PARA NO PERDERSE:
ARTE ITALIANO, PREHISPÁNICO
Y EL GRAN CRUZ-DIEZ




Tiempo libre y poco tránsito: el período ideal para ver las mejores muestras en la Ciudad.

La tradición del arte, Italia en la colección del MNBA, 1860-1945

Si a usted le gusta el arte, esta es la temporada para gozar, sin las molestias del tránsito o de una gran cantidad de público, de las “exposiciones- estrella”. Hablamos de esas grandes muestras que no pueden dejarse de ver, como la de arte italiano en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), la de los dioses mexicanos en la Fundación Proa, o la del pintor venezolano Carlos Cruz- Diez en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).
Para organizarse mejor, puede ayudar que recorra las exposiciones siguiendo ciertos “ejes” dentro de la ciudad de Buenos Aires. Como por ejemplo en el “eje- sur”, se pueden ver dos muestras juntas, la de la FundaciónProa de La Boca y también la del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA), en San Telmo. En cambio, siguiendo un “eje-norte”, usted podrá observar la muestra del Museo Nacional y también la del MALBA, ambos en el barrio de Recoleta.
Lo imperdible: “Dioses, ritos y oficios del México prehispánico”, en la Fundación Proa de la Boca. Son unas increíbles ciento cincuenta piezas arqueológicas,  traídas especialmente desde la zona del Golfo de México, algunas de más de mil años de antigüedad. Si usted las observa, podrá ver reflejadas en ellas las celebraciones de la fertilidad, la adoración que se le hacía al sol cada atardecer, los sacrificios humanos a través de los cuales se les rendía tributo a los dioses, y hasta a la impactante Mictlantecutli, deidad de la muerte. Todo esto, representado en figuras de barro, muchas de tamaño natural.
“La tradición del arte. Italia en la colección del MNBA, 1860- 1945”, en el MNBA: una exposición que muestra un tipo de arte poco conocido por nosotros, figurativo, realista, simbólico. Pone de manifiesto un pasaje histórico sufrido por Italia: los años que van desde la reunificación del país hasta el inicio de la posguerra. O sea, los años que van desde un arte narrativo –“Ottocento”, se le llama– hasta otro más internacional –“Novecento italiano”–. Si usted visita esta exposición, fíjese en las dos características que más expresan todo esto: cómo los artistas fueron manejando el verismo en las obras, y cómo, también, fueron pintando la luz.
“Carlos Cruz- Diez: el color en el espacio y el tiempo”, en el MALBA. Es la retrospectiva de uno de los artistas latinoamericanos más importantes. Para él, el manejo y estudio del color fueron temas vitales. Cruz- Diez siempre consideró al color como un “organismo vivo”. Por eso las ciento veinte obras que se exhiben ahora en el MALBA no se quedan quietas: pareciera que se salen de la pared, como si el color fuera virtual o estuviera proyectado. Pero no. Es sólo –y asombrosamente- pintura.


Fuente texto: clarin.com

DRAMA DE UNA ETNIA
AL BORDE DE SER VIOLENTADA POR EL ARTE





Meteorito El Chaco, de 37 toneladas, descubierto por William Cassidy en 1969.


Por Marcelo A. Moreno


A legar o sugerir que la reciente revuelta de los aborígenes de la etnia moqoit en el Chaco es culpa del extinto artista francés Marcel Duchamp resulta una temeraridad o una sofisticada exageración. Pero es cierto que si el inventor del arte conceptual – padre de Warhol, de Minujín, de numerosos artistas y de una inmensa catarata de porquerías que suelen habitar los museos bajo la coartada de “arte”- no se hubiera animado en 1917, en Nueva York, a colocar a un mingitorio en una galería como obra maestra, el escandalete entre el kirchnerismo chaqueño y la prestigiosa muestra “documenta”, de Kassel, Alemania, no hubiera ocurrido.
Sucedió que a los artistas Guillermo Faivovich y Nicolás Golberg se les ocurrió la peregrina idea de trasladar al mayor meteorito que hay en la Argentina -y segundo en el mundo- como parte de una instalación o váyase a saber qué para exhibir en la muestra internacional.
El 29 de diciembre el kirchnerismo chaqueño hizo aprobar en la legislatura, en medio de un paquete aluvional de normas, que se cediera en préstamo esta parte nada pequeña de patrimonio provincial.
Pero la etnia moqoit – llamada mocoví por los españoles- se considera depositaria ancestral de la custodia del meteorito. Y puso el grito allí de donde provino la pieza, es decir en el cielo . A los moqoit no sólo los asiste el peso de una tradición cultural de antigua data sino el espesor de la razón: los riesgos del traslado de la mole hasta Alemania son tantos como los peligros sobre su porvenir. Si bien Alemania es hoy de lo más civilizadita, no se ha caracterizado en su pasado colonial no tan lejano por hacerle asco a los tesoros culturales de otros pueblos que hoy se exhiben en numerosas vitrinas de numerosos museos de la potencia europea. Finalmente, colocar la mole en un espacio dedicado al arte y extraerla de su lugar en el “Campo del cielo” chaqueño, supone una descontextualización – por usar una palabra horrible- más o menos tremebunda.
Desde siempre lo que viene del cielo constituye una fuente de terror y reverencia entre los hombres.
Por algo los cielos fueron y son moradas de dioses y almas puras, lo seres alados pueblan las mitologías y las serpientes que se arrastran por la tierra suelen ser símbolos del Mal. Hasta los humildísimos OVNIS planean por entre las nubes y no se alucinan entre charcos y zanjas.
Mircea Eliade, historiador de las religiones, escribe en “Lo sagrado y lo profano”: “La simple contemplación de la bóveda celeste basta para desencadenar una experiencia religiosa.
El Cielo se revela como infinito y trascendente en comparación con esta nada que representa el hombre .” Juan Eduardo Cirlot en su “Diccionario de símbolos” esgrime que “la dureza y duración de la piedra impresionaron siempre a los hombres, quienes vieron en ella lo contrario de lo biológico, sometido a las leyes del cambio, la decrepitud y la muerte, pero también lo contrario al polvo, la arena y las piedrecillas, aspectos de la disgregación”. De allí que “las piedras caídas del cielo explicaron el origen de la vida”.
No muy lejos de esta explicación religiosa rondan hoy una cuantas hipótesis científicas.
Porque quizá la mayor violencia que se intentó ejercer con este desvarío no fue contra el patrimonio cultural argentino ni contra la cultura moqoit, sino contra el sentimiento religioso de una comunidad que ha sido ya profusamente devastada por españoles y argentinos con parecido ímpetu.
Mientras el gobernador Capitanich se declaraba neutral en esta contienda entre sus legisladores y l a parte no K de la etnia moqoit y antropólogos y científicos argentinos en montón reclamaban que no se tocara el meteorito, los alemanes cortaron por lo sano el disparate y renunciaron al pedido de préstamo de la mole.
El drama provincial terminó demostrando que, al contrario de lo proclamado por Duchamp, no sólo que n o cualquier cosa supone arte sino que hay cosas que lo trascienden y cómo.

Fuente texto: clarin.com

ASÍ SE VEN LAS NUEVAS SALAS DEL MAMBA




Un recorrido por el arte moderno y contemporáneo, a través de tres exhibiciones unidas por el relato de un guía, atrae a locales y extranjeros hacia el Mamba, recién restaurado en el corazón de San Telmo.

Por Victoria Reale

El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires fue creado en 1956 y funcionó en diversas sedes hasta que, en 1989, se instaló en la avenida San Juan al 300. La institución alberga un patrimonio de siete mil obras, con lo más destacado del arte moderno y contemporáneo argentino, en el edificio de la vieja empresa tabacalera Nobleza Piccardo, construido en 1918 y recientemente restaurado.
En diciembre de 2010, después de casi tres años de obras de remodelación, reabrió sus puertas. “El año pasado se inauguraron dos nuevas salas y ahora se están haciendo obras de tipo inteligente: luces, regulación de temperatura y el depósito”, cuenta Laura Bucellato, directora del Mamba. “Este año es probable que se inaugure una nueva sala. En el futuro el museo va a tener 11 mil metros cuadrados”, adelantó.
“Desde su reapertura no habíamos podido venir, así que aprovechamos las vacaciones de verano para conocer las nuevas salas y exposiciones del museo”, cuenta Marcela (52) de Olivos junto a su hija Josefina (32); ambas inscriptas para la visita guiada.
Daniela Riva Rossi, guía del museo, invita a los visitantes a subir al primer piso donde se exhibe Jóvenes y Modernos de los años 50, en diálogo con la Colección Pirovano. Con obras del patrimonio del museo, esta muestra repasa el trabajo de los artistas que señalan los primeros quiebres con la tradición figurativa y la radicalización de la vanguardia concreta de los años 40. Durante el recorrido se despliegan diferentes interpretaciones del arte nuevo de los 50, junto con documentos y manifiestos de la época.
El diseñador y pintor Christian Bulmahn (30), llegado desde Münich, sigue atentamente al guía y relata que le atrae mucho el arte moderno, en su segunda visita a Buenos Aires. “La primera vez fue en diciembre de 2001, con las manifestaciones en la calle y los museos cerrados”, recuerda. Tampoco se pierden detalle una pareja de escultores. “Nos gusta mirar las obras de cerca, siempre hay algo que se puede aprender o copiar”, cuentan Guillermo y Carmen Vasapollo, de San Justo.
El recorrido continúa por la exposición Provocación del Blanco, que reúne un conjunto de obras que también pertenecen al patrimonio del Mamba. Su punto de partida son las implicancias del blanco en las diversas manifestaciones que puede asumir según los distintos tratamientos, formas y materias que ha hecho suyos el arte moderno y el contemporáneo. “Son tres momentos de diferentes generaciones, desde Aldo Paparella hasta Leo Battistelli, pasando por fotografías de los 60 y 70 que son totalmente experimentales. La gente puede encontrar desde una de las primeras obras de Kuitca, cuando tenía 19 años, hasta lo más lábil de la pintura óptica de Manuel Espinosa y Le Parc", asegura Bucellato, quien ideó la muestra.
En el mismo piso David Moody, de Brigthon, Inglaterra, se anima a entrar a una cabina de vidrio blindado y gritar. Así, en su primer día de paseo por Buenos Aires, queda grabada su participación en la instalación sonora progresiva El Grito, de Narcisa Hirsch y Jorge Caterbetti. Detrás, Dolores y Vanesa deciden entrar juntas y gritar varias veces. “Me gusta el aire decadente de Buenos Aires, la ciudad no tiene todo restaurado”, afirma Dolores (34) de Galicia, España, que hace tres meses recorre la Argentina con una amiga.
La visita termina en la cuarta sala del museo, la más grande, que fue inaugurada el año pasado. Allí se exhibe el quinto capítulo de la muestra Of Bridges & Borders, integrada por proyecciones y obras de arte contemporáneo de cuatro artistas internacionales. A esta altura del recorrido, el público podría confrontar el arte moderno de las exposiciones previas –siempre de acuerdo al guión de la visita guiada–, con el contemporáneo. Of Bridges & Borders invita a los espectadores a tocar y modificar las obras expuestas: una aproximación totalmente diferente al arte.

Mamba 

Av. San Juan 350
Visitas guiadas:
Lunes y jueves a las 12.30 y 16
Sábados y domingos a las 16 y 17.30
Más información www.museodeartemoderno.buenosaires.gob.ar/mam2.htm
Teléfono: 4300-9139


Fuente: Revista  Ñ Clarín

100 AÑOS
DEL NACIMIENTO DE JACKSON POLLOCK




El artista, famoso por su técnica de "dripping", fue el primer pintor estadounidense que influyó en el arte europeo. 
Su cuadro "N° 5", fue el mejor pago de la historia del arte.  
El próximo sábado se cumplen 100 años del nacimiento de Jackson Pollock, uno de los grandes exponentes del arte propiamente norteamericano del siglo XX. Famoso por su técnica de "dripping", ya que dejaba chorrear la pintura sobre una tela colocada en el suelo, se convirtió en el primer pintor estadounidense que influyó en el arte europeo. Pollock lo denominaba "Action Painting": la pintura se movía hasta que los colores quedaban tan superpuestos que el cuadro llegaba a parecer un relieve.
Pollock se crió en Cody, Wyoming, una pequeña ciudad de provincia en lo que se conoce como la Norteamérica profunda. Su padre era un granjero que puso todo su empeño en la educación y la cultura de su familia. Y dio sus frutos: el mayor, Charles, fue un famoso expresionista, y el más joven, Paul Jackson, dio vuelta el panorama artístico mundial. Sólo pintó durante unos años, hasta que el alcoholismo lo incapacitó. A los 40 años apenas pintaba, y en 1955 dejó definitivamente la pintura.
En agosto de 1956, Pollock conducía borracho y estrelló su Cabriolet. En el auto iba con su amante y una amiga. Pollock y su amiga murieron.
Medio siglo después, su cuadro "N° 5", pintado en 1948, se vendió por 140 millones de dólares, el precio más alto que se ha pagado por un cuadro en la historia del arte.

Fuente: Revista Ñ Clarín / DPA

SIQUIER, SIMPLE Y BARROCO


Arte / Palabra de artista


Días antes de inaugurar una muestra antológica en el Centro Cultural Recoleta, el pintor cuenta qué lo llevó a crear mundos complejos.


Pablo Siquier es un constructor de ideas. No dibuja objetos sino pensamientos. Logra mostrar la estructura de lo mental a través de un raro pasaje por la vacilación de lo sensible: parte de un dibujo digital complejo que realiza en la computadora y, a partir de su proyección en la pared o en el papel, realiza una copia en carbonilla. Vista de lejos, la obra se parece mucho a la que dibujó en la computadora, pero cuando la mirada se acerca se notan errores, vacilaciones, el temblor del trazo: se vuelve sensible. Se humaniza. El concepto encarna.
Siquier es un poeta que inventa mundos sin historia, sin relato: pura estructura. Es un minimalista barroco. El oxímoron lo define: esa contradicción entre dos términos que conviven y se potencian. A mediados de febrero, Siquier realizará una muestra antológica en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, en la que se verán cinco proyectos que recorren algunos de los momentos más significativos de su trayectoria. Habrá dos grandes murales de unos 75 m2 y una estructura en metal semejante a un laberinto que el espectador podrá cruzar. También una instalación en telgopor que recorrerá todo el perímetro (obra que rescata su primera muestra individual en Ruth Benzacar, en 1995, ya exhibida en el Reina Sofía, y se construirá por primera vez un proyecto de ambientación de 1987, compuesto por 10.000 maderas pintadas con 54 puntos de color cada una. Fiel a su estilo, será una muestra a la vez monumental y mínima. Discreta y enorme. Tan cerebral como sensible.
-Si bien comenzaste a exponer en los años 80, se puede decir que pertenecés al grupo de artistas de los 90.
-Comencé a mostrar mi obra de la mano de Jorge Glusberg y Laura Buccellato. En el ICI mostré en 1989, invitado por Laura, junto con Sergio Avello, Ernesto Ballesteros y Juan Paparella. También por esos años expuse con el Grupo de la X en el Museo Castagnino de Rosario. Y participé de una colectiva en Ruth Benzacar.
-Sin embargo, junto con Jorge Macchi, son los dos únicos artistas importantes de esa década que no estuvieron en el grupo del Rojas.
-Así es. Hay un equívoco en relación con el grupo del Rojas, del que yo no participé. Creo que el error surge porque Gumier Maier me incluyó en El Tao del Arte , que se exhibió en el Recoleta en 1997. También hubo obra mía cuando se mostró la colección Bruzzone en la galería del Rojas en 1999.
-La obra de 1987, que recién podés producir y mostrar ahora, ¿tenía originalmente estas dimensiones?
-Era así desde el principio. Más que en instalaciones, en esa época yo pensaba en ambientaciones. Me inspiraba en la música ambiental de Brian Eno. Con los cuadros me pasaba lo mismo. Pensaba en términos de lectura: el cuadro era como una página a ser leída de una manera retiniana, por los ojos y por el cerebro, y la ambientación era para ser percibida por el cuerpo. Se trataba de estar rodeado por colores como si fuera un olor o un sonido. Los cuadros eran más intelectuales y las ambientaciones, algo más sensuales.
-Tu idea de ambientación hace pensar en una especie de discoteca abstracta, en la que la ambientación rima con las experiencias electrónicas y aleatorias de John Cage.
-Más que con la obra de Cage, en los años 80 yo me sentía en contacto con el minimalismo musical de Steve Reich. La idea de repetición y la comprensión de que el error produce una forma nueva las tomé de Reich. Para completar el caldo de cultivo del que me alimenté, voy a agregar a Jean Dubufett. Su rescate del arte que no seguía los patrones establecidos fue muy inspirador para mí en esos años.
-¿Qué sentís ahora que tu obra está en el subte y es vista por miles de personas cada día?
-La repercusión que tiene el arte mural en un sitio de tránsito masivo es increíble. Mandé una obra a Miami y el funcionario de la aduana dijo al verla: "Este cuadro es del tipo que hizo el mural del subte". Hay varios murales míos en la ciudad: los dos del edificio Los Molinos, en Puerto Madero, el del nuevo espacio del Centro Cultural San Martín y el del Sanatorio Güemes; pero el del subte es el más visto. No es algo que busqué sino que se fue dando. El arte geométrico tiene una tradición de instalación pública. Al principio era su destino: la geometría utópica, el constructivismo, el urbanismo de la revolución rusa. Se lo imaginó para que estuviera en el lugar donde se vivía y trabajaba. Era producto de la creencia de que la geometría se oponía a la estética burguesa. Inclusive cuando la utopía revolucionaria cayó, la geometría siguió dando la batalla por estar en el espacio público. Pienso en la obra de Le Parc o de Vasarely, en los años 60.
-Cuando conocí tu obra, hace un cuarto de siglo, creí que eras arquitecto porque hay en tu abstracción una insistencia en la ciudad, los recorridos urbanos, las perspectivas edilicas, el diseño.
-Soy un apasionado de la arquitectura pero no tengo formación académica. La mayoría de los libros que están en esa biblioteca son de arquitectura.
-Hay rasgos arquitectónicos y urbanísticos en tus obras: noto un diálogo con los dibujos de ciudades utópicas, las plantas de los barrios obreros de la Bauhaus, hasta el clima opresivo de las cárceles de Piranesi.
-Algunos de mis dibujos en carbonilla parecen jaulas que dialogan con las prisiones de Piranesi. La serie de los cuadros grises son construcciones pensadas con una idea arquitectónica, con una misma idea estética. En cambio, la serie de los cuadros en blanco y negro son situaciones urbanísticas: las cosas quedan incompletas, los proyectos son truncos, mezclados, enfermos. Me parece que los cuadros grises se pueden relacionar con edificios y los cuadros blancos con ciudades.
-Tu obra pasó de lo fluyente, que era la música, a lo sólido de un proyecto arquitectónico de tinte moderno, aunque sin aceptar el ideal de hacer tabla rasa con el pasado y comenzar todo de nuevo.
-La idea del movimiento moderno fue arrasar con todo. Está en Le Corbusier y aún la sostiene Clorindo Testa. A mí me parece equivocada. La gente no se identificaba con esa nueva arquitectura sin ningún ornamento; quería caminar por las mismas calles por las que había caminado con sus padres. Creo que mi trabajo es producto de esa revisión del modernismo; combina lo de la tabla rasa con la situación afectiva. Se sostiene en esa tensión. En algún sentido mi trabajo es posmoderno, es una revisión de los postulados del modernismo recalcitrante.
-Hace 20 años abandonaste el color. ¿Por qué?
-No abandoné el color sino que respeté lo que los sistemas de representación me dictaban. En todas mis series trabajo con un sistema de representación estricto. En los cuadros en blanco y negro es sombra proyectada sobre el plano. Es un relieve blanco sobre fondo blanco: lo único que se ve es la sombra que proyecta una luz que está arriba. Con los dibujos en carbonilla pasaba lo mismo. Lo que importa es la línea y la expresividad de esa línea. Cualquier color es superfluo.
-Comenzaste a hacer cuadros blancos y negros, con sombra proyectada antes del uso de la computadora. ¿Qué te aportó pasar al dibujo digital?
-Podía hacer a mano las líneas rectas, con una regla, pero las curvas complejas surgieron de mi trabajo en la computadora. También me permitió trabajar la tridimensionalidad más compleja sin perderme. Y, por último, la cantidad de obras.
-Ese pasaje entre la idea elaborada en el mundo digital y la concreción al dibujar con carbonilla me parece que es una metáfora de la vida contemporánea: somos seres anfibios que vivimos entre el mundo de los átomos y el de los bits. Comunicación y fijación.
-Mi obra participa de esta vacilación completamente contemporánea entre esos dos mundos. Uno de los grandes murales que voy a dibujar a mano en la muestra del Recoleta luego será borrado. Lo que queda es el proyecto. Y en la producción digital del proyecto está mi placer, que es esencialmente mental, no sensual. Quizá eso sea lo contemporáneo.

Adn Siquier
Buenos Aires, 1961

Es uno de los artistas argentinos de mayor proyección internacional. Formado en la Escuela Prilidiano Pueyrredón y en el taller de Pablo Bobbio, desde 1991 realizó numerosas muestras individuales en galerías, museos (por ejemplo, en el Centro Reina Sofía, de Madrid), y bienales, como las de Porto Alegre y San Pablo. La muestra en el Centro Cultural Recoleta que se inaugura en febrero es su primera gran antológica en Buenos Aires.

Fuente: ADN Cultura LA NACIÓN

EN EL CORAZÓN DE LA LUMINOSIDAD




Con una instalación, el artista estadounidense Doug Wheeler invoca una experiencia de la luz propiamente dicha, a la manera de una presencia casi táctil.


Por Randy Kennedy - The New York Times

El artista Doug Wheeler cuenta dos historias, ambas relacionadas con la luz, que contribuyen a explicar por qué es tan reverenciado por muchos de sus colegas artistas -­como visionario y como un perfeccionista incansablemente obstinado-- y también por qué su obra ha sido vista por tan pocos amantes del arte estadounidenses en estas últimas décadas.
La primera historia transcurre en el Museo Guggenheim de Bilbao, España, donde hace años Wheeler creó una compleja instalación definida por él mismo como "un entorno infinito", que presenta una sala redonda toda blanca, saturada de luz sin rincones ni ángulos agudos, lo cual hace que a los espectadores les resulte imposible fijar la mirada en una superficie. Invoca una experiencia de la luz propiamente dicha a la manera de una presencia casi táctil. Mientras Wheeler todavía estaba retocando la obra, un muchacho entró en la sala y dudó antes de ingresar, poniendo sus manos adelante porque sus sentidos le decían que la entrada cuadrada era una pared, no simplemente un muro de luz que inundaba su visión.
"Me dije a mí mismo: bueno, puedo dejar de preocuparme y de enojarme tanto porque permiten que la gente entre demasiado pronto", dijo Wheeler hace poco en la galería David Zwirner, en Chelsea, donde acaba de inaugurar su primera muestra individual en una galería de Nueva York a los 72 años, transformando un interior cavernoso en una especie de tubo de vacío blanco inmaculado ­el primer entorno infinito en la ciudad.
La segunda historia que cuenta ocurrió a fines de los años 1960, en el estudio que tenía en Venice, California, donde comenzó por primera vez a crear la obra etérea y experimental que lo convirtió en el fundador del movimiento llamado Luz y Espacio, junto con otros artistas de la Costa Oeste como Robert Irwin, James Turrell y Mary Corse. Una tarde, Wheeler recibió a un par de reconocidos marchands de una galería de Nueva York para presumir de un nuevo trabajo en el que había empleado pintura al fósforo y luces para crear la sensación de que un plano nebuloso bisecaba parte del estudio.
Los marchands pasaron al lado de la obra sin notarla, yendo directamente hasta algunas de sus populares obras de luz anteriores que colgaban de la pared como pinturas. "Pensé, qué idiotas eran que no la veían", dijo. "En realidad, tal vez no era suficientemente fuerte. Tal vez era sólo mi arrogancia". "Vieron lo que esperaban ver, y después se fueron", dijo. Los despidió amistosamente y nunca volvió a tratar con la galería.
Su carrera ha estado jalonada por estas negativas decorosas pero épicas. Dijo que no a exposiciones de museos importantes debido a sus dudas respecto de que las obras se mostraran tal como fueron pensadas.
Este enfoque de principios elevados ha tenido como consecuencia que su obra se viera sobre todo en la Costa Oeste y en Europa. Actualmente, hay trabajos de Wheeler en las colecciones del Museo Guggenheim de Nueva York y en el Hirshhorn de Washington, pero en la Costa Este las exposiciones han sido pocas y muy espaciadas, en parte debido a la complejidad que presenta su instalación.
Para los años ochenta, se había mudado de Los Ángeles a Santa Fe, New Mexico, donde trabaja hasta el día de hoy. Cuando David Zwirner incluyó una obra de Wheeler en una muestra hace varios años, dijo que consideraba a Wheeler "una especie de figura mítica".
"Y de pronto recibimos un e-mail de Doug Wheeler -¡existe!- y nos decía que habíamos expuesto mal la obra, que no era simplemente una pieza mural", recordó. "Metimos la pata". Pese a la infortunada presentación, él de todos modos empezó a perseguir a Wheeler y se ofreció a ayudarlo a crear un entorno infinito en Nueva York.
"Le dije: `Tendrás carta blanca. Es decir, tenemos que ver un presupuesto pero una vez que lo acordemos, es tu bebé’", contó Zwirner.
Desde hace ya varias semanas, esta instalación realizada con secciones curvadas y ajustadas con suma precisión de paredes de fibra de vidrio, pinturas especiales y resinas y una elaborada combinación de luces, viene creciendo dentro de uno de los espacios de Zwirner. Wheeler contó que lo primero que le dijo a Zwirner fue: "Sabés que es muy difícil hacer este tipo de obra, ¿no? Es muy difícil crear ausencia".
Podría afirmarse que más que en ningún otro artista de Luz y Espacio, para Wheeler el objetivo de crear una idea de ausencia ­permitir que la gente perciba el espacio y la luz de maneras que no puede hacerlo normalmente­ ha sido una obsesión primordial.
Obras como la sala infinita ­que va siguiendo gradualmente el ciclo de una luz que imita el amanecer hasta la plena luz del día y luego disminuye hasta el atardecer­ no están diseñadas con el objetivo final de crear ilusión o de desestabilizar la percepción. Las obras tratan, por el contrario, de utilizar esas cosas como herramientas para generar una experiencia de luz y espacio de una manera mucho más directa de lo que es posible normalmente, como escribió Wheeler, "sin el efecto reductor de una respuesta asociativa aprendida para explicar" la esencia de lo que se está viendo.
Experimentar ese cambio es siempre tan sobrenatural como difícil es lograrlo, al menos para alguien tan exigente como Wheeler. Este mes, uno de los días en que estaba supervisando a los pintores que poco a poco transformaban el interior de la instalación en un blanco cegador y prístino, se quejó seriamente de que el piso no estaba como él quería, diciendo, "lo siento, pero tengo una verdadera crisis en mis manos en este momento".
Zwirner tiene la esperanza de poder representar a Wheeler en forma permanente, pero dijo que no se permitirá abrigar ninguna expectativa firme al respecto hasta que termine la muestra y Wheeler esté contento. "Ando con mucho cuidado", dijo. "Me parece estar siempre a la espera de que pase algo malo".

Fuente: Revista Ñ Clarín

LA NATIONAL GALLERY DE EEUU
REABRE SU SALA IMPRESIONISTA





Un cartel anuncia una exposición del pintor impresionista francés Paul Gauguin fuera de la National Gallery of Art de Washington el 4 de abril de 2011

Por Mandel Ngan


Las 14 salas de la National Gallery of Art de Washington dedicadas al impresionismo francés y al post-impresionismo, el ala más visitada del museo, se reabrirán este sábado después de una renovación de dos años.
Las pinturas de artistas como Corot, Picasso, Monet, Cézanne y Renoir serán exhibidas de una manera diferente con el fin de que haya una "conversación" entre ellas, dijo a la AFP Mary Morton, directora del departamento de pintura francesa del museo.
Anteriormente, las pinturas estaban ordenadas cronológicamente.
"Si pones a Degas, Renoir, Monet y Mary Cassatt juntos, se puede ver que hay una coherencia real desde un punto de vista de los colores, la composición, las líneas, pero también en términos de motivos", dijo Morton. "Tienen bastante que decirse".
En el nuevo diseño, una de las salas se centra en los paisajes, mientras que otra muestra pinturas con escenas de París.
Las cerca de 150 pinturas de la colección fueron realizadas entre los años 1840 y principios del siglo XIX.
El museo -ubicado en el Mall, principal arteria de la capital estadounidense- tiene una colección que incluye obras como 'Niño con chaleco rojo', de Cézanne; 'El ferrocarril', de Manet; 'Autorretrato', de Van Gogh; 'La catedral de Rouen', de Monet; y 'Familia de acróbatas con mono', de Picasso.
El ala francesa del museo, que recibe unos 4 millones de visitantes al año, es "la parte más popular del museo", dijo Morton. "Es muy difícil tenerlo cerrado durante dos años", dijo. "La gente viene y por lo general pregunta por Monet, preguntan por el Impresionismo".
Un simposio sobre pintura impresionista francesa está previsto para el 27 y 28 de abril en Washington con representantes del Museo d'Orsay de París y los principales museos estadounidenses que tienen pinturas del siglo XIX francés.

Fuente: AFP

CUADRO QUE PERTENECÍA A LIZ TAYLOR
SE REMATA EN 2 MILLONES DE DÓLARES




Cuadro, “Retrato de un caballero, de medio cuerpo, con un abrigo negro”
Cuadro, “Retrato de un caballero, de medio cuerpo, con un abrigo negro”, fue pintado por el maestro holandés del siglo XVII, Frans Hals

Un cuadro de un maestro holandés que pertenecía a la fallecida estrella de cine Elizabeth Taylor fue subastado en Nueva York por 2,01 millones de dólares, informó la casa de remates Christie's.
El precio alcanzado superó con creces las estimaciones previas, que predecían que se vendería entre 700.000 a 1 millón de dólares. En diciembre, el vasto vestuario de Taylor y su colección de joyas se remató en 156,8 millones de dólares en Christie's.
El cuadro, “Retrato de un caballero, de medio cuerpo, con un abrigo negro”, fue pintado por el maestro holandés del siglo XVII, Frans Hals.
Era la única obra de Hals propiedad de Taylor, que prefería las obras de arte y los adornos llamativos, y recién fue autenticado como un Hals en 2011, tras años de considerarse la obra de un seguidor.
Treinta y ocho obras de arte impresionista y moderno que pertenecieron a Taylor serán vendidas en Christie's en Londres los días 7 y 8 de febrero. La diva de Hollywood murió en marzo de 2011 a los 79 años.

Fuente: eluniversal.com.co

EEUU DEVUELVE A FRANCIA
UN CUADRO DE CAMILLE PISSARRO
ROBADO HACE 30 AÑOS





El cristal del cuadro del pintor Camille Pissarro 'El mercado de los pescados', que había sido robado, es limpiado antes de ser devuelto a Francia este miércoles 25 de enero en el Museo Kreeger de Washington.

Por Mandel Ngan

Las autoridades estadounidenses devolvieron el miércoles un grabado del pintor impresionista Camille Pissarro robado de un museo francés hace tres décadas.
El fiscal federal de Manhattan, Preet Bharara, dijo que la obra, titulada 'El mercado de los pescados', había sido devuelta a las autoridades francesas, poniendo fin a una odisea que comenzó en 1981 cuando un ladrón salió caminando con la obra, en horario de apertura, del Museo Faure en Aix-les-Bains, al pie de los Alpes franceses.
"El tráfico internacional de obras de arte robadas amenaza la capacidad de cada nación para proteger los tesoros culturales para las generaciones futuras. Es muy gratificante para nuestra oficina contribuir a que esta obra de arte pueda volver a casa después de tantos años", dijo Bharara en un comunicado.
El cuadro es un monotipo, un grabado de tirada única.
El regreso de la obra fue una mala noticia para Sharyl Davis, quien compró el cuadro de Pissarro por apenas 8.500 dólares en una galería de arte de Texas, y luego trató de venderla en 2003 en las subastas de Sotheby's.
Davis esperaba ganar entre 60.000 y 80.000 dólares por 'El mercado de los pescados'. La mujer dijo a Sotheby's que sólo sabía que el cuadro había sido dejado en consignación en la galería de Texas por un hombre que conocía como "Frenchie", en realidad, un francés llamado Emile Guelton, según la fiscalía.
Las autoridades francesas se enteraron de la reaparición de la obra y pidieron que fuera confiscada y devuelta.
Un tribunal estadounidense decidió en 2010 que la obra era objeto de decomiso como propiedad robada. Davis apeló sin éxito.


Fuente: AFP

UN SOFISTICADO ROBOT "VIAJA"
AL INTERIOR DEL GUERNICA DE PICASSO




Cultura / Una obra emblemática del siglo XX


Dotado de la más avanzada tecnología, permitirá decidir una eventual restauración



El mural Guernica , que Pablo Picasso pintó en 1937 y es una de las obras emblemáticas del arte del siglo XX, está siendo investigado exhaustivamente por un robot construido especialmente para estudiar el estado del lienzo y que determinará o no la posibilidad de una futura restauración.
Jorge García Gómez-Tejedor, jefe del departamento de restauración del Museo Reina Sofía explicó, al diario español El País, que "con esta nueva máquina se conseguirá el estudio más exhaustivo realizado hasta la fecha". Añadió que el resultado "permitirá conocer el estado de las diferentes capas, la superficie y los aspectos totalmente desconocidos de la gestación, los materiales y las técnicas" utilizadas por el genial pintor malagueño.
El robot fue instalado en un soporte que permite el desplazamiento ( travelling ) de una cámara en forma automática de nueve metros de largo por 3,5 de alto, que se mueve delante del cuadro con una precisión de 25 micras (una micra es equivalente a la millonésima parte de un metro) y que capta millones de imágenes en una resolución muy alta, que permitirá conocer datos hasta ahora desconocidos.
Las imágenes, según informó el diario español, se obtendrán gracias a los avances tecnológicos más sofisticados, como el infrarrojo multiespectral, la luz ultravioleta y el escaneado en 3D.
Según el director del museo, Manuel Borja-Villel, la última radiografía del cuadro se realizó en 1998 y se determinó que la obra se encontraba en un estado muy delicado y que no podía ser movida.
"Desde entonces -agregó-, la técnica ha evolucionado muchísimo. Se han hecho nuevas placas y estudios, pero será el robot el que nos permita conocer el estado exacto del cuadro y qué hacer con él."
La obra, de 3,50 por 7,80 metros, fue pintada a mediados de 1937 y representa el bombardeo de la pequeña ciudad de Guernica, ocurrido el 26 de abril de ese año, durante la Guerra Civil Española. Tras la llegada al poder del dictador Francisco Franco, Picasso prefirió que el cuadro quedara bajo la custodia del Museo de Arte Moderno de Nueva York y que sólo regresara a España cuando se instalase la democracia. En 1981 la obra llegó finalmente a España.
Borja-Villel salió además al cruce del director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, que en declaraciones recientes reiteró su deseo de que el Guernica se exhiba en esa institución. "No hay caso. La obra es una pieza fundamental para este museo. No se la puede extraer del contexto de los años 30. Nuestra gran exposición del verano, que presentaremos en junio, gira en torno al Guernica y al Pabellón de la República de 1937", dijo Borja-Villel, para añadir, con un toque de humor, que a él también le pueden gustar piezas del Hermitage, pero que no por eso va a pedírselas a Vladimir Putin.
Cuando el robot concluya su trabajo con el mural, pasará a formar parte de las herramientas de restauración del museo y será utilizado con otras obras que requieran estudios similares.
Pero la obra de Picasso no es la única que acapara la atención de investigadores y restauradores. La organización holandesa para la investigación científica (NWO, por sus siglas en neerlandés) invertirá 3,6 millones de euros (4 millones de dólares) para develar los secretos de los grandes maestros holandeses, entre ellos, Rembrandt y Vincent van Gogh.
Según informó el periódico Trouw en su edición digital y la página web de la NWO, científicos, museos y expertos en restauración y conservación de todo el mundo investigarán las obras de ambos maestros.
El objetivo del plan inversor de la NWO es "recuperar y restaurar lienzos, grabados, litografías o dibujos que en estos momentos están archivados y no pueden ser expuestos al público por su débil estado de conservación", además de buscar toda la información posible sobre las técnicas utilizadas por estos artistas.
Entre los ejes del plan, se utilizará un nuevo método para analizar las pinturas de Rembrandt, que, según los expertos de la NWO, guardan muchos secretos ocultos todavía por dar a conocer. Además, se trabajará usando modelos escaneados digitalmente para recuperar el brillo que exhibían antaño los cuadros de Van Gogh (1853-1890).

Fuente: lanacion.com

LA HISTÓRICA JAULA DE LOS CÓNDORES






LA JAULA DE HIERRO, TAL COMO SE LA VE HOY EN EL ZOO A CASI 100 AÑOS DE SU CREACIÓN.
Por Eduardo Parise

A principios del siglo XX el término “reciclar” era algo desconocido para la mayoría del millón de habitantes que, aproximadamente, tenía la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, en esos años, una estructura que supo engalanar la Plaza de Mayo se iba a convertir en un gran jaulón para los cóndores que están en el Zoológico porteño. Y no sólo eso: como para demostrar que Antoine Lavoisier tenía razón cuando sostenía que “nada se pierde, todo se transforma”, esos hierros todavía siguen ahí hasta el día de hoy, en Palermo, prestando servicio.
En su origen, el templete fue colocado en medio de la Plaza de Mayo, cuando la pirámide aún no ocupaba el centro. Eso fue en 1903 y formó parte de los símbolos de las Fiestas Mayas de ese año. Estas celebraciones habían comenzado en 1811, un año después de la revolución, pero desde 1813 se realizaron en forma oficial para celebrar cada año un nuevo aniversario del nacimiento de aquel primer gobierno patrio.
La idea de instalar aquella gran cúpula metálica fue del ingeniero Jorge Newbery, el primer gran ídolo que produjo la Argentina fuera del mundo de la política. Pionero de la aeronáutica, en 1903 Newbery era Director General de Instalaciones Eléctricas, Mecánicas y Alumbrado de la Municipalidad, cargo que mantuvo hasta su trágica muerte, ocurrida en un accidente aéreo en Mendoza el 1º de marzo de 1914. La estructura entonces quedó llena de vistosas lámparas que cada noche le ponían un toque espectacular a la plaza y a sus alrededores.
Algunos investigadores señalan que esa estructura metálica había sido colocada como parte de los festejos por la visita que el presidente de Brasil, Manuel Ferraz de Campos Salles, realizó a Buenos Aires en 1900. Pero en realidad era otra cúpula similar. También se dijo que se la vio iluminada en la Plaza de Mayo en los días del Primer Centenario de la Revolución de 1810. Sin embargo, los que profundizaron más el tema sostienen que la estructura que había hecho instalar Newbery fue llevada al Jardín Zoológico en 1905.
El traslado se había realizado por pedido del naturalista italiano Clemente Onelli (1864-1924) quien vio la posibilidad de que la gran estructura se convirtiera en la Jaula de los Cóndores. En aquel momento Onelli era el director del zoo porteño y continuaba la obra de Eduardo Ladislao Holmberg (1852-1937). La idea era embellecer esas dieciocho hectáreas que aún ocupa ese paseo en Palermo.
Después de ser instalada dentro del zoológico, en la zona cercana a la avenida Del Libertador y la actual calle República de la India, la gran cúpula fue recubierta con una especie de malla, lo que la convirtió en jaula. Y dicen que, entre los primeros cóndores que la habitaron, estuvieron unos ejemplares traídos a Buenos Aires por una delegación de militares chilenos que visitó la Ciudad.
La entrada principal del Jardín Zoológico está frente a la plaza Italia, en el corazón de Palermo. Allí aún se puede ver el pórtico, una réplica en escala de un arco que en Roma recuerda la sangrienta victoria de los romanos, liderados por el emperador Tito, sobre el pueblo judío. Los que ya desaparecieron son los famosos portones de hierro que estaban sobre la avenida Sarmiento y que señalizaban el ingreso al Parque Tres de Febrero y al vecino Rosedal. Los sacaron en 1917. Pero esa es otra historia.


Fuente: clarin.com

EL "BIG BEN" SE HUNDE EN EL RÍO TÁMESIS





Uno de los símbolos del Reino Unido requerirá de 1000 millones de libras para repararlo.



foto perfil.com

El parlamento inglés se hunde en el barro del río Támesis. | Foto: AFP

El Parlamento británico, considerado como uno de los edificios más simbólicos del mundo, se hunde lentamente en el río Támesis, provocando una peligrosa inclinación a la torre del Big Ben.
El erario británico enfrenta gastos de hasta 1.000 millones de libras esterlinas (1.554 millones de dólares) para estabilizar las históricas Casas del Parlamento de un hundimiento crónico.
El problema es tan grave que un grupo de parlamentarios quedó a cargo de elaborar un plan radical, que incluye la venta del edificio, ubicado frente a la Abadía de Westminster, y el traslado del Parlamento a otro sitio más seguro.
Esa posibilidad le podría costar al Tesoro hasta 780 millones de dólares.
Aunque es improbable que los políticos británicos decidan finalmente abandonar el sitio que es símbolo del poder desde hace más de 1.000 años, fue el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, quien sugirió la idea, lo cual indica la escala del problema, según escribió hoy el dominical Mail on Sunday.
Los parlamentarios tienen previsto mantener una reunión de emergencia en Londres para considerar todas las opciones.
La Comisión pluri-partidaria de la Cámara de los Comunes, presidida por Bercow, analizará los documentos de los arquitectos y expertos acerca de los riesgos de hundimiento del Palacio de Westminster por las napas de barro del Támesis, y evaluará los problemas eléctricos, riesgos de incendios y otras amenazas de seguridad.
Incluso las viejas calderas del edificio, que datan de antes de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), estarían "a punto de estallar".
Las tareas de reparación del edificio, que podrían comenzar al final de la década, llevarán al menos cinco años en completarse, con grandes secciones del edificio inhabilitadas por años, y la posibilidad de que los parlamentarios tengan que ser mudados a otra sede de forma temporal.
Se estima que en ese caso, la Cámara de los Comunes deberá ser abandonada por al menos dos años.
Una fuente del Parlamento declaró al Mail que el edificio de estilo neo-gótico "es un desastre elegante" que "se está hundiendo lentamente en el barro".
"Los contadores afirman que no es lógico gastar 1.000 millones de libras para reparar un edificio que vale 1.000 millones", destacó el informante.
"Así que la opción es gastar el dinero y ser extravagantes, o abandonar uno de los edificios más icónicos del mundo y vendérselo a los rusos o a los chinos", agregó.
Los problemas más graves que enfrenta el Parlamento son los de hundimiento luego de décadas de vibraciones provocadas por los vagones del metro que pasan por debajo del edificio, y por la construcción de un parque de estacionamiento subterráneo. Las vibraciones provocaron que la torre del Big Ben se inclinara 45 centímetros de la línea vertical, suficiente para que sea notado por los turistas y visitantes.
También se registraron rajaduras en algunas de las paredes del añejo edificio.
El Palacio de Westminster, el lugar en el que se reúnen las dos cámaras del Parlamento (la Cámara de los Lores y la Cámara de los Comunes) y que desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad nombrado por la UNESCO, sirvió inicialmente como residencia real, pero ningún monarca ha vivido en él desde el siglo XVI. La mayor parte de la estructura actual data del siglo XIX, fecha en la que el palacio fue reconstruido después de un incendio en 1834, que destruyó la mayor parte del edificio.
El palacio, recreado por los arquitectos sir Charles Barry y Augustus Pugin contiene más de mil habitaciones, siendo las más importantes las correspondientes a los Salones de la Cámara de los Lores y de los Comunes, además de salas de reunión, bibliotecas, pasillos, comedores, bares y gimnasios.


Fuente: perfil.com/ ANSA

SUBASTAN UNA OBRA ILUSTRADA
DE AVES DE AUDUBON
POR 7,9 MILLONES DE DÓLARES
EN NUEVA YORK





Nueva York, 20 - Una primera edición del libro ilustrado "Pájaros de América", del naturalista John James Audubon y que data del siglo XVIII se vendió hoy por 7,9 millones de dólares (6,1 millones de euros) en una subasta celebrada en Nueva York.
Christie's, responsable de la venta, había estimado el valor de esta obra, compuesta por cuatro volúmenes y de la que sólo existen 120 ejemplares en el mundo, entre los siete y los diez millones de dólares (5,4 y 7,7 millones de euros).
El vicepresidente del departamento de Libros y Manuscritos de Christie's, Thomas Lecky, aseguró a Efe que "Pájaros de América" constituye "la cumbre del arte ornitológico", gracias a sus 435 grabados, coloreados a mano en Londres bajo la supervisión del naturalista francoamericano Audubon (1785-1851) durante once años.
El formato "monumental" de este libro, de más de 90 centímetros de largo, se debe, según Lecky, a que el autor insistió en que los pájaros, que comprenden todas las especies descubiertas en Norteamérica, "tenían que ser representados a tamaño natural".
El experto apuntó que el valor de la obra reside en que Audubon, duque de Portland, pintó cada pájaro "no de un modo estático y científico", sino que los convirtió en arte gracias a una representación "primorosa y dinámica", y no sólo de las aves, sino también de sus "hábitats naturales y de sus actividades".
Los cuatro volúmenes ilustrados se acompañan de un quinto, titulado "Biografía ornitológica", que compila los hábitos de las aves de Estados Unidos.
La primera edición de esta obra constaba de 200 ejemplares, elaborados entre 1827 y 1838, pero en la actualidad sólo se sabe de la existencia de 120, de los que 107 se hallan en instituciones y 13 en colecciones privadas.
Otra primera edición completa de esta obra, vendida en Londres en 2010, alcanzó el más elevado precio pagado en una subasta por un libro grabado: 11,5 millones de dólares (8.9 millones de euros).

Fuente: EFE

POR QUÉ VARGAS LLOSA DIJO NO





El Nobel de Literatura rechaza por carta la propuesta de presidir el Cervantes y argumenta que pesa más su vocación literaria que las tentaciones políticas.


Vargas Llosa, en Nueva York en 2010 / G. LEJARCEGI

Juan Cruz, Madrid

Mario Vargas Llosa dijo no a la propuesta de presidir el Cervantes y se lo explicó por carta al presidente Mariano Rajoy. El premio Nobel no ha revelado el tenor de la misiva ni ha querido hacer declaraciones. Con respecto a la secuencia de la propuesta (revelada por EL PAÍS) y de la negativa solo pueden hacerse conjeturas. En su carta, el Nobel dice que está dispuesto a seguir colaborando con el Cervantes, pero que asumir ese cargo, que le honraría, resulta imposible de conciliar con su vocación literaria.
Fue una apuesta audaz, que, según todos los indicios, halló el apoyo del Rey, con el que Vargas Llosa tiene una excelente relación. En 2000, cuando la Monarquía cumplía 25 años, escribió de don Juan Carlos en El País Semanal: "Todos le reconocen una sutil inteligencia para haber actuado (...) con una destreza, visión de futuro, sentido de la oportunidad, tacto e incluso maquiavelismo político fuera de la común".
Vargas Llosa tiene la nacionalidad española desde 1993; se la concedió Felipe González cuando al escritor, enfrentado abiertamente a la dictadura de Fujimori, le persiguió el sátrapa peruano por todo el mundo. "Por mi situación en Perú", dijo entonces Vargas Llosa, "me arriesgaba a convertirme en un paria". España acudió en su ayuda, y él rinde gratitud a ese gesto.
Así que la propuesta era audaz y plena de sentido; tenía también sentido que el Rey se sumara. Fanático de las buenas maneras, lo que resulta evidente es que si fue Rajoy el que recibió su carta de cortés rechazo del honor, es que probablemente fue el jefe de Gobierno el que se la hizo llegar. Y que el Rey la refrendó. En este sentido, el tiempo que se concedió el Nobel para pensárselo es una muestra más de la cortesía con la que todos (el Rey, Rajoy, Vargas) han llevado este asunto.

José Manuel Blecua: Era una buena idea. Mario tiene la dimensión de un gran embajador de la lengua; tiene empuje
Pero aquí entra el factor humano ante el que chocó la audaz propuesta: es posible que ese tiempo de reflexión fuera una manera de retrasar una decisión que solo podía ser negativa teniendo en cuenta la vocación literaria de Vargas Llosa. En los años ochenta al escritor le salió al encuentro el político; se presentó a las elecciones (que ganó Fujimori), y aun en ese periodo (que él cuenta en El pez en el agua) terminaba sus jornadas de campaña leyendo los versos de Góngora. Cuando acabó ese temporal político (que a él lo dejó en los huesos) ya no quiso saber nunca más de lo que no fueran sus libros.
Así que los que han leído sus manifestaciones en torno a la distracción a la que lo han sometido acontecimientos como el Nobel saben que a Vargas Llosa esa tentación de presidir un organismo de la envergadura del Cervantes le podía causar una honra y un agudo dolor de cabeza. Y, muy probablemente, el no sería la palabra inmediata ante una propuesta tan audaz como comprometida.
Y dijo no. Vargas Llosa es escritor a tiempo completo desde que su agente Carmen Balcells lo rescató de Londres, con Patricia, su mujer, y sus dos hijos varones (Morgana nacería en Barcelona), le puso un sueldo y le ayudó a terminar sin interferencias económicas La Casa Verde. La leyenda cuenta que este hombre tenaz ("Porque no tengo imaginación trabajo tanto") se pasó muchas jornadas sin salir de su escritorio, y que en los momentos de mayor tensión hacía que el almuerzo esperara en la puerta. Sus jornadas son sistemáticas: corre o pasea con Patricia, lee dos o tres periódicos diarios y luego se encierra, sobre las 10 de la mañana, a escribir esforzadamente. Rara vez atiende llamadas en esas horas de plenitud, y por las tardes sale a escribir. Por la noche va al cine o al teatro, cena con amigos y a la medianoche, como un atleta, se va a reposar.
Ese Vargas que no usa móvil y que tampoco sabe qué es el correo electrónico es incompatible con un cargo de responsabilidad, aunque este se vista en algún ángulo de honorífico. Tampoco (decía ayer el director de la Academia, su amigo José Manuel Blecua) "es posible imaginarlo en un puesto para no ejercerlo con todas sus consecuencias".
Dijo no. Y ese no lleva ahora a alguna reflexión. ¿Qué porvenir le espera a la institución que le pidieron presidir? César Antonio Molina, que fue director del Cervantes y ministro de Cultura, cree que hubiera sido una buena idea la presencia de Vargas en ese puesto, pero que entiende su rechazo. "Ahora habría que aprovechar la idea y poner en marcha algo que dije entonces, como director del Cervantes, y luego como ministro: el Instituto debe incorporar a escritores hispanoamericanos a su estructura de centros. Hemos tenido en el Cervantes a Muñoz Molina, por ejemplo, en Nueva York, y Vargas Llosa le hubiera dado un gran prestigio a la institución. Pero la idea es buena: hay que hacer que en el Cervantes se sientan partícipes los intelectuales de nuestra lengua que no sean españoles".
Darío Villanueva, secretario de la Academia, que dio recientemente un curso sobre la obra de Vargas Llosa en Estados Unidos, cree "que Mario hubiera sido un gran embajador del Cervantes. ¡Pero ya lo era, y lo seguirá siendo! Es un intelectual al que se le escucha en todas partes". Ahora bien, esta institución, cree Villanueva, mueve un enorme potencial burocrático, "y precisa de una gestión muy exigente. Incorporar a una personalidad como la de Mario, y puede haber otros, no muchos, como él, obliga a una reestructuración que debe hacerse muy responsablemente".
Emilio Lledó va más al centro del español: "Hay que defenderlo, y el Instituto Cervantes puede, desde la humildad de la palabra, sin alharacas; la lengua es un tesoro escondido y cuidado; a eso debe tender la institución que la divulgue".
José Manuel Blecua apunta: "Era una buena idea. Mario tiene la dimensión de un gran embajador de la lengua; tiene empuje, simboliza la defensa de la lengua allá donde va. Y tiene un encanto especial para ganar voluntades. Pero entiendo su reacción. Yo trabajé en el Cervantes. Es una labor dura, diaria, constante, y llena de preocupaciones. Y Mario tiene muchos compromisos, aparte de su vocación. Y no lo veo haciendo de figura decorativa, dejando que las cosas se hagan sin su participación".
Vargas Llosa dijo que no. El factor humano pudo más que la tentación audaz.


Fuente: elpais.com

UN MANDATO PATRIMONIAL



Arte / Legado arquitectónico

La emergencia que no tiene fin en nuestro país es la degradación del patrimonio arquitectónico y urbano, como si los argentinos y, en especial los porteños, padecieran una indiferencia estructural.


La Argentina ha venido sobrellevando decadencias y emergencias varias por muchos años. Algunas parecen disipadas, otras conjuradas, unas pocas remontadas. La emergencia que no tiene fin y que se agrava sin cesar es la de la degradación del patrimonio arquitectónico y urbano en todas las partes del país. Y por supuesto la ciudad de Buenos Aires lleva la delantera por varios cuerpos... edilicios.
Parece que los argentinos, y en especial los porteños, tuvieran un crónico y estructural desdén por su pasado, su herencia y su memoria. Y se muestran especialmente indolentes y resignados cuando se trata de la arquitectura, que es justamente "historia congelada en el espacio". Las razones de este fenómeno son diversas y complejas.
Muchas veces se ensayaron explicaciones pero casi nunca se encontraron soluciones para revertir la disfunción cultural que nos aqueja. Por muchos motivos, las diversas acciones que conducen a la preservación del patrimonio construido quedan en manos de arquitectos. Y es un hecho que en la formación de estos profesionales argentinos la apreciación de la arquitectura nacional es aún materia pendiente, particularmente en lo que se refiere al acervo de la Belle époque, acechado por prejuicios estéticos y éticos. O se los considera frívolas copias de estilos europeos o productos desarraigados de la verdadera identidad nacional.
Los edificios de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX han sido los más vapuleados y destruidos en el país entero: de Córdoba a Tucumán, de Paraná a Mendoza y de La Plata a Bariloche. Y en Buenos Aires la destrucción ya se acerca al genocidio. Caen como fichas de dominó las decisivas piezas menores que arman el carácter de los barrios: casas chorizo, petit hôtels, chalets.
Desaparecen también casas de departamentos refinadas, garages de estilo, edificios industriales elegantes, todo ello para dar lugar a negocios inmobiliarios e inversiones desesperadas que prefieren los ladrillos huecos a los billetes frágiles. Pero también sucumben los edificios monumentales por abandono, degradación o depredación, como en los patéticos casos de la Confitería del Molino -excepcional palacio Art Nouveau-, de la sede de Unione Operai Italiani -magistral templo del Risorgimento Italiano en Sarmiento al 1300- o el sector del Colegio San José transformado en shopping en el barrio del Once.
Y ni que hablar de las estructuras que hacen al patrimonio intangible de la ciudad: lugares de escritores, músicos, artistas donde pareciera que se pretende exterminar a todos: ángeles, fantasmas y espectros. El panorama se completa con el maltrato al patrimonio paisajístico de parques y plazas, la amputación del arbolado urbano en vías de deforestación y la escultura pública graffiteada por pintura anarquista o por iluminación "led"? Pero también cuesta mucho acercarse con respeto y creatividad a la preservación del patrimonio edilicio desde el ámbito público o privado. Allí, en general, se aplican recetas que potencian reciclajes abusivos y casi nunca acciones de conservación efectiva y duradera y prima el mal manejo, cuando no el despilfarro de los recursos.
Parece no comprenderse o no interesar que ese patrimonio arquitectónico es imponente reflejo de la inmigración, hace a la esencia física de la capital del país y se ha convertido en verdaderamente universal. Esa arquitectura completa, de alguna manera, la trilogía cultural excepcional que la ciudad y el país dieron al mundo con la literatura encabezada por Borges y la música encarnada en el tango, dos de los aspectos de la civilización nacional que se consagraron internacionalmente en las últimas dos décadas.
Ante este panorama de orfandad en materia de valoración y tutela del patrimonio arquitectónico, los diversos actores sociales encuentran las claves para revertir la situación y salvarlo. En este tema los políticos parecen sordos y casi siempre ciegos; los artistas y los intelectuales, indiferentes o no, parecen movilizados por un legado único; los burócratas y los técnicos oscilan entre el cinismo operativo o la resignación culposa. Y la ciudadanía involucrada, que incluye a voraces desarrolladores, románticos preservacionistas y curiosa opinión pública, se mueve entre confusiones y malentendidos.
No todo es patrimonio, no todo es preservable. Pero tampoco todo es demolible o reciclable. Una de las claves de la solución de estos dilemas está en una adecuada valoración comparativa de todo el conjunto edilicio de una ciudad. La confección de un catálogo, de una suerte de "Inventario General Constituyente" con la jerarquización de cada inmueble, inclusive de cada sector del mismo, es una herramienta fundamental para el desenvolvimiento de proyectos e inversiones con eficiencia y provecho. Asimismo se necesita establecer claros y eficientes mecanismos de gestión que tutelen planes sobre propiedades privadas pero también públicas. El estado no puede imponer las necesarias restricciones al dominio que implica la preservación del patrimonio a los particulares sin controlar al mismo tiempo las acciones de sus propios organismos sobre los edificios oficiales.
Por otra parte, deben encontrarse y aplicarse compensaciones a esas restricciones que incluyan soluciones creativas, más allá de créditos, subsidios o baja de impuestos. Una de ellas, vigente pero que no se ha aplicado aún, es la posibilidad de aumentar la capacidad constructiva en las áreas del inmueble de menor valor patrimonial para obtener mejores réditos y afrontar la adecuada conservación de los sectores valiosos. Todo ello con un monitoreo del proyecto en manos de organismos de gestión idóneos y rigurosos pero también creativos.
Evidentemente hay soluciones para revertir la situación de emergencia patrimonial en que se encuentra la ciudad de Buenos Aires. Situación que no es sino el reflejo potenciado de lo que sucede en todo el país. En estos últimos tiempos, la ciudadanía, por medio de varias ONG, ha movido el avispero, alertando a los medios y pidiendo a la justicia que actúe.
Resta que los otros poderes del estado reaccionen, que el resto de la ciudadanía participe, que los protagonistas de la cultura respalden, que los inversores reemplacen algo de cantidad por calidad. Y así salvar el carácter de la capital argentina pero también su único recurso físico. Aún hay un mandato. En el Panteón del Patrimonio Universal, Borges y Gardel esperan la definitiva consagración de la arquitectura de Buenos Aires.

 
Fuente: ADN Cultura La Nación