victoria y la Libertad. Y aparecen dos relieves en bronce con escenas representativas de la vida del homenajeado. En el acto de inauguración participaron unas 50 bandas de música y entre los oradores estuvieron Alfredo Palacios y el escritor Belisario Roldán. También hubo quejas: había gente que no quería el homenaje porque decían que Garibaldi había peleado contra la Argentina. Inclusive, en una batalla naval en el Río de la Plata, había sido capturado por las fuerzas de Guillermo Brown. El famoso almirante se negó a fusilarlo, como había ordenado Juan Manuel de Rosas, y lo dejó escapar. Cuentan que alegó: “Garibaldi es un valiente y no merece morir así”.
Quizá lo más curioso del monumento sea el cerco de cadenas que lo rodea. Están sostenidas por bronces que representan el fascio, símbolo de la autoridad republicana de la antigua Roma. Aquello era un haz de palos de olmo o abedul, colocados alrededor de un hacha y atados con tres tiras de cuero. El significado literal de la palabra fascio (deriva de fasces) es el del haz de varas de madera, pero en sentido figurado se la considera como liga. Luego, con los años, quedó asociada a la ideología autoritaria del Partido Nacional Fascista, formado en 1921 por Benito Mussolini. Sus seguidores tomaron la palabra como símbolo de pertenencia. Pero esa es otra historia.


Fuente: clarin.com

EL POEMA PERFECTO DE BORGES,
CONVERTIDO EN DESAFÍO VIRTUAL

Como homenaje y juego literario a la vez, un sitio web celebra al autor de El Aleph en el Día del Lector
Captura de pantalla de la web que invita a jugar  Foto: LA NACION
Captura de pantalla de la web que invita a jugar. Foto: LA NACIÓN

Había una vez un par de fanáticos de Borges, creativos publicitarios que ganan dinero haciendo cosas raras con el marketing -y lo pierden dirigiendo proyectos artísticos sin fines comerciales-, que pensaron seriamente en la posibilidad de homenajear al autor de El Aleph de manera virtual. Imaginaron que en la búsqueda del teórico poema perfecto podían desarrollar un juego y elaboraron una hipótesis. Se animaron.
Algunos años más tarde, resolvieron su propio intríngulis y encontraron el momento a la medida de la acción para compartir su propuesta: hoy, 24 de agosto, 115 aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges y, por lo tanto, Día del Lector.
La página web yoborges.com.ar es puro tributo y diversión. Una invitación original que promete viralizarse. Quien ingresa en la página web -en los primeros tres días lo hicieron unas 2271 personas- encuentra trece versos, ordenados en tres estrofas, y entre seis y diez opciones de texto para cada una de esas líneas (por default, en el remate se sugiere: Como el otro, este juego es infinito).
El participante -con mayor o menor dedicación, según sus posibilidades literarias- finalmente armará alguna de las 415.000.000.000 de combinaciones posibles para dar con el poema perfecto. O, simplemente, jugará a ser Borges.
"Es por amor a Borges, como humildes lectores de él que somos", asegura Sergio Rosemblat, de la agencia N3ctar, con bastante experiencia andada en comunicación desde lugares insospechados. "Por amor a hacer cosas copadas que ayuden a pensar" desarrollaron yoborges.com.ar, idea de otro creativo publicitario, conocido en las redes sociales como Diego de la Fuente, seudónimo que también usa en este proyecto.
Los muy curiosos pueden animarse a desenmarañar el resumen y la hipótesis elaborada detrás de este proyecto. Las razones matemáticas del caso, las citas borgeanas que fundamentan la dinámica. Nada muy claro, pero en apariencia bien sesudo.
Y si, finalmente, es preciso encontrarle una buena razón al asunto -más allá del argumento lúdico-, el lector y el usuario verán que, una vez completada la experiencia de crear el poema perfecto, cuando quiera compartirlo en Facebook, Twitter o por mail con algún amigo, será invitado a colaborar con la Fundación Huésped en la lucha contra el sida, que es la única posible beneficiaria de este insólito entretenimiento.


Fuente: lanacion.com

ARTE: LE PARC, EL ILUMINADO

Otro éxito anunciado
 
Más de 45.000 personas ya visitaron la exposición que reúne en Malba obras lumínicas y cinéticas de uno de los principales artistas argentinos del siglo XX, pertenecientes la colección suiza Daros Latinamerica

A los 85 años, Le Parc creó tres obras site specific para exhibir en Malba; una de ellas, Láminas reflectoras, se instaló en la terraza del museo  Foto: Gentileza Malba
A los 85 años, Le Parc creó tres obras site specific para exhibir en Malba; una de ellas, Láminas reflectoras,
se instaló en la terraza del museo. Foto: Gentileza Malba

Por Celina Chatruc / La Nación



¿Qué hay que hacer para no regresar? Hay que perderse. No sé hacerlo. Aprenderás. Quisiera alguna indicación para perderme. Hay que abandonar toda reserva mental, estar dispuesto a no saber nada de lo que antes se sabía, dirigir los pasos hacia el punto más hostil del horizonte, una especie de vasta extensión de ciénagas cruzada en todos los sentidos por mil taludes, no se sabe por qué."
Mientras Marguerite Duras escribía estas palabras, a mediados de la década del 60 en París, un argentino trabajaba en la misma ciudad con el mismo objetivo: derribar prejuicios, cruzar límites, buscar la libertad. Años antes del mítico Mayo del 68 que postuló "la imaginación al poder", Julio Le Parc invitaba participar de una experiencia transformadora. La interacción con sus obras, que potenciaban la luz y el movimiento con mecanismos simples para lograr grandes efectos, demandaba rebelarse contra el orden establecido y asumir la incertidumbre propia de la vida.
Décadas más tarde, esa premisa se expande por el mundo gracias a la perserverancia de Hans-Michael Herzog y Käthe Walser, de la Colección Daros Latinamerica, que rescataron aquellos trabajos e impulsaron la muestra itinerante Le Parc Lumière. Después de haberse exhibido en Suiza, Colombia, México y Brasil, diecisiete instalaciones lumínicas funcionan en Malba como pasajes a otra dimensión.

Luz y movimiento producen un efecto hipnótico en Le Parc Lumière  Foto: Gentileza Malba
Luz y movimiento producen un efecto hipnótico en Le Parc Lumière  Foto: Gentileza Malba

Una cortina negra obliga a tomar distancia de la luz que refleja el imponente móvil amarillo colgado sobre el hall, una de las tres instalaciones realizadas por Le Parc especialmente para esta exposición, a los 85 años. Adentro de las salas todo es negro, salvo los destellos que emiten las obras. Hay que perderse en la oscuridad y buscar a tientas el propio camino sin temor al error, porque en esta realidad paralela el público es tan importante como el artista, su creación, el crítico, el galerista, el curador, el coleccionista o el director del museo.
"Si un espectador se da cuenta de que es tomado en consideración por las obras expuestas, que le dan algo, quizá pueda decir después: ?Por qué en otros lugares no recibo esto'", opina este mendocino pícaro, elegante y seductor. Fundador del Grupo de Investigación de Arte Visual (GRAV) y ganador del Gran Premio Internacional de Pintura en la Bienal de Venecia (1966), defendió el valor de la interacción medio siglo antes del boom de las redes sociales.
Esa actitud antiautoritaria que acompañaba el proceso creativo impactó a Herzog. El director artístico y curador de una de las colecciones más prestigiosas dedicadas al arte contemporáneo latinoamericano, que el año pasado sumó a su sede central de Zúrich la Casa Daros en Río de Janeiro, se mostró igual de entusiasmado con el vínculo de colaboración iniciado con Malba.


Esfera amarilla recibe el público sobre el hall de Malba  Foto: Martín Felipe/AFV
Esfera amarilla recibe el público sobre el hall de Malba  Foto: Martín Felipe/AFV

Si bien las limitaciones del espacio obligaron a reducir la muestra original, con 32 instalaciones, la versión porteña de
Le Parc Lumière tiene un complemento único: tres obras curadas por Yamil Le Parc. El móvil sobre el hall, espejos que recrean las formas reflejadas y láminas que invitan a jugar con la luz en la terraza aportan, según el hijo de Le Parc, valores presentes en toda la carrera del artista: "Inestabilidad, participación e interactividad".
Yamil administra la agenda de su padre, homenajeado en arteBA 2012. Ambos viven en París, donde una exposición dedicada a Le Parc el año pasado en el Palais de Tokyo convocó a 170.000 visitantes en menos de tres meses. Luego siguieron las muestras en Casa Daros y en las galerías paulistas Carbono y Nara Roesler, además de su presencia en Art Basel, Frieze Masters, la FIAC, ARCO y el Pompidou-Metz.
Ahora, catorce años después de su última retrospectiva en la Argentina, Malba hace foco en uno de los aspectos más importantes de su producción: el trabajo con la luz en movimiento. El museo acompaña la muestra con otras actividades, como un curso dedicado al vínculo lúdico con la obra de Julio Cortázar o intervenciones sonoras que ambientan las salas con música grabada en el Instituto Torcuato Di Tella. El miércoles próximo se realizará una improvisación inspirada en estas investigaciones dirigidas por Alberto Ginastera, y el 22 de septiembre una performance de Rob Conlazo abordará la ancestral relación entre el hombre y la luz



Fuente: adn Cultura La Nación

EL MACBA CUMPLE DOS AÑOS: NUEVA ETAPA, MÁS PROPUESTAS

La directora Teresa Riccardi busca convertir el museo en un espacio abierto, no limitado a la abstracción geométrica.
Squilibri, Jorrit Tornquist, 2013
Squilibri, Jorrit Tornquist, 2013.







Por Delfina Helguera / Para LA NACIÓN

En coincidencia con su segundo aniversario, el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba) presenta varias novedades. Al frente de la nueva etapa está Teresa Riccardi, su nueva directora de gestión museística, que encara con entusiasmo una agenda de actividades para todo público con un equipo renovado. Riccardi y sus colaboradores organizaron cursos, visitas guiadas y ciclos inéditos en los cuales prima la idea del museo como foro, un lugar abierto y receptivo. El 1 de septiembre próximo los festejos del aniversario durarán todo el día, con una maratón de actividades gratuitas.
Hay un intento de dar a las muestras un perfil más global en sintonía con la colección permanente, centrada en la abstracción geométrica. En tres de las salas, la exhibición de los artistas ópticos-cinéticos europeos Alberto Biasi (Italia, 1937) y Jorrit Tornquist (Austria, 1938), curada por Micol Di Veroli, otorga una oportunidad de ver obras que no se suelen exhibir en Buenos Aires y que, al mismo tiempo, dialogan con las búsquedas de artistas locales como Le Parc, Brizzi, Vidal y Tomasello, entre otros.
Biasi es uno de los principales exponentes del arte óptico-cinético en Italia. Perteneció al Grupo Enne y fue incluido en la célebre exhibición de arte óptico The Responsive Eye en el MoMA en 1965. Sus trabajos reclaman un espectador activo y alerta: exploran las superficies en relación con el color y el movimiento aparente que se genera, el uso de materiales novedosos y la investigación científica sobre la percepción visual.
En tanto, el austríaco Tornquist vive y trabaja en Italia. Desde 1959 se centra en los estudios sobre el color, su interacción con la luz y las capacidades de expresión. Profesor de diseño industrial en Milán, es autor de libros sobre el color; divide su tiempo entre su quehacer artístico y la colaboración en proyectos industriales.


Dinámica visiva, Alberto Biasi, 1961-67
Dinámica visiva, Alberto Biasi, 1961-67

La exhibición De la luz a la imagen presenta un acotado aunque suficiente conjunto de obras de ambos artistas en diálogo. El montaje es limpio y espaciado y los trabajos se relacionan entre sí por períodos, color o estilo. Entre ellos, una instalación de luz y movimiento de Biasi original de 1962.
En la sala del segundo piso se exhibe Metamorfosis, muestra de Francesca Leone curada por Giacinto Di Pietrantonio que inaugura una nueva etapa en el museo, ya que no se trata de obras de abstracción geométrica. La obra de Leone parte de materiales orgánicos, plásticos, adhesivos, betún, aserrín y arena, con los que forma un paisaje en el que se advierte un cuerpo de mujer. Hay una ambivalencia deliberada para el espectador, al que también se le pide aquí una interacción con lo que ve. Por otra parte, se pone el foco en un tema muy actual: el cuerpo de la mujer como objeto a ser mirado y, a la vez, asociado con la Madre Tierra.
Leone es romana, proviene de una familia de artistas y expone desde 2007. Fue seleccionada para participar en el pabellón italiano en la Bienal de Venecia de 2011 y, dos años después, en un diálogo con artistas cubanos en la misma bienal.


Fuente: adn Cultura La Nación

KIRIN Y EL HILO DEL LABERINTO, EN JORGE MARA

Óleo y grafito sobre papel, 2013
Óleo y grafito sobre papel, 2013.

Hasta fin de mes se puede visitar Entrelíneas, la segunda exposición individual del artista bahiense Kirin en la galería Jorge Mara. En obras de mediano y gran formato que semejan laberintos observados desde una altura etérea, pentagramas dislocados o complejos experimentos con el material (grafito sobre tela y sobre papel, aplicado en ambos soportes antes de que seque una capa blanca de óleo), el trabajo de un artista "aforístico", no sólo por la capacidad de síntesis que logran sus imágenes sino también por la trascendencia que involucran, adquiere en el espacio de Paraná 1133 una locuacidad subyugada. En un salto de calidad en absoluto incidental -ya que si algo define la obra de Kirin (seudónimo de Carlos Dell'Agostino) es la perseverancia-, sus nuevos trabajos, elaborados entre 2012 y 2014, interpelan diversos aspectos del acto de mirar: la imagen como enigma, como signo heterogéneo, como hilo de una madeja de significados que avanzan sobre la abstracción.
Convencido de que el pasado pervive en una biblioteca, Mara acompaña una vez más la inauguración de una muestra con la edición de un catálogo de lujo, diseñado por Manuela López Anaya y con unas líneas verbales de Tununa Mercado y Noé Jitrik. A la manera de pocas galerías internacionales, sus publicaciones potencian la calidad del artista homenajeado (puede ser Ana Sacerdote, Horacio Coppola o León Ferrari). Basta comprobarlo con sólo hojear Fragmentos de un diario de Ricardo Piglia, con dibujos de Eduardo Stupía, o los volúmenes dedicados a Fernando Allievi (con poemas de Jorge Guillén) y a Alfredo Hlito, con haikus seleccionados por Arturo Carrera.



Fuente. adn Cultura La Nación

PONERLE COLOR AL SUBTERRÁNEO


Misa del encuentro. Obra de Pedro Figari en el Remate del Sívori. Óleo sobre cartón, 35 x 40 cm. Base $ 150.000

Por María Luján Picabea

Colores plenos, líneas curvas y personajes que regalan sonrisas, flores, golosinas y deseos de buena jornada saludan desde el andén de la estación Uruguay de la línea B del subte, intervenido por el artista plástico Claudio Baldrich. En total, la estación cuenta ya con once murales que ha cambiado notablemente el paisaje. Uno de ellos, de cien metros, viste el pasillo de la conexión entre la avenida Corrientes y Talcahuano. En él, el artista se propuso captar el dinamismo de la zona. “Me senté varios días, durante horas en la calle, y fui capturando instantáneas y personajes: el que pasa en bicicleta, el que está vendiendo sus mercancías, el ciruja que duerme junto a la estación; gente tomando café, gente comiendo pizza, familias que pasean de la mano, gente leyendo, un joven que pasa en rollers, los trapitos...”, cuenta Baldrich y precisa que en el mural hay un total de 125 personajes. De ese modo, las paredes del extenso corredor funcionan casi como un espejo, porque, como bien resume el artista “todo el que pasa por ahí puede encontrarse en alguno de los personajes”.
Claro que un espejo mágico que combate la grisura de ese espacio bajo tierra que para buena parte de los usuarios hace parte de la pesada rutina de ir y volver del trabajo.
La intervención artística de Baldrich forma parte de una plan de ambientación de las estaciones que comenzó con el Bosque Subterráneo de Federico Bacher en la Estación Dorrego; las arborescencias de Ignacio De Lucca la estación Alem; y las paletas de colores en las columnas de varias otras estaciones que viene realizando el Colectivo Dadá.

Museo Sívori
Remate anual 

El jueves pasado inauguró en el Museo Sívori (Av. Infanta Isabel 555) la colección de un centenar de piezas de arte argentino que saldrá a remate el miércoles 27 a las 19. Pinturas, esculturas, fotografías, dibujos y collages de grandes como Antonio Berni, León Ferrari, Benito Quinquela Martín, Alicia Penalba, Ennio Iommi, Emilio Pettoruti, Lino E. Spilimbergo, Raúl Lozza, y destacados contemporáneos: Guillermo Roux, Adolfo Nigro, Marta Minujín, Zulema Maza, Andrea Juan, Graciela Zar y Blas Castagna, entre otros.
Hay obras sin base, otras que parten en 3.000 pesos –una serigrafía de Quinquela Martin– y otras, las más altas, de hasta 350.000 pesos –un astroser de Forner del 61–. Con una base de 150.000 sale un Figari, en tanto que para el retrato de Berni Amelita Baltar se ha fijado un mínimo de 120.000. El catálogo completo en www.amigosmuseosivori.com.ar.


Fuente: Revista Ñ Clarín

VERSIONES DEL PROPIO CUERPO

Filiaciones. Emilio Renart, Miguel Harte, Dolores Furtado y una pregunta sobre la identidad.
Miguel Harte. Sin título. 2012. Resina poliéster con fibra de vidrio, masilla, pintura bicapa. 233 x 110 x 110 cm.
Por M. S. Dansey

Es posible que al visitante se le revuelvan las tripas. Porque esto no tiene nombre. Pero la cosa no va a quedar ahí. El cuerpo, que siempre tiende al desbande, también busca su equilibrio.
Estamos ante tres artistas que representan el cuerpo, el cuerpo humano como elemento y como metáfora de la existencia. No el cuerpo del otro, el que se modela desde la mirada, sino el cuerpo propio, su percepción interior, el que sentimos con los ojos cerrados. El énfasis está puesto en lo visceral, pero insisto, no esperen los músculos desgarrados como los de –ya que hablamos de filiaciones– Carlos Distéfano, Norberto Gómez o Alberto Heredia; ni la turgencia de las ramonas de Antonio Berni ni la fibra de los chongos de Pablo Suárez. Este es un cuerpo primigenio, digamos pre-verbal. Es la pulsión de la carne, la del embrión, la del cáncer, que al fin de cuentas terminará constituyendo algún tipo de conciencia, el intelecto que por cierto es cada vez más determinante en la construcción biológica de la humanidad. Pero no nos vayamos tan lejos.
La obra de Renart opera en el campo teórico, lo suyo es un manifiesto que avanza sin frenos a través de los límites disciplinarios. “El Bio-cosmos Nº1”, de 1962, surge como un dibujo –acaso un pubis, el origen del mundo– que deviene pintura y desde el plano matérico salta al espacio, apoya sus garras en la sala, otea el panorama y va por más. Su irrupción es fundamental en la historia del arte argentino. El artista se pregunta hasta dónde puede llegar una obra de arte y su criatura discurre autónoma, a la deriva, y llega a la teoría sin devaneos ni especulación. Desde la experiencia pura.
Como las de Renart, las piezas de Harte están a mitad de camino entre la pintura y la escultura. Esculturas de pared, pinturas que se elevan desde el piso; lo suyo claramente es el volumen, la representación de un cuerpo degenerado que alcanza momentos de goce maravilloso y, de horror absoluto. Acaso hay algo más tenebroso que el ano, la boca de esa serpiente abisal que es el tracto digestivo. Les advertimos que esto podía ser repugnante. Y lo es. Harte nos enfrenta al vértigo de un cuerpo exuberante, sin control ni censura. Alude a lo material, no tanto por la materia en sí misma –esto es resina poliéster con fibra de vidrio y masilla camuflada con pintura bicapa– sino en todo caso por el fluir, la transformación de la materia. Por eso la representación en Harte, que es clara, es también relativa cuando la resina, tan presta a la mímesis policromada, se muestra como es, traslúcida y divina. También están los insectos, reales, la menos animal de las encarnaciones animales, que se expresan en su corporeidad y al mismo tiempo cumplen con su rol interpretativo en una ficción que los confunde con perlas y con hadas.
Harte no renuncia a la narración, ese estigma de la obra contemporánea. Aún cuando el curador Gustavo Marrone haya elegido sus piezas más abstractas, en el recorte todavía se ven los resabios de esa obra temprana que alude al pop, al cómic, la ciencia ficción y –por qué no– al surrealismo. Sí, una catarata de referencias, quizás demasiadas. En eso Harte, como Renart, es escurridizo y exuberante.
Furtado es la más sosegada de los tres, pero no menos intensa. Sus esculturas, que conservan el placer pictórico del color y la luminosidad, no llegan a definir una forma, son apenas insinuaciones. La misma pulsión errática de sus antecesores pero en un tiempo más calmo. Definitivamente abstractas, sus protoformas permiten que el material asuma vida propia. La materia como entidad, negada a toda interpretación, a toda palabra. Pero bueno, el material habla por sí solo, es inevitable. Las piezas cuentan su origen constructivo, su transcurrir por el mundo, su historia. Están cachadas, quebradas, tienen las huellas de las manos que las moldearon. Las piezas de Furtado siguen inconclusas y nunca habrán finalizado. Seguramente de esta sala se llevaran sus rasguñones y seguirán siendo ellas. Y por supuesto, otras.
Es por esta actitud esquiva, de transformación constante, que el trabajo de Marrone se vuelve relevante. Hay una descendencia natural que como sucede en estos casos fue buscada. Harte reconoce a Renart como una de sus influencias. Furtado concurrió al taller de Harte. Sin embargo, la producción de los tres artistas exige una serie de lecturas e interpretaciones amplia y variada. Aquí no hay prueba de ADN que valga. Muchas veces por capricho uno quiere ponerle un nombre, producir una filiación, trazar la línea histórica. No se soporta el silencio. Nombrar es la urgencia humana. Y Marrone lo hace con tacto, sin violentar la polisemia que estos cuerpos proclaman.
La filiación se ejerce entonces desde un doble comando que alterna entre la gratitud y la independencia. Uno mata al padre al mismo tiempo que lo hereda. Es el ejemplo de Renart cuando adscribe al informalismo, es decir rompe con lo anterior y se libra al devenir de las cosas pero termina proponiendo un arte integral que es la conclusión de todo. Si les preguntan quién sos, Renart, Harte, Furtado no dicen, responden con el cuerpo.

FICHA
Emilio Renart, Dolores Furtado, Miguel Harte

Una persistente forma de estar en el mundo

Lugar: Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes, Rufino de Elizalde 2831
Fecha: hasta el 25 de agosto
Horario: martes a sábados, 15 a 20

Fuente: Revista Ñ Clarín